ESCRITORES Y ARTISTAS ASTURIANOS

ÍNDICE BIO-BIBLIOGRÁFICO

FOLGUERAS Y SION (Luis).

Eclesiástico que llegó a la dignidad de obispo y poeta muy celebrado en su tiempo. Fué como poeta lírico más hondo que imaginativo, de la escuela salmantina, al que distinguió también su vena festiva y satírica.

Nació Folgueras y Sión en Villavaler (Pravia). Cejador dice que en Villalar. Como fecha de nacimiento se anota la de 1765, pero la verdadera es el 31 de diciembre de 1769.

Después de haber estudiado Latinidad y Humanidades y asistido de vocación para el sacerdocio, comenzó la carrera eclesiástica en la Universidad de Oviedo con los estudios de la Facultad de Filosofía, que continuó con los de Teología en la de Alcalá de Henares y en la de Salamanca, donde se ordenó de sacerdote. Poco después, en 1794, obtuvo una canonjía en la Colegiata de Briviesca (Burgos). Después, probablemente en 1805, pasó a desempeñar en la Catedral de Orense el cargo de deán.

Desde antes de concluida la carrera comenzó a cultivar con aciertos la poesía. Se dice que a gozar de los cargos y preeminencias que alcanzó no ha contribuido menos que su talento y virtudes la coletilla puesta a la fábula El pretendiente y la horca. Como desconocemos la fecha en que haya sido escrita esa poesía (incluída en la Colección de fábulas indicada más abajo), no sabemos si le valió la canonjía de Briviesca, el deanato de Orense o el obispado que alcanzó años después de publicado ese volumen. La fábula concluía con este desahogo de postergado: “Vuestra piedad, oh rey, benigna sea; y de tantas prebendas como alcanzan méritos abultando cien bolonios, venga una para mí con mil demonios.” Siendo deán de Orense representó al papa en la imposición del capelo cardenalicio a don Pedro de Quevedo, por cuyo servicio le fué concedido el título honorífico de camarero interino de su santidad.

Con el ejercicio del culto y de su cargo en el obispado y el cultivo de las letras simultaneó los estudios para adquirir los grados superiores de su carrera y en la Universidad de Santiago de Compostela fué investido de licenciado en Cánones en 1816.

Como reconocimiento y honor a su saber le llegaron por esta época los nombramientos de académico correspondiente de la Academia de la Historia y de miembro de la Academia Latina Matritense.

Al crearse en 1824 el obispado de Tenerife fué designado para regir esa sede, al frente de la cual estuvo cerca de un cuarto de siglo. Por sus dotes de gobernante, bondad suma y carácter afable, gozó de la estimación general en todas las clases sociales.

Poco después de hacerse cargo de esa mitra, en 1825, se le nombró vice-real protector de la Universidad, suspendida entonces en sus funciones, para que procediera con los otros comisionados a la reapertura de ese Centro docente.

Parece que se mostró reacio a cumplir esa misión por su enemiga a las enseñanzas que no fueran canónicas. Don José Escobedo, en su estudio La Universidad de Canarias, alude a esto como sigue: “Mostrábase remiso el prelado en el cumplimiento de su misión; pero los comisionados significáronle su propósito de acudir en queja al Infante, y, quizá impulsado por tal temor, reuniólos, al fin, procediéndose a reinstalar la Universidad.

La apertura fué presidida por el obispo, quien pronunció un discurso, en el que, después de amonestar a catedráticos y alumnos, hizo entrega del establecimiento al Claustro.” Tres años después (1829) se le nombraba inspector de la Universidad, y dice el citado autor: “La actitud del obispo durante la visita dió a entender bien a las claras el sentido en que había de emitir el informe, al que siguió la suspensión del Centro, decretada por Real orden de 28 de diciembre de 1829. La Real orden de suspensión ordenaba que se entregaran al obispo las temporalidades del establecimiento suprimido, con destino a la formación de un Seminario.”

El obispo había salido con su empeño adelante. Pero apenas si obtuvo con él un mediano éxito, porque, instalado el Seminario en octubre de 1832, quedaba suprimido a su vez dos años más tarde.

Folgueras y Sión fué promovido en 1847 al arzobispado de Granada y al año siguiente al de Toledo.

Como tal arzobispo tuvo asiento en el Senado. Estaba también en el disfrute de los honores de la Gran Cruz de la Orden de Carlos II. Pero disfrutó poco tiempo de estas elevadas preeminencias y jerarquías, pues dejó de existir de muerte repentina, rayando ya en los ochenta años, el 26 de octubre de 1849, y no en el año 1850 como se anota por algunos.

 

Obras publicadas en volumen: 

I.—Colección de fábulas. (La Coruña, 1811; contiene 69 fábulas con una Introducción en verso).

II.—Sátiras de Juvenal. (Madrid, 1817; adaptación con notas y comentarios.) 

III.—Carta pastoral acerca de doctrinas y libros dañosos con un catálogo de éstos prohibidos. (La Laguna, Tenerife, 1829.) 

 

Trabajos sin formar volumen:

1.—Invectiva contra los dominastros. (En el Memorial Literario, Madrid, 1804.)

2 —Elegía a la muerte del poeta Fr. Diego González. (En la colección de poesías de este autor publicada en 1812.)