{"id":1492,"date":"2020-11-11T09:22:16","date_gmt":"2020-11-11T09:22:16","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=1492"},"modified":"2021-11-11T21:42:28","modified_gmt":"2021-11-11T21:42:28","slug":"cuesta-teodoro","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/cuesta-teodoro\/","title":{"rendered":"CUESTA (Teodoro) ."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">El primero y m&aacute;s enjundioso de todos los poetas en el dialecto vern&aacute;culo. Otros fueron m&aacute;s atildados, como Juan Mar&iacute;a Acebal, que tradujo en verso bable a cl&aacute;sicos latinos; algunos, como Caveda y Nava, se le igualaron en ternura, y los hubo antes y despu&eacute;s de &eacute;l merecidamente celebrados por graciosos. Pero Teodoro Cuesta fu&eacute; el m&aacute;s completo y m&aacute;s genuino de todos los tiempos. Su enorme popularidad se cimentaba en que era una espont&aacute;nea encarnaci&oacute;n del esp&iacute;ritu popular asturiano. ninguno fu&eacute; tan singularmente sensible a la vasta gama de sentimientos que van desde el dolor hondo a la hilaridad desatada. Hay en sus versos fluidez, emoci&oacute;n, agudeza y gracia por nadie superadas, aunque en vida y despu&eacute;s de muerto, acatado por muchos como maestro, florecieran poetas en bable tan celebrados como Jos&eacute; Quevedo, Marcos del Torniello, Pep&iacute;n de Pr&iacute;a, Pach&iacute;n de Mel&aacute;s, Julio Garc&iacute;a Quevedo y otros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dej&oacute; Teodoro Cuesta poes&iacute;as que se han hecho populares, transmitidas por generaciones verbalmente como en los tiempos medioevos, Y las dej&oacute; tambi&eacute;n de las que s&oacute;lo de esta forma pueden ser transmitidas, destinadas por lo picantes a que sean recitadas en voz baja, como su famos&iacute;sima Cosadiella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dice Clar&iacute;n en el ap&eacute;ndice a poes&iacute;as asturianas, de Teodoro Cuesta, que &ldquo;fu&eacute; poeta militante; de cuerpo entero; de palabra y obra; en rigor, no fu&eacute; m&aacute;s que poeta. Su imaginaci&oacute;n dorada llen&oacute; su vida; su pasi&oacute;n dominante, el amor a su tierra, en &eacute;l se convirti&oacute; en poes&iacute;a&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Canella y Secades afirma en el mismo lugar: &ldquo;Poeta desde los primeros a&ntilde;os de la vida, vivi&oacute; siempre cantando, en la alborada como en el morir de la tarde, a la luz meridiana y en la negrura de la noche. Las notas de su lira cadenciosa llenaron las almas de alegr&iacute;a, conmovieron los corazones y tambi&eacute;n provocaron a la risa. Nunca sus cantos hirieron a nadie, ni nublaron el semblante de oyentes y lectores. Dios le hab&iacute;a dado el numen para conmover profundamente, para solaz y regocijo de todos&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y como ha dicho Ataulfo Friera, &ldquo;dolores y alegr&iacute;as, recuerdos y esperanzas, bromas y veras, todo encontraba eco sonoro en sus versos f&aacute;ciles y expresivos&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De todas sus composiciones en bable bastar&iacute;a una sola para inmortalizar su nombre, puesto que se ha incorporado a la herencia espiritual de los asturianos transmitida de padres a hijos. Nos referimos a La danza, de la que hace Clar&iacute;n el siguiente elogio: &ldquo;Entre todas las poes&iacute;as de Teodoro, y las hay muy notables, descuella una que es para m&iacute; idilio naturalista, acaso no igualado jam&aacute;s en nuestra literatura provincial. Me refiero a La danza, verdadero primor de inspiraci&oacute;n y naturalidad; el asunto, la forma, todo en ella es puramente asturiano, y lo que vale m&aacute;s, po&eacute;tico, expresivo, digno de un Te&oacute;crito que, en vez de escribir en griego en Sicilia, escribiese en romance bable en Asturias.