{"id":1259,"date":"2020-11-10T08:36:43","date_gmt":"2020-11-10T08:36:43","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=1259"},"modified":"2021-10-29T16:16:34","modified_gmt":"2021-10-29T16:16:34","slug":"canedo-y-vigil-alonso","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/canedo-y-vigil-alonso\/","title":{"rendered":"CA\u00d1EDO Y VIGIL (Alonso)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Obispo que ha dejado perdurable recuerdo de su vida, consagrada a la caridad y la piedad de tan ejemplar manera, que muri&oacute; en la m&aacute;s completa pobreza. Hombre de talento, empa&ntilde;ado algunas veces por su extremada intransigencia religiosa. Se le acredita de sobrino de Jovellanos. En el Libro de recepciones del Colegio de San Pelayo de Salamanca se le antepone a esos apellidos el de Garc&iacute;a, que no hemos visto empleado en-otro sitio ni parece que hayan llevado sus padres.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Naci&oacute; Ca&ntilde;edo y Vigil en Grullos, capital del concejo de Candamo, el 21 &oacute; el 22 de enero de 1760, hijo de opulento matrimonio formado por don Fernando Ca&ntilde;edo y do&ntilde;a Francisca Teresa Vigil Jove Ram&iacute;rez,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Decidida su vocaci&oacute;n por la vida eclesi&aacute;stica, pas&oacute; a estudiar Leyes y C&aacute;nones a la Universidad de Oviedo, en la que se gradu&oacute; de bachiller en ambas disciplinas. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">March&oacute; luego a Salamanca a completar estudios con los grados mayores e ingres&oacute; en el Colegio de San Pelayo el 6 de octubre de 1781, en el que ocup&oacute; la beca de C&aacute;nones hasta el 1 de diciembre de 1785, y la de Regencia posteriormente. En ese mismo Colegio, llamado de los verdes por el color de los manteos, pas&oacute; de disc&iacute;pulo, por su ejemplaridad de hombre estudioso y virtuoso, a profesor de varias asignaturas, recibi&oacute; las &oacute;rdenes sacerdotales y fu&eacute; rector alg&uacute;n tiempo. Preparado para oposiciones en la carrera eclesi&aacute;stica, obtuvo en 1790 con brillantes ejercicios la canonj&iacute;a con dignidad de lectoral en el obispado de Badajoz.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Acreditado por su saber e inteligencia, el obispo de la di&oacute;cesis le di&oacute; el encargo de trasladarse a Madrid al cuidado de un importante pleito que sosten&iacute;a el Obispado, y fu&eacute; tan completo el &eacute;xito alcanzado por Ca&ntilde;edo y Vigil, que el obispo le nombr&oacute; en premio provisor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su permanencia en Madrid le sirvi&oacute; para conquistarse respeto y admiraciones entre los hombres m&aacute;s representativos de esa &eacute;poca, que le sirvieron de valedores en sus gestiones y le facilitaron el medio de prosperar en su carrera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como consecuencia de eso, Obtuvo de Carlos IV el nombramiento de vicario de la catedral de Toledo en julio de 1798, y no en 1800, como afirma Fuertes Acevedo, si no es que relaciona esa fecha con la toma de posesi&oacute;n, aun cuando es mucho el tiempo transcurrido entre las dos para que no se tenga como improbable.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En ese cargo de vicario sirvi&oacute; al cardenal &iexcl;primado en arduas cuestiones de car&aacute;cter teol&oacute;gico con dict&aacute;menes muy celebrados. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El Cabildo catedralicio le nombr&oacute; poco despu&eacute;s rector del Colegio de Doncellas Nobles, puesto que desempe&ntilde;aba con general aplauso cuando vino a trastornar Su vida, como la de todos los espa&ntilde;oles, la invasi&oacute;n francesa de 1808.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un a&ntilde;o despu&eacute;s, visto en la necesidad de huir en busca de alg&uacute;n refugio seguro, regres&oacute; a Asturias, por parecerle lugar de mayores seguridades la propia Casa: Pero en su tierra no encontr&oacute; nada que pudiera tener como suyo; hasta la propia casa paterna estaba convertida en alojamiento de los invasores. Esto le oblig&oacute; a proseguir algo m&aacute;s adelante en su dolorosa peregrinaci&oacute;n, hasta el concejo de Somiedo, donde unos parientes de su hermano don Gregorio&mdash;militar en campa&ntilde;a&mdash;le dieron albergue.