{"id":1106,"date":"2020-11-08T12:37:01","date_gmt":"2020-11-08T12:37:01","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=1106"},"modified":"2021-10-26T15:22:35","modified_gmt":"2021-10-26T15:22:35","slug":"bravo-agustin","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/bravo-agustin\/","title":{"rendered":"BRAVO (Agust\u00edn)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Farmac&eacute;utico y escritor en prosa y verso, contempor&aacute;neo, fallecido. Una de las inteligencias m&aacute;s l&uacute;cidas y de los ingenios m&aacute;s enjundiosos con que se engalana la intelectualidad asturiana en una de sus m&aacute;s brillantes &eacute;pocas: el medio siglo que enlaza el XIX y el XX. Como escritor humor&iacute;stico alcanz&oacute; una de las m&aacute;s s&oacute;lidas famas con el seud&oacute;nimo de Roque, que fu&eacute; popular&iacute;simo. Como hombre de observaci&oacute;n y estudio, como hombre de especulaci&oacute;n cient&iacute;fica, ha dejado uno de esos libros inquietantes, revolucionarios de las&nbsp; teor&iacute;as conocidas y acreditadas, en Materia y fuerza. Dice de &eacute;l en el pr&oacute;logo don Jacinto Barangu&aacute;n que &ldquo;constituye, en primer t&eacute;rmino, un verdadero proceso de revisi&oacute;n de&nbsp; teor&iacute;as cient&iacute;ficas en boga, al que el autor aporta pruebas indubitables de su falta de fundamento. Pero, no limit&aacute;ndose a la demostraci&oacute;n de la imposibilidad de sostener esas&nbsp; teor&iacute;as, confusas y contradictorias en la mayor&iacute;a de los casos, ofrece, adem&aacute;s, al juicio y consideraci&oacute;n de los hombres de ciencia otras nuevas, que seguramente merecen ser tenidas en cuenta por ellos. Estas nuevas&nbsp; teor&iacute;as irradian de una clave fundamental, que presta nuevos valores a las de la gravedad, gravitaci&oacute;n, cohesi&oacute;n, afinidad, luz y calor; es decir, a todos los procesos de la materia y de la fuerza. Esta clave es la teor&iacute;a de la universalidad y unidad de la fuerza que todo lo llena. Esta fuerza &uacute;nica es la electricidad&hellip; Materia y fuerza es una obra digna de ser le&iacute;da y meditada por todos los hombres de ciencia&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Posiblemente, por esta obra, acaso no difundida suficientemente para su conocimiento por los hombres de ciencia, le pueda llegar todav&iacute;a a Agust&iacute;n Bravo una fama superior a la que alcanz&oacute; y se recuerda como literato. Todav&iacute;a est&aacute;n recientes las preocupaciones de los astr&oacute;nomos (1933) sobre unas manchas nuevas descubiertas en el Sol, que han venido a rozar una de las m&aacute;s audaces y mejor fundamentadas&nbsp; teor&iacute;as sostenidas por Agust&iacute;n Bravo en Materia y fuerza, que &ldquo;rompe con tradiciones tan antiguas como el mundo&rdquo;, dicho con sus propias palabras. Esa teor&iacute;a es negativa de que en el Sol existan calor y luz; &ldquo;nueva teor&iacute;a acerca del Sol, considerado como manantial de calor y luz: asunto importante acerca del cual los sabios no han podido ponerse de acuerdo ni suscribir siquiera una hip&oacute;tesis probable&rdquo;, seg&uacute;n su propio juicio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Vale la pena recoger la s&iacute;ntesis de esa teor&iacute;a de Agust&iacute;n Bravo, por lo que pueda contribuir al estudio de lo que propone. Dice &eacute;l mismo: &ldquo;El Sol no env&iacute;a radiaciones calor&iacute;ficas ni luminosas, sino el&eacute;ctricas, que necesitan, para engendrar calor y luz, producir el movimiento vibratorio de las mol&eacute;culas del aire. En las &uacute;ltimas capas de la atm&oacute;sfera, por el enrarecimiento de &eacute;sta, apenas encuentran mol&eacute;culas sobre qu&eacute; actuar las radiaciones el&eacute;ctricas, y producen insignificantes cantidades de calor y luz. A medida que las capas de aire aumentan de densidad van aumentando tambi&eacute;n de intensidad aquellos trabajos mec&aacute;nicos, que adquieren su m&aacute;ximo en las capas atmosf&eacute;ricas en contacto con la superficie s&oacute;lida de la Tierra.