{"id":1189,"date":"2020-11-08T19:54:30","date_gmt":"2020-11-08T19:54:30","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=1189"},"modified":"2021-10-29T16:42:27","modified_gmt":"2021-10-29T16:42:27","slug":"canel-acevedo-pedro","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/canel-acevedo-pedro\/","title":{"rendered":"CANEL ACEVEDO (Pedro)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hombre, sin duda, dotado de genio creador, que habr&iacute;a podido figurar entre los m&aacute;s sabios de su &eacute;poca, de no haber carecido de esa disciplina mental que es indispensable a la formaci&oacute;n del sabio. No obstante, se trata de una personalidad merecedora de que la posteridad le recuerde m&aacute;s de lo que la recuerda. &ldquo;El af&aacute;n de escalar de un golpe la celebridad, y lo diverso, y mejor, lo heterog&eacute;neo de las materias en que quiso ensayar sus aptitudes&mdash;afirma Cotarelo y Mori&mdash;, perjudicaron sin duda alguna a la perfecci&oacute;n y madurez de sus escritos. Quiso ser pol&iacute;tico, legislador, moralista, ge&oacute;grafo, economista, poeta y arque&oacute;logo: no se dir&aacute; que se qued&oacute; corto en sus aspiraciones.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Descendiente de noble y opulento linaje, naci&oacute; Pedro Canel Acevedo en el lugar de Orto, de la aldea de Prelo (Boal), no en el a&ntilde;o 1760, como asegura Fuertes Acevedo, sino el 1 de noviembre de 1763, como ha podido escribir Acevedo Huelves en Boal y su concejo, mejor documentado. Fueron sus padres don Pedro D&iacute;az Canel Acevedo y do&ntilde;a Francisca Rodr&iacute;guez Lavandera, de los que tom&oacute; a su arbitrio, como era costumbre entonces, los apellidos que fueron m&aacute;s de su agrado, prescindiendo de los maternos y del primero del padre, por lo general.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Comenz&oacute; a estudiar en la Universidad ovetense en 1779 Leyes y C&aacute;nones con extraordinarias muestras de capacidad, y recibi&oacute; en la primera de esas Facultades los grados de bachiller en 1785 y de licenciado en el 88. Un a&ntilde;o despu&eacute;s fu&eacute; recibido de abogado por los Reales Consejos y regres&oacute; a su casa paterna.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Poco m&aacute;s tarde contrae matrimonio con la se&ntilde;orita, tambi&eacute;n de noble estirpe, Ana Mar&iacute;a Infanz&oacute;n, de Valdemoro, en el concejo de Tapia, y los desposados se quedan a vivir con los padres de ella, renunciando &eacute;l, por su parte, a los se&ntilde;or&iacute;os que le correspond&iacute;an de Orto y Coa&ntilde;a.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pese a la afirmaci&oacute;n de Fuertes Acevedo de que, por entonces, se haya dedicado a viajar por Europa con prop&oacute;sitos de estudio, parece lo m&aacute;s cierto que no sali&oacute; de esa comarca, donde ejerci&oacute; de alg&uacute;n modo su profesi&oacute;n de abogado y dedic&oacute; lo m&aacute;s del tiempo al cuidado de los intereses de su mujer y al cultivo de las letras, si bien las muestras que nos ha dejado de este ejercicio entonces son sumamente escasas. Nada se sabe de viajes suyos hasta algunos a&ntilde;os despu&eacute;s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1793 acepta el desempe&ntilde;o con destino a Castropol de un cargo que le ha valido censuras y reproches: el de fiscalizar secretamente los actos del juez noble, &ldquo;con la precauci&oacute;n necesaria para no equivocarse en materia tan importante y con seguridad de no ser descubierto&rdquo;, dice el nombramiento, respecto al enganche en el ej&eacute;rcito y la marina de los vagabundos y los presos. De sus ocupaciones en el decenio siguiente sabemos poca cosa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En su escrito con el t&iacute;tulo de Extracto (n&uacute;mero V), dice haber sido &ldquo;tres veces alcalde mayor en los pueblos de Orto y Coa&ntilde;a y desempe&ntilde;ado en ambas jurisdicciones varios oficios honor&iacute;ficos y de judicatura desinteresadamente&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sus amplios ocios los destina a las letras como historiador y poeta, pero sin dar publicidad a los escritos. En 1803 le encontramos ocupando otro destino p&uacute;blico, como subdelegado de Montes en el concejo de Coa&ntilde;a.