{"id":1656,"date":"2020-11-15T20:14:15","date_gmt":"2020-11-15T20:14:15","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=1656"},"modified":"2021-11-16T20:43:57","modified_gmt":"2021-11-16T20:43:57","slug":"diaz-jardon-secundino","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/diaz-jardon-secundino\/","title":{"rendered":"DIAZ JARDON (Secundino)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Poeta y tambi&eacute;n prosista formado intelectualmente en Cuba, donde reside desde la adolescencia y donde goza de merecido renombre. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Nacido en Prelo (Boal) el 26 de septiembre de 1900 en hogar campesino acomodado, hijo de don Policarpo D&iacute;az P&eacute;rez y do&ntilde;a Concepci&oacute;n Jard&oacute;n Fern&aacute;ndez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De c&oacute;mo se incub&oacute; su car&aacute;cter y puso los cimientos a su ilustraci&oacute;n, nos ha dicho &eacute;l mismo: &ldquo;S&oacute;lo concurr&iacute; a la escuela primaria de mi pueblo. Al rev&eacute;s de los grandes genios que en el mundo han sido, fu&iacute; un excelente alumno; la escuela para m&iacute; era una delicia y una liberaci&oacute;n, porque, no concurrir a ella, significaba rudo trabajar en el campo, cosa que nunca me agrad&oacute;, aunque amo el campo de todo coraz&oacute;n. Siempre fu&iacute; el disc&iacute;pulo m&aacute;s adelantado de mi secci&oacute;n y lo llegu&eacute; a ser de la escuela. Mi padre, que es aficionado a leer, ten&iacute;a bastantes libros, de los que yo me serv&iacute;a a hurtadillas, y en ellos aprend&iacute; muchas cosas, ya desde ni&ntilde;o, fuera del colegio. Mi car&aacute;cter fu&eacute; siempre t&iacute;mido y apocado. Casi podr&iacute;a decir que no fu&iacute; un ni&ntilde;o como suelen ser la generalidad: alegres, inquietos, etc. Fu&iacute; m&aacute;s bien triste, poco expansivo, so&ntilde;ador; pero, en cambio, con una intens&iacute;sima vida interior. Mientras los otros ni&ntilde;os jugaban, yo me arrinconaba a leer, si ten&iacute;a qu&eacute;, o a imaginar. Recuerdo que iba al monte a llevar y traer el ganado con Las ruinas de Palmira en el bolsillo. Era muy amante de o&iacute;r cuentos e historias fant&aacute;sticas, aunque me infund&iacute;an un miedo atroz. Afortunadamente, ten&iacute;a el juglar en casa, que era mi abuelo, famoso en la comarca por sus cuentos. Debo decir tambi&eacute;n que fu&iacute; excesivamente enamorado desde peque&ntilde;uelo: me enamoraba de las muchachas y hasta de las mujeres siendo yo un rapaz de ocho a doce a&ntilde;os, y me enamoraba ciertamente hasta sufrir, aunque, desde luego, jam&aacute;s lo exteriorizaba. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Estaba en mi papel: me enamoraba en poeta, y en la clase de poeta que yo soy&mdash;si es que lo soy&mdash;, es decir, que toda mi personalidad radica en lo &iacute;ntimo del alma. Por eso todo lo exterior que pude haber hecho y pueda hacer no ser&aacute; m&aacute;s que una pobre caricatura, que nunca habr&aacute; de satisfacerme. Vocaci&oacute;n literaria la tuve siempre. Desde muy peque&ntilde;o gustaba de cambiar las palabras a las canciones que aprend&iacute;a por otras que yo imaginaba. Las primeras poes&iacute;as que le&iacute; fueron el Manojo de picardias por Quevedo y otros cl&aacute;sicos y las Leyendas de Zorrilla. Tendr&iacute;a diez a&ntilde;os entonces. El efecto que esos librs produjeron en mi esp&iacute;ritu fu&eacute; tal, que era toda mi ilusi&oacute;n llegar a hacer yo algo semejante y no a emborronar papel y a buscar consonantes&hellip; en medio, como a de suponerse, de un ambiente lo menos favorable que imaginarse pueda.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Apenas hab&iacute;a cumplido D&iacute;az Jard&oacute;n los catorce a&ntilde;os cuando se dej&oacute; llevar por la rom&aacute;ntica ilusi&oacute;n de emigrar a Am&eacute;rica, y march&oacute; a Cuba en noviembre de 1914. Los sue&ntilde;os del poeta en cierne se estrellaron all&iacute; pronto con la dura realidad: el trabajo y la sujeci&oacute;n como dependiente de comestibles, de una bodega, como all&iacute; se dice, en lo que pas&oacute; los tres a&ntilde;os primeros. Sus sue&ntilde;os e inquietudes intelectuales no se malograron por eso; antes al contrario, el af&aacute;n de saber se le mostr&oacute; creciente, y desde entonces y a trav&eacute;s de la lucha por el sustento