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fu&eacute; Teodoro Cuesta, en sus postreros a&ntilde;os, algo as&iacute; como una de las m&aacute;s leg&iacute;timas instituciones asturianas. Su nombre llenaba con su fama a la regi&oacute;n y se desbordaba ampliamente por Espa&ntilde;a y la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola. Por eso pudo escribir don Angel Pulido al fallecer el poeta: &ldquo;Para las personas extra&ntilde;as al bello Principado y al conocimiento de su literatura regional, esta p&eacute;rdida ser&aacute; indiferente; pero tengo por seguro que no sentir&aacute;n as&iacute; cuantos de all&iacute; procedan o por sus glorias se interesen, a quienes esta desgracia habr&aacute; arrancado un gemido de dolor, semejante al que toda Espa&ntilde;a y el idioma castellano pudieron exhalar cuando el fallecimiento del inmortal Zorrilla.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hemos de rematar este rosario de alabanzas con la que corresponde a su bondad. Teodoro Cuesta fu&eacute; un hombre &iacute;ntegramente bueno, con bondad de santo, desplegada constantemente su generosidad en hacer el bien, no obstante su vida escasa de medios econ&oacute;micos, m&aacute;s adecuada para recibir el bien que para prodigarlo, Por eso pudo decir de &eacute;l don F&eacute;lix de Aramburu que &ldquo;para hacer da&ntilde;o a alguien tuvo que morirse&rdquo;.,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Naci&oacute; Teodoro Cuesta en el barrio La Pasera de la villa de Mieres el 9 de noviembre de 1829. No es cierto ni el d&iacute;a 4 ni el 29 que anotan algunos, ni el a&ntilde;o 28, como dice Balb&iacute;n de Unquera. Fueron sus padres don Ram&oacute;n de ese apellido y do&ntilde;a Mar&iacute;a Luisa Garc&iacute;a Ruiz. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Acerca de los primeros a&ntilde;os de su vida se anota en la Enciclopedia Espasa que, hu&eacute;rfano a los cuatro, pas&oacute; al amparo de un t&iacute;o m&eacute;dico en Gij&oacute;n, quien, por no haberse ocupado del muchacho, &eacute;ste se encontr&oacute; a los quince a&ntilde;os sin oficio ni cosa que de tal valiera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nuestras noticias, con seguridad, m&aacute;s aut&eacute;nticas, difieren bastante de las que dejamos anotadas. Don Ram&oacute;n Cuesta ten&iacute;a en Mieres una modesta botica, de cuyo producto viv&iacute;a malamente el matrimonio con ocho hijos cuando falleci&oacute; el jefe de la familia. Contaba entonces Teodoro Cuesta unos cuatro a&ntilde;os, al parecer. La miseria se adue&ntilde;&oacute; del derrumbado hogar de tal modo &nbsp; que, tres o cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, se hizo preciso que algunos de los hu&eacute;rfanos pasaran al amparo de otros familiares. Teodoro fu&eacute; recogido por su abuelo materno, don Federico, que ejerc&iacute;a de m&eacute;dico en Oviedo, y a esta ciudad, y no a Gij&oacute;n ni a la casa de un t&iacute;o, pas&oacute; a residir el muchacho. Ni es cierto que el muchacho haya vivido al descuido y desamparo del abuelo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Bajo la protecci&oacute;n de &eacute;ste, Cuesta termin&oacute; de estudiar la ense&ntilde;anza elemental, y, seg&uacute;n Canella y Secades, &ldquo;con D. Juan G&oacute;mez curs&oacute; Lat&iacute;n y principios de Filosof&iacute;a; pero, mal avenido con la disciplina acad&eacute;mica, el joven Teodoro cerr&oacute; los libros de la c&aacute;tedra, abri&oacute; otros de literatura e historia, estudi&oacute; m&uacute;sica, para lo que mostraba singulares aptitudes, con don C&aacute;ndido Vald&eacute;s, y despu&eacute;s armon&iacute;a y composici&oacute;n con D. Antonio Duque&rdquo;. Parece, en efecto, que Cuesta mostraba m&aacute;s inclinaci&oacute;n a las travesuras que a los estudios, por lo que algunas veces mereci&oacute; la pena de que el abuelo le enviara a residir confinado en una posesi&oacute;n de recreo que ten&iacute;a en Llanera. Pena que, en algunas ocasiones, despu&eacute;s de alguna travesura, se impon&iacute;a voluntariamente el muchacho march&aacute;ndose al lugar de destierro, sabiendo de antemano que tal iba a ser su castigo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mientras estudiaba m&uacute;sica emprendi&oacute; el oficio de tip&oacute;grafo, empezando a trabajar en una imprenta de Oviedo. M&aacute;s tarde fu&eacute; regente de otra en Gij&oacute;n, y aqu&iacute; desarroll&oacute; tambi&eacute;n algunas actividades de gacetillero o rep&oacute;rter, como ahora se dice. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Esta ocupaci&oacute;n en las imprentas era la base de su sostenimiento, y s&oacute;lo entregaba a ella la energ&iacute;a y la atenci&oacute;n indispensables. Su vocaci&oacute;n iba hacia la m&uacute;sica y tambi&eacute;n hacia la poes&iacute;a, que comenz&oacute; a cultivar desde adolescente. Como poeta se di&oacute; a conocer en una velada celebrada en El Liceo, de Oviedo, en 1845, con una composici&oacute;n intitulada La mendiga, que le consagr&oacute; all&iacute; mismo como un excelente versificador. Por entonces, con s&oacute;lo diecis&eacute;is a&ntilde;os de edad, comenz&oacute; a publicar sus poes&iacute;as bajo el seud&oacute;nimo de Pep&oacute;n de Pacho Alonso y a conquistar renombre, como poeta emotivo dedicado a descubrir y dar a respetar la vida de los tristes y doloridos y a enaltecer las bellezas de la historia y la naturaleza asturiana. Tanto la m&uacute;sica como la poes&iacute;a las estimaba como campos de su recreo espiritual, pero la necesidad de luchar por la subsistencia, y m&aacute;s desde que, muy joven, contrajo matrimonio, le oblig&oacute; a escribir versos que, caland&iacute;n, vend&iacute;a a un ciegu, y a ser m&uacute;sico de oficio y profesor de solfeo. Desde los veinte a&ntilde;os era ya todo un profesor de flauta, que formaba parte de las Orquestas de &oacute;pera en Oviedo y Gij&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al mismo tiempo se distingu&iacute;a como cantante y ejecut&oacute; con aplauso papeles en varias &oacute;peras, entre ellas Hernani. Fu&eacute; profesor de m&uacute;sica en Mieres primero y en Oviedo despu&eacute;s; organiz&oacute; algunas bandas que iban a las fiestas y las romer&iacute;as de los pueblos; compuso numerosas piezas musicales religiosas y profanas, que fueron celebradas, y fu&eacute;, en fin, un m&aacute;gico art&iacute;fice que hizo de letras y sonidos muchos motivos de holgorio y solaz de sus paisanos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hacia 1857 vino a mejorar la estrecha posici&oacute;n econ&oacute;mica en que &nbsp; viv&iacute;a un puesto que le fu&eacute; conferido en la Beneficencia municipal, con destino al Hospicio, que desempe&ntilde;&oacute; durante treinta y ocho a&ntilde;os, hasta el de su muerte. Su incorporaci&oacute;n al personal administrativo del Hospicio fu&eacute; un verdadero acierto y de gran provecho y beneficio para esta instituci&oacute;n. Pocas personas, como &eacute;l, habr&iacute;an llegado a ser querido como un padre por los infelices asilados. Aparte de su funci&oacute;n propia en ese asilo, se constituy&oacute; en profesor de m&uacute;sica de los reclusos y organiz&oacute; entre ellos y dirigi&oacute; muchos a&ntilde;os una Banda que goz&oacute; de mucha fama en Asturias y aun fuera de la provincia. &ldquo;El dirig&iacute;a la Banda del Hospicio&mdash;dice Clar&iacute;n&mdash;, y tras su batuta marchaban por calles, plazas y paseos m&uacute;sicos, ni&ntilde;os, aldeanos, el pueblo entero, y a veces los xigantones, esos semidioses de cart&oacute;n que exige que existan la fantas&iacute;a de nuestros paisanos.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La gran celebridad del poeta se forma en los a&ntilde;os en torno a 1880.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su pluma fecunda produce para numerosos peri&oacute;dicos. Se puede asegurar que apenas habr&aacute; habido en su tiempo y aun despu&eacute;s, en Asturias, alg&uacute;n peri&oacute;dico que no haya dado albergue a poes&iacute;as de Teodoro Cuesta. Otro tanto sucede con las publicaciones de car&aacute;cter asturiano editadas en Madrid, como la Ilustraci&oacute;n Gallega y Asturiana y Asturias, y en las Rep&uacute;blicas americanas. Y tambi&eacute;n son numerosos los peri&oacute;dicos y las revistas ajenas a la regi&oacute;n que han reproducido composiciones de &eacute;l.