{"id":1798,"date":"2020-11-17T19:29:38","date_gmt":"2020-11-17T19:29:38","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=1798"},"modified":"2021-11-18T09:57:47","modified_gmt":"2021-11-18T09:57:47","slug":"estrada-y-villaverde-guillermo","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/estrada-y-villaverde-guillermo\/","title":{"rendered":"ESTRADA Y VILLAVERDE (Guillermo)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sabio catedr&aacute;tico de la Universidad de Oviedo, que junt&oacute; a su gran saber, especialmente en materias de Derecho con autoridad reconocida nacionalmente, espl&eacute;ndida cultura general al servicio de una pluma diestra y elegante y de una palabra f&aacute;cil, galana y elocuente. A no menos altura estuvo siempre su conducta, de probidad intachable y rectitud inflexible. Milit&oacute; pol&iacute;ticamente en el campo carlista, o sea de los partidarios del pretendiente al trono don Carlos de Borb&oacute;n y, no obstante la entereza con que mantuvo sus ideales, no tuvo enemigos en los otros sectores de la vida p&uacute;blica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el ep&iacute;logo del tomo 1 de la Obra Asturias, dirigida por Octavio Bellmunt y Ferm&iacute;n Canella, escriben estos autores: &ldquo;Hombre sapient&iacute;simo, escritor castizo y orador de singulares dotes&hellip; conspicuo pol&iacute;tico, var&oacute;n virtuoso, en extremo modesto y humilde, fu&eacute; el se&ntilde;or &nbsp; Estrada, que en la c&aacute;tedra y en el Parlamento, en las Academias y en la Prensa, en la comuni&oacute;n cat&oacute;licomon&aacute;rquica y en los &aacute;ulicos consejos de don Carlos de Borb&oacute;n y de su primera esposa, en el foro y en los cargos oficiales dej&oacute; estela imborrable, general respeto, admiraci&oacute;n un&aacute;nime.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Reiteraci&oacute;n de esas ponderaciones, por parte de Canella, es el recuerdo que le dedica en Historia de la Universidad de Oviedo con estas palabras: &ldquo;Notorio por su sabidur&iacute;a en la c&aacute;tedra, en la tribuna y en la prensa, var&oacute;n destinado a preeminentes cargos y lucimiento, si su modestia no lo hubiese estorbado. Profes&aacute;bamosle filial cari&ntilde;o los compa&ntilde;eros, muchos, antiguos disc&iacute;pulos, y cuando su p&eacute;rdida sentid&iacute;sima, se tomaron amorosos acuerdos en honra merecida de sus despojos y llegando tambi&eacute;n al Parlamento y al Trono en favor de su familia.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Naci&oacute; Estrada y Villaverde en Oviedo el 23 de mayo de 1834, hijo del tambi&eacute;n catedr&aacute;tico de la Universidad inclu&iacute;do en este Indice, don Francisco de Borja Estrada y do&ntilde;a Florentina Villaverde y Pe&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con singular brillantez desde las primeras letras, curs&oacute; todos sus estudios. Los de segunda ense&ntilde;anza, en la Facultad de Filosof&iacute;a de la Universidad de Oviedo, desde 1842 hasta 1847, en que obtuvo el grado de bachiller. Los universitarios, seguidamente, en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Valladolid, en la que se gradu&oacute; de licenciado el 4 de junio de 1854. Hizo despu&eacute;s el doctorado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde antes de conclu&iacute;dos los estudios universitarios ya comenz&oacute; a brillar en la ciudad natal por su saber e inteligencia entre la juventud intelectual fundadora de peri&oacute;dicos, en un memorable resurgimiento de las letras en Asturias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Probablemente sus primeros escritos aparecieron en el &Aacute;lbum de la Juventud (1853). Posteriormente colabor&oacute; en El Nal&oacute;n (1854), El Correo de Oviedo (1855), El Faro Asturiano, desde su fundaci&oacute;n en 1856, por espacio de algunos a&ntilde;os; Revista de Asturias en su primera &eacute;poca (1858), el Bolet&iacute;n Eclesi&aacute;stico (1859) y acaso otras publicaciones. Ha solido emplear por entonces y posteriormente el seud&oacute;nimo de Fulano de Tal. Tambi&eacute;n por esa &eacute;poca hizo sus ensayos del gran orador y conferenciante que habr&iacute;a de ser a&ntilde;os despu&eacute;s, y en este sentido figur&oacute; como uno de los m&aacute;s brillantes miembros de la Academia Cient&iacute;fica y Literaria, fundada en Oviedo en 1855, recordada frecuentemente con el nombre de Ateneo, y en la que desempe&ntilde;&oacute; el puesto de secretario. Esas actividades intelectuales le fueron caracterizando y dando personalidad de hombre de pensamiento bien nutrido de doctrina e historia con orientaciones tradicionalistas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No hab&iacute;a hecho Estrada Villaverde profesi&oacute;n ni de la pluma ni de la palabra, que s&oacute;lo utilizaba como a manera de ornamentaci&oacute;n de su personalidad. Sus ocupaciones estaban en el foro, donde luc&iacute;a como hombre h&aacute;bil