&rdquo;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el supuesto de que su hip&oacute;tesis fuese inadmisible, argumenta: &ldquo;Mas si no resultase exacta, y el Sol es, como parece, una antorcha con luz propia, no podr&iacute;a explicarse tampoco el decrecimiento de la intensidad luminosa con la altitud, lo mismo que ocurre con la calor&iacute;fica; hecho confirmado por todos los f&iacute;sicos y aeronautas.&rdquo; Y se afirma en sus observaciones de este modo: &ldquo;Creo que los razonamientos expuestos constituyen un intento de teor&iacute;a de los fen&oacute;menos solares mucho m&aacute;s racional, l&oacute;gico y cient&iacute;fico que la hip&oacute;tesis absurda de suponer que el Sol es una hoguera inmensa que produce millones de millones de Calor&iacute;as por metro cuadrado, y otras atrocidades que, aunque fueran verdad, no determinar&iacute;an jam&aacute;s en la Tierra, a trav&eacute;s del espacio vac&iacute;o, ni el aumento de un solo grado de temperatura.&rdquo; Ha de a&ntilde;adirse a todo esto, por lo que importa en lo que al progreso cient&iacute;fico se refiere, que Materia y fuerza es obra editada en 1912, como recopilaci&oacute;n de estudios publicados sueltos en a&ntilde;os anteriores.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Agust&iacute;n Bravo no es asturiano de nacimiento, pero s&iacute; por su ascendencia, porque en Asturias transcurri&oacute; lo m&aacute;s y lo mejor de su vida y porque su esp&iacute;ritu y sus devociones fueron los de un gran asturiano. Su nacimiento tuvo lugar el 5 de agosto de 1861 en Madrid, donde sus padres, don Manuel Bravo Fern&aacute;ndez y do&ntilde;a Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez de la Muria y Valledor, ambos asturianos, ten&iacute;an estableci&oacute; uno de los m&aacute;s afamados hoteles de esa &eacute;poca con el nombre de Hotel de Embajadores, en la Carrera de San Jer&oacute;nimo, n&uacute;mero 4.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En ese hotel tuvo desde ni&ntilde;o Agust&iacute;n Bravo trato con eminentes personalidades de las letras y la pol&iacute;tica espa&ntilde;olas, como don Jos&eacute; Zorrilla, que all&iacute; se hosped&oacute; alg&uacute;n tiempo, y de quien nuestro biografiado guardaba, entre otros recuerdos de esa amistad, un bast&oacute;n, regalo de boda, y algunas poes&iacute;as in&eacute;ditas. Tambi&eacute;n cultiv&oacute; el trato de algunos asturianos, cual don Jos&eacute; Mar&iacute;a Celleruelo, que tambi&eacute;n residi&oacute; en el hotel.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todav&iacute;a ni&ntilde;o, qued&oacute; hu&eacute;rfano de madre. Esta circunstancia seguramente influy&oacute; para que tan distinguidos hu&eacute;spedes le prodigaran atenciones, al calor de las cuales se habr&aacute; ido formando su inclinaci&oacute;n de toda la vida al estudio y los goces espirituales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el Instituto de San Isidro curs&oacute; el bachillerato con notables aptitudes y aprovechamiento. Despu&eacute;s sigui&oacute; los estudios de la Facultad de Farmacia, hasta licenciarse en esta disciplina a los dieciocho a&ntilde;os. Seguidamente emprendi&oacute; la carrera de m&eacute;dico en la Facultad de San Carlos, que no lleg&oacute; a concluir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por el tiempo en que fu&eacute; licenciado como farmac&eacute;utico qued&oacute; hu&eacute;rfano tambi&eacute;n de padre, primero de los hermanos nacidos de ese matrimonio. Ya estudiante de Medicina, poco despu&eacute;s, surgi&oacute; en &eacute;l su vocaci&oacute;n literaria para no abandonarle m&aacute;s, di&oacute; motivo a esto el &eacute;xito alcanzado con su primer trabajo publicado en El D&iacute;a de Madrid, en el