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1810 comenzaron a levantarse los abatidos prestigios de Ca&ntilde;edo y Vigil con la designaci&oacute;n por la Junta General del Principado de diputado a las Cortes que se hab&iacute;an convocado en C&aacute;diz. Fu&eacute; el &uacute;nico diputado a ellas por nombramiento; los otros nueve lo fueron por elecci&oacute;n. Con tal encomienda embarc&oacute; en Castropol en direcci&oacute;n a la ciudad mediterr&aacute;nea.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su actuaci&oacute;n en las Cortes (1810-13) fu&eacute; de orador elocuente, pero defensor tan ac&eacute;rrimo de los principios religiosos hasta la intransigencia, en lo que le acompa&ntilde;aba otro obispo asturiano, Inguanzo Y Rivero, que su claro talento Se eclipsaba ante toda iniciativa de <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">car&aacute;cter liberal. No obstante, por su saber y su patriotismo goz&oacute; de grandes estimaciones&nbsp; en aquellas ilustres Asambleas, de las que fu&eacute; designado varias veces presidente en las votaciones mensuales, y form&oacute; parte de la Comisi&oacute;n encargada de redactar el proyecto de Constituci&oacute;n pol&iacute;tica.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De sus intervenciones en el Congreso da don Sen&eacute;n Alvarez de la Rivera, en nota marginal al citado Libro de recepciones, la siguiente referencia: &ldquo;Podemos se&ntilde;alar Como sus m&aacute;s notables discursos los que pronunci&oacute; sobre las siguientes materias: organizaci&oacute;n de las provincias, testamentos, reglamento del Consejo de Regencia, t&iacute;tulos de nobleza, reformas de Ultramar, dispensa de edad, venta de bald&iacute;os, plan de Hacienda, inversi&oacute;n de la manda forzosa de los testamentos, prebendas eclesi&aacute;sticas, reglamento del Poder judicial, se&ntilde;or&iacute;os, dispensa de nobleza, proyecto de Constituci&oacute;n, delitos de traici&oacute;n, abolici&oacute;n de la Inquisici&oacute;n, etc.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1813, conclu&iacute;da su misi&oacute;n como diputado, regres&oacute; a Asturias, dedic&aacute;ndose a las funciones sacerdotales, compartidas con sus estudios predilectos en las horas libres. Vivi&oacute; sometido a grandes privaciones, debido a la ruina total de su patrimonio y a que, por patriotismo, hab&iacute;a renunciado a sus dietas de diputado a Cortes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En esta situaci&oacute;n, acaso agravada por su posici&oacute;n reaccionaria, le encontr&oacute; la protecci&oacute;n de Fernando VII al ser restaurado por &eacute;ste el absolutismo en 1814, por lo que su actitud vino a favorecerle Y compensarle de los quebrantos que le hab&iacute;a ocasionado antes. En 1815, el rey, atento a su fidelidad, le confiri&oacute; el obispado de M&aacute;laga, con lo cual Ca&ntilde;edo y Vigil volvi&oacute; a levantarse al rango que por otras prendas y circunstancias ten&iacute;a bien merecido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Regent&oacute; esa di&oacute;cesis por espacio de unos seis a&ntilde;os, con reiteradas muestras de amor al bien com&uacute;n, que sus diocesanos le pagaron con el respeto y el cari&ntilde;o generales. Fu&eacute; un decidido protector de las instituciones ben&eacute;ficas, fund&oacute; un nuevo Seminario y prest&oacute; su m&aacute;s decidido concurso a la desecaci&oacute;n del pantano de Fuente Piedra, foco epid&eacute;mico que diezmaba la poblaci&oacute;n. En todas sus laudables iniciativas iban por delante sus disponibilidades econ&oacute;micas, reserv&aacute;ndose s&oacute;lo lo preciso para vivir modestamente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fiel a sus convicciones pol&iacute;ticas, neg&oacute; el concurso de apoyo a la situaci&oacute;n constitucional establecida en 1820, y esto le vali&oacute; una orden de destierro dictada contra &eacute;l al a&ntilde;o siguiente. Y a tal punto viv&iacute;a pobremente&mdash;cuando podr&iacute;a desenvolverse en la abundancia, como es regla general entre dignatarios de la Iglesia&mdash;, que hubo necesidad de que amigos y diocesanos acudieran con su socorro pecuniario para que pudiera marchar a cumplir la orden de destierro. De este modo lleg&oacute; a disponer de setenta mil reales para atender al sostenimiento durante su permanencia en Gibraltar, sitio adonde hab&iacute;a sido