{"id":1265,"date":"2020-11-10T09:10:36","date_gmt":"2020-11-10T09:10:36","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=1265"},"modified":"2021-07-05T14:39:06","modified_gmt":"2021-07-05T14:39:06","slug":"carames-francisco","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/carames-francisco\/","title":{"rendered":"CARAMES (Francisco)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Escritor contempor&aacute;neo, de batalladora pluma al servicio de los humildes y de las reivindicaciones sociales. Nacido en Presa, lugar de la parroquia de Santa Cecilia de Seares (Castropol), el 4 de octubre de 1896. Fueron sus padres don Manuel Caram&eacute;s Amor y do&ntilde;a Concepci&oacute;n Riopedre Fern&aacute;ndez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su infancia y adolescencia, que transcurrieron desde pocos meses despu&eacute;s de nacido en Ribadeo, fueron de una tristeza desoladora.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;Mi padre&mdash;nos dice &eacute;l mismo&mdash; hac&iacute;a herradas que mi madre vend&iacute;a los s&aacute;bados en el mercado de Vegadeo, comprando luego distintas cosas que revend&iacute;a en Ribadeo para ganar algo con que contribuir al sostenimiento de la casa. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Tengo la casi seguridad de que era ella la que m&aacute;s aportaba.&rdquo; El padre llevaba una vida desarreglada por sus aficiones al alcohol. &ldquo;Las disputas en el hogar eran diarias. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">M&aacute;s de cien noches, mi madre, mis hermanos y yo dormimos en los portales de las casas vecinas, y no han sido tampoco escasas las que nos sirvieron de camas los bancos de los muelles de Figueirua y de Porcill&aacute;n, en Ribadeo, porque as&iacute;, el d&iacute;a sorprend&iacute;a a mi madre m&aacute;s cerca de los pescadores, a los cuales compraba la pesca. Mis padres eran el fruto de ignorancia y abandono en que les ten&iacute;an sumidos los que de la ignorancia de las clases humildes viv&iacute;an y viven, los que tanto blasonan de amor a sus semejantes. En mi pueblo, los representantes de lo tradicional&mdash;salvo raras excepciones&mdash;no se fijaban ni poco ni mucho en el ejemplo que este matrimonio daba a sus hijos. A&uacute;n recuerdo como una pesadilla el d&iacute;a en que alguien me aconsej&oacute; darle un palo en la cabeza a mi padre cuando se hallaba embriagado.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Toda su instrucci&oacute;n se redujo a la asistencia durante algunos meses a una escuela p&uacute;blica instalada en un caser&oacute;n fr&iacute;o, t&eacute;trico, situado en un rinc&oacute;n conocido por O Pat&iacute;n. Mi afici&oacute;n al estudio &mdash; contin&uacute;a Caram&eacute;s &mdash;era extraordinaria. Cuando reun&iacute;a alg&uacute;n dinero, compraba libros de cuentos y pagaba a quien me los le&iacute;a. Cuando ya logr&eacute; hacerlo solo, una verdadera hambre de lecturas me reten&iacute;a muchas noches en los portales que ten&iacute;an luz el&eacute;ctrica.&rdquo; M&aacute;s tarde le proporcionaban libros en pr&eacute;stamo algunas personas ilustradas. &ldquo;Un Agust&iacute;no, el P. V&iacute;ctor Mart&iacute;nez, hizo por m&iacute;, en cuanto a ilustraci&oacute;n, m&aacute;s que mi padre. Un sacerdote, entonces reci&eacute;n ordenado, estimulaba igualmente mis ansias literarias.&rdquo;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;A los doce a&ntilde;os&mdash;contin&uacute;a&mdash;ya estaba de criado en casa de un comerciante apodado C&hellip; Ten&iacute;a un establecimiento mixto de bebidas y venta de ropas de aguas popular&iacute;simo en las cuatro provincias gallegas, y entre los marineros de Vizcaya y Asturias. Al r&oacute;tulo principal del establecimiento se a&ntilde;ad&iacute;a en ingl&eacute;s: Salones para hombres solos, y sol&iacute;a decirse en el pueblo: &ldquo;Cuando no hay pescado en casa de C&hellip; no lo hay en el mar.