{"id":1949,"date":"2020-11-19T18:28:23","date_gmt":"2020-11-19T18:28:23","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=1949"},"modified":"2021-11-22T12:13:51","modified_gmt":"2021-11-22T12:13:51","slug":"fernandez-juncos-manuel","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/fernandez-juncos-manuel\/","title":{"rendered":"FERNANDEZ JUNCOS (Manuel)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entre los abundantes casos de asturianos de formaci&oacute;n intelectual autodid&aacute;ctica en tierras de Am&eacute;rica, el de Fern&aacute;ndez Juncos es de los m&aacute;s ilustres y memorables. No se suele en Espa&ntilde;a, donde tanto abundan los galopines salidos de las Universidades, acoger con favorable disposici&oacute;n de &aacute;nimo a los hombres que no se forman en ellas y menos si la factura es americana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si no se han recibido estudios oficiales, si no se es por lo menos licenciado en algo, como si s&oacute;lo en los libros de texto estuviera contenido todo el saber humano, supone un tit&aacute;nico esfuerzo hacerse respetar entre espa&ntilde;oles como intelectual. Pero si ese intelectual se; ha improvisado en maestro de s&iacute; mismo en alg&uacute;n pa&iacute;s americano y consigue atesorar una extraordinaria cultura, am&eacute;n de otras condiciones que le hagan digno de respeto y admiraci&oacute;n, ser&aacute; poco menos que un hecho ins&oacute;lito si los Mega a conquistar entre los intelectuales no emigrados, que tuvieron posibilidades de todo orden para su propia formaci&oacute;n. Pero lo cierto es que ha tenido, tiene y tendr&aacute; siempre much&iacute;simo m&aacute;s m&eacute;rito el hombre que todo se lo debe a s&iacute; mismo en lucha con circunstancias adversas que quien debe lo que es a encontrarse en la vida con camino llano y amplio por delante. y &eacute;se es el caso de numerosos intelectuales espa&ntilde;oles florecidos en Am&eacute;rica, desconocidos o desconsiderados en Espa&ntilde;a, entre los qu&eacute; figura como una de las personalidades m&aacute;s eminentes Fern&aacute;ndez Juncos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hemos de a&ntilde;adir que Fern&aacute;ndez Juncos no s&oacute;lo fu&eacute; un ingenioso y admirable literato, un tratadista documentad&iacute;simo en m&uacute;ltiples cuestiones, un escritor, en suma con m&eacute;ritos para que en Espa&ntilde;a se le considerara entre los m&aacute;s nombrados, sino que fu&eacute;, adem&aacute;s un gran espa&ntilde;ol, al que la patria debe innumerables servicios jam&aacute;s reconocidos. Mientras pol&iacute;ticos e intelectuales de formaci&oacute;n peninsular cooperaban m&aacute;s o menos conscientemente al desastre de Espa&ntilde;a con la p&eacute;rdida de sus colonias en 1898, Fern&aacute;ndez Juncos desarroll&oacute; por espacio de m&aacute;s de un cuarto de siglo en Puerto Rico una labor tit&aacute;nica, que nadie tuvo en cuenta, para convencer a los Gobiernos espa&ntilde;oles de un cambio de t&aacute;ctica y conducta respecto a la administraci&oacute;n colonial, que evitara lo que los intelectuales y pol&iacute;ticos univerpios ni supieron ni pudieron evitar la hecatombe. Y es posible que su clarividencia se considerara como una actitud antipatri&oacute;tica por los sabios de aqu&iacute;, ninguno de los cuales ha dado tantas pruebas fehacientes y tangibles de patriotismo como &eacute;l, cual se ha de ver en el presente estudio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Naci&oacute; Manuel Fern&aacute;ndez Juncos en la aldea de Tresmonte (Ribadesella) el 11 de diciembre de 1846 en hogar de modestos labradores formado por don Ram&oacute;n Fern&aacute;ndez Gonz&aacute;lez y do&ntilde;a Mar&iacute;a Juncos Pando.