confinado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Convendr&aacute;, por lo que a esto respecta, salir al encuentro de la difamaci&oacute;n, aunque apenas conocida, lanzada por Le Brun, que le atribuye haberse ausentado de M&aacute;laga fingi&eacute;ndose perseguido, para andarse bajo ese t&iacute;tulo divirtiendo por la sierra de Ronda y otros pueblos&rdquo;, a fin de acreditar esto con Fernando VII como m&eacute;ritos para conseguir un obispado donde &ldquo;hubiera m&aacute;s diezmos y m&aacute;s que dar y recibir&rdquo;. Para esto ser&iacute;a preciso que Ca&ntilde;edo y Vigil supiera de antemano hasta cu&aacute;ndo iba a durar el r&eacute;gimen constitucional nuevamente estableci&oacute; y lo que habr&iacute;a de ocurrir despu&eacute;s. Escrito ese libro de Le Brun (relaci&oacute;n general de fuentes del primer tomo de este Indice) en 1826, era f&aacute;cil establecer predicciones&hellip; sobre sucesos pret&eacute;ritos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al transmutarse nuevamente el sistema de gobierno de constitucional en absolutista, con el apoyo de la segunda invasi&oacute;n francesa (1823), el rey repuso a Ca&ntilde;edo y Vigil en el obispado de M&aacute;laga, y al a&ntilde;o siguiente, en el mes de agosto, le confiri&oacute; el arzobispado de Burgos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No acept&oacute; este traslad&oacute; y ascenso sino muy a pesar suyo, tanto por lo que el cambio de clima afectar&iacute;a a su salud, algo delicada, como por lo bienquisto que se encontraba en M&aacute;laga. De esto da idea que los vecinos de Fuente Piedra se prestaron espont&aacute;neamente y rivalizando en entusiasmo para dar escolta a caballo al Obispo hasta Toledo. Contra la tenaz resistencia del obispo, que hu&iacute;a de homenajes, tuvo que aceptar la escolta de seis jinetes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De paso por Madrid, hubo de rehusar sugestiones de amigos y paisanos que se brindaron de valedores para obtenerle all&iacute; alg&uacute;n alto empleo que le permitiera quedarse entre ellos, y sigui&oacute; viaje a ocupar la archidi&oacute;cesis burgalesa, de la que se hizo cargo en junio de 1825.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En Burgos, como antes en M&aacute;laga, supo conquistarse el aprecio general por sus buenas medidas e iniciativas m&uacute;ltiples e inteligentes en pro del bienestar de todos. Entre las principales actuaciones suyas figuran la restauraci&oacute;n del Colegio de Salda&ntilde;a y la extirpaci&oacute;n de la mendicidad. En mayo de 1828 le fu&eacute; concedida como galard&oacute;n por sus m&eacute;ritos la Gran Cruz de Carlos Ill.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Efectivamente, el crudo clima invernal de Burgos no prob&oacute; bien a su salud, delicada ya en los albores de los setenta a&ntilde;os, y el 21 de septiembre de 1829 dejaba de existir. Falleci&oacute; tan pobre, que, Seg&uacute;n dicen, hubo de ser enterrado de limosna. Su cad&aacute;ver fu&eacute; depositado bajo el crucero de la catedral.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Adem&aacute;s de los dos discursos anotados m&aacute;s abajo, se citan de &eacute;l sermones, pastorales y otros escritos que acaso quedaron in&eacute;ditos y se han extraviado. Tambi&eacute;n se alude a un Reglamento sobre los medios de extirpar la mendicidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Trabajos sin formar volumen:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">1.&mdash;Discurso en contra de la C&aacute;mara &uacute;nica. (En el Diario de las Sesiones, septiembre 13 de 1812.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">2.&mdash;Discurso en favor de la Inquisici&oacute;n. (En &iacute;dem, enero 7 de 1813.)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fuertes Acevedo (M&aacute;ximo).&mdash;Los asturianos de ayer: Don Alonso Ca&ntilde;edo y Vigil. (En el diario El Carbay&oacute;n, Oviedo, octubre 14 y 16 de 1886.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Guti&eacute;rrez (Luis) &mdash;Oraci&oacute;n f&uacute;nebre. (Madrid, 1829.) <\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-1259","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/1259","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1259"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1259"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}