{"id":1645,"date":"2020-11-15T19:23:19","date_gmt":"2020-11-15T19:23:19","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=1645"},"modified":"2021-11-15T22:04:12","modified_gmt":"2021-11-15T22:04:12","slug":"diaz-alvarez-miguel","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/diaz-alvarez-miguel\/","title":{"rendered":"DIAZ ALVAREZ (Miguel)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hombre dotado de extraordinarias facultades de organizaci&oacute;n y mando, que desarroll&oacute; su personalidad en Cuba, donde fu&eacute; el &uacute;ltimo alcalde de la Habana bajo la dominaci&oacute;n espa&ntilde;ola y acaso el primero en m&eacute;ritos contra&iacute;dos desde ese cargo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Naci&oacute; D&iacute;az &Aacute;lvarez el a&ntilde;o 1858 en Villalegre (Avil&eacute;s), hijo de don Clemente y do&ntilde;a Josefa, labradores acomodados que se ayudaban a vivir con la administraci&oacute;n de un parador o venta. Sin m&aacute;s que la instrucci&oacute;n elemental, adquirida con aprovechamiento, emigr&oacute; en la adolescencia a Cuba, donde comenz&oacute; la lucha por la vida en diferentes ocupaciones hasta que se estableci&oacute; como agente de transportes, que entonces se efectuaban en carros tirados por mulas, lo cual fu&eacute; base de la gran fortuna que lleg&oacute; a reunir. Cultiv&oacute; a la vez, cuando se lo permit&iacute;an las ocupaciones, su gran apetencia de ilustraci&oacute;n, y esto le llev&oacute; a participar en la pol&iacute;tica colonial con el ingreso en 1878, al concluirse la llamada guerra de los diez a&ntilde;os, en el Partido Uni&oacute;n Constitucional, que representaba la pol&iacute;tica conservadora y antiautonomista, nutrida en buena medida por los que como &eacute;l hab&iacute;an sido voluntarios en la citada guerra. Sentada plaza de voluntario en 1872, con s&oacute;lo catorce a&ntilde;os de edad, hab&iacute;a asistido a algunos hechos de armas<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dentro del citado Partido Uni&oacute;n Constitucional, merced a la creciente ilustraci&oacute;n que se procuraba sin desmayo y a la prosperidad de los negocios, que le hab&iacute;an consentido crear hogar propio en 1879 con do&ntilde;a Mar&iacute;a G&oacute;mez Mart&iacute;n de Lara, nacida en Tenerife, se fu&eacute; destacando r&aacute;pidamente su personalidad hasta figurar como uno de los elementos directivos m&aacute;s distinguidos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1889 fu&eacute; elevado al cargo de concejal del Ayuntamiento de la Habana, que desempe&ntilde;&oacute; con ejemplar acierto y sin interrupci&oacute;n por espacio de cerca de diez a&ntilde;os.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuantas comisiones le fueron confiadas por el Cabildo municipal, tantas llev&oacute; a cabo con acierto. En el desempe&ntilde;o de una de las tenencias de alcald&iacute;a tuvo a su cargo la Inspecci&oacute;n de obras municipales, puesto que le di&oacute; ocasi&oacute;n para afirmar sus dotes de gobernante con las grandes mejoras introducidas en el embellecimiento de la Habana. De este progreso urban&iacute;stico di&oacute; cuenta p&uacute;blicamente en unos estados razonados que realzaban sus dotes administrativas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al estallar en 1894 la &uacute;ltima revoluci&oacute;n cubana contra el dominio espa&ntilde;ol, D&iacute;az &Aacute;lvarez era comandante del cuarto batall&oacute;n de voluntarios, Como tal, dos a&ntilde;os despu&eacute;s (1896), tuvo un rasgo que sirve como fiel retrato de su car&aacute;cter.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ante la actitud del Gobierno espa&ntilde;ol de no enviar a Cuba &ldquo;ni un hombre m&aacute;s ni una peseta m&aacute;s&rdquo;, como hab&iacute;a dicho C&aacute;novas del Castillo, D&iacute;az &Aacute;lvarez corri&oacute; a ofrecerse al capit&aacute;n general de la isla para salir a campa&ntilde;a con su batall&oacute;n de voluntarios&mdash;que estaba destinado a obras y defensa de la capitaI.