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Asisti&oacute; a la escuela p&uacute;blica de San Salvador de Moro, del mismo concejo, en la que revel&oacute; inteligencia y aplicaci&oacute;n que le permitieron figurar en las clases correspondientes a muchachos de m&aacute;s edad que &eacute;l. Esto, que otra sociedad mejor organizada habr&iacute;a aprovechado para abrirle un camino f&aacute;cil en la vida, s&oacute;lo le sirvi&oacute; para que se adelantara el momento de huir de un medio sin horizontes, y con menos de once a&ntilde;os de edad, en 1857. tom&oacute; pasaje en el barco de vela Eusebia en el puerto de Avil&eacute;s, con rumbo a Puerto Rico. territorio entonces de la provincia espa&ntilde;ola ultramarina las Antillas, en el que vivi&oacute; y Muri&oacute; octogenario.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Residi&oacute; primeramente en la ciudad de Ponce, cerca de unos parientes, dedicado al comercio en las horas h&aacute;biles y al enriquecimiento de su ilustraci&oacute;n en las de descanso, con m&aacute;s vocaci&oacute;n para esto que para las tareas comerciales. As&iacute; estudi&oacute; idiomas y algunas asignaturas aplicables a la vida mercantil, m&aacute;s por presi&oacute;n de los familiares que por vocaci&oacute;n propia para esas disciplinas. Una epidemia de fiebre amarilla, de la que fu&eacute; v&iacute;ctima, le separ&oacute; del trabajo y del estudio durante alg&uacute;n tiempo, que pas&oacute; reponi&eacute;ndose del quebranto en Adjuntas y otros pueblos de la cordillera adonde el azote no hab&iacute;a llegado. La vida libre, montaraz, que all&iacute; hizo le llev&oacute; a la compenetraci&oacute;n con el ambiente rural, de cuyas observaciones habr&iacute;a de sacar excelente partido a&ntilde;os adelante, al punto de brillar como el primer escritor costumbrista de Puerto Rico. Recuperada por completo la salud, continu&oacute; dedicado al comercio en Ponce y m&aacute;s tarde, por espacio de algunos a&ntilde;os, en Vega Baja, donde contrajo matrimonio el 18 de junio de 1870 con do&ntilde;a Dolores N&aacute;ter Marrero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por entonces ya se hab&iacute;a dado a conocer con aplauso como escritor donoso al reflejar costumbres y tipos del pa&iacute;s, producci&oacute;n de la que se conserva la mejor parte en los primeros libros por &eacute;l publicados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi&eacute;n estuvo propicia su pluma desde el comienzo de sus actividades de escritor a la defensa de toda causa levantada y justa, posici&oacute;n espiritual que le llev&oacute; a cooperar en el movimiento liberal espa&ntilde;ol que culmin&oacute; en el destronamiento de Isabel II en setiembre de 1868. Esta mutaci&oacute;n en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola tan cargada de esperanzas y el dolor de la guerra separatista iniciada en ese mismo a&ntilde;o en Cuba, dieron a la pluma de Fern&aacute;ndez Juncos br&iacute;os de combativa para luchar desde entonces y sin desmayo por la reforma profunda del r&eacute;gimen colonial espa&ntilde;ol por medio de una f&oacute;rmula autonomista que regulara el desbarajuste administrativo, que diera a los espa&ntilde;oles nacidos en Las Antillas personalidad pol&iacute;tica y evitara luchas intestinas y el desastre final en un plazo m&aacute;s o menos Pr&oacute;ximos. Alternadas producciones puramente literarias con art&iacute;culos de &iacute;ndole pol&iacute;tica, sus escritos se insertaron por esta &eacute;poca en diversos peri&oacute;dicos, entre los que figuran La Raz&oacute;n, de Mayag&uuml;ez, y La Espa&ntilde;a Radical y Don Simplicio, de San Juan, la capital de la isla, Poco despu&eacute;s comenz&oacute; una campa&ntilde;a en defensa de sus ideales en el Peri&oacute;dico El Agente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hacia 1875 fund&oacute; en San Juan el semanario El Buscapi&eacute;, una de las Publicaciones de m&aacute;s &eacute;xito y fama de Puerto Rico, que vivi&oacute; floreciente hasta que esa isla dej&oacute; de pertenecer al dominio de Espa&ntilde;a en 1899, casi un cuarto de siglo. De este Peri&oacute;dico dice el escritor Portorrique&ntilde;o J. Mercado: &ldquo;No se recuerda en toda la Am&eacute;rica un Peri&oacute;dico tan original, tan ameno, tan