en la interpretaci&oacute;n y el manejo de las leyes. Pero su vocaci&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntima, ya tradicional en la familia, le inclinaba a la ense&ntilde;anza y, m&aacute;s concretamente, a la obtenci&oacute;n en propiedad de una c&aacute;tedra en la Universidad Ovetense, amada por &eacute;l, para lo cual no dejaba de prepararse con el estudio perseverante en las diferentes ramas del Derecho. En 1860 se present&oacute; a oposiciones de catedr&aacute;ticos universitarios y, contendiente con don Eugenio Montero R&iacute;os, alcanz&oacute; el primer lugar y obtuvo la c&aacute;tedra de Disciplina eclesi&aacute;stica en Oviedo. Como dice Clar&iacute;n, esas oposiciones a c&aacute;tedras ganadas contra Montero R&iacute;os y con la admiraci&oacute;n de todos por su saber, le perdi&oacute; para la posteridad, porque de continuar en Madrid y no de catedr&aacute;tico en Oviedo, habr&iacute;a alcanzado brillo nacional, no obstante su inapetencia de medro y lucimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con el ejercicio de catedr&aacute;tico, al que dedic&oacute; siempre lo mejor de su esp&iacute;ritu, altern&oacute; el de algunos cargos, como los de secretario del Colegio de Abogados, magistrado suplente de la Audiencia, miembro de las Juntas de Instrucci&oacute;n y Beneficencia y otros. Entretanto, el escritor y el orador continuaban abrillantando su personalidad, famosa ya m&aacute;s all&aacute; de las fronteras regionales. Fueron numerosas sus conferencias sobre los m&aacute;s variados temas en diferentes instituciones ovetenses y copiosas sus colaboraciones en la prensa local. Cada vez m&aacute;s inclinado a la defensa del programa pol&iacute;tico del partido carlista, fund&oacute; y dirigi&oacute; el peri&oacute;dico La Uni&oacute;n (1868), en el que sostuvo valientemente su credo a riesgo de algunos contratiempos, consistente uno de ellos en ser hu&eacute;sped de la c&aacute;rcel por una temporada. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, ya triunfante la revoluci&oacute;n de septiembre que culmin&oacute; en el derrocamiento de Isabel II, afirm&oacute; esos ideales Con el folleto El Carlismo es una esperanza (n&uacute;mero V).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A las Cortes Constituyentes de ese mismo a&ntilde;o (1869) fu&eacute; electo diputado por la circunscripci&oacute;n de Oviedo, de las dos en que se dividi&oacute; entonces electoralmente Asturias&mdash;la otra era la de Avil&eacute;s&mdash;, y ostent&oacute; esa representaci&oacute;n parlamentaria como carlista hasta el a&ntilde;o 1871. En las Cortes que duraron desde ese a&ntilde;o al siguiente, represent&oacute; al distrito de Llanes. Fu&eacute; en el Congreso de los Diputados, no solamente el de mayor respeto entre los tradicionalistas, sino uno de los que lucieron m&aacute;s como oradores,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por haberse negado a jurar la nueva Constituci&oacute;n, fu&eacute; depuesto de su c&aacute;tedra, y entonces, en situaci&oacute;n de perseguido, se pas&oacute; al campo carlista, ya desatada la guerra civil. A este respecto escribe Balb&iacute;n de Unquera: &ldquo;La revoluci&oacute;n, que hab&iacute;a nacido conculcando los juramentos, pens&oacute; en exigirlos, y conciencias como la de Estrada no pod&iacute;an jurar lo que no cre&iacute;an, lo que no quer&iacute;an, lo que no estaban dispuestos a cumplir. Sali&oacute; de su Patria sin comodidades, sin recursos en ella adquiridos; sigui&oacute; los pasos de una corte errante y m&aacute;s que corte, campamento; y vimosle honrado y apreciado en ella, sobre todo por la bondadosa do&ntilde;a Margarita, esposa de don Carlos, que tanto supo apreciar el m&eacute;rito del profesor ovetense&rdquo;.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al lado de don Carlos de Borb&oacute;n, Estrada y Villaverde le sirvi&oacute; como secretario y como preceptor a su hijo don Jaime. El pretendiente a trono recompens&oacute; sus merecimientos con el t&iacute;tulo de conde de Covadonga. No obstante esta protecci&oacute;n de don Carlos, Estrada pas&oacute; unos a&ntilde;os de amarguras y privaciones como consecuencia de su integridad de pensamiento y de conducta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Algunos a&ntilde;os despu&eacute;s de vencida la insurrecci&oacute;n carlista y de restaurada la Monarqu&iacute;a con Alfonso XIl, se le repuso en su c&aacute;tedra por Real orden de 1882, limit&aacute;ndose a esto solamente la reparaci&oacute;n, pues no se le abonaron los sueldos que hab&iacute;a dejado de percibir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Vuelto a la c&aacute;tedra, que con raz&oacute;n podr&iacute;amos llamar paterna dice el citado Balb&iacute;n de Unquera&mdash;&rdquo;fu&eacute; el hombre de siempre, el sabio estudioso y modesto que consagraba sus vigilias a lo que no pod&iacute;a extinguirse por derrotas, ni por transacciones, ni por convenios: a la religi&oacute;n y a la de de sus padres.