&mdash; lo que acept&oacute; el general Weyler por lo mucho que podr&iacute;a servir el ejemplo como est&iacute;mulo. Entonces, mientras D&iacute;az &Aacute;lvarez&nbsp; andaba en operaciones por La Trocha, el Ayuntamiento habanero aprovech&oacute; su ausencia y, reconocido a los grandes merecimientos del ausente, acord&oacute; en pleno concederle la medalla de concejal a perpetuidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por entonces fu&eacute; ascendido a la&nbsp; categor&iacute;a de coronel y poco despu&eacute;s, en septiembre de 1897, le era concedida la Gran Cruz del M&eacute;rito Militar por servicios prestados en Campa&ntilde;a.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El 1 de febrero de 1897 fu&eacute; elevado al cargo de alcalde de la Habana. El nombramiento no dej&oacute; de ser combatido al principio por los adversarios en pol&iacute;tica, fundados en la escasa capacidad, seg&uacute;n ellos, de la persona designada para tan alto puesto. Pero no fu&eacute; preciso que transcurriera mucho tiempo para que todos reconocieran en &eacute;l un alcalde como no recordaban otro. La administraci&oacute;n municipal, que estaba en bancarrota, al punto de que se deb&iacute;an varios meses de sueldo a los funcionarios, se volvi&oacute; floreciente; las calles habaneras cobraron nuevo valor por las medidas de higiene y ornato adoptadas; las obras municipales tomaron nuevos br&iacute;os de actividad; el mausoleo a los bomberos perecidos en la cat&aacute;strofe del 17 de mayo de 1820&mdash;incendio de la ferreter&iacute;a de Isasi&mdash;, que estaba en trozos diseminados por el suelo en el cementerio de Col&oacute;n, encontr&oacute; manos que lo irguieran, lo cual vali&oacute; al alcalde el nombramiento de coronel honorario del Cuerpo. Cuando D&iacute;az &Aacute;lvarez se hizo cargo de la Alcald&iacute;a una peste de viruela diezmaba desde tiempo atr&aacute;s a la ciudad de la Habana. Las cifras oficiales acusaban entonces la de ocho mil Casos. Tres meses despu&eacute;s, asistido de cuantas colaboraciones crey&oacute; &uacute;tiles al prop&oacute;sito de acabar con el azote, se cantaba en la Catedral un Te-Deum en acci&oacute;n de gracias por la extirpaci&oacute;n total de la peste.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su elevaci&oacute;n de miras, actividad inteligente, esp&iacute;ritu de justicia y conducta honesta, adornadas por un car&aacute;cter afable y acogedor, concluyeron por ser reconocidos con aplauso por los adversarios, que elogiaron la breve etapa de su mando como digna lecci&oacute;n de gobernante. El Diario de la Marina, que le hab&iacute;a combatido desde campo opuesto, dec&iacute;a (11 de mayo de 1897) &ldquo;Nobleza obliga, y la conducta del se&ntilde;or D&iacute;az, que tantos beneficios reporta a la cultura,&nbsp; la higiene y al ornato de la Habana, borra para nosotros las diferencias pol&iacute;ticas que nos separan de &eacute;l, y nos impulsa a dedicarle sinceros aplausos con la misma buena voluntad y satisfacci&oacute;n con que dar&iacute;amos nuestros pl&aacute;cemes a un correligionario nuestro.&rdquo; En parecidos t&eacute;rminos se expresaba El Pa&iacute;s, de ideolog&iacute;a m&aacute;s liberal, autonomista. Por su parte, El Diario del Ej&eacute;rcito (3 de junio del 97) comentaba: &ldquo;El mejor elogio que puede hacerse del se&ntilde;or D&iacute;az en manifestar que sus adversarios pol&iacute;ticos, aquellos que le consideraban incompetente para dirigir la primera Corporaci&oacute;n de la isla, son los que hoy le aplauden con mayor entusiasmo y los que a diario le felicitan con gran regocijo.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los alcaldes de barrio de la Habana le rindieron un homenaje que consisti&oacute; en el regalo de un bast&oacute;n de mando. Bast&oacute;n de mando que, como la medalla de concejal perpetuo, se guardan actualmente en el tesoro de la bas&iacute;lica de Covadonga, depositados all&iacute;, atendiendo a lo que dej&oacute; dispuesto, por su primog&eacute;nito, don Francisco, en dos diferentes ocasiones.