ingenioso y de una s&aacute;tira tan donosa y fina como la de este peri&oacute;dico, en el que&mdash;seg&uacute;n frase gr&aacute;fica de Corchano&mdash;aprendieron a leer dos generaciones de Puertorrique&ntilde;os, Sus agudezas se repiten todav&iacute;a en el pa&iacute;s, se saben de memoria sus chispeantes epigramas, y un sin n&uacute;mero de sus dichos ocurrentes se han hecho proverbiales y se transmiten como Por tradici&oacute;n. Puede decirse que Fern&aacute;ndez Juncos, con su Buscapi&eacute;, cre&oacute; en el Pa&iacute;s el h&aacute;bito de la lectura, que antes era privilegio de los hombres de cierta instrucci&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El &eacute;xito de El Buscapi&eacute; trajo bien Pronto en torno de su director y redactor un n&uacute;cleo de j&oacute;venes inteligentes y aficionados a la literatura, que encontraron en Fern&aacute;ndez Juncos un consejero, un mecenas, un maestro inteligente y bondadoso, un verdadero protector. Sab&iacute;a &eacute;l por experiencia o trabajoso que es aprender a escribir sin medios educativos, sin libros siquiera, sin est&iacute;mulos y sin ambiente propicio para este g&eacute;nero de trabajo, y no quiso nunca negarles sus consejos ni su ense&ntilde;anza a los j&oacute;venes de talento que acud&iacute;an a su oficina o a su tertulia sedientos de lectura o de ense&ntilde;anza. Ambas cosas daba en abundancia el maestro, como le llam&aacute;bamos todos con orgullo.&rdquo;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La falange de nuevos escritores que se fu&eacute; formando en el ambiente intelectual que giraba en torno suyo no ten&iacute;a en El Buscapi&eacute; espacio suficiente para dar a conocer al p&uacute;blico sus producciones, y Fern&aacute;ndez Juncos, animado a la vez por el &eacute;xito de ese semanario jocoserio, decidi&oacute; fundar una publicaci&oacute;n ilustrada de gran empe&ntilde;o, que tal fu&eacute; la prestigiosa Revista Portorrique&ntilde;a, ensalzada por Men&eacute;ndez y Pelayo en la Antolog&iacute;a de poetas hispanoamericanos como una de las mejores publicaciones literarias americanas: Adem&aacute;s de la propia labor de publicista desarrollada en esos dos peri&oacute;dicos que dirig&iacute;a, colaboraba en otros, particularmente en el ya citado diario El Agente y en El Clamor del Pa&iacute;s, en seguimiento de sus doctrinas de pol&iacute;tica antillana, con pluma liberal y en&eacute;rgica, llevado del deseo de que Espa&ntilde;a no perdiera el resto que le quedaba de su imperio colonial americano. Defensor de Espa&ntilde;a a la vez que de los intereses morales y leg&iacute;timos de Puerto Rico, donde el maduro esp&iacute;ritu democr&aacute;tico estaba sojuzgado por una absurda administraci&oacute;n espa&ntilde;ola. As&iacute; fu&eacute; como pudo conquistarse una estimaci&oacute;n general, rayana en el cari&ntilde;o, de nativos y espa&ntilde;oles residentes en la isla, y no se limit&oacute; en sus campa&ntilde;as a la actitud c&oacute;moda y descansada del escritor.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al intelectual se juntaba en &eacute;l el hombre de acci&oacute;n dotado de f&eacute;rrea voluntad. Limitado a vivir estrechamente con las escasas rentas de su esposa y con lo poco que hab&iacute;a ganado en el comercio, como dice Mercado, fu&eacute; un propulsor fil&aacute;ntropo en la realizaci&oacute;n de sus ideas, &ldquo;y cuanto ganaba con la pluma lo empleaba en su campa&ntilde;a de progreso y de cultura&rdquo;. Puso todo su esfuerzo en la fundaci&oacute;n de la Biblioteca Municipal de San Juan y fu&eacute; donante de libros a &eacute;sta y otras bibliotecas p&uacute;blicas y escuelas de instrucci&oacute;n popular de la isla. Todo movimiento de car&aacute;cter cultural o ben&eacute;fico le ten&iacute;a de iniciador o alentador. &ldquo;La actividad mentaI &mdash;dice Mercado&mdash; y la bondad de coraz&oacute;n de este asturiano admirable no tienen l&iacute;mites. En medio de todo este c&uacute;mulo de trabajos, no se sabe de