que argumentaba s&oacute;lida protesta contra una petici&oacute;n estudiantil al ministro de Fomento para que suprimiera los estudios de Qu&iacute;mica. La cr&oacute;nica surti&oacute; el buscado efecto en el &aacute;nimo del ministro, cosa que provoc&oacute; un gran revuelo entre los condisc&iacute;pulos de Bravo, ignorantes de qui&eacute;n fuese el autor del escrito, y lo cual anim&oacute; al autor a proseguir las iniciadas actividades de escritor con tan buenos auspicios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con otros compa&ntilde;eros de estudios fund&oacute; el peri&oacute;dico El Gran Galeoto, que se public&oacute; durante algunos a&ntilde;os. En adelante se desplaz&oacute; cuanto pod&iacute;a a los c&iacute;rculos intelectuales. Colabor&oacute; en algunas publicaciones madrile&ntilde;as, frecuentaba tertulias literarias y art&iacute;sticas y acud&iacute;a a los ensayos teatrales, especialmente a los del Teatro Real (hoy, Teatro de la &Oacute;pera, en reconstrucci&oacute;n), llevado por su gran vocaci&oacute;n de toda la vida al arte l&iacute;rico. Las corridas de toros y el juego de billar compart&iacute;an tambi&eacute;n sus aficiones. Acaso no sea aventurado deducir de todo esto que segu&iacute;a la carrera de m&eacute;dico sin dar a los estudios todo el rendimiento que di&oacute; a los anteriormente cursados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hombre de esp&iacute;ritu jovial y travieso (vena que le habr&iacute;a de caracterizar m&aacute;s adelante como un excelente escritor festivo), estaba siempre dispuesto a las bromas y las burlas. Se cuenta de &eacute;l que en esa &eacute;poca cit&oacute; a un caf&eacute; c&eacute;ntrico de Madrid, a una misma hora, a un gran n&uacute;mero de jorobados, que fueron invadiendo el caf&eacute; con el consiguiente asombro de la concurrencia y de ellos mismos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Concluido el cuarto a&ntilde;o de Medicina, un suceso al parecer insignificante, como el veraneo en Cudillero, pueblo natal del padre, vino a cambiar el rumbo de su vida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hab&iacute;a conocido all&iacute; en otra temporada veraniega (1882) a una se&ntilde;orita agraciada de excepcionales encantos, de la que acab&oacute; enamor&aacute;ndose tan profundamente en el segundo encuentro, que, correspondido, ya no pens&oacute; en otra cosa que en contraer matrimonio, llevado a cabo el 4 de enero de 1884. Era la novia do&ntilde;a Otilia Fern&aacute;ndez Ahuja, que le ha sobrevivi&oacute;. Ten&iacute;a veintid&oacute;s a&ntilde;os, y ella, dieciocho.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Descendiente de este matrimonio, y no sola, es do&ntilde;a Elvira, que estuvo casada con el tambi&eacute;n escritor don Angel Alvarez Men&eacute;ndez, y a la que debemos la amabilidad de algunas noticias para esta informaci&oacute;n, por intermedio de don Robustiano Marqu&eacute;s, y aprovechadas tambi&eacute;n por &eacute;ste para el estudio biogr&aacute;fico anotado en el lugar correspondiente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dispuesto a no cursar el a&ntilde;o de Medicina que le faltaba para concluir la carrera, se estableci&oacute; en Cudillero como farmac&eacute;utico con La Nueva Farmacia, decidido a fijar en esa villa la residencia para siempre. Desde entonces, su inteligencia, su entusiasmo, su bondad, lo mejor de sus actividades todas. estuvieron sin desmayo al servicio de todo lo que fuera adelanto para la villa que &eacute;l tuvo por suya, al punto de que haya sido para Cudillero como su m&aacute;s benem&eacute;rita instituci&oacute;n propulsora y Cudillero le cuente como uno de sus hijos m&aacute;s esclarecidos. A&ntilde;os adelante, don Jos&eacute; del Castillo Soriano recog&iacute;a esta impresi&oacute;n en una poes&iacute;a que comienza as&iacute;:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Metido en estos montes