cotidiano, se dedic&oacute; a proporcionarse la m&aacute;s amplia ilustraci&oacute;n posible, &ldquo;sin el consejo, ni el apoyo, ni siquiera el parabi&eacute;n de nadie&rdquo;. As&iacute; fu&eacute; como pudo liberarse del trabajo de la bodega y colocarse en una oficina comercial, destino que desempe&ntilde;&oacute; algunos a&ntilde;os. M&aacute;s tarde trabaj&oacute; de agente vendedor de v&iacute;veres, ocupaci&oacute;n a la que se sigue dedicando en la actualidad (1935). Esta ocupaci&oacute;n&nbsp; ha permitido conquistarse una vida independiente y crear un hogar. Casado en abril de 1924 con la se&ntilde;orita cubana, hija de espa&ntilde;oles, do&ntilde;a Josefina Mart&iacute;nez. Su residencia en la Habana s&oacute;lo estuvo interrumpida por un viaje de placer a Espa&ntilde;a en 1927.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La nativa vocaci&oacute;n a las letras, alimentada con: la lectura y el estudio permanentes, le ha permitido el desarrollo autodid&aacute;ctico de su personalidad intelectual, rodeada de estimaciones y como un adorno de su vida de trabajo en ocupaciones que podr&iacute;an parecer re&ntilde;idas con las literarias. Aunque ha cultivado la prosa, todas sus preferencias como instrumento interpretativo las ha tenido el verso. Ha sido como poeta como ha conquistado aplausos y nombrad&iacute;a; un poeta de estilo viril y robusto, con visi&oacute;n pesimista de la vida que le ha inspirado algunas composiciones verdaderamente desgarradoras. Jos&eacute; Mar&iacute;a Uncal, otro poeta asturiano formado en Cuba, nos ha dicho refiri&eacute;ndose a D&iacute;az Jard&oacute;n: &ldquo;Hemos sido amigos durante algunos a&ntilde;os. Incluso hemos escrito en colaboraci&oacute;n una comedia dram&aacute;tica de asunto asturiano, titulada El dolor de las campanas, cuyo original a&uacute;n duerme el sue&ntilde;o de los siglos en el fondo de una de mis maletas. Jard&oacute;n es un poeta f&aacute;cil, pero influ&iacute;do por extravagantes tormentos tenebrosos. Sus libros son como visiones dantescas, donde la sangre, el hambre y el dolor cabalgan sobre cada verso.&rdquo; Tambi&eacute;n con la colaboraci&oacute;n de Uncal y otros escritores nuevos por entonces (1922) fund&oacute; y dirigi&oacute; D&iacute;az Jard&oacute;n en la Habana la revista mensual literaria Juvencia, que s&oacute;lo alcanz&oacute; de vida seis n&uacute;meros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En esa &eacute;poca ya D&iacute;az Jard&oacute;n hab&iacute;a conquistado renombre. Hab&iacute;a empezado a colaborar como poeta algunos a&ntilde;os antes en los semanarios El Faro Asturiano y Voz Astur y era autor de los dos libros de poes&iacute;as rese&ntilde;ados m&aacute;s abajo, el &uacute;ltimo de los cuales fu&eacute; recibido con aplauso por los m&aacute;s autorizados cr&iacute;ticos. Y por entonces se extend&iacute;an sus colaboraciones a diversas revistas, como Civilizaci&oacute;n, Espa&ntilde;a Nueva, Atenea, Progreso de Asturias y al Diario de la Marina. Posteriormente, durante su estancia en Asturias, colabor&oacute; con asiduidad en el quincenario Vida Boalense, lo que permiti&oacute; a sus paisanos conocer al poeta con: mayor cantidad de elementos de juicio. De nuevo en la Habana, continu&oacute; sus colaboraciones po&eacute;ticas en el Progreso de Asturias, y ha escrito para los diarios Exc&eacute;lsior y El Pa&iacute;s peque&ntilde;os poemas en prosa. Actualmente (1935) tiene a su cargo la p&aacute;gina literaria <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">de la revista Renovaci&oacute;n, &oacute;rgano del Centro de Vendedores, en la que publica sus producciones muy frecuentemente.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras publicadas en volumen:&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">I.&mdash;L&aacute;grimas del alma. (Habana, 1918; colecci&oacute;n de poes&iacute;as.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">II.&mdash;Gotas de sangre. (Habana, 1921; &iacute;dem &iacute;d.)<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5151,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-1656","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/1656","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5151"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1656"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1656"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}