{"id":1911,"date":"2020-11-19T17:42:16","date_gmt":"2020-11-19T17:42:16","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=1911"},"modified":"2021-11-22T09:38:27","modified_gmt":"2021-11-22T09:38:27","slug":"fernandez-cue-baltasar","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/fernandez-cue-baltasar\/","title":{"rendered":"FERNANDEZ CUE (Baltasar)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Escritor contempor&aacute;neo, muchos a&ntilde;os residente en Am&eacute;rica, donde ha formado su personalidad literaria. Nacido en Llanes el 26 de setiembre de 1878, hijo del procurador de los Tribunales don Benigno Fern&aacute;ndez Varela, m&aacute;s conocido por Benigno Pola, y do&ntilde;a Ana Cu&eacute; Fern&aacute;ndez, El apellido Pola aplicado al padre, y usado por &eacute;ste y otros hermanos suyos, tuvo origen en que se le puso como apodo al padre de ellos por ser originario de Pola de Lena: Tambi&eacute;n los nietos y biznietos de este &uacute;ltimo, como Demetrio y Angel Pola, inclu&iacute;dos en esta obra, siguieron la adopci&oacute;n de ese apellido, a excepci&oacute;n de Baltasar, si <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">bien no ha bastado el uso siempre de los apellidos verdaderos para que se le deje de conocer en la Comarca de Llanes como Baltasar Pola.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Despu&eacute;s de estudiar la ense&ntilde;anza elemental en varias escuelas de Llanes, ingres&oacute; a los nueve a&ntilde;os de edad en el Colegio de la Encarnaci&oacute;n, de la misma villa, donde curs&oacute; el bachillerato con ex&aacute;menes en el Instituto de Oviedo, en el que obtuvo el grado correspondiente en 1893. Pas&oacute; luego a Bayona (Francia) como intern&oacute; del colegio sostenido por los hermanos de la Doctrina Cristiana, en el que permaneci&oacute; dos a&ntilde;os estudiando franc&eacute;s y ampliando los estudios de bachillerato. Trasladado luego a Londres, estudi&oacute; aqu&iacute; la carrera de ingeniero civil, o sea de caminos, canales y puertos, que concluy&oacute; en julio de 1901.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hab&iacute;a seguido esos estudios contra su vocaci&oacute;n verdadera, que era literaria, y no cient&iacute;fica, por satisfacer los deseos de un t&iacute;o materno y protector, don Manuel, que deseaba un sobrino ingeniero para establecer una industria que sirviera de provecho a toda la numerosa familia. Pero fallecido el t&iacute;o poco antes de terminar Baltasar la carrera de ingeniero, se encontr&oacute; &eacute;ste con una profesi&oacute;n opuesta a sus inclinaciones, y determin&oacute; emigrar a M&eacute;jico, lo que llev&oacute; a cabo en noviembre de ese mismo a&ntilde;o 1901.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su vocaci&oacute;n literaria se inicia con unos versos escritos en la clase de Geometr&iacute;a para celebrar, con tres a&ntilde;os de anticipaci&oacute;n, la entrega por su t&iacute;o don Manuel de un reloj cuando acabara el bachillerato. Unas amonestaciones paternas por el desv&iacute;o advertido en el muchacho hac&iacute;a ejercicios improductivos ahogan por entonces esa afici&oacute;n en el futuro ingeniero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esa contenida inclinaci&oacute;n de su esp&iacute;ritu le empuja en a&ntilde;os sucesivos a preferir los libros de literatura a los de estudio, pero limit&aacute;ndose a esto. ya estaba a punto de concluir la carrera de ingeniero y frisaba ya en los veinte a&ntilde;os cuando se volvi&oacute; a revelar su oculta vocaci&oacute;n. El profesor de Qu&iacute;mica encarg&oacute; a sus numerosos disc&iacute;pulos para una fecha determinada que escribieran un ensayo sobre la historia qu&iacute;mica del agua, y el mejor de los trabajos presentados, a&uacute;n cuando la mayor parte de los redactados lo estaban por ingleses, fu&eacute; el de Fern&aacute;ndez Cu&eacute;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo particular del caso es que, habiendo otros a igual altura en m&eacute;ritos cient&iacute;ficos, s&oacute;lo