hay un hombre de alta, fecunda y noble inteligencia; le trajo a este rinc&oacute;n la Providencia, para que Cudillero tenga nombre en el mundo del arte y de la ciencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Piensa y siente con cara muy de risa alto y hondo; parece distra&iacute;do; m&aacute;s fijo en su labor, siempre de prisa, sin ser, en muchos casos, comprendido, el bien por el bien mismo es su divisa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ejerce si se tercia el magisterio; el mortero al dejar, la pluma toma, dicta a Roque un art&iacute;culo de broma y escribe sobre ciencia muy en serio y vivo ingenio en su labor asoma.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuanto de progreso material y moral cont&oacute; Cudillero en vida de &eacute;l tuvo en don Agust&iacute;n Bravo casi siempre al gestor principal: dotaci&oacute;n de Tel&eacute;grafos, cuartel de la Guardia Civil, ensanche del cementerio, organizaci&oacute;n de una banda municipal de m&uacute;sica (1895), introducci&oacute;n del arte esc&eacute;nico, instalaci&oacute;n de luz el&eacute;ctrica (1901) y otras mejoras y adelantos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al tiempo, lo que no importa menos, el nombre de Cudillero, tan dilecto para &eacute;l, conquistaba fama y prestigio en Asturias y fuera de la regi&oacute;n vibraba su pluma de emoci&oacute;n y de gracia al evocar y exaltar las virtudes y bellezas de la villa y sus aleda&ntilde;os.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde su asiento en Cudillero, los ratos libres que le dejaban el estudio ininterrumpido de las m&aacute;s diversas materias y las ocupaciones habituales los dedicaba a ejercicios de escritor, de los que dej&oacute; una muy copiosa producci&oacute;n period&iacute;stica. Su pluma, tan pronto humor&iacute;stica como seria, unas veces en prosa y otras en verso en ambos aspectos, firmando con su nombre y apellidos o m&aacute;s frecuentemente con su famoso seud&oacute;nimo de Roque, prest&oacute; durante muchos a&ntilde;os colaboraci&oacute;n a diversas publicaciones asturianas y de fuera de Asturias. Entre esos peri&oacute;dicos figuran principalmente El Carbay&oacute;n y los Almanaques de este diario, Las Libertades y El Correo de Asturias, todos de Oviedo; los diarios gijoneses El Comercio y El Noroeste; El Correo Gallego, Cr&oacute;nica Europea y Americana y algunas revistas asturianas editadas en Cuba, como la intitulada Asturias, de La Habana. Tambi&eacute;n escribi&oacute; abundantemente en los peri&oacute;dicos comarcanos, entre ellos El Nal&oacute;n, Brisas del Nal&oacute;n y otros, algunos fundados y dirigidos por &eacute;l mismo, como La Avispa (1887).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si supo conquistarse la admiraci&oacute;n de las personas ilustradas por su vasta cultura e inteligente razonamiento al abordar temas cient&iacute;ficos o literarios, aun debi&oacute; m&aacute;s parte en la fama de su nombre a la gracia y el ingenio derrochados como escritor festivo, que fueron cimiento de su verdadera popularidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En los primeros tiempos de sus colaboraciones enviadas desde Cudillero a El Carbay&oacute;n, bajo el ep&iacute;grafe de Brisas de Cudillero y con el seud&oacute;nimo de Roque, sucedi&oacute; un episodio digno de ser referido y que contribuy&oacute; no poco a su renombre. Por su ideolog&iacute;a liberal le hizo blanco predilecto de burlas y pullas el peri&oacute;dico cat&oacute;lico, tambi&eacute;n ovetense, La Cruz de la Victoria, siempre a vueltas con el boticario de Cudillero, al que insist&iacute;a en presentar como un escritorzuelo de poco m&aacute;s o menos. Agust&iacute;n Bravo, sordo a los ataques, no por eso desech&oacute; el deseo de cobrarse bien cobrados los palmetazos que recib&iacute;a, y se vali&oacute; para ello de una muy ingeniosa jugarreta. Fingi&eacute;ndose un sabio