{"id":1861,"date":"2020-11-18T08:12:40","date_gmt":"2020-11-18T08:12:40","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=1861"},"modified":"2021-11-19T17:22:27","modified_gmt":"2021-11-19T17:22:27","slug":"fernandez-ahuja-jose-antonio","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/fernandez-ahuja-jose-antonio\/","title":{"rendered":"FERNANDEZ AHUJA (Jos\u00e9 Antonio)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sacerdote y escritor contempor&aacute;neo. Nacido en Cudillero hacia 1875, hijo de don Modesto de esos apellidos, que dirigi&oacute; en esa villa El Defensor de Cudillero, contra la pol&iacute;tica caciquil entonces imperante, a costa de disgustos, contratiempos y amarguras. Estudi&oacute; Fern&aacute;ndez Ahuja la carrera eclesi&aacute;stica en el Seminario conciliar de Oviedo, y la ejerci&oacute; durante muchos a&ntilde;os en Luarca como coadjutor de la parroquia de Santa Eulalia, y la ejerce actualmente como cura p&aacute;rroco de Navarr&oacute; (Avil&eacute;s).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con los ejercicios del culto ha compartido el tiempo desde su juventud en actividades de escritor como periodista de pluma combativa y valiente contra todo lo que significase privilegio, abuso o injusticia, en copiosa colaboraci&oacute;n en la prensa local y provincial de Asturias, casi siempre escudado en seud&oacute;nimos ocasionales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante su larga permanencia en Luarca colabor&oacute; asiduamente en los peri&oacute;dicos locales, sobre todo en La Semana Luarquesa, donde tuvo a su cargo una secci&oacute;n Con el t&iacute;tulo de Baratijas Sociales, con el seud&oacute;nimo de pinchazos, en la que, seg&uacute;n Manuel M&eacute;ndez Su&aacute;rez&mdash;El Progreso de Asturias, Habana, 30 de marzo de 1933&mdash;, se acredit&oacute; de periodista en&eacute;rgico, que jam&aacute;s dud&oacute; en levantar sus disciplinas sobre cualquier enfermedad social, cualquiera que fuese el enfermo, a cualquier categor&iacute;a que perteneciese, aplic&aacute;ndole los reactivos m&aacute;s fuertes. Si pertenec&iacute;a a la aristocracia del dinero,&nbsp; tan en contraposici&oacute;n con la del trabajo y de la cultura. El deseo de completar esta deficiente informaci&oacute;n de personalidad tan interesante nos ha movido a pedirle, a falta de otras fuentes, que nos facilitara sus noticias biogr&aacute;ficas. La contestaci&oacute;n a una segunda carta ha sido rotundamente negativa, pero sin que deje de descubrir cualidades de car&aacute;cter y m&eacute;ritos que nos decidan a transcribir uno de sus p&aacute;rrafos:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"> &ldquo;Como yo he ejercitado la labor literaria&rdquo; siempre&mdash;dice&mdash;, absolutamente siempre, por apostolado sincero brotado de lo m&aacute;s &iacute;ntimo de mi alma, pensando en los que est&aacute;n alejados de la verdad, me propuse el mayor sigilo en mis siembras, persuadido de que la eficacia de la semilla no depende de la mano que la derrama. Por esto he tenido seud&oacute;nimos por centenares, Yo no podr&iacute;a recordarlos todos. Y no pocas veces, al tropezarme con escritos m&iacute;os, dudo de si aquel seud&oacute;nimo era m&iacute;o o se han apropiado mi escrito. No me importar&iacute;a. Antes quedo agradecido a quien toma semillas de mi cosecha y las lleva a su campo los seud&oacute;nimos que recuerdo me servir&iacute;an de acusadores ante mis jefes jer&aacute;rquicos, de cuyas orientaciones me he quejado cien veces, y contra las cuales he levantado no pocas tempestades con mi pluma, &iexcl;Qu&eacute; m&aacute;s quisieran sino que por documento p&uacute;blico me declarase autor de muchos art&iacute;culos cuya paternidad se desconoc&iacute;a en las mismas redacciones! Comprenda que no s&oacute;lo es pedirme demasiado, sino que es poner en rid&iacute;culo mi actuaci&oacute;n tan reservada, para venir ahora a descorrer el velo con mi propia mano. A&uacute;n sintiendo mucho no complacer a usted, no tengo vocaci&oacute;n para el autorretrato. Estoy contentisimo en la oscuridad, en el an&oacute;nimo de las vidas del mont&oacute;n. &iexcl;Para