&rdquo; En esta casa conoc&iacute; las primeras amarguras de mi vida. Lo mismo despachaba en el mostrador que me ten&iacute;an media tarde acarreando baldes de agua desde la fuente cercana de Guimar&aacute;n, o ve&iacute;an, sin la menor piedad, c&oacute;mo me reventaban las manos y los pies con el fr&iacute;o al limpiar el dep&oacute;sito de acetileno. Cuando esto suced&iacute;a, C&hellip;preparaba una endiablada mezcla de caf&eacute; y ron que actuaba en mi est&oacute;mago de motor, y a trabajar a las lanchas que ten&iacute;a para transportar marineros entre los vapores pesqueros y los muelles o a las gabarras destinadas a la descarga de los buques.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;C&hellip; me ense&ntilde;&oacute; todas las maldades de la picaresca, desde robar algunas merluzas sin que se dieran cuenta los pescadores, hasta bautizar el vino, mediante un habil&iacute;simo escamoteo, ante los mismos ojos de los que hab&iacute;an de beberlo. En una ocasi&oacute;n estuvimos varios d&iacute;as desvalijando la tienda, pues la hab&iacute;a traspasado a un se&ntilde;or sin hacer el inventario, y despu&eacute;s de tanto trabajo, result&oacute; que el nuevo due&ntilde;o no quiso el negocio, porque el saqueo hab&iacute;a sido demasiado visible.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Alternadas con el trabajo propio del establecimiento estuvo dedicado a faenas marineras y despu&eacute;s durante alg&uacute;n tiempo a la pesca de la sardina. En estas ocupaciones corri&oacute; numerosos riesgos de perecer ahogado. Despu&eacute;s, al establecerse en Ribadeo una panader&iacute;a mec&aacute;nica, ingres&oacute; en ella para cuidar del caballo que tiraba del cabrestante o malacate y transportar por las ma&ntilde;anas el pan a Figueras y Castropol. Le serv&iacute;a de barquero para atravesar la r&iacute;a otro joven que escrib&iacute;a ya en los peri&oacute;dicos locales, Pedro G. Arias, inclu&iacute;do tambi&eacute;n en este &iacute;ndice, a quien Caram&eacute;s admiraba y con quien se aficion&oacute; en las conversaciones a las cosas literarias. La representaci&oacute;n, por entonces, del drama El m&iacute;stico, de Rusi&ntilde;ol, primero, y de la escenificaci&oacute;n de Marianela, de P&eacute;rez Gald&oacute;s, despu&eacute;s, fueron &ldquo;motivos, un tanto inconscientes, para fortalecer en &eacute;l esa vocaci&oacute;n. Sus iniciaciones de escritor nos las refiere &eacute;l mismo del siguiente modo: &ldquo;Las horas que ten&iacute;a en la panader&iacute;a de descanso entre una y otra hornada las dedicaba a escribir para ejercitarme en la redacci&oacute;n de cartas. Tomaba como modelo lo que m&aacute;s me agradaba de cada una de las chicas de Ribadeo y tambi&eacute;n de las villas inmediatas Castropol y Figueras, Las cartas, naturalmente, iban todas a un sobre que yo conservaba con todo cari&ntilde;o. Cierta tarde, corriendo sobre una leng&uuml;eta de arena que queda entre Galicia y Asturias a bajamar, que llaman O Tes&oacute;n, llevaba la chaqueta al brazo y el sobre de las cartas se cay&oacute;. Una mujer de buen humor &mdash;era reformista&mdash;, llamada La Esmeralda, cogi&oacute; el sobre y fu&eacute; entregando una por una las cartas a las j&oacute;venes por m&iacute; aludidas. En bastante tiempo no me fu&eacute; posible salir a la calle sin ser objeto de las iron&iacute;as y las pullas y las risas mortificantes de ellas.&rdquo; En el verano de 1914 se traslad&oacute; a las minas de Villaodrid, del mismo partido judicial, a trabajar tambi&eacute;n como panadero. Como el trabajo no era excesivo, pudo dedicarse a la lectura con verdadero ah&iacute;nco y robustecer notablemente su ilustraci&oacute;n. Por fin se decidi&oacute; a ejercitarse en la literatura, y compuso un soneto que un semanario local public&oacute; entre los anuncios, pese a lo cual, todos sus amigos lo leyeron, Trasladado m&aacute;s tarde a Muras, de la misma provincia de Lugo, llegado por la aspiraci&oacute;n de ganar cinco reales de jornal, continu&oacute; aqu&iacute; sus ejercicios literarios con el env&iacute;o de algunas cr&oacute;nicas al decenario de Vivero Juventud.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En Muras llev&oacute; a efecto una aspiraci&oacute;n muy acariciada: la de ser suscriptor del peri&oacute;dico El Mot&iacute;n, que dirig&iacute;a en Madrid don Jos&eacute; Nakens. &ldquo;Yo no contaba con las dificultades&mdash;dice&mdash;, All&iacute; el cura era muy amigo del cartero y ambos se las arreglaban para leer el semanario revolucionario y anticlerical madrile&ntilde;o que yo hab&iacute;a pagado, sin dejarlo llegar a mis manos.