el suyo los ten&iacute;a tan subidos por la forma literaria, lo que le vali&oacute; una efusiva felicitaci&oacute;n del director del colegio, llamado expresamente por &eacute;l para expres&aacute;rsela. En el verano del a&ntilde;o siguiente (1899), de vacaciones en Llanes, fund&oacute; con otros cuatro estudiantes un periodiquillo de tono humor&iacute;stico con el t&iacute;tulo de La Tijera. Como los redactores persegu&iacute;an solamente un medio para matar la ociosidad y quer&iacute;an ocultar sus nombres, a Fern&aacute;ndez Cu&eacute; se le ocurri&oacute; presentar el peri&oacute;dico como escrito por una tertulia que ten&iacute;an en la caseta de Salvamento de N&aacute;ufragos algunos personajes de la villa, entre los que figuraba Su padre. El &eacute;xito del periodiquillo, aunque s&oacute;lo tuvo un n&uacute;mero de vida, fu&eacute; rotundo, y Fern&aacute;ndez Cu&eacute;, con ese art&iacute;culo de presentaci&oacute;n, qued&oacute; en la verdadera ruta de Su mentalidad, como escritor caracterizado de ironista y travieso: Acaso confiaba m&aacute;s en su ingenio que en Sus conocimientos cient&iacute;ficos cuando emigr&oacute; a M&eacute;jico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, en M&eacute;jico hubo de recurrir a su profesi&oacute;n de ingeniero, comenzando a prestar servicios inmediatamente en los negocios establecidos all&iacute; por el capitalista asturiano don I&ntilde;igo Noriega. Luego fu&eacute; asesor t&eacute;cnico de un contratista ruso que se dedicaba a hacer pozos artesianos. Una amistad &iacute;ntima establecida poco despu&eacute;s con el ingeniero de minas don Andr&eacute;s Aldasoro, a la saz&oacute;n subsecretario de Fomento, le vali&oacute; que &eacute;ste le diera a escoger, con sorpresa para Fern&aacute;ndez Cu&eacute;, uno de los varios cargos t&eacute;cnicos vacantes entonces en el Ministerio del ramo. Pudo el favorecido escoger un puesto importante, pero prefiri&oacute; otro modesto, por estar m&aacute;s en armon&iacute;a con sus aficiones y el deseo de conocer el pa&iacute;s, que fu&eacute; el de ingeniero inspector de R&iacute;os y Concesiones, que desempe&ntilde;o desde comienzos de julio de 1904 hasta el 91 (?) de febrero de 1913, fecha en que tom&oacute; posesi&oacute;n de la Presidencia de la Rep&uacute;blica el usurpador Victoriano Huerta, a quien Fern&aacute;ndez Cue no quiso servir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Poco antes hab&iacute;a formado una empresa de negocios de ingenier&iacute;a con los tambi&eacute;n ingenieros, mejicanos ambos, don Eduardo Hay y don Manuel Pardo, a la que se propuso dedicar sus esfuerzos despu&eacute;s de renunciar al cargo oficial.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se neg&oacute; a la aceptaci&oacute;n de otros puestos m&aacute;s importantes al servicio del Estado mejicano. Por esta actitud, y tambi&eacute;n, seguramente, porque, su socio Hay se lanz&oacute; a la revoluci&oacute;n dirigida contra el presidente Huerta por don Venustiano Carranza, Fern&aacute;ndez Cu&eacute; se encontr&oacute; en situaci&oacute;n de perseguido, al punto de que le fu&eacute; necesario esconderse contra el acoso y luego huir a Espa&ntilde;a, lo que llev&oacute; a cabo en marzo de 1914. Pero retorn&oacute; a los pocos meses, llamado por su socio, que hab&iacute;a alcanzado la categor&iacute;a de oficial mayor de Guerra con el triunfo de Carranza, y con &eacute;l pas&oacute; como secretario en una misi&oacute;n de agente confidencial que el Gobierno le hab&iacute;a conferido en Am&eacute;rica del Sur.