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por entonces, el arreglo de un viejo asunto de intereses familiares le obliga a efectuar el viaje a que Fuertes Acevedo alude a destiempo y vagamente. La herencia cuantiosa de un t&iacute;o materno, don Faustino Rodr&iacute;guez Lavandera, fallecido a&ntilde;os antes en la poblaci&oacute;n de Salvatierra (M&eacute;jico), le lleva en 1804 a ese pa&iacute;s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este asunto lo encuentra tan embrollado, que se ve en el caso de tener que darle una soluci&oacute;n de verdadera quiebra. Al ir a posesionarse de los bienes del t&iacute;o, descubre que el albacea y los administradores sucesivamente nombrados por &eacute;ste hab&iacute;an fallecido, y de la fortuna elevada a m&aacute;s de cien mil pesos s&oacute;lo quedaban las ruinas. Realiz&oacute; &eacute;stas como pudo en tres mil pesos y con otros tres mil que le entregaron los descendientes del albacea para evitar la reclamaci&oacute;n ante los Tribunales, se di&oacute; por liquidado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Resuelto ese asunto, al a&ntilde;o siguiente (1805) embarc&oacute; en el San Pablo rumbo a Espa&ntilde;a; pero, apresado este buque por los ingleses&mdash;v&iacute;ctima de las contiendas navales de ese a&ntilde;o&mdash;, Canel Acevedo se encontr&oacute; desembarcado en Inglaterra y sujeto a prisi&oacute;n. Su permanencia en ese pa&iacute;s se prolong&oacute; hasta junio del a&ntilde;o siguiente, fecha en que embarc&oacute; con direcci&oacute;n a Portugal, y de aqu&iacute; regres&oacute; por fin a su tierra. A estos viajes, no ciertamente de estudio, parece que quedan reducidos los que &eacute;l mismo declara en el citado Extracto haber hecho con esa finalidad, y a los que alude Fuertes Acevedo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Probablemente, dada su vocaci&oacute;n de historiador, habr&aacute; efectuado en M&eacute;jico algunos estudios hist&oacute;ricos y geogr&aacute;ficos. Pero parece fuera de toda duda&mdash;y Cotarelo aduce pruebas concluyentes a este respecto&mdash;que no ha estado en la Am&eacute;rica inglesa, como el propio Canel Acevedo afirma. Y por consecuencia, si no negar, puede dudarse, con las mayores probabilidades de acierto, de su otra afirmaci&oacute;n sobre haber tenido en prensa el primer volumen de una Historia de Am&eacute;rica, producto de las investigaciones por &eacute;l efectuadas en los Estados Unidos, cuando sobrevino en Espa&ntilde;a la invasi&oacute;n napole&oacute;nica, y con ella la destrucci&oacute;n de la imprenta y su trabajo, lo cual le desanim&oacute; a rehacerlo y proseguirlo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En su af&aacute;n de acumular m&eacute;ritos personales cuando, a&ntilde;os despu&eacute;s, lo estim&oacute; de utilidad, debi&oacute; incurrir adrede en estas inexactitudes, De todos modos, ese viaje a M&eacute;jico le permiti&oacute; concebir nuevas orientaciones sobre materias econ&oacute;micas, las que, por su demostrada capacidad, le valieron el ingres&oacute; en 1907 en la Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s, de Oviedo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ese viaje a Am&eacute;rica, desat&aacute;ndole de la vida sedentaria, y la invasi&oacute;n francesa, hiri&eacute;ndole en sus sentimientos patri&oacute;ticos, provocan un cambio bastante radical en la existencia de Pedro Canel Acevedo, al punto de ser en ella este momento como uni&oacute;n de dos etapas muy diferentes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el aprestamiento de la regi&oacute;n a la defensa nacional contra los invasores toma parte muy activa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Corre a ponerse a las &oacute;rdenes de la Junta General del Principado, que le destina de comandante de las fuerzas militares de Navia, y desde el primer momento se distingue por su capacidad de organizaci&oacute;n y su entusiasmo patri&oacute;tico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En esto, como en todo, pone a tributo su inventiva con el estudio de los medios m&aacute;s eficaces para reforzar los recursos de defensa y ataque militares. Ensaya algunos inventos suyos, que luego propone para su adaptaci&oacute;n y uso a la Junta Central en funciones de Regencia. Figuran entre ellos estos que refiere la Junta en su contestaci&oacute;n: &ldquo;la idea ingeniosa de simplificar la construcci&oacute;n del fusil y acelerar la carga&hellip;, el invento de los caballos de frisa y reglas para el uso de las p&uacute;as chuzos y construcci&oacute;n de los ca&ntilde;ones de madera.