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su mando de alcalde de la Habana s&oacute;lo dur&oacute; un a&ntilde;o y breves d&iacute;as. Dej&oacute; de serlo el 15 de febrero de 1898. Con motivo de rendir cuentas a la superioridad de sus gestiones municipales, redact&oacute; y public&oacute; una Memoria (n&uacute;mero l), en la que se hace historia de la vida municipal habanera desde los m&aacute;s remotos tiempos y es obra &uacute;nica en su g&eacute;nero acerca del gobierno y la administraci&oacute;n coloniales de la isla de Cuba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al ser proclamada la independencia de esta provincia ultramarina, D&iacute;az &Aacute;lvarez regres&oacute; a Espa&ntilde;a. Aunque mermada su fortuna por los sucesos desastrosos de esa guerra, estaba en posesi&oacute;n de un gran capital. Hombre para quien el descanso y la ociosidad resultaban inadmisibles, se entreg&oacute; en Espa&ntilde;a a los negocios, compartidos con actividades de orden pol&iacute;tico, una de sus primeras y m&aacute;s importantes empresas industriales fu&eacute; la de levantar a un gran florecimiento la arruinada f&aacute;brica azucarera de La Poveda (Madrid). En este mismo sitio, y como negocio enlazado al azucarero, instal&oacute; una granja agr&iacute;cola de gran importancia, provista de todos los adelantos en maquinaria y procedimientos de cultivo, que fu&eacute; motivo de grandes admiraciones de cuantos le visitaron. Entretanto, el pol&iacute;tico, militante en el campo liberal de la Monarqu&iacute;a, tuvo la representaci&oacute;n como senador electo en 1901 por la provincia de Teruel. El Gobierno presidido por don Antonio Maura, algunos a&ntilde;os despu&eacute;s (1909), le concedi&oacute; el nombramiento de senador vitalicio. Estaba en posesi&oacute;n de varias condecoraciones militares y civiles, entre ellas, desde 1905, de la Gran Cruz de Isabel la Cat&oacute;lica, adem&aacute;s de la otra Gran Cruz aludida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dej&oacute; de existir D&iacute;az &Aacute;lvarez en Madrid el 30 de enero de 1928.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras publicadas en volumen:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">I.&mdash;Memoria acerca del estado y adelantos del Excmo. Ayuntamiento de la Habana, presentada por el alcalde municipal, en 30 de junio de 1897, (Habana, 1897; un tomo en cuarto.)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">An&oacute;nimo.&mdash;Una informaci&oacute;n. (En ABC, Madrid, 13 de febrero de 1931.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Canel (Eva). &mdash; Nombres que vuelven, (En Diario de la Marina, Habana, 20 de marzo de 1929.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Romero (Tom&aacute;s).&mdash;Don Miguel D&iacute;az &Aacute;lvarez. (En El Liberal, Madrid, 29 de marzo de 1903.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&iacute;dem.&mdash;Un d&iacute;a en La Poveda. (En &iacute;dem, 5 de julio de 1905.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/x\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Delbrouck (Aurelio), Espina (Eladio), Huelmo (Tadeo) y otros escritores.\" class=\"encyclopedia\">X.<\/a>&mdash;Don Miguel D&iacute;az &Aacute;lvarez. (En Asturias, &oacute;rgano del Centro Asturiano, Madrid, mayo de 1903.)&nbsp;<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5155,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-1645","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/1645","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5155"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1645"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1645"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}