norteamericano. que viajaba por Espa&ntilde;a con prop&oacute;sitos cient&iacute;ficos, y anunci&aacute;ndole al director de La Cruz de la Victoria una pr&oacute;xima visita, le envi&oacute; unas cr&oacute;nicas muy enjundiosas, en las que desarrollaba novedosas cuestiones cient&iacute;ficas, con la firma de Timoteo Herque. La Cruz de la Victoria, a la vez que acog&iacute;a con todo honor los trabajos, sac&oacute; del Diccionario las mejores galas para acoger al ilustre visitante extranjero y derram&oacute; sobre el nombre de Timoleo Herque multitud de adjetivos encomi&aacute;sticos. Muy pronto se hizo p&uacute;blico que Timoteo Herque era un simple anagrama de Hoy te temo Roque, y La Cruz de la Victoria qued&oacute; con el chasco en el mayor rid&iacute;culo. El suceso, comentad&iacute;simo en toda la provincia, fu&eacute; de un enorme descr&eacute;dito para el diario ovetense, que no desapareci&oacute; a consecuencia de esto, como alguien afirma, sino que contribuy&oacute; a su desaparici&oacute;n, poco despu&eacute;s, motivada en sanciones impuestas por el obispo a su director, el sacerdote don Angel Rodr&iacute;guez Alonso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al decir de su hija Elvira, Agust&iacute;n Bravo &ldquo;era republicano de pura cepa, defensor siempre de las ideas democr&aacute;ticas y de todo lo que significara justicia y progreso. Sus entusiasmos los desahogaba silbando La Marsellesa. Tal dicen que fu&eacute; su recurso de hombre de acci&oacute;n fracasado, como buen intelectual, cuando el fusilamiento de Francisco Ferrer (1909), al que por defender como inocente de los sucesos de la semana tr&aacute;gica de Barcelona, frente a la Opini&oacute;n dominante entre sus amigos, &eacute;stos le censuraban de anarquista, y &eacute;l pon&iacute;a t&eacute;rmino a las charlas y discusiones silbando La Marsellesa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No actu&oacute; en pol&iacute;tica activamente por repugnancia espiritual, a pesar de las sugestiones y atracciones que sobre &eacute;l pesaron para que abandonara la abstenci&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Siempre rehus&oacute; puestos y cargos de esa &iacute;ndole, &uacute;nicamente, por su gran amistad con el diputado a Cortes del distrito, don Juli&aacute;n Su&aacute;rez Incl&aacute;n, y por estimar que acaso podr&iacute;a desplegar pr&aacute;cticamente los anhelos de progreso que apetec&iacute;a para Cudillero, acept&oacute; la Alcald&iacute;a en 1894, Sobre sus pasivas actividades pol&iacute;ticas nos dice su hija Elvira: &ldquo;En una ocasi&oacute;n, y cost&aacute;ndole muchos afanes, present&oacute; o hizo que se presentase diputado republicano Pepe Bances, y s&oacute;lo le votaron tres; &eacute;l y otros dos eran los &uacute;nicos republicanos del pueblo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otra actividad de orden intelectual de Agust&iacute;n Bravo fu&eacute; la de profesor en el Colegio de San Dionisio, en el que explic&oacute; algunas disciplinas, entre ellas la de Agricultura, en la que lleg&oacute; a poseer vastos conocimientos te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos, con gran provecho para los agricultores de la comarca.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como escritor, no s&oacute;lo abord&oacute; desde el peri&oacute;dico los m&aacute;s diversos temas cient&iacute;ficos y literarios, entre estos &uacute;ltimos la cr&iacute;tica de arte y musical con verdadera autoridad, sino que acometi&oacute; otros empe&ntilde;os menos volanderos que los period&iacute;sticos, si bien hemos de lamentar que casi toda su producci&oacute;n haya venido a perderse, diseminada en colecciones raras de peri&oacute;dicos y revistas. Ensay&oacute; el teatro (n&uacute;mero I), concibi&oacute; normas para el ejercicio profesional (n&uacute;mero II), traz&oacute; programas de alta pol&iacute;tica (n&uacute;mero II), ofici&oacute; de