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El empe&ntilde;o de que fuesen aceptadas esas iniciativas le mueve a trasladarse en los &uacute;ltimos d&iacute;as de 1808 a C&aacute;diz y luego a Sevilla, cerca de la Junta Central, de la que s&oacute;lo obtiene a ese respecto una laudatoria contestaci&oacute;n de gracias en nombre del rey. Pero, pr&aacute;cticamente, consigue algo m&aacute;s: el nombramiento en marzo de 1810 de capit&aacute;n de Alarmas del Principado para &eacute;l y el de teniente de Infanter&iacute;a, al mes siguiente, para su primog&eacute;nito Jos&eacute;, de diecis&eacute;is a&ntilde;os. Con dichos nombramientos regresa a Asturias por esos Mismos d&iacute;as de abril.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Alcanz&oacute; en el cumplimiento de su nuevo destino alabanzas generales, sin que faltaran entre ellas las de la Junta del Principado y de la propia Regencia. A la vez no descuidaba sus actividades de escritor, prontas a empe&ntilde;os de todas las disciplinas. Se trataba ahora, pr&oacute;ximas a reunirse las Cortes, de coordinar una ley fundamental del Estado espa&ntilde;ol, y &eacute;l, improvisado en legislador, como antes en inventor, redact&oacute; un liberalismo proyecto de Constituci&oacute;n, que fu&eacute; de los primeros, entre muchos, de los recibidos por la Junta Central. No se tiene otra noticia de tal proyecto m&aacute;s que la de haber sido acogido con estimaci&oacute;n, que es la forma de no negar y quedar bien, muy a la espa&ntilde;ola.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De esta &eacute;poca datan casi todos los trabajos publicados por Canel Acevedo, unos con su nombre y otros con el seud&oacute;nimo de Eliseo Barcineo. Halagado en su liberalismo por la labor legislativa desarrollada por las Cortes en 1812, y siendo como era un notable latinista, public&oacute; un canto a la Constituci&oacute;n (n&uacute;mero I) en versos ex&aacute;metros latinos, y seguidamente unos comentarios sobre la misma Constituci&oacute;n (n&uacute;mero II), que le valieron parabienes calurosos de legisladores y juristas eminentes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi&eacute;n public&oacute; dos a&ntilde;os despu&eacute;s un canto al general ingl&eacute;s Wellington (n&uacute;mero III), con el seud&oacute;nimo antes indicado, que le conquist&oacute; alabanzas valiosas. Pero, ingenuo como todos los hombres verdaderamente liberales de su &eacute;poca y acaso de siempre, cay&oacute; en el error de cantar tambi&eacute;n a Fernando VII (n&uacute;mero IV), el malvado, bien que de su maldad no hab&iacute;a exteriorizado todav&iacute;a las pruebas m&aacute;s patentes. Le cant&oacute; a su regreso del cautiverio, cautiverio del que el propio Canel habr&iacute;a de alegrarse muy pronto que no hubiese regresado el monarca por &eacute;l enaltecido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al restaurarse en Espa&ntilde;a el r&eacute;gimen absolutista con la llegada de Fernando VII (1814), Canel Acevedo se retir&oacute; a Coa&ntilde;a con &aacute;nimo de aislarse de la vida p&uacute;blica y dedicarse a sus estudios y administraci&oacute;n de sus intereses. Entonces sinti&oacute; fortalecida otra vieja vocaci&oacute;n suya: la de arque&oacute;logo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como resultado de unas excavaciones hechas en una mina abandonada de Boal, que se considera de origen ibero-romano, encontr&oacute; una inscripci&oacute;n de piedra, de la que transmiti&oacute; copia y estudio a la Academia de la Historia. Algo m&aacute;s tarde realiz&oacute; investigaciones y estudios sobre el origen de la villa de Navia, como la probable Noega milenaria, y, aunque sobre la consiguiente disertaci&oacute;n enviada a dicha Academia, &eacute;sta no acept&oacute; sus&nbsp; teor&iacute;as y deducciones, recibi&oacute; de ella, en comunicaci&oacute;n de 25 de septiembre de 1818, el nombramiento de acad&eacute;mico correspondiente, &ldquo;reconociendo en su disertaci&oacute;n pruebas nada equ&iacute;vocas de ingenio, erudici&oacute;n y vasta lectura&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El a&ntilde;o anterior lleg&oacute; a perturbar su vida lugare&ntilde;a la calificaci&oacute;n de imp&iacute;o y hereje de la Inquisici&oacute;n por las ideas vertidas en sus libros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al ser reeditadas en 1817 las Reflexiones cr&iacute;ticas sobre la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola, el Santo Oficio prohibi&oacute; este trabajo y hasta se asegura&mdash;extremo que no hemos podido comprobar&mdash;que se hizo un auto de fe p&uacute;blico en Oviedo con un ejemplar de dicha obra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Contra esta actitud del Santo Oficio, Canel Acevedo elev&oacute; una en&eacute;rgica protesta a los inquisidores de Valladolid, que eran los que entendieron en el asunto, A esa protesta sucedi&oacute; entre las dos