{"id":1140,"date":"2020-11-08T13:05:01","date_gmt":"2020-11-08T13:05:01","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=1140"},"modified":"2021-10-27T08:44:42","modified_gmt":"2021-10-27T08:44:42","slug":"cabezas-juan-antonio","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/cabezas-juan-antonio\/","title":{"rendered":"CABEZAS (Juan Antonio)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Periodista y literato contempor&aacute;neo nacido en la aldea de Margolles (Cangas de On&iacute;s) el 16 de marzo de 1900. Fueron sus padres don Gervasio Cabezas Temprana y do&ntilde;a C&aacute;ndida Canteli Estrada, de &ldquo;la peor condici&oacute;n social que pueden padecer los seres humanos: campesinos sin tierra&rdquo;, como dice el propio Cabezas en una autobiograf&iacute;a que nos ha&nbsp; facilitado y que seguiremos en buena parte. Todos los estudios sistematizados de Juan A. Cabezas se han reducido a los elementales de una escuela aldeana que regentaba un ex sargento de la Guardia civil. &ldquo;No olvidar&eacute; nunca&mdash;dice&mdash;su vara de avellano de unos dos metros de larg&oacute; y su gorro de cuartel con un gal&oacute;n amarillo que me hicieron sudar muchas veces hasta la angustia.&rdquo; A esa deficiente instrucci&oacute;n contribuy&oacute; tambi&eacute;n el fallecimiento de la madre, que restaba unos brazos hacendosos en tan humilde hogar, siendo preciso ayudar al padre en las diarias faenas a costa de la asistencia escolar. A los trece a&ntilde;os fu&eacute; necesario abandonar la escuela definitivamente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hac&iacute;a falta el producto de sus brazos para la propia subsistencia y la de tres hermanos que crec&iacute;an detr&aacute;s. Y se fu&eacute; a trabajar en calidad de medio pe&oacute;n a las obras de construcci&oacute;n de un camino vecinal, retribuido con siete reales diarios. &ldquo;Si alguna vez tuve envidia&mdash;comenta el propio Cabezas&mdash; fu&eacute; entonces a los hijos de alg&uacute;n terrateniente, que sal&iacute;an de la escuela para ingresar en el Instituto. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Lo confieso.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Andaba por los diecis&eacute;is a&ntilde;os cuando se encar&oacute; con el porvenir y tom&oacute; la resoluci&oacute;n de buscarle horizontes m&aacute;s di&aacute;fanos emigrando a Cuba. En la Habana ten&iacute;a unos parientes establecidos en el ramo de v&iacute;veres con una bodega, y fu&eacute; dependiente de ella. &ldquo;Caminando por la calle con cajones de recados&mdash;dice&mdash;y robando con verdadera vocaci&oacute;n horas al trabajo, le&iacute;a. Yo era entonces un h&aacute;bil ladr&oacute;n de tiempo. Mis lecturas fueron al principio ca&oacute;ticas. Luego consegu&iacute; un orden pidiendo consejos, entre otras personas, a don Pedro Giralt, redactor del Diario de la Marina. El a&ntilde;o 20 publiqu&eacute; mis primeros cuentos en las revistas Asturias y Voz Astur. Por aquel entonces llegu&eacute; tambi&eacute;n a ser codue&ntilde;o de una bodega. A&uacute;n so&ntilde;aba con hacer dinero y volver a mi pueblo con cadena de oro y camisas de seda. Pero, para mi desgracia, segu&iacute;an public&aacute;ndome tonter&iacute;as en El Progreso de Asturias, revista que a&uacute;n vive, Tambi&eacute;n logr&eacute; publicar alg&uacute;n trabajo en Bohemia y en el propio Diario de la Marina. Fu&eacute; desde luego la etapa de m&aacute;s intensa lectura. Le&iacute;a con fruici&oacute;n de man&iacute;aco libros de literatura, de cr&iacute;tica, de historia, de filosof&iacute;a, etc. Por fin, en el a&ntilde;o 1922 fundamos en la Habana una revista literaria, cuya direcci&oacute;n llevaban Secundino D&iacute;az Jard&oacute;n y Jos&eacute; Mar&iacute;a Uncal; dos poetas asturianos que entonces hac&iacute;an concebir grandes esperanzas. De la revista, que se titul&oacute; Juvencia, se publicaron seis n&uacute;meros, yo escrib&iacute; en ella varios cuentos rom&aacute;nticos que un a&ntilde;o despu&eacute;s publiqu&eacute; en un tomo.