{"id":1181,"date":"2020-11-08T18:50:40","date_gmt":"2020-11-08T18:50:40","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=1181"},"modified":"2021-10-28T20:28:46","modified_gmt":"2021-10-28T20:28:46","slug":"cancio-villamil-mariano","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/cancio-villamil-mariano\/","title":{"rendered":"CANCIO VILLAMIL (Mariano)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hacendista, pol&iacute;tico y escritor del siglo XIX, que goz&oacute; fama de hombre muy versado en cuestiones econ&oacute;micas y de gran probidad y rectitud en su larga carrera administrativa al servicio del Estado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aunque en el libro Las segundas Cortes de la Restauraci&oacute;n, de Pedro E. de T&eacute;bar y Jos&eacute; de Olmedo (Madrid. 1879), se asegure que &ldquo;naci&oacute; en Mondo&ntilde;edo en 1823, donde hizo sus primeros estudios&rdquo;, tal vez porque represent&oacute; a esa distrito en Cortes, lo cierto es que Cancio Villamil naci&oacute; en Oviedo el 7 de noviembre de 1824. hijo de don V&iacute;ctor Cancio Diaz de Zerio y do&ntilde;a Francisca P&eacute;rez Villamil, de los que tom&oacute; los apellidos a su arbitrio,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estudiaba en Oviedo cuando, a la edad de quince a&ntilde;os, se traslad&oacute; a Madrid, a desempe&ntilde;ar una modesta plaza de escribiente al servicio del Estado, tal vez protegido por don Jos&eacute; Posada Herrera. Desempe&ntilde;&oacute; dicha plaza de escribiente por espacio de trece a&ntilde;os, desde 1839 a 1852. Durante ese tiempo sigui&oacute; privadamente estudios de ciencias y artes en el Instituto Industrial y en la Academia de San Fernando, y despu&eacute;s, en formaci&oacute;n autodid&aacute;ctica, los de econom&iacute;a pol&iacute;tica. hacienda y administraci&oacute;n, en los que lleg&oacute; a poseer conocimientos extensos y s&oacute;lidos. El estudio le llev&oacute;, consecuentemente, a actividades literarias, y fu&eacute; colaborador de El Eco de la Juventud (1850) y otros peri&oacute;dicos madrile&ntilde;os.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el citado a&ntilde;o 1852 fue ascendido a oficial de administraci&oacute;n, paso que puede considerarse como el cimiento de su carrera administrativa y pol&iacute;tica. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s alcanzaba la categor&iacute;a de jefe de negociado, y cuatro m&aacute;s tarde (1856), con diecisiete de servicios a la Hacienda, era elevado a jefe de administraci&oacute;n, con los cargos de oficial de la Secretar&iacute;a y ordenador de pagos del Ministerio de Fomento. Entonces tuvo ocasi&oacute;n de consolidar su cr&eacute;dito de hombre muy perito en cuestiones administrativas y econ&oacute;micas. Huellas de su inteligente actividad han quedado en obras p&uacute;blicas desarrolladas entonces, tan importantes como el Canal de Isabel II, la reforma de la Puerta del Sol y la construcci&oacute;n de la F&aacute;brica de la Moneda, de Madrid; los ensanches de Madrid y Barcelona y otras empresas sujetas a su organizaci&oacute;n de construcciones civiles. Tambi&eacute;n por entonces di&oacute; admirables muestras de legislador con la redacci&oacute;n de algunos importantes trabajos, como los relativos a la dotaci&oacute;n de aguas a las poblaciones, a la reglamentaci&oacute;n general de las obras p&uacute;blicas (n&uacute;meros I y Il) y a la organizaci&oacute;n de la contabilidad del Ministerio de Fomento. El segundo de esos trabajos lo hubo de redactar&nbsp; en sustituci&oacute;n de una comisi&oacute;n de eminencias que hab&iacute;a recibido ese encargo, sin que llegara a cumplirlo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde 1865 tuvo representaci&oacute;n parlamentaria, primeramente por el distrito de Mondo&ntilde;edo (Lugo), hasta 1866 y desde el 69 al 71, y luego por Ribadeo (Lugo), en el a&ntilde;o 1872 y del 76 al 80. No le esperaba como diputado a Cortes una actuaci&oacute;n brillante, que por brillante se entiende en Espa&ntilde;a, en pol&iacute;tica, tener facilidad de palabra, porque &eacute;l no era pol&iacute;tico ret&oacute;rico, sino pr&aacute;ctico, y como tal rindi&oacute; admirable tarea en la oscura labor de las Comisiones parlamentarias. Sin embargo, tom&oacute; parte en algunas discusiones del Congreso de car&aacute;cter administrativo y alcanz&oacute; &eacute;xitos por lo llenos que estaban sus discursos de doctrina hacend&iacute;stica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;Uno de los rasgos que m&aacute;s fielmente retratan el car&aacute;cter del se&ntilde;or Cancio Villamil &mdash; asegura J. A. Losada&mdash;es el que se dibuja en el hecho siguiente: La revoluci&oacute;n de 1868 hab&iacute;a cerrado los ministerios; el se&ntilde;or Ruiz Zorrilla fu&eacute; encargado del de Fomento, Y el se&ntilde;or Cancio Villamil, que siempre tuvo empe&ntilde;o en deslindar los campos de los funcionarios pol&iacute;ticos de los administrativos, y que siempre profes&oacute; la opini&oacute;n de que las funciones oficiales deb&iacute;an