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Siempre a expensas de su oficio de panadero, regres&oacute; m&aacute;s tarde a Ribadeo y pas&oacute; luego a Tapia (Asturias). Por entonces comenz&oacute; a colaborar en Las Riberas del Eo, editado en la primera de esas poblaciones. Posteriormente se traslad&oacute; a Gij&oacute;n y despu&eacute;s a Cand&aacute;s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En esta villa, ya interesado por los problemas sociales, fu&eacute; donde verdaderamente se inici&oacute; en su ya larga ocupaci&oacute;n de periodista. Colabor&oacute; frecuentemente desde all&iacute; en el citado peri&oacute;dico, en Castropol, La Semana Luarquesa y R&iacute;o Navia, editados respectivamente en las villas indicadas en los t&iacute;tulos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entonces y despu&eacute;s ha solido emplear algunas veces el seud&oacute;nimo de Gil Blas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;En el a&ntilde;o 1920&mdash;contin&uacute;a &eacute;l Mismo&mdash;march&eacute; a Langreo y en La Felguera fund&oacute; un peri&oacute;dico intitulado El Valle de Langreo, de vida ef&iacute;mera. Este mismo a&ntilde;o estren&eacute; en Sama mi drama Augusto Marqu&eacute;s. Digo mi drama y no un drama porque, efectivamente, Augusto Marqu&eacute;s pod&iacute;a ser el Francisco Caram&eacute;s de entonces. La obra tuvo un &eacute;xito que sorprendi&oacute; a su propio autor, como dir&iacute;a cualquier gacetero amigo. Me llenaron de elogios y ning&uacute;n empresario quiso aceptarla, pese a las veces que lo intent&eacute;. Decepcionado, escrib&iacute; el cuento alusivo Buitres, que mereci&oacute; muchos comentarios. En agosto de 1922 volv&iacute; a Ribadeo y estren&eacute; all&iacute; la obra con una compa&ntilde;&iacute;a que rotulaban Nieves Barbero y Manuel Trujillo. Mis vecinos antiguos me llenaron de elogios. Con ellos&mdash;con los elogios&mdash;y algunas pesetillas m&iacute;as llev&eacute; la compa&ntilde;&iacute;a a Tapia a representar la obra que una semana antes se hab&iacute;a representado en Ribadeo. Perd&iacute; mis pesetas y las que hab&iacute;an ingresado en taquilla; pero me di por satisfecho con el triunfo obtenido. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Ya es sabido que los so&ntilde;adores O aspirantes a so&ntilde;adores no dan demasiada importancia a esto del dinero.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En Tapia contrajo matrimonio el 12 de marzo de 1923 con la se&ntilde;orita Mar&iacute;a Garc&iacute;a Gal&aacute;n. &ldquo;A los quince d&iacute;as de casado emprend&iacute; un viaje, pudi&eacute;ramos decir de circunvalaci&oacute;n a Espa&ntilde;a, que dur&oacute; cerca de dos a&ntilde;os. Las comadres lamentaban el que hubiera dejado a mi compa&ntilde;era tan pronto. El viaje fu&eacute; con mis propios medios, naturalmente. Desde este momento corr&iacute; lo m&iacute;o.&rdquo; Gran parte de ese viaje, desde Oviedo por San Sebasti&aacute;n, Zaragoza, Barcelona, Valencia, Alicante y Sevilla, lo desarroll&oacute; a pie de pueblo en pueblo, participando en algunas de esas ciudades en las tareas y movimientos de car&aacute;cter social. Desde Sevilla regres&oacute; embarcado a Gij&oacute;n. Unido en Tapia con su esposa, se traslad&oacute; con ella a La Felguera y poco m&aacute;s tarde a Oviedo, requerido para formar parte de la Redacci&oacute;n del diario Regi&oacute;n. Desde entonces viene consagrado al periodismo, con residencia habitual en la capital de la provincia. Perteneci&oacute; luego por espacio de cuatro a&ntilde;os a La Voz de Asturias y uno m&aacute;s luego a Regi&oacute;n. Entre otras representaciones de peri&oacute;dicos de fuera de la provincia tuvo en ella las del diario madrile&ntilde;o La Libertad y el semanario barcelon&eacute;s La Calle.<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5003,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-1265","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/1265","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5003"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}