historiador (n&uacute;mero IV) y di&oacute; a conocer frutos de alta especulaci&oacute;n cient&iacute;fica (n&uacute;mero V) en su obra, ya comentada, Materia y fuerza, publicada por el Cuerpo Farmac&eacute;utico de Espa&ntilde;a con el aplauso de la cr&iacute;tica m&aacute;s docta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La pluma era para &eacute;l un mero instrumento dedicado a solaz del esp&iacute;ritu, y ni le produjo beneficios cremat&iacute;sticos ni habr&iacute;a consentido en obtenerlos con ella, porque equival&iacute;a a profanarla, seg&uacute;n pensaba y dec&iacute;a. Por eso le fu&eacute; necesario ingeniar medios industriosos para vivir. No bastaba para esto la farmacia, a pesar del extenso cr&eacute;dito que gozaba en la profesi&oacute;n y de no limitar &eacute;sta al oficio rutinario, cual lo prueba la preparaci&oacute;n, con inventiva propia, de algunos medicamentos, Como los preparados con h&iacute;gado del pescado llamado lija. Tuvo tambi&eacute;n una f&aacute;brica de jab&oacute;n, y fu&eacute; corresponsal en Cudillero de algunos Bancos, entre ellos el de Espa&ntilde;a; representante de algunas Compa&ntilde;&iacute;as de Seguros, la de El F&eacute;nix entre otras, y director-gerente de la Compa&ntilde;&iacute;a El&eacute;ctrica de Cudillero durante ocho o diez a&ntilde;os, empresa en la que, lejos de obtener ingresos, perdi&oacute; algunos miles de pesetas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fu&eacute; Agust&iacute;n Bravo un hombre fundamentalmente bueno, acogedor y generoso, propicio a la vez, Como ya se ha visto, a chanzas y travesuras. Se cuentan de &eacute;l en este sentido abundantes an&eacute;cdotas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una de ellas, en sus a&ntilde;os mozos, es la siguiente: Era due&ntilde;o de una fonda de Cudillero un hombre extravagante que ten&iacute;a para las grandes solemnidades un traje de rara confecci&oacute;n que estimaba en mucho. Agust&iacute;n Bravo consigui&oacute; sustra&eacute;rselo y se lo di&oacute; a vestir a un mozo del pueblo, sin imponerle el secreto, al que envi&oacute; al due&ntilde;o de la fonda con una carta. Cuando el hostelero vi&oacute; al recadista vestido con su amado traje se puso de tal modo furioso, que falt&oacute; poco para que dejara en pa&ntilde;os menores y a la intemperie al portador de la misiva en blanco.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;Su desinter&eacute;s y desprendimiento&mdash;comenta su hija&mdash;rayaban en la prodigalidad. En tiempos de epidemias, cuando otros hac&iacute;an negocio, &eacute;l dec&iacute;a que era inhumano apuntar los medicamentos vendidos; que ya pagar&iacute;a el que buenamente pudiese.&rdquo; De la despreocupaci&oacute;n como administrador de sus intereses y caudales sirve tambi&eacute;n de ejemplo que al poco de casado gast&oacute; los recursos de que dispon&iacute;a en determinado momento, doce o catorce duros, en adquirir una nueva edici&oacute;n del Quijote, con lo cual tuvo que pasar unas semanas casi de penuria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No obstante su carencia de ambiciones materiales y estar siempre dispuesto a servir al pr&oacute;jimo con su consejo y a la colectividad con toda clase de entusiasmos, tuvo enemigos, todos personas de levantada posici&oacute;n social, a los que la envidia no les permit&iacute;a apreciar el desinter&eacute;s y la bondad del farmac&eacute;utico escritor. Alentaban esta malquerencia su car&aacute;cter independiente, sus ideas liberales y el hecho de que cuantas personalidades llegaban a Cudillero buscaban como refugios la casa y el esp&iacute;ritu del escritor farmac&eacute;utico, que eran lo &uacute;nico que les interesaba como ambiente moral. Los intelectuales que llegaban a la villa ten&iacute;an que preferir a un hombre que contemplaba frecuentemente las estrellas al que cuida por sobre todo de sacar la mayor renta a colonos e