partes un cambio de escritos, en&eacute;rgicos los de &eacute;l, firmemente mantenido en todas sus convicciones liberales con gallard&iacute;a e integridad aleccionadoras, y arrostrando los inminentes peligros de tan temeraria actitud en una &eacute;poca de acentuada reacci&oacute;n como la que va de 1814 a 1820. En su posici&oacute;n de resuelta lucha con todas las argumentaciones y apelaciones posibles, consigui&oacute; en Roma, por la fuerza persuasiva de sus asertos, autorizaci&oacute;n para publicar sus alegatos contra la Inquisici&oacute;n espa&ntilde;ola, siempre herm&eacute;tica a toda novedad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero los Inquisidores espa&ntilde;oles eran casi tan potentes como la Santa Sede misma, y en 1819 desataron contra Canel una sa&ntilde;uda persecuci&oacute;n que le amargaba la existencia. Afortunadamente para &eacute;l, colocado ya en situaci&oacute;n peligrosa, sobrevinieron la revoluci&oacute;n del a&ntilde;o 20 y la restauraci&oacute;n constitucional, que pusieron t&eacute;rmino al pleito.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La transformaci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico le anim&oacute; de nuevo a intervenir en la vida p&uacute;blica, y en el mes de julio de ese mismo a&ntilde;o se traslad&oacute; a Madrid. lgnoramos cu&aacute;les ser&iacute;an sus aspiraciones y prop&oacute;sitos; pero se deduce que los ten&iacute;a, tal vez elevados, en relaci&oacute;n con la pol&iacute;tica, porque entonces solicita el ingreso, que consigue, en la Asociaci&oacute;n Constitucional de Patriotas Honrados de Asturias, organizada en Oviedo, y publica en Madrid un folleto, el ya aludido Extracto (n&uacute;mero V), con la relaci&oacute;n de todos sus m&eacute;ritos, como exposici&oacute;n de quien aspira a recompensas o mercedes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En ese Extracto, presentado al Consejo de Estado con finalidad no averiguada, Canel Acevedo falta reiteradamente a la verdad, acaso por descuido en algunos Casos, como al afirmar que en la fecha del escrito (julio de 1820) ten&iacute;a cincuenta y cinco a&ntilde;os, cuando 25 lo cierto que frisaba en los cincuenta y siete, Otras inexactitudes, algunas de las cuales quedan aludidas antes, parecen producidas exprofesamente, como la de callar el verdadero motivo de su viaje a M&eacute;jico, para asegurar que &ldquo;en 1804 pas&oacute; con Real permiso a recorrer la Am&eacute;rica septentrional, donde se instruy&oacute; a fondo de sus producciones, gobierno y costumbres, para formar una historia general de aquellos pa&iacute;ses, con sus cartas geogr&aacute;ficas&rdquo;. Mas, aunque se haya excedido en anotar como merecimientos algunos imaginarios, no cabe duda que los ten&iacute;a aut&eacute;nticos y notorios; pero no se sabe que le haya valido la exposici&oacute;n de ellos ninguna recompensa. Por lo menos, no llega a ocupar ning&uacute;n cargo p&uacute;blico, que bien merecido se lo ten&iacute;a, si es que a &eacute;l aspiraba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al restablecerse nuevamente el absolutismo de Fernando VII en 1823, Canel Acevedo regresa a su refugio solariego de Coa&ntilde;a. Ya en los albores de la ancianidad, no muy bien de salud y cargado de decepciones, se acoge al consuelo que le proporcionan sus estudios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Algunos de los manuscritos que se conocen de &eacute;l corresponden a esta &eacute;poca de su vida. Entre los trabajos que produce su fecundidad de pol&iacute;grafo hay dos del mavor inter&eacute;s, que llevan estos t&iacute;tulos: Moral universal, o Catecismo de la Naturaleza para uso de las escuelas nacionales y Reflexiones para el fomento de la Agricultura y las Artes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su larga vejez&mdash;vivi&oacute; setenta y siete a&ntilde;os&mdash;parece que no fu&eacute; lo apacible a que era acreedor. El car&aacute;cter se torn&oacute; agrio y vidrioso, y esto cre&oacute; continuos estados de inquietud y sobresalto que perturbaban su vida y la de sus familiares. Trasladado en los &uacute;ltimos tiempos a la aldea de Salave (Tapia),&nbsp; en ella falleci&oacute; el 12 de agosto de 1840, cual afirma Cotarelo, y no el d&iacute;a 13, que anota Acevedo Huelves, pues esta fecha corresponde al sepelio. Desde luego, es err&oacute;nea la fecha que da Fuertes Acevedo de 1839, y que otros han tomado sin comprobaci&oacute;n, por lo que subsiste el error bastante extendido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tal es la vida de este escritor de fuerte pensamiento, estilo robusto y admirable desentado, que habr&iacute;a subido a las m&aacute;s altas cunas en las letras espa&ntilde;olas de no haber tenido una mentalidad f&aacute;cil a la dispersi&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>Obras publicadas en volume<\/strong>n:&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">I.