d&oacute;nde sacaba tiempo para realizar obras trascendentales y humanitarias. Fu&eacute; de los primeros en pedir, organizar y fomentar el Instituto civil de segunda ense&ntilde;anza, que tanto bien ha producido a la juventud puertorrique&ntilde;a, auxiliado por Pando y Valle&mdash;un influyente y laborioso paisano suyo, residente en Madrid&mdash;, y por el general Marqu&eacute;s de Estella; fund&oacute; en Puerto Rico la Cruz Roja (1895), que tantos beneficios hizo a las tropas espa&ntilde;olas que pasaban para la guerra de Cuba sin buen material sanitario y hasta sin abrigo, y que llen&oacute; de hospitales y de ambulancias la ciudad de San Juan durante las horas luctuosas del bombardeo; foment&oacute; el amor al estudio de Cervantes por medio de un certamen famoso; salv&oacute; varias veces al Ateneo Puertorrique&ntilde;o en &eacute;pocas de grandes crisis fund&oacute; y propag&oacute; entre las m&aacute;s altas intelectualidades del pa&iacute;s y Alianza Latina, de acuerdo con Victor Hugo y Mistral, que estuvieron a la cabeza de este generoso movimiento; fund&oacute; la Instituci&oacute;n de Ense&ntilde;anza Popular, a que acud&iacute;an en San Juan m&aacute;s de quinientos obreros todas las noches a o&iacute;r explicaciones util&iacute;simas de Moral, de Higiene, de Derecho, de Historia y Geograf&iacute;a, de artes manuales&hellip;&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No mov&iacute;a a Fern&aacute;ndez Junco nunca en sus actividades af&aacute;n a medro ni de lucimiento personal, cosa re&ntilde;ida con el desinter&eacute;s y la afabilidad de su car&aacute;cter; pero sus valimientos y m&eacute;ritos le colocaban siempre en lugar preeminente, y as&iacute; las actuaciones pol&iacute;ticas le llevaron a presidir el Partido Autonomista Hist&oacute;rico, primero, y la Liga de Republicanos Espa&ntilde;oles, despu&eacute;s. En el campo de la pol&iacute;tica, como en el de las letras, si se puede decir que Espa&ntilde;a y m&aacute;s la Espa&ntilde;a oficial le desconoci&oacute;, tuvo siempre el aprecio de ilustres individualidades, como las de Juan Valera y Jacinto Octavio Pic&oacute;n, Pi y Margall, Castelar y Labra, si bien acaso se le distingui&oacute; m&aacute;s en otros pa&iacute;ses que en el Propio. Entre otros cargos honor&iacute;ficos debe contarse el de presidente de la Sociedad de Escritores y Artistas de Puerto Rico, prueba de la estimaci&oacute;n que le ten&iacute;an los Naturales del pa&iacute;s y prueba patente de que serv&iacute;a para polarizar en un sentimiento de concordia y armon&iacute;a a espa&ntilde;oles y puertorrique&ntilde;os. En cambio, siempre se mostr&oacute; renuente a desempe&ntilde;ar cargos de car&aacute;cter oficial; solamente cuando comenzaba a brillar su personalidad (1878) acept&oacute; la representaci&oacute;n de diputado provincial por el distrito de San Juan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fu&eacute; preciso, para que volviera a ocupar un puesto oficial, que se viera en la necesidad de servir A Su patria en un momento dificultoso. Ese momento se present&oacute; cuando Espa&ntilde;a, a la vista del desastre que se avecinaba, concedi&oacute; Por fin el r&eacute;gimen de gobierno aut&oacute;nomo a Puerto Rico en 1898. Entonces Fern&aacute;ndez Juncos fu&eacute; designado uno de los miembros de ese Gobierno, pero no para la Secretar&iacute;a de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, la m&aacute;s adecuada a su preparaci&oacute;n intelectual, sino la de Hacienda. &ldquo;Indicaciones del Gobierno metropolitano&mdash;dice Mercado&mdash;le llevaron al Ministerio de Hacienda de este Pa&iacute;s en circunstancias excepcionales.