referirse al servicio del Estado, y no al de los partidos pol&iacute;ticos, fu&eacute; el &uacute;nico jefe que qued&oacute; en el expresado departamento ministerial (Ordenaci&oacute;n de Pagos) para hacer entrega del mismo al nuevo Gobierno. Consecuente con el principio que sustentaba, no hizo renuncia de su cargo. Pero poco tiempo despu&eacute;s, con motivo de haberse empezado a variar sin fundamento el personal de su dependencia, constituyendo tal mudanza un serio peligro para el servicio, que era de contabilidad y fiscalizaci&oacute;n, present&oacute; la dimisi&oacute;n de su destino, basada en la imposibilidad de poder cumplir con buen &eacute;xito su cometido. Al saberlo los dem&aacute;s empleados de la Ordenaci&oacute;n, todos quisieron seguir la suerte de su inmediato jefe, hecho que llam&oacute; la atenci&oacute;n del se&ntilde;or Ruiz Zorrilla, quien, a pesar de su esp&iacute;ritu reformista, reconoci&oacute; la conveniencia de conservar aquel personal especial. Y, efectivamente, desde aquella fecha no se hizo alteraci&oacute;n alguna en el personal de la Ordenaci&oacute;n. Y esto demuestra dos cosas dignas de tenerse en cuenta: que no era un interesado amor al puesto oficial lo que imped&iacute;a al se&ntilde;or Cancio Villamil hacer renuncias pol&iacute;ticas, y que cuando los hombres de gobierno encuentran en su camino quien con autoridad moral les observe, maduran su juicio y buscan el acierto hasta en los momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos y apasionados.&rdquo;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1869 se le confi&oacute; la Direcci&oacute;n de Contabilidad del Ministerio de Hacienda. En este alto cargo afirm&oacute; nuevamente su pericia extraordinaria con la preparaci&oacute;n de la reforma de la ley de Contabilidad y del Tribunal de Cuentas del Reino y la organizaci&oacute;n del Cuerpo Pericial de Contabilidad y Tesorer&iacute;a del Estado, que aceptaron las Cortes y el Gobierno, si bien m&aacute;s tarde quedaron anuladas esas normas. Todos sus esfuerzos se encaminaban, ahora como antes, a deslindar las funciones pol&iacute;ticas de las administrativas, con el fin de reorganizar y consolidar la Hacienda p&uacute;blica, independientemente de los vaivenes pol&iacute;ticos y con plena responsabilidad de quienes ocupaban cargos directivos al servicio del Estado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por esto, contenidas las ambiciones, los pol&iacute;ticos todos le respetaban, porque todos estaban de acuerdo en corregir los vicios administrativos predominantes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El 15 de febrero de 1871 se le confiaba la Direcci&oacute;n General del Tesoro, cargo que solamente desempe&ntilde;&oacute; por espacio de ocho meses, renunci&aacute;ndolo el 21 de octubre. Sobre su gesti&oacute;n y experiencias en ese alto cargo public&oacute; una Memoria (n&uacute;mero III) que mereci&oacute; autorizadas y c&aacute;lidas alabanzas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Propuesto anteriormente para intendente general de Hacienda en Filipinas, sin que llegara a ocupar este cargo, pas&oacute; luego a desempe&ntilde;arlo, en julio de 1872, en la isla de Cuba. Acept&oacute; este nombramiento solamente movido por su patriotismo, sabedor de que en el desempe&ntilde;o de ese cometido le esperaban contrariedades y amarguras en mayor n&uacute;mero que las satisfacciones, puesto que la isla se debat&iacute;a en una larga guerra intestina y en su Hacienda reinaba el desbarajuste con una moneda papel en depreciaci&oacute;n. Nadie habr&iacute;a podido obrar el milagro de poner all&iacute; en orden lo desordenado y de reorganizar y consolidar los servicios administrativos, Sin embargo, mejor&oacute; notablemente la marcha de aquella administraci&oacute;n insular. Pero los intereses creados pudieron m&aacute;s que sus prudentes y acertadas disposiciones, cost&aacute;ndole la energ&iacute;a de su gobierno muchos disgustos, y a los dos a&ntilde;os tuvo que renunciar al cargo y regres&oacute; a Espa&ntilde;a. De su gesti&oacute;n elev&oacute; una exposici&oacute;n (n&uacute;mero X) al ministro de Ultramar, en la que se analizan y enjuician las corruptelas administrativas y pol&iacute;ticas que en Espa&ntilde;a y las colonias amenazaban con la ruina total del pa&iacute;s, que es como el anuncio de lo que un cuarto de siglo despu&eacute;s habr&iacute;a de ocurrir con la p&eacute;rdida de esas colonias tras una guerra absurda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dej&oacute; en Cuba, no obstante, tal reputaci&oacute;n por sus singulares facultades administrativas y tal respeto por sus bellas cualidades morales, que al constituirse el Banco Hispano-Colonial por un grupo de capitalistas espa&ntilde;oles, se le confiri&oacute; el encargo de organizar en La Habana los servicios de esa entidad bancaria. Esto le oblig&oacute; a residir nuevamente en esa ciudad desde noviembre de 1876 a enero del 78. En ese tiempo, adem&aacute;s de poner en normal y floreciente funcionamiento el citado Banco Hispano-Colonial, dej&oacute; establecida