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este cometido de Hay y Fern&aacute;ndez Cu&eacute; dur&oacute; cerca de a&ntilde;o y medio, desde diciembre de 1914 a abril de 1916, y lo desenvolvieron en un recorrido con permanencias m&aacute;s o menos dilatadas en La Habana, Nueva Orleans, Nueva york, Col&oacute;n, Panam&aacute;, Lima, Santiago de Chile, Estrecho de Magallanes, Buenos Aires, R&iacute;o de Janeiro, Lisboa, Madrid y Santander, con retorno a Veracruz, de donde hab&iacute;an partido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De regreso en M&eacute;jico, Fern&aacute;ndez Cu&eacute; volvi&oacute; a desempe&ntilde;ar cargos oficiales bajo el Gobierno de Carranza. Primeramente, el de ingeniero inspector de la Caja de Pr&eacute;stamos para Obras de Irrigaci&oacute;n, y despu&eacute;s el de gerente de la Empresa Abastecedora de Aguas de Torre&oacute;n. Volvi&oacute; por entonces tambi&eacute;n al servicio de don I&ntilde;ig&oacute; Noriega como asesor para gestionar la devoluci&oacute;n de los bienes de que hab&iacute;a sido despojado totalmente por la revoluci&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por esta &eacute;poca se pone al frente como director-gerente de El Heraldo de M&eacute;xico, en el que, de acuerdo con Carranza, defendi&oacute; la pol&iacute;tica civilista de &eacute;ste contra el militarismo representado por el general Obreg&oacute;n, el cual trat&oacute; de atraerse a Fern&aacute;ndez Cu&eacute; a sus filas y tuvo con &eacute;l una entrevista privada, pero sin lograr el objeto perseguido, ya que una de las caracter&iacute;sticas de Fern&aacute;ndez Cu&eacute; ha sido siempre la lealtad. Ese cargo de director de El Heraldo de M&eacute;xico fu&eacute; el &uacute;ltimo desempe&ntilde;ado por &eacute;l durante su permanencia de cerca de veinte a&ntilde;os en la Rep&uacute;blica mejicana, testigo cuando no actor en el avispero revolucionario agitado desde 1910. El 20 de noviembre de 1920 le sorprende la Polic&iacute;a secreta, le secuestra, le conduce al d&iacute;a siguiente a la frontera, donde permanece en espera de la orden de expulsi&oacute;n del pa&iacute;s, que se lleva con &eacute;l a cabo el d&iacute;a 3 de febrero de 1921. Se le acusaba de haber excitado a varios generales a la rebeli&oacute;n para restaurar en el poder al partido del ya muerto don Venustiano Carranza.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante esa larga permanencia en M&eacute;jico de Fern&aacute;ndez Cu&eacute; no estuvo nunca ociosa su pluma. La tuvo siempre al servicio del prestigio de Espa&ntilde;a y de la prosperidad de la colonia espa&ntilde;ola establecida en ese pa&iacute;s, en lucha abierta contra el caciquismo que florec&iacute;a en ella. Tambi&eacute;n los intereses leg&iacute;timos del pa&iacute;s, que lleg&oacute; a Conocer perfectamente merced a sus frecuentes viajes, tuvieron en &eacute;l un defensor propicio. Con esta labor period&iacute;stica altern&oacute; la puramente literaria de poeta, cronista y cuentista. Son numerosos los Peri&oacute;dicos, casi todos editados en la Capital, a los que prest&oacute; su diversa colaboraci&oacute;n, entre los que figuran como m&aacute;s importantes El Correo Espa&ntilde;ol, El Dem&oacute;crata, Exc&eacute;lsior, Revista de Revistas, La Vanguardia, El Universal Gr&aacute;fico, El Nacional, A B C, las revistas Iberia y Novedades y el diario La Opini&oacute;n, de Veracruz. Antes de ser director de El Heraldo de M&eacute;xico tambi&eacute;n colabor&oacute; asiduamente en este diario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por los a&ntilde;os 1908-9 se hizo cargo de la direcci&oacute;n de El Rivero, editado en M&eacute;jico para la defensa de los intereses de los llaniscos establecidos en el pa&iacute;s y de Llanes mismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Adem&aacute;s de su nombre y apellidos ha solido emplear algunos seud&oacute;nimos, tales como Juan Zumb&oacute;n y J. del Garu&ntilde;u, &eacute;ste como alusi&oacute;n a la Punta del Garu&ntilde;u, de Llanes, y m&aacute;s adelante los de Don Q y Peneque.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi&eacute;n desarroll&oacute; actividades oratorias como conferenciante, tanto con la pluma como con la palabra supo acreditarse de combativo y de ironista, cuando no mordaz.