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante esta nueva y &uacute;ltima etapa de su incorporaci&oacute;n al Claustro universitario ovetense, tuvo a su cargo las c&aacute;tedras de Derecho Civil, Hacienda, Derecho internacional y, &uacute;ltimamente, Historia de Derecho. Adem&aacute;s, de 1884 al 86, desempe&ntilde;&oacute; interinamente los cargos de decano de la Facultad de Derecho y vicerrector. Tambi&eacute;n ejerci&oacute; de profesor en la Escuela de Artes y Oficios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Firme en la consecuci&oacute;n de sus ideales, procur&oacute; sostenerlos y&nbsp; difundirlos, como hab&iacute;a hecho antes y acaso con mayor ah&iacute;nco, con la palabra y con la pluma. Los mantuvo como escritor desde algunos peri&oacute;dicos locales, entre ellos El Carbay&oacute;n, y hasta fund&oacute; (1893) y dirigi&oacute; uno con el t&iacute;tulo de Las Libertades. Del orador casi podr&iacute;a decirse que no tuvo reposo. Figur&oacute; entre los m&aacute;s entusiastas fundadores de las Conferencias de San Vicente de Pa&uacute;l y, adem&aacute;s, su voz elocuente y cargada de doctrina se dej&oacute; o&iacute;r con aplauso repetidas veces en las principales instituciones ovetenses, tales como la Academia de Jurisprudencia, Juventud Cat&oacute;lica, Escuela de Artes y Oficios, C&iacute;rculo Cat&oacute;lico Obrero y otras.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el casino di&oacute; varios cursillos de conferencias por los a&ntilde;os 1888 y 89 sobre problemas de pol&iacute;tica internacional, cuestiones de Irlanda, Oriente y &Aacute;frica, que fueron muy elogiadas, con el sentimiento de que no se hayan impreso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A esas y otras instituciones prest&oacute; su inteligente concurso como elemento directivo. Entre las no citadas figuran la Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s y la Comisi&oacute;n provincial de Monumentos, a la que le di&oacute; ingreso su calidad de acad&eacute;mico correspondiente de la Academia de la Historia y en la que desempe&ntilde;&oacute; el cargo de presidente efectivo (nominal lo era el gobernador civil) desde 1889 hasta su fallecimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En pleno vigor f&iacute;sico e intelectual todav&iacute;a, a los sesenta a&ntilde;os de edad, lleg&oacute; la muerte a sorprenderle, cuando preparaba su obra m&aacute;s fundamental, una Historia del siglo XIX, seg&uacute;n Canella y Secades. Dej&oacute; de existir el 27 de diciembre de 1894, y no en 1895 como se anota en la Enciclopedia Espasa.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras publicadas en volumen:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">I.&mdash;Importancia del Derecho can&oacute;nico. (Oviedo, 1860; conferencia.)<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span style=\"color: #ff0000;\">I (bis) &ndash; Discurso le&iacute;do el 27 de enero de 1861 en la Universidad de Oviedo. (Oviedo, 1861; folleto en 4&ordm;; contestaci&oacute;n de Manuel Ros&oacute;n Lorenzana)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">II.&mdash;Servicios prestados a la ciencia por la Iglesia. (Oviedo, 1862; discurso de apertura del curso universitario 1862-63.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">III.&mdash;Pedagog&iacute;a. (Oviedo, -5 discurso.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">IV.&mdash;La novela. (Oviedo, -5 discurso.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">V.&mdash;El carlismo es una esperanza. (Oviedo, 1869; discurso.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">VI.&mdash;Significaci&oacute;n cristiana y moral de la instrucci&oacute;n obrera. (Oviedo, 1892; discurso en la sesi&oacute;n de entrega de premios en la Escuela de Artes y Oficios.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Alas (Leopoldo). Clarin.&mdash;Don Guillermo Estrada. (En El Carbay&oacute;n, Oviedo, 3 de enero de 1895.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">An&oacute;nimo.&mdash;Una necrolog&iacute;a. (En El Carbay&oacute;n, Oviedo, 28 de diciembre de 1894.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Balb&iacute;n de Unquera( Antonio).&mdash;Biograf&iacute;a: Dr. D. Guillermo Estrada y Villaverde. (En Asturias, &Oacute;rgano del Centro de Asturianos, Madrid, marzo de 1895.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Bellmunt (O.) y Canella (F.).&mdash;A nuestros colaboradores. (En el tomo 1 de Asturias, Gij&oacute;n, 1894.)&nbsp; <\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5131,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-1798","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/1798","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5131"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1798"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1798"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}