{"id":1342,"date":"2020-11-10T18:11:46","date_gmt":"2020-11-10T18:11:46","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=1342"},"modified":"2021-11-08T18:16:49","modified_gmt":"2021-11-08T18:16:49","slug":"castanon-gonzalo","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/castanon-gonzalo\/","title":{"rendered":"CASTA\u00d1ON (Gonzalo)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fu&eacute; Gonzalo Casta&ntilde;&oacute;n un hombre inteligente y culto, bueno y digno, un escritor interesante y acreedor a todas las consideraciones. Pero a que se invoque su nombre por los asturianos con admiraci&oacute;n y respeto que prometen no desvanecerse en el olvido, han contribuido mucho m&aacute;s que su vida las circunstancias de su muerte, vilmente asesinado en Cayo Hueso, poblaci&oacute;n de La Florida, v&iacute;ctima de las largas y enconadas luchas sostenidas en Cuba durante el siglo XIX entre los cubanos que aspiraban a la emancipaci&oacute;n de la isla y los espa&ntilde;oles dispuestos a no ceder un &aacute;pice de la soberan&iacute;a de Espa&ntilde;a en ella hasta que lo perdieron todo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este hecho de su muerte alevosa ha movido multitud de plumas A enaltecer su memoria, quiz&aacute; Con demasiado olvido de lo que Casta&ntilde;&oacute;n fu&eacute; como escritor, bien que 4 este efecto contribuye grandemente que su labor principal est&eacute; diseminada por colecciones de peri&oacute;dicos que obligan a una penosa rebusca. Habr&aacute;, pues, que acatar el suceso extraordinario de su muerte sobre los otros que le dieron una personalidad respetable, puesto que los panegiristas han cimentado en &eacute;l su inmortalidad. En la Corona literaria que varios escritores dedicaron a su memoria en 1871, Rogelio Jove y Bravo se expresaba as&iacute; en una eleg&iacute;a:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;<em>Era, como espa&ntilde;ol, buen caballero, <\/em><\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">noble, honrado y leal, como asturiano, <\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">y s&oacute;lo de la envidia el vil acero herirle <\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">pudo por traidora mano.&rdquo;<\/span><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En una poes&iacute;a de Bernardo Acevedo y Huelves reza as&iacute; una de las estrofas:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">&nbsp;<em>&laquo;Si, &iexcl;vive Dios!, yo quiero que sea i<\/em><\/span><em><span style=\"font-weight: 400;\">nmenso<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\"> el eco de mi endecha<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">&nbsp; y al par que canto de dolor intenso <\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">sea una aguda flecha <\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">que fije eternamente <\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">el estigma de r&eacute;probo en la frente <\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">de aquel mortal infame, <\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">que hace que el pecho en su dolor se i<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">nflame.&rdquo;<\/span><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hasta Vital Aza escribi&oacute; entonces una de sus escasas poes&iacute;as en serio, que concluye:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;<em>Eterna ha de ser tu gloria;<\/em><\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">tu nombre dir&aacute; la historia,<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">e impresa en mi coraz&oacute;n<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">siempre estar&aacute; la memoria<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">de Gonzalo Casta&ntilde;&oacute;n.&rdquo;<\/span><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hijo de don Rodrigo Casta&ntilde;&oacute;n y do&ntilde;a Mar&iacute;a Salom&eacute; Escarano, naci&oacute; Gonzalo en Mieres, en el barrio denominado de la Villa, el 2 de diciembre de 1834. Hechos los estudios primarios y la preparaci&oacute;n para los de segunda ense&ntilde;anza, pas&oacute; a Oviedo, donde se matricul&oacute; en 1845 en la Facultad de Filosof&iacute;a de la Universidad, en la que curs&oacute; y obtuvo el grado de bachiller el 20 de junio de 1850. Sigui&oacute; luego la carrera de Leyes en la correspondiente Facultad y fu&eacute; investido de licenciado en ambos Derechos el 23 de enero del 59. En este mismo a&ntilde;o se matricul&oacute; en Oviedo como abogado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;Los estudiantes de aquel tiempo&mdash;dice S&aacute;nchez del Real&mdash;a&uacute;n recuerdan a Casta&ntilde;&oacute;n, bullicioso, alegre y pronto siempre, lo mismo a marchar con sus compa&ntilde;eros a cualquier alegre jira, que a ponerse al frente de cualquiera manifestaci&oacute;n que ellos quisieran llevar a cabo.