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sobrevino la guerra con los Estados Unidos poco despu&eacute;s de constitu&iacute;do el Gobierno aut&oacute;nomo; cerr&oacute;se la principal y casi &uacute;nica fuente del Tesoro, que eran las Aduanas, con motivo del bloqueo y se encontr&oacute; Fern&aacute;ndez Juncos con un Tesoro casi exhausto, con un gran presupuesto de gastos ordinarios imprescindibles, y adem&aacute;s con seis batallones de tropa de l&iacute;nea a doble paga por motivo de la guerra, tres barcos de la Armada en &iexcl;iguales condiciones, y con los gastos extraordinarios de los trabajos de defensa de la plaza y de la isla, am&eacute;n de los crecidos gastos de movilizaci&oacute;n de fuerzas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como si esto no fuera bastante, la usura de algunas altas casas de banca, sobre todo las alemanas, hizo subir en quince d&iacute;as el giro por cable sobre el exterior, &uacute;nico medio disponible entonces de Cubrir los vencimientos comerciales, a m&aacute;s del 170 por 100 de cambio. El conflicto era enorme y no parec&iacute;a tener soluci&oacute;n. Los m&aacute;s expertos en ciencia econ&oacute;mica y en combinaciones financieras compadec&iacute;an al asturiano insigne, lanzado por la fuerza de las circunstancias en aquel callej&oacute;n sin salida. Parec&iacute;an inminentes la ruina del comercio y del pa&iacute;s a poco que durara la guerra, y el hambre y la desesperaci&oacute;n de las fuerzas militares de la defensa, cuando una ma&ntilde;ana fueron invitados a la Secretar&iacute;a de Hacienda los due&ntilde;os de casas de banca y los comerciantes importadores m&aacute;s opulentos de la ciudad, y Fern&aacute;ndez Juncos les ofreci&oacute; en nombre del Gobierno, con absoluta garant&iacute;a de seguridad, giros a la vista cobrables en cualquiera de los grandes Bancos de Europa, a Un tipo de cambio no mayor del 22 por 100, que era el establecido antes de la guerra por diferencia de moneda entre la especial del pa&iacute;s y la nacional. Hubo al principio dudas; la cosa parec&iacute;a incre&iacute;ble dado el p&aacute;nico que las circunstancias iban fomentando en el pa&iacute;s; pero el pago inmediato de giros que como a manera de ensayo le tomaron, restableci&oacute; en dos d&iacute;as la confianza m&aacute;s completa, y bien pronto en la Tesorer&iacute;a de Puerto Rico empezaron a formar cola los peticionarios de giros por cable. Resultado, que en Mayo mismo, bajo el terrible fuego de las granadas de la escuadra yanqui, hab&iacute;a m&aacute;s de un mill&oacute;n de pesos de sobrante en el Tesoro de Puerto Rico, estaban pagadas todas las atenciones y continuaba el comercio tomando giros oficiales con la mayor confianza. Solamente demostraban su disgusto las casas de banca que pensaban hacer su agosto a favor de la crisis determinada por el bloqueo. &iquest;C&oacute;mo se hab&iacute;a realizado este doble milagro? Todav&iacute;a vive por fortuna el se&ntilde;or Moret, se escrib&iacute;a este trabajo en 1910, que podr&aacute; explicarlo mejor que yo, porque &eacute;l felicit&oacute; en expresivo mensaje al se&ntilde;or Fern&aacute;ndez Juncos en nombre del Gobierno de Madrid. El que hasta entonces hab&iacute;a sido considerado como un costumbrista admirable, como un literato merit&iacute;simo, como un humorista de sutil ingenio, como un escritor pol&iacute;tico de primer orden, como un fil&aacute;ntropo y como un gran coraz&oacute;n, fu&eacute; proclamado adem&aacute;s un hacendista ilustre.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al pasar Puerto Rico de la soberan&iacute;a espa&ntilde;ola a la norteamericana, Fern&aacute;ndez Juncos se inscribi&oacute; en el consulado espa&ntilde;ol para conservar su nacionalidad, dej&oacute; de publicar el Buscapi&eacute;, con da&ntilde;o de su econom&iacute;a, y se alej&oacute; de toda efervescencia Pol&iacute;tica; pero habr&iacute;a sido una mutaci&oacute;n imposible, dado su temperamento de hombre activo, colocarse en situaci&oacute;n pasiva, y continu&oacute; con la pluma y la palabra y tambi&eacute;n con altruistas iniciativas al servicio de los intereses morales de Puerto Rico y de Espa&ntilde;a. Hab&iacute;a que defender sobre todo el idioma, amenazado de plantaci&oacute;n por el ingl&eacute;s hasta en las escuelas, por falta de textos ajustados a la moderna metodolog&iacute;a y a las leyes