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esa fama fu&eacute; cimentada tambi&eacute;n por algunos galardones en concursos y cert&aacute;menes, entre los que cuentan el celebrado en Oviedo en 1881 con motivo del segundo centenario de la muerte de Calder&oacute;n de la Barca, con una poes&iacute;a dedicada a este insigne dramaturgo; los Juegos Florales de Oviedo, de septiembre de 1887, en los que conquist&oacute; el premio de la Sociedad Econ&oacute;mica con la poes&iacute;a La presona; el Certamen organizado por &nbsp; esa entidad en 1888, donde se le premi&oacute; Les fiestes de San Mateo, y el Certamen celebrado en Gij&oacute;n al inaugurarse en 1891 el monumento dedicado a Jovellanos, con la poes&iacute;a Glorias de Asturias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En mayo de 1885, requerido desde Madrid para participar en una velada teatral ben&eacute;fica organizada por el naciente Centro de Asturianos, pas&oacute; en la capital algunos d&iacute;as que fueron como una consagraci&oacute;n apote&oacute;sica del poeta. Clamorosas ovaciones en el acto de recitar sus poes&iacute;as, banquete, profusas alabanzas de toda la prensa, dedicaci&oacute;n de un n&uacute;mero especial del Bolet&iacute;n de dicho Centro, y, como un eco de esta glorificaci&oacute;n, se le condecor&oacute; Caballero de la Orden de Carlos III. La Academia Po&eacute;tica, de M&aacute;laga, le nombr&oacute; acad&eacute;mico correspondiente, y el Centro de Beneficencia de Naturales de Asturias, establecido en Cienfuegos (Cuba), le otorg&oacute; el t&iacute;tulo de socio de m&eacute;rito.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi&eacute;n contribuy&oacute; a sostener el realce de su figura la velada literario-musical celebrada el 3 de julio del a&ntilde;o siguiente en el Teatro de los Campos El&iacute;seos, de Gij&oacute;n, en su honor y beneficio, con el objeto de editar un volumen de sus versos, cosa que no fu&eacute; llevada a la realidad hasta despu&eacute;s de fallecido, cerca de diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No obstante, la vida de Teodoro Cuesta no fu&eacute; en la vejez lo descansada y rodeada de satisfacciones a que ten&iacute;a derecho. La estrechez econ&oacute;mica estuvo asociada a &eacute;l desde la cuna a la tumba. &ldquo;El alma de Teodoro&mdash;dice Clar&iacute;n&mdash; era una romer&iacute;a, y no se olvide que tambi&eacute;n las romer&iacute;as tienen su hora triste&hellip; Los &uacute;ltimos a&ntilde;os de Cuesta fueron la hora del Angelus en la romer&iacute;a de su vida, que alegr&oacute; honestamente tantos corazones. Enfermo &eacute;l, enfermos los suyos, luchando con la odiosa cuesti&oacute;n econ&oacute;mica, a fuer de cigarra perdida en hormiguero. Teodoro estaba triste, pero aun eso, po&eacute;ticamente; es decir, resignado, &laquo;porque hay Dios, porque hay pechos queridos, eco de nuestras penas.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En sus &uacute;ltimos a&ntilde;os pasaba algunas temporadas veraniegas en Gij&oacute;n, en casa de su gran amigo Octavio Bellmunt, en la que ten&iacute;a dispuesta siempre una habitaci&oacute;n para estancia de Teodoro Cuesta, a tal punto, que, al fallecer &eacute;ste, Bellmunt la conserv&oacute; luego como un peque&ntilde;o museo de cosas que recordaban al gran poeta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Falleci&oacute; Teodoro Cuesta en Oviedo el 1 de febrero de 1895, constituyendo su &oacute;bito un duelo verdadero en toda Asturias y las colonias asturianas establecidas fuera de la regi&oacute;n. Su memoria y su recuerdo han continuado viviendo latentes entre sus paisanos, y Mieres le ha dedicado en 1931 un monumento p&uacute;blico, obra del escultor asturiano don Arturo Sordo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras publicadas en volumen:&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">I-&mdash;Vida de aldea. (Oviedo, &hellip;)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">II.