lo que valen las que se van destacando a fuerza de arrastrarse, de ponerse mo&ntilde;os y tacones! Vaya, que no me sale, ya ve usted, en medio de mi yermo, ri&eacute;ndome un poquito de todas esas famas que tanto cuesta alcanzar y conservar. Se me antojan demasiado caras y no quiero comprarlas. Como que en unos Juegos Florales no me present&eacute; a recibir el premio y en la campa&ntilde;a que hice con el seud&oacute;nimo un cargador de San Juan de Nieva, fu&eacute; preciso que de sus consecuencias se derivasen graves trastornos al director de Regi&oacute;n para que yo me declarase leg&iacute;timo cargador&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"> Acuciado nuestro deseo informativo con el inter&eacute;s de esa carta, nos permitimos volver a insistir cerca de Fern&aacute;ndez Ahuja, y hubimos de contentarnos con las nuevas muestras de su vida y car&aacute;cter que suponen las siguientes l&iacute;neas:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"> &ldquo;Cr&eacute;ame usted que me interesa un comino&mdash;dice&mdash;el juicio que de mi formen los contempor&aacute;neos ni los venideros. La humanidad actual, y me temo que la venidera en mucho tiempo, no va a estar para enjuiciar a nadie. Apartado de la norma de la raz&oacute;n, que es ley de Dios, copio el juicio de Campoamor para decir que de los enemigos de la raz&oacute;n me gustan m&aacute;s los silbidos que los aplausos. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando, despu&eacute;s de haberme dedicado en cuerpo y alma a servirle; cuando mis estudios todos y mi pluma en el campo social han ido ordenados a defender a los pobres, a los desvalidos, a guerrear contra la injusticia, sobre todo de los que no han hecho otros extrav&iacute;os que los de su conveniencia ego&iacute;sta, y cuando, despu&eacute;s de mi campa&ntilde;a, m&aacute;s meritoria por m&aacute;s oculta, s&oacute;lo por ser sacerdote me condenan al hambre, por el crimen grav&iacute;simo de no haberme metido a pol&iacute;tico, a traficante de obreros, a cambiar ideas por pesetas, &iquest;quiere usted que me importe su juicio? <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">D&iacute;gale usted que le desprecio hasta donde no pueda ser manchada mi cualidad de disc&iacute;pulo del que muri&oacute; clavado en cruz&hellip; Puede usted decir de m&iacute; lo que quiera. Mucho mejor si nada dijese. Verg&uuml;enza ser&aacute; haber vivido la &eacute;poca tan peque&ntilde;a y ruin en la que han flotado tantos alcornoques. Yo me quedo con mi pluma, mi &uacute;nico tesoro, para fustigar donde pudiere y cuando pudiere a cuantos desde la cumbre de la Iglesia y del Estado se han burlado de su misi&oacute;n providencial, de los que han ido a la vi&ntilde;a del Se&ntilde;or s&oacute;lo por uvas y en el gobierno de nuestra patria s&oacute;lo han atendido a mantener vivo el fuego para su puchero. Miro m&aacute;s alto; pongo mi af&aacute;n en Dios y s&oacute;lo por el trabajo. Por &eacute;l soy todo para las campa&ntilde;as demoledoras de los pedestales de los ineptos de todos los campos. Y con la pluma, me quedan los instrumentos de mi oficio y los de mi labranza. A sembrar patatas estoy dedicado toda esta temporada. Celebre el nuevo r&eacute;gimen haber convertido en ga&ntilde;anes a los que poseemos t&iacute;tulos de doctor y apaleamos los premios obtenidos en re&ntilde;idas oposiciones, por los que nada debo a la Iglesia ni al Estado: Niegue usted mi existencia. Conviene a una humanidad tan imb&eacute;cil conocer a sus explotadores, los que la han descaminado: no le ha de importar saber de quienes, sin ostentaci&oacute;n, ni distinciones ni garambainas, hemos sostenido en alto la cruz, aun en medio de la hoguera, a lo Juana de Arco.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":6429,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-1861","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/1861","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6429"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1861"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1861"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}