tambi&eacute;n la estad&iacute;stica aduanera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En agosto de ese mismo a&ntilde;o volvi&oacute; a Cuba como director general de aquella Hacienda, con amplias facultades para organizar la administraci&oacute;n aprovechando los s&oacute;lidos fundamentos que dejaba la conclusi&oacute;n de la guerra civil, que hab&iacute;a durado diez a&ntilde;os. En los meses que desempe&ntilde;&oacute; ese destino, bajo el mando en la isla, ya pacificada, del general Mart&iacute;nez Campos, acometi&oacute; la tarea con pericia y actividad excepcionales y estableci&oacute; las bases de la reorganizaci&oacute;n administrativa de la isla en forma que permit&iacute;a el auge r&aacute;pido de ella; pero los que le sucedieron en la funci&oacute;n directiva de esa Hacienda se encargaron luego de volver a torcerla y embrollarla, como conven&iacute;a a los que medraban a favor del desquiciamiento de las cosas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los tres &uacute;ltimos lustros de su vida, aunque al servicio del Estado en diferentes destinos y comisiones, fueron de menor actividad y lucimiento personal. Continu&oacute; durante alg&uacute;n tiempo desempe&ntilde;ando el cargo de diputado a Cortes, y m&aacute;s tarde, desde 1891, el de senador por la provincia de Lugo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En abril de ese mismo a&ntilde;o se le nombr&oacute; vocal de la Comisi&oacute;n calificadora del personal destinado a Ultramar. Tambi&eacute;n fu&eacute; designado miembro del Consejo de Estado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De sus ocupaciones no pol&iacute;ticas debe anotarse su entusiasmo como uno de los principales propulsores de la sociedad Uni&oacute;n Ibero-Americana, que presidi&oacute; en 1890, Y tambi&eacute;n su concurso valioso a la Sociedad Geogr&aacute;fica, por lo que la sociedad similar de Lisboa le nombr&oacute; socio correspondiente en Espa&ntilde;a.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dej&oacute; de existir Mariano Cancio Villamil el 28 de julio de 1894.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras publicadas en volumen:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">I.&mdash;Proyecto de ley general de aguas. (Madrid, 1860?)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">II.&mdash;Proyecto de reglamento general de Obras P&uacute;blicas. (Madrid, 1861?)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">III.&mdash;Memoria sobre la situaci&oacute;n del Tesoro. (Madrid, 1871.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">IV.&mdash;Situaci&oacute;n del Tesoro de la isla de Cuba en fin de diciembre de 1873. (Habana, 1873.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">V.&mdash;Carta dirigida al excelent&iacute;simo se&ntilde;or don Juli&aacute;n de Zulueta, presidente del Casino Espa&ntilde;ol. (Habana, 1874.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">VI.&mdash;comunicaci&oacute;n dirigida al Excmo. Sr. Ministro de Ultramar, sobre las causas que influyen en la depreciaci&oacute;n del billete de Banco. (Habana, 1874.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">VII.&mdash;Propuesta de reforma del art&iacute;culo sexto del proyecto de 30 de enero de 1874. (Habana, 1874.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">VIII. &mdash;Proyecto para resolver la cuesti&oacute;n econ&oacute;mica de la isla de Cuba. (Habana, 1874.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&nbsp;&nbsp;<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">IX.&mdash;Proyecto sobre franquicia de moneda, (Habana, 1874.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/x\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Delbrouck (Aurelio), Espina (Eladio), Huelmo (Tadeo) y otros escritores.\" class=\"encyclopedia\">X.<\/a>&mdash;Situaci&oacute;n econ&oacute;mica de la isla de Cuba: Exposici&oacute;n dirigida al Excmo. Sr. Ministro de Ultramar acerca del estado econ&oacute;mico de la isla en 15 de abril de 1874. (Madrid, 1876; en folio.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XI&mdash;Cuba: Su presupuesto de gastos. (Madrid, 1883.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XII. &mdash;La trasatl&aacute;ntica espa&ntilde;ola. (Madrid, 1887.)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Losada (J. A.).&mdash;El excelent&iacute;simo se&ntilde;or don Mariano Cancio Villamil. (En Ilustraci&oacute;n Gallega y Asturiana, Madrid, 10 de agosto de 1879.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Segovia (Angel Mar&iacute;a).&mdash;Un estudio biogr&aacute;fico. (En la obra Figuras y figurones, Madrid, 1881, tomo VI.)<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5010,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-1181","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/1181","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5010"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1181"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1181"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}