&rdquo; Tanto en esos movimientos expansivos de la poblaci&oacute;n universitaria como en los de car&aacute;cter intelectual, Casta&ntilde;&oacute;n figuraba entre los destacados como dirigentes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fu&eacute; uno de los fundadores y colaboradores principales del semanario estudiantil La Tradici&oacute;n (1857), donde di&oacute; a conocer con aplauso algunos estudios sobre problemas vitales para la regi&oacute;n y tambi&eacute;n sobre temas folkl&oacute;ricos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Escribi&oacute; despu&eacute;s en El Invierno (1859), donde firm&oacute; con el seud&oacute;nimo de Redactor 105 trabajos pol&iacute;tico-sociales, alternados con otros de puro entretenimiento y tendencia humor&iacute;stica, como el intitulado Secci&oacute;n cient&iacute;fica: An&aacute;lisis de los minerales que se encuentran en la mina de &ldquo;El Invierno&rdquo;, que fu&eacute; muy comentado y celebrado, Tambi&eacute;n contribuy&oacute; a robustecer su renombre de escritor la memoria (n&uacute;mero I) que present&oacute; para obtener el t&iacute;tulo de licenciado en Derecho,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El mismo a&ntilde;o de concluida la carrera (1859) o a comienzos del siguiente se traslad&oacute; a Madrid en busca de m&aacute;s amplio campo a sus actividades y acaso con la mira principal de dedicarse a la pol&iacute;tica. Colabor&oacute; all&iacute; al principio asiduamente en el diario El D&iacute;a con&nbsp; art&iacute;culos sobre pol&iacute;tica nacional e internacional. Despu&eacute;s (1861) dirigi&oacute; el peri&oacute;dico La Cr&oacute;nica de Ambos Mundos, en el que sostuvo una intensa campa&ntilde;a de apoyo a la Uni&oacute;n Liberal, especialmente a la pol&iacute;tica desarrollada por R&iacute;os Rosas. En ese mismo a&ntilde;o public&oacute; un folleto (n&uacute;mero II) de car&aacute;cter eminentemente pol&iacute;tico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1863 regres&oacute; a Oviedo y aqu&iacute; prosigui&oacute; sus actividades period&iacute;sticas y las derivadas de algunos cargos por &eacute;l desempe&ntilde;ados, entre ellos, el de diputado provincial por el distrito de Lena en 1864 y de vocal numerario de la Comisi&oacute;n Provincial, Cuerpo consultivo en funciones de Tribunal de lo contencioso, desde octubre del 65 a marzo del 66. En este mismo mes, una credencial con destino a Cuba le llev&oacute; a fijar su residencia en esta entonces provincia ultramarina.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con motivo de este viaje public&oacute; en El Faro Asturiano una bella y tierna despedida bajo el t&iacute;tulo de Adi&oacute;s, a Oviedo, que pocos a&ntilde;os despu&eacute;s se habr&iacute;a de evocar como si fuese una predicci&oacute;n de su desgraciado destino en aquella isla.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su empleo primero en Cuba fu&eacute; de jefe de secci&oacute;n de Gracia y Justicia en el Gobierno superior de la isla. Despu&eacute;s desempe&ntilde;&oacute; la Secretar&iacute;a del Gobierno civil de Puerto Pr&iacute;ncipe (hoy, Camag&uuml;ey). Se dice que fu&eacute; durante alg&uacute;n tiempo oficial letrado del Consejo administrativo de la isla de Puerto Rico, a comienzos de 1868, extremo que no hemos podido comprobar. Lo cierto es que al estallar en ese a&ntilde;o la insurrecci&oacute;n cubana, que dur&oacute; una d&eacute;cada, Casta&ntilde;&oacute;n se encontraba en la Habana con los cargos de jefe de Contribuciones en el Banco Espa&ntilde;ol y de miembro del Consejo de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1869 fund&oacute; en la Habana y dirigi&oacute; el peri&oacute;dico La Voz de Cuba, consagrado a defender la integridad de la soberan&iacute;a de Espa&ntilde;a en la isla frente a la insurrecci&oacute;n que hab&iacute;a iniciado en Yara el patriota cubano Carlos. Manuel de C&eacute;spedes, porque, como dice S&aacute;nchez del Real, &ldquo;la pluma era su verdadera espada&rdquo;. Tambi&eacute;n fund&oacute; despu&eacute;s La Quincena, como suplemento del otro peri&oacute;dico. En La Voz de Cuba libr&oacute; valientes campa&ntilde;as contra los revolucionarios y tambi&eacute;n contra quienes se mostraban d&eacute;biles en el mantenimiento de la causa de Espa&ntilde;a. Con este &uacute;ltimo motivo public&oacute; una serie de cartas con el seud&oacute;nimo de Juan Fern&aacute;ndez, en las que