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sus campa&ntilde;as y pol&eacute;micas le proporcionaron enemigos en uno de los bandos contendientes sobre el campo de la revoluci&oacute;n mejicana, y sobre todo entre los combatidos magnates de la colonia espa&ntilde;ola. A su expulsi&oacute;n de M&eacute;jico seguramente cooperaron ambas aversiones. Inflam&oacute; la una su oraci&oacute;n f&uacute;nebre a la muerte de Carranza, trabajo muy reproducido por la prensa, y llen&oacute; de ira la otra haber hecho fracasar un anunciado banquete al general Obreg&oacute;n que los negociantes espa&ntilde;oles, y con fines interesados, se hab&iacute;an propuesto ofrecerle como un acto de adhesi&oacute;n de la colonia espa&ntilde;ola. Acaso fu&eacute; una suerte para Fern&aacute;ndez Cu&eacute; que se le expulsara, pues, como a&ntilde;os despu&eacute;s le dijo el ex presidente Huerta, que hab&iacute;a firmado la orden, sirvi&oacute; &eacute;sta para evitar que se le fusilara.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ya en territorio de Norteam&eacute;rica, se dispuso a recomenzar su vida. En San Antonio, del Estado de Texas, estableci&oacute; una Escuela de Espa&ntilde;ol, que s&oacute;lo consigui&oacute; tener abierta por espacio de unos meses. Al a&ntilde;o siguiente (1922), los apremios econ&oacute;micos le obligaron a aceptar en El Paso (Texas) el empleo que, a falta de otra cosa que ofrecerle, le brindaron unos paisanos y amigos, entre los que figuraba el escritor C. Mart&iacute;nez Riestra, en un establecimiento de papeler&iacute;a y librer&iacute;a que ten&iacute;an abierto all&iacute;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1924, dej&aacute;ndose llevar por las promesas enga&ntilde;osas de un amigo y paisano, acept&oacute; el cargo de ingeniero-gerente de una empresa de riegos en el Estado mejicano de Sinaloa, y pas&oacute; a territorio de M&eacute;jico, con riesgo de su vida por continuar pesando sobre &eacute;l la expulsi&oacute;n decretada por el presidente Obreg&oacute;n. Regres&oacute; pronto a los Estados Unidos, en julio del citado a&ntilde;o, y se estableci&oacute; en Los Angeles (California), nuevamente como profesor de espa&ntilde;ol, en lo que tampoco esta vez consigui&oacute; defender su vida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entonces fu&eacute; cuando determin&oacute; hacerse cronista especializado en cinematograf&iacute;a, para lo que el medio en que viv&iacute;a le era sumamente favorable. As&iacute; fu&eacute; como su nombre cruz&oacute; varias fronteras, buscado con delectaci&oacute;n por las personas amantes del m&aacute;s apasionante espect&aacute;culo de nuestros d&iacute;as. Sus Cr&oacute;nicas se desparramaron por numerosos peri&oacute;dicos de Am&eacute;rica y Espa&ntilde;a, entre los que figuran el diario El Sol y la revista La Pantalla, de Madrid; Excelsior, Jueves de Exc&eacute;lsior y Revista de Revistas, de M&eacute;jico; Cine Mundial, de Nueva York; Mercurio, de Santiago de Chile, y Excelsior, de Manila.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El cr&eacute;dito ganado en esta ocupaci&oacute;n le proporcion&oacute; en 1929 un contrato para adaptar pel&iacute;culas de idioma ingl&eacute;s al castellano con una empresa a la que se vi&oacute; obligado a desobedecer &oacute;rdenes y dar motivos para rescisi&oacute;n del contrato, debido a la orientaci&oacute;n antiespa&ntilde;olista que dicha empresa segu&iacute;a. Pas&oacute; entonces a los Estudios de la <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>. K. O., como jefe de publicidad extranjera para todos los pa&iacute;ses, incluso Espa&ntilde;a, empresa que dej&oacute; a comienzos de 1930 para dedicarse exclusivamente por su cuenta a adaptaciones de obras a pel&iacute;culas en espa&ntilde;ol, y adapt&oacute; las obras siguientes, para diferentes empresas: El hombre malo, Los que danzan, En nombre de la amistad, La voluntad del muerto, Oriente y Occidente, Dr&aacute;cula, Don Juan diplom&aacute;tico y Resurrecci&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Toda esa labor la ven&iacute;a desarrollando en Hollywood, la m&aacute;s famosa ciudad del mundo como entro cinematogr&aacute;fico, en la que Fern&aacute;ndez Cu&eacute; supo y pudo conquistar merecido renombre en sus diversas