inquilinos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su temperamento era obstinado cuando le asist&iacute;an convicciones. El caso que m&aacute;s le acredita en este punto fu&eacute; lo sucedido con motivo del primer trazado del ferrocarril de El Ferrol a Gij&oacute;n, que a &eacute;l le pareci&oacute; disparatado en lo que se relacionaba con la villa de Pravia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pensando en la necesidad de una intensa campa&ntilde;a de prensa para combatir el proyecto, y asistido de la cooperaci&oacute;n de don Jes&uacute;s V. Bango, fund&oacute; en 1925 un peri&oacute;dico con el t&iacute;tulo de Pravia, dedicado casi exclusivamente a la defensa de esa opini&oacute;n, contraria a la defendida por los principales peri&oacute;dicos asturianos, del trazado sin enmienda. Todos consideraron perdida la campa&ntilde;a, menos &eacute;l, que la vi&oacute; triunfar contra todos, y el trazado se corrigi&oacute;, favoreciendo a Pravia, como pretend&iacute;a. El Ayuntamiento de esta villa, que era el primer interesado en el &eacute;xito de la campa&ntilde;a, tan pronto se enter&oacute; del triunfo, envi&oacute; una notificaci&oacute;n a su mantenedor, a Cudillero, con banda de m&uacute;sica y cohetes para festejarle, y luego puso su nombre a una de las calles principales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cumplida la misi&oacute;n del peri&oacute;dico Pravia, &eacute;ste fu&eacute; reemplazado por otro, en sociedad con don Emilio F. Corugedo, intitulado El Sol de Pravia, en 1927. Pero sobrevivi&oacute; muy poco a esta su &uacute;ltima empresa period&iacute;stica, porque dej&oacute; de existir el 5 de diciembre de ese mismo a&ntilde;o.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La villa de Cudillero, que &eacute;l consideraba como el lugar natal, pag&oacute; sus devociones dedicando al recuerdo de su nombre ilustre una de sus calles.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras publicadas en volumen:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">I.&mdash; Artistas de Cudillero. (Pravia, 1895; aprop&oacute;sito c&oacute;mico-l&iacute;rico, con m&uacute;sica de Manuel Revilla.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">II.&mdash; Un proyecto de reforma en el ejercicio de la Farmacia. (Madrid, 1901; folleto.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">III.&mdash; La verdadera pol&iacute;tica. (Luarca, 1907; folleto.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">IV.&mdash;Materia y fuerza: Apuntes para una teor&iacute;a nueva, (Madrid, 1912; pr&oacute;logo de don Jacinto Barangu&aacute;n.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">V.&mdash;A la concha de Artedo.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">(Pravia, 1925; poema en un pliego suelto.)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Trabajos sin formar volumen:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">1.&mdash;Cudillero. (En el tomo llI de la obra Asturias, Gij&oacute;n, 1900, dirigida por Octavio Bellmunt y Ferm&iacute;n Canella y Secades; monograf&iacute;a hist&oacute;rico-geogr&aacute;fica.)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Barangu&aacute;n (Jacinto).&mdash;Pr&oacute;logo a la obra indicada en el n&uacute;mero IV.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Marqu&eacute;s (Robustiano).&mdash;Biograf&iacute;a de don Agust&iacute;n Bravo Fern&aacute;ndez, &ldquo;Roque&rdquo;. (En La Voz de Asturias, Buenos Aires, 16, 23 y 30 de diciembre de 1933.) ,<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5025,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-1106","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/1106","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5025"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1106"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1106"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}