denunciaba al capit&aacute;n general de la isla sucesos e irregularidades en la administraci&oacute;n que favorec&iacute;an a la causa de los insurrectos. Contra &eacute;stos fu&eacute; en los ataques duro, pero respetuoso, desde una posici&oacute;n intransigente dictada por un exaltado patriotismo, que entonces se estimaba lo mejor, aunque la realidad haya venido luego a demostrar lo contrario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esas campa&ntilde;as le conquistaron entre los espa&ntilde;oles residentes en la isla un prestigio y una popularidad enormes, mientras que entre los cubanos acrec&iacute;an el n&uacute;mero de sus enemigos, entre los que lleg&oacute; a despertar odios y rencores profundos. As&iacute; fu&eacute; c&oacute;mo en los primeros d&iacute;as de 1870 ocurri&oacute; el episodio que habr&iacute;a de acabar tr&aacute;gicamente con su vida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;Un papelucho indigno de Cayo Hueso&mdash;dice F. Canella y Secades&mdash;, y que se nombraba malamente El Republicano, un &oacute;rgano de asesinos, como le ha llamado la prensa de Cuba, public&oacute; el 16 de enero un art&iacute;culo lleno de mentiras y testimonios falsos que, entre otros insultos, dec&iacute;a que el director de La Voz de Cuba hab&iacute;a sido abofeteado en Puerto pr&iacute;ncipe.&rdquo; Casta&ntilde;&oacute;n insert&oacute; en su peri&oacute;dico una carta de desaf&iacute;o contra el autor an&oacute;nimo de las injurias, de las que se declar&oacute; responsable el director de El Republicano, don Juan Mar&iacute;a Reyes. Entonces parti&oacute; para Cayo Hueso dispuesto a concertar y efectuar el duelo, porque, como dice A, &ldquo;en su altivez digna, no comprend&iacute;a c&oacute;mo se vive en la tierra sin un nombre honrado&rdquo;. Como Reyes se negara a dar satisfacciones de ninguna clase ni aceptara el desa&ntilde;o, Casta&ntilde;&oacute;n le di&oacute; de bofetadas. La agresi&oacute;n di&oacute; motivo a que fuera detenido y preso, conden&aacute;ndosele luego a una multa de doscientos d&oacute;lares, con lo cual quedaba zanjado el enojoso asunto, al parecer. Pero al regresar Casta&ntilde;&oacute;n al hotel donde se hospedaba, sus enemigos le formaron una emboscada y le asesinaron a tiros, sin que se haya podido descubrir a los autores del crimen. As&iacute; fu&eacute; como cay&oacute; este luchador valiente y patriota el 31 de enero de 1870.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El tr&aacute;gico suceso fue considerado por los espa&ntilde;oles de Cuba como una desgracia inmensa, Los &aacute;nimos se llenaron de duelo y de indignaci&oacute;n. El jefe superior pol&iacute;tico de Cuba, Caballero de Rodas, dispuso que el cad&aacute;ver de Casta&ntilde;&oacute;n fuese trasladado a la Habana y recibiera honores de capit&aacute;n general, y declar&oacute; que los dos hijos del finado, Rodrigo y Fernando &mdash;ya hu&eacute;rfanos por fallecimiento de la madre, do&ntilde;a Angela Llanos&mdash;, quedaban &ldquo;bajo su protecci&oacute;n y amparo, como representante de la naci&oacute;n&rdquo;. La conducci&oacute;n del cad&aacute;ver fu&eacute; una de las m&aacute;s imponentes y memorables manifestaciones de duelo que se recuerdan de Cuba colonial. En el entonces Teatro Tac&oacute;n, despu&eacute;s Teatro Nacional, de la Habana, se celebr&oacute; a su memoria una velada literaria. Record&aacute;ndola, dice Gabriel Estrella: &ldquo;Casta&ntilde;&oacute;n vivi&oacute; para su patria y muri&oacute; por ella. Donde buscaba: un duelo encontr&oacute; un asesinato. Sus asesinos no hallar&aacute;n disculpa ni ante los mismos que de sus ideas participaban, porque harto han demostrado esto los nobles hijos de Cuba, por cuyas venas corre sangre espa&ntilde;ola, que saben acudir a un combate y portarse en &eacute;l como buenos.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los hijos de Casta&ntilde;&oacute;n pasaron al amparo de don Ventura Olavarrieta y su esposa, que los prohijaron, por haberlo previsto as&iacute; aqu&eacute;l cuando parti&oacute; a Cayo Hueso, para el caso de que muriese en el lance de honor que no lleg&oacute; a efectuarse. Las Cortes espa&ntilde;olas ratificaron la decisi&oacute;n tomada por el jefe superior pol&iacute;tico con los hu&eacute;rfanos. asign&aacute;ndoles una pensi&oacute;n anual de mil quinientas pesetas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El Banco Espa&ntilde;ol, al que Casta&ntilde;&oacute;n prestaba servicios cuando fu&eacute; asesinado, estipul&oacute; por su cuenta otra pensi&oacute;n anual. Adem&aacute;s se hizo una suscripci&oacute;n en favor de ellos, nutrida por las Sociedades espa&ntilde;olas, funciones teatrales y otros arbitrios, que