actividades de concurso a la industria cinematogr&aacute;fica. Como adaptador de obras literarias al cinemat&oacute;grafo lleg&oacute; a ser el m&aacute;s solicitado y mejor remunerado de los escritores espa&ntilde;oles dedicados en Hollywood a esa ocupaci&oacute;n, al punto de que la empresa La Universal le llev&oacute; a sus estudios como jefe del Departamento Espa&ntilde;ol con un contrato de quinientos d&oacute;lares a la semana, ved&aacute;ndole trabajar para otras empresas. Pero Fern&aacute;ndez Cu&eacute;, convencido de que los inconvenientes y las circunstancias desfavorables de todo g&eacute;nero imposibilitaban el verdadero progreso de la producci&oacute;n cinematogr&aacute;fica en espa&ntilde;ol, acab&oacute; por renunciar a sus empe&ntilde;os y esperanzas y abandon&oacute; las actividades que le ocupaban en Hollywood y su residencia aqu&iacute; en marzo de 1931.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Posteriormente, Fern&aacute;ndez Cu&eacute; viaj&oacute; por toda Am&eacute;rica, hasta que en febrero de 1933 lleg&oacute; a Madrid, donde tiene fijada su residencia desde entonces. Aunque el abandono de sus actividades cinematogr&aacute;ficas tuvo prop&oacute;sito de definitivo, en febrero de 1935 se vi&oacute; obligado a aceptar de la empresa Hispano-Americana Films, la filial espa&ntilde;ola de La Universal de Hollywood, la supervisi&oacute;n del doblaje (traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol) de la pel&iacute;cula El hombre invisible, cometido del que, por falta de asistencia a su criterio, declin&oacute; toda responsabilidad. Su deseo y ocupaci&oacute;n casi &uacute;nicos son los de cultivar las letras sin aplicaci&oacute;n al cinemat&oacute;grafo, lo que viene haciendo en castellano y en ingl&eacute;s, idioma que domina con toda perfecci&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El salto de la frontera mejicana al instalarse en los Estados Unidos como expulsado de M&eacute;jico supuso para Fern&aacute;ndez Cu&eacute; un radical cambio de vida. Aunque su pluma no estuvo nunca inactiva, estaba muy lejos de pensar que habr&iacute;a de ser su mejor instrumento desde entonces. Al establecerse en Los Angeles, indiferente a la vida de Hollywood, barrio de esa poblaci&oacute;n, el arte de escribir segu&iacute;a teniendo para &eacute;l escasa aplicaci&oacute;n. Entonces escribi&oacute; y estren&oacute; una obra teatral a base de la vida del bandido conocido por El Rayo de Sinaloa, a la que puso el t&iacute;tulo de El amigo de los pobres, y que firm&oacute; con el seud&oacute;nimo de Gabriel Arg&uuml;elles, seud&oacute;nimo que utiliz&oacute; m&aacute;s adelante con dos pel&iacute;culas de circunstancias, Parlez vous? y Marie, Marie. y estaba tan lejos de vislumbrar su &iexcl;porvenir como escritor para el arte de la pantalla, que se propuso recoger en un libro un estudio del ambiente espa&ntilde;ol y la herencia espa&ntilde;ola que caracteriza a esa comarca norteamericana, trabajo que ofreci&oacute; en una serie de art&iacute;culos a &iexcl;peri&oacute;dicos de habla espa&ntilde;ola, los cuales le contestaron que eso no interesaba y que lo interesante para el mundo entero estaba en la vida de las estrellas cinematogr&aacute;ficas de Hollywood. Entonces, Fern&aacute;ndez Cu&eacute; acept&oacute; la indicaci&oacute;n, se fu&eacute; a la capital de la cinematograf&iacute;a, y, en efecto, el inter&eacute;s despertado por sus colaboraciones desde all&iacute; en aquellos peri&oacute;dicos y sus trabajos posteriores en los estudios le permitieron ganar mucho m&aacute;s dinero que si hubiese continuado dedicado a la ingenier&iacute;a. Produjo entonces Fern&aacute;ndez Cu&eacute; una copiosisima labor literaria, que Se extendi&oacute; a numerosos peri&oacute;dicos: los anteriormente citados y otros muchos, entre los que tambi&eacute;n pueden recordarse La Prensa, de Nueva york; el peri&oacute;dico &laquo;del mismo nombre de San Antonio (Texas); El Heraldo de M&eacute;xico y El Eco de M&eacute;xico, de Los &Aacute;ngeles (California); El Diario Ilustrado, de Santiago de Chile, y el semanario La Tribuna, de Nueva york. Adem&aacute;s, dirigi&oacute; en Hollywood (1930-31) The Hollywood Bulletin, peri&oacute;dico dedicado a la publicidad de los artistas de habla espa&ntilde;ola. Tambi&eacute;n fueron numerosos los peri&oacute;dicos de Am&eacute;rica y Espa&ntilde;a que publicaron trabajos de Fern&aacute;ndez Cu&eacute;, reproducidos sin contarle como colaborador.