&mdash;Fidelitatis sacramentum Constitutioni hispanic emissStun, oblatum chus comitiis (vulgo, Cortes soberanas) et Europe culte exilbitum&hellip; (Oviedo, 1812; contiene 520 versos ex&aacute;metros en lat&iacute;n.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">II&mdash;Reflexiones cr&iacute;ticas sobre la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola, Cortes nacionales y estado de la presente guerra. (Oviedo, 1812; obra reeditada en 1817 y prohibida entonces por la Inquisici&oacute;n.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">III. &mdash;Wellington, caudillo de tres naciones sobre la antigua Mantua Carpetana, (Oviedo, 1814; canto firmado con el seud&oacute;nimo de Eliseo Barcineo.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">IV.&mdash;Oda al regreso del ansiado monarca Fernando VII, despu&eacute;s de su largo cautiverio. (Oviedo, 1814; con la firma de Eliseo Barcinco.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">V.&mdash;Extracto de los m&eacute;ritos del licenciado don Pedro Canel Acevedo. (Madrid, 1820; reproducido en el Bolet&iacute;n del Centro de Asturianos, Madrid, octubre de 1887.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras in&eacute;ditas:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&mdash;Disertaci&oacute;n hist&oacute;rica sobre el estado de la legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola, necesidad de su reforma y plan de unas instituciones de Derecho Real para la escuela y el foro. (MS. de 1785, en la Academia de Santa B&aacute;rbara, de Madrid.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&mdash;Proyecto sobre el modo de hacer la guerra para concluir brevemente con las tropas francesas. (Manuscrito de 1810; informe presentado al Consejo Supremo de la Regencia y tomado en consideraci&oacute;n con orden de formar expediente sobre el caso.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&mdash;Proyecto de Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola. (MS. de 1810 enviado a la Junta Central.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&mdash;Inscripci&oacute;n hallada en Boal en <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">unas excavaciones antiguas de minas. (MS. enviado a la Academia de la Historia.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&mdash;Origen de la antigua Noega (hoy, Navia), en el Principado de Asturias. (MS. de 1818 enviado a la Academia de la Historia.) &mdash;Principios de la Moral universal, o Catecismo de la Naturaleza, para uso de las escuelas del reino. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">(MS. de paradero desconocido.) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&mdash;Reflexiones para el fomento de la Agricultura y las Artes. (Manuscrito de 1818, de paradero desconocido.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&mdash;Servitius hispanic profligata libertasque restituta. (MS. de paradero desconocido.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&mdash; Informe sobre los medios de destruir la enfermedad del ma&iacute;z conocida con el nombre de &ldquo;El Pint&oacute;n&rdquo;&rdquo;, y los medios de fomentar la ganader&iacute;a de Asturias. (MS. de 1832, archivado en la Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s, de Oviedo.)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Canel Acevedo (Pedro). &mdash; Extracto de los m&eacute;ritos del licenciado D&hellip; (Madrid, 1820; reproducido en el Bolet&iacute;n del Centro de Asturianos, Madrid, octubre de 1887.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cotarelo y Mori (Emilio).Apuntes biogr&aacute;ficos de D. Pedro Canel y Acevedo. (En el diario El Carbay&oacute;n, Oviedo, 31 de mayo a 3 de junio de 1892.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su&aacute;rez, Espa&ntilde;olito (Constantino).&mdash;Vida y andanzas extraordinarias de D. Pedro Canel Acevedo. (En el Diario de la Marina, Habana, 12 de junio de 1932; reproducido por R&iacute;o Navia, Navia, 20 y 31 de julio de ese mismo a&ntilde;o.)<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-1189","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/1189","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1189"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1189"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}