alcanz&oacute; la suma de cien mil pesos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como un enaltecimiento propio de la memoria de Casta&ntilde;&oacute;n, la intelectualidad ovetense inici&oacute; en ese mismo a&ntilde;o de su muerte una colecta para dedicarle una corona literaria, que fu&eacute; impresa al a&ntilde;o siguiente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En este mismo a&ntilde;o (1871), como si los manes de Casta&ntilde;&oacute;n fuesen el mayor obst&aacute;culo para los que aspiraban a la independencia de Cuba, un grupo de estudiantes profan&oacute; su tumba. Acaso el hecho pudiera considerarse como una chiquillada sin trascendencia. Pero los &aacute;nimos no estaban para tales consideraciones, y los estudiantes fueron juzgados por un Consejo de guerra y condenados algunos a la pena de fusilamiento. Pena que se ejecut&oacute;, obligado el capit&aacute;n general por los espa&ntilde;oles voluntarios de la Habana a firmar la sentencia, cuando ya iba en camino de Cuba el perd&oacute;n otorgado por el Gobierno espa&ntilde;ol. En guerra cubanos y espa&ntilde;oles entonces, &uacute;nicamente as&iacute; se pueden explicar las atrocidades cometidas por unos y otros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los restos de Casta&ntilde;&oacute;n fueron trasladados a Espa&ntilde;a en enero de 1887 y depositados en los primeros d&iacute;as del siguiente mes en el pante&oacute;n familiar del cementerio de La Cortina (Mieres).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras publicadas en volumen:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">I.&mdash;El progreso en la penalidad. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">(Oviedo, 1859; memoria presentada para la obtenci&oacute;n del grado de licenciado en Derecho.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">II.&mdash;Una ilusi&oacute;n menos, un desenga&ntilde;o m&aacute;s: La Uni&oacute;n Liberal en 1861. (Madrid, 1861; folleto.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Trabajos sin formar volumen:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">1.&mdash;Porvenir de Asturias. (En el semanario La Tradici&oacute;n, Oviedo, 1857, n&uacute;meros 1 al 10.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">2.&mdash; Industria carbonera. (En &iacute;dem, n&uacute;meros 11 y 13.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">3.&mdash;Sobre el ferrocarril y carreteras de Asturias. (En El Invierno, Oviedo, 1859, n&uacute;meros 6, 8 y 9,&nbsp; art&iacute;culos de pol&eacute;mica con El Porvenir de Asturias.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">4.&mdash;Arbolado de Asturias. (En &iacute;dem, n&uacute;meros 17 y 18.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">5.&mdash;Secci&oacute;n cient&iacute;fica: An&aacute;lisis de los minerales que se encuentran en la mina de &ldquo;El Invierno&rdquo;. (En &iacute;dem id.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">6.&mdash;Apuntes sobre la guerra de Italia. (En &iacute;dem, n&uacute;meros 34 al 38.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">7.&mdash;Adi&oacute;s a Oviedo. (En El Faro Asturiano, Oviedo, 31 de marzo de 1866.)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A.&mdash;Gonzalo Casta&ntilde;&oacute;n. (En el Bolet&iacute;n del Centro de Asturianos, Madrid, febrero de 1887.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Canella y Secades (Fermin). &mdash; Gonzalo Casta&ntilde;&oacute;n. (En El Carbay&oacute;n, Oviedo, 3 de febrero de 1887.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estrella (Gabriel). &mdash; Gonzalo Casta&ntilde;&oacute;n, Un recuerdo. (En Ilustraci&oacute;n Gallega y Asturiana, Madrid, 8 de agosto de 1881.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Paredes (Miguel).&mdash; Los restos de Gonzalo Casta&ntilde;&oacute;n en Asturias. (En El Carbay&oacute;n, Oviedo, 6 y 7 de febrero de 1887.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">S&aacute;nchez del Real (Andr&eacute;s).&mdash; Apuntes biogr&aacute;ficos. (En la llustraci&oacute;n Gallega y Asturiana, Madrid, 8 de agosto de 1881.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Varios. &mdash;Corona literaria a la memoria de Gonzalo Casta&ntilde;&oacute;n.(Oviedo, s. a.; 1871; folleto.)&nbsp;<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4995,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-1342","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/1342","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4995"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1342"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1342"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}