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Despu&eacute;s de repatriado colabor&oacute; en los peri&oacute;dicos locales El Oriente de Asturias y El Pueblo, ambos de Llanes; el diario Informaciones y las revistas Blanco y Negro y Nuevo Mundo, de Madrid, y algunos de los anteriormente citados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero sus trabajos m&aacute;s importantes tal vez han sido los escritos en ingl&eacute;s y publicados por el semanario The Kinematograph Weekly, de Londres.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por lo que tiene de valor anecd&oacute;tico, merece recuerdo el hecho de que, residente en Madrid, resucit&oacute; el antiguo y fracasado peri&oacute;dico La Tijera (1933-34), que tom&oacute; la forma de una hoja impresa en mult&iacute;grafo, dedicada a la defensa de los intereses llaniscos, enviada gratuitamente a los vecinos de Llanes. Estaba &iacute;ntegramente redactada por Ferm&aacute;ndez Cu&eacute;, oculto detr&aacute;s de algunos de los seud&oacute;nimos citados m&aacute;s arriba y otros ocasionales.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras publicadas en volumen:&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">I.&mdash;Los espa&ntilde;oles y el nacionalismo mejicano. (M&eacute;jico, 1917; conferencia en el sal&oacute;n de actos del Museo Nacional; op&uacute;sculo.)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Trabajos sin formar volumen:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">1.&mdash;El apache Huerta. (M&eacute;jico, marzo de 1914; una hoja suelta.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">2.&mdash;Ep&iacute;logo al libro de Alfonso Cam&iacute;n De la Asturias simb&oacute;lica, segunda edici&oacute;n. (M&eacute;jico, 1918.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">3.&mdash;Pr&oacute;logo al libro La mio tierrina, de C. Martinez Riestra. (El Paso, Texas, 1919.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">4.&mdash;Oraci&oacute;n f&uacute;nebre en el entierro de don Venustiano Carranza. (En los diarios de M&eacute;jico Excelsior, Universal y El Heraldo de M&eacute;xico; mayo de 1920; reproducida por otros peri&oacute;dicos de fuera de la Rep&uacute;blica.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">5.&mdash;El verdadero Rodolfo Valentino. (En Cine Mundial, Nueva york, 1930?; diez art&iacute;culos.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">6.&mdash;Hacia otra reconquista: Asturias, nunca a la zaga. (En Humanitas, M&eacute;jico, 19 de marzo de 1932; conferencia en la inauguraci&oacute;n del Grupo Jovellanos del Centro Asturiano.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">7.&mdash; Lo espa&ntilde;ol en California. C&oacute;mo llegu&eacute; a cronista en Hollywood. (En Blanco y Negro, Madrid, marzo de 1933.)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Avecilla (Ceferino <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>.).&mdash;Un estudio. (En La Libertad, Madrid, marzo de 1934.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Vald&eacute;s (Jos&eacute; C.).&mdash;La deportaci&oacute;n de Fern&aacute;ndez Cu&eacute;. (En La Opini&oacute;n, Los &Aacute;ngeles (California), 23 de diciembre de 1934.)&nbsp;<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5103,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-1911","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/1911","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5103"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1911"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1911"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}