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aunque el propio autor tiene en desconsideraci&oacute;n este libro (n&uacute;mero I), y con relaci&oacute;n a su novela La se&ntilde;orita que supone el salto del operario al maestro, la cr&iacute;tica acogi&oacute; el volumen con muy favorables comentarios. &ldquo;Aquel peque&ntilde;o esc&aacute;ndalo era, seg&uacute;n me dijeron, incompatible con la venta de arroz patatas al detalle&rdquo;, comenta &eacute;l mismo, y esto le cost&oacute; abandonar para siempre el mostrador, y con &eacute;l los sue&ntilde;os de volver indiano rico al pueblo&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A comienzos de 1924 regres&oacute; a Espa&ntilde;a, pero, a los efectos de librarse del servicio militar con arreglo a ciertas disposiciones vigentes para los expatriados, volvi&oacute; a La Habana a fines de ese mismo a&ntilde;o. En este viaje le sali&oacute; al paso el amor. Conoci&oacute; a bordo a la se&ntilde;orita Julia Moro Gonz&aacute;lez, que tambi&eacute;n iba a Cuba en viaje r&aacute;pido, con la cual, unos cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, el 19 de marzo de 1929, habr&iacute;a de contraer matrimonio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">S&oacute;lo permaneci&oacute; en Cuba unos meses. A comienzos de 1925 regresaba definitivamente y fijaba Su residencia en Cangas de On&iacute;s, donde, hasta 1927, &eacute;poca que &eacute;l llama &ldquo;mis tres a&ntilde;os de americano del pote&rdquo;, desempe&ntilde;&oacute; las m&aacute;s diversas ocupaciones en lucha por la vida: panadero, ch&oacute;fer de punto, impresor, hasta que en el &uacute;ltimo a&ntilde;o citado, en el mes de agosto, pas&oacute; a Oviedo a ocupar el puesto de corrector de pruebas del diario El Carbay&oacute;n. A la vez ayudaba en la redacci&oacute;n del peri&oacute;dico. &ldquo;Era director&mdash;dice&mdash;el actual redactor jefe de La Tierra (Madrid), Mariano S&aacute;nchez Roca. Hombre generoso si los hay, conoci&oacute; mis aficiones y aptitudes y me ayud&oacute; a destacar r&aacute;pidamente con el seud&oacute;nimo de Boy en una secci&oacute;n que me encomend&oacute; y que &eacute;l mismo titul&oacute; Del D&iacute;a. A los dos a&ntilde;os de mi ingres&oacute; en El Carbay&oacute;n, julio de 1929, pas&eacute; a ocupar la direcci&oacute;n de ese diario, la que desempe&ntilde;&eacute; hasta que, por incompatibilidades ideol&oacute;gicas con la Empresa, la abandon&eacute; voluntariamente en septiembre de 1931. En los cuatro a&ntilde;os que pertenec&iacute; a la Redacci&oacute;n del citado peri&oacute;dico publiqu&eacute; con mi seud&oacute;nimo y mi firma unos ochocientos trabajos de muy diversa &iacute;ndole, Esta puede considerarse mi primera labor literaria.&rdquo; Despu&eacute;s de su salida de El Carbay&oacute;n, su pluma se entreg&oacute; a empresas literarias de mayor empe&ntilde;o.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fu&eacute; la primera la publicaci&oacute;n de la citada novela (n&uacute;mero III), favorablemente acogida por la cr&iacute;tica, que aplaudi&oacute; lo novedoso del asunto y la limpieza y elegancia del estilo. Tiene actualmente (1934) en el telar otras obras, novelas y libros de diferente &iacute;ndole, que esperan para salir al p&uacute;blico a que pase la actual crisis editorial, y colabora en el diario madrile&ntilde;o El Sol con cr&oacute;nicas sobre temas regionales bajo el t&iacute;tulo com&uacute;n de Glosario provinciano. Con esas ocupaciones literarias viene compartiendo la direcci&oacute;n de unos talleres tipogr&aacute;ficos en Oviedo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras publicadas en volumen:&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">I.&mdash;Perfiles de almas. (Habana, 1923; cuentos.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">II.&mdash;Sangre sobre el ara. (Covadonga, 1926; novela con pr&oacute;logo de Constantino Cabal.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">III.&mdash;La se&ntilde;orita&nbsp; (Madrid, 1932; novela.)&nbsp;<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5018,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-1140","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/1140","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5018"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1140"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1140"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}