&mdash;Programa en dialecto asturiano de las funciones que se celebrar&aacute;n en el Hospicio Provincial los d&iacute;as 7 y 8 de septiembre, en honor de la Sant&iacute;sima Virgen de Covadonga, patrona de dicho asilo. (Oviedo, 1873.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">III.&mdash;A la memoria del malogrado cuanto bravo general Concha.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">(Oviedo, 1874; poes&iacute;a; op&uacute;sculo.)&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">IV&mdash; Andaluc&iacute;a y Asturias.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">(Oviedo, 1881; pol&eacute;mica festiva sostenida en verso bable contra don Diego Terreros, que lo hac&iacute;a en andaluz; trabajo publicado antes&mdash;1880&mdash;en la Ilustraci&oacute;n Gallega y Asturiana y reimpreso posteriormente&mdash;1907&mdash;con la adici&oacute;n de La danza prima y en 1934.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">V.&mdash;Glorias de Asturias. (Gij&oacute;n, 1891; poes&iacute;a en bable con motivo de la inauguraci&oacute;n del monumento a Jovellanos en esa villa.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">VI.&mdash;El protom&aacute;rtir asturiano Fr. Melchor Garc&iacute;a Sampedro. (Oviedo, 1895; poes&iacute;a p&oacute;stuma.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">VII.&mdash;Poes&iacute;as asturianas. (Oviedo, 1895; colecci&oacute;n de sus composiciones en bable, publicada despu&eacute;s de su muerte con pr&oacute;logo de don Alejandro Pidal y Mon.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Acevedo y Huelves (B.).&mdash;Teodoro Cuesta, (En el tomo I de la obra Asturias, editada por los se&ntilde;ores Bellmunt y Canella y Secades, Gij&oacute;n, 1894.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">An&oacute;nimo.&mdash;Un paneg&iacute;rico. En el diario El Carbay&oacute;n, 1 de febrero de 1896.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">An&oacute;nimo. &mdash; Poetas regionales: Teodoro Cuesta, (En la revista Norte, Madrid, febrero de 1930.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Balb&iacute;n de Unquera (Antonio).&mdash; Biograf&iacute;a. Teodoro Cuesta. (En Asturias, &oacute;rgano del Centro de Asturianos, Madrid, 1 de mayo de 1895.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Bellmunt (O.) y Canella (F.) &mdash;.A nuestros colaboradores. (En el tomo I de la obra Asturias, Gij&oacute;n, 1894.) |<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Clar&iacute;n.&mdash;Una semblanza. (En la llustraci&oacute;n Cant&aacute;brica, Madrid, 1882, n&uacute;mero 6.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Friera y Canal (Ata&uacute;lfo).&mdash;Teodoro Cuesta en Gij&oacute;n. (En el tomo 1 de la obra Asturias, dirigida por Bellmunt y Canella y Secades, Gij&oacute;n, 1894.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pidal y Mon (Alejandro).&mdash;Pr&oacute;logo a Poes&iacute;as asturianas, de Teodoro Cuesta, (Oviedo, 1895.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pulido (Angel). &mdash;Teodoro Cuesta. (En el diario El Liberal, Madrid, febrero de 1895, y reproducido en Asturias, &oacute;rgano del Centro de Asturianos, Madrid, mayo del mismo a&ntilde;o.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Varios.&mdash;Semblanzas y poes&iacute;as. (En el Bolet&iacute;n del Centro de Asturianos, n&uacute;mero especial, Madrid, 16 de mayo de 1885.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Varios.&mdash;Ap&eacute;ndice a Poes&iacute;as asturianas, de Teodoro Cuesta. (Oviedo, 1895; trabajos recogidos en un n&uacute;mero especial de El Carbay&oacute;n.)<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4961,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-1492","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/1492","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4961"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1492"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1492"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}