norteamericanas, y Fern&aacute;ndez Juncos ensay&oacute; entonces un nuevo g&eacute;nero literario, el de textos escolares, en lo que alcanz&oacute; el mismo &eacute;xito que los anteriormente ensayados. En parang&oacute;n con este servicio prestado 4 la instrucci&oacute;n popular est&aacute; el de car&aacute;cter econ&oacute;mico que llev&oacute; a cabo con &eacute;xito cerca del Congreso de Washington como representante de la C&aacute;mara de Comercio de Puerto Rico sobre reforma de los Aranceles de Aduanas. y cuenta como la m&aacute;s eminente de sus &uacute;ltimas iniciativas, la fundaci&oacute;n y direcci&oacute;n en Santurce del Refugio de Ni&ntilde;os Desamparados, &ldquo;modelo sorprendente&mdash;le juzga Mercado de educaci&oacute;n, moralizaci&oacute;n y disciplina infantil, aplicado a redimir ni&ntilde;os lanzados ya en el precipicio que conduce a la criminalidad&rdquo;. En el orden de la cultura superior cuenta en el haber tambi&eacute;n de la &uacute;ltima &eacute;poca de su vida la fundaci&oacute;n y presidencia de la Academia Antillana de la Lengua.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En cuanto a las muestras reiteradas de excelente patriota, con sentimiento tanto m&aacute;s hondo cuanto que le acompa&ntilde;aba una absoluta consciencia, descuella la que di&oacute; tambi&eacute;n en las postrimer&iacute;as de su vida. Dirig&iacute;a la Biblioteca Insular, refundida bajo su direcci&oacute;n en la Biblioteca Carnegie&mdash;centro &nbsp; al que prest&oacute; muy valiosos servicios&mdash;, cuando, en virtud de haber sido reformada en 1917 la Carta Constitucional de Puerto Rico, que exig&iacute;a ser ciudadano norteamericano para desempe&ntilde;ar Cargos p&uacute;blicos, present&oacute; la renuncia de ese destino por no dejar de Ser espa&ntilde;ol, aun cuando ten&iacute;a en su desempe&ntilde;o la principal fuente de ingresos pecuniarios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su prestigio intelectual le di&oacute; acceso a numerosas instituciones culturales puertorrique&ntilde;as y del extranjero. Entre &eacute;stas figuran la Academia Cervantina Espa&ntilde;ola, la American Academy of Political and Social Sciences, el Instituto Geogr&aacute;fico Argentino y el Liceo Hidalgo, de M&eacute;jico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Puerto Rico tuvo para &eacute;l honores y exaltaciones cual si se tratase de uno de sus hijos m&aacute;s eminentes. Por tal se le ten&iacute;a, porque una residencia de m&aacute;s de setenta a&ntilde;os, solamente interrumpida por un viaje de placer a Espa&ntilde;a en 1911, consagrada al bien del pa&iacute;s, le daba derecho a ello. La &eacute;poca de m&aacute;xima exaltaci&oacute;n de su figura la inicia en 1907 el Ateneo Portorrique&ntilde;o organizando con toda solemnidad la coronaci&oacute;n de Fern&aacute;ndez Juncos, tom&aacute;ndole como s&iacute;mbolo de fraternidad entre Puerto Rico y Espa&ntilde;a, y Para cuyo acto el Casino Espa&ntilde;ol encarg&oacute; a Espa&ntilde;a una corona de oro maciza, labrada por artistas expertos. Todas las plumas le cantaron alabanzas entonces, y brill&oacute; la grandilocuencia en el momento de la coronaci&oacute;n del orador Portorrique&ntilde;o don Juan Hern&aacute;ndez L&oacute;pez y del espa&ntilde;ol don Antonio &Aacute;lvarez Nava.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Algunos a&ntilde;os despu&eacute;s, junio de 1916, recib&iacute;a otro gran homenaje, que consisti&oacute; en que la Universidad portorrique&ntilde;a le nombraba, honoris causa, doctor en Letras, y ya en las postrimer&iacute;as de su vida, el Municipio de San Juan le di&oacute; el nombramiento de hijo adoptivo. En plena glorificaci&oacute;n de Su figura, varias escuelas p&uacute;blicas se honraron poniendo su nombre en el frontispicio, y adem&aacute;s bajo su nombre se constituy&oacute; una prestigiosa sociedad literaria. Tambi&eacute;n pueden considerarse otros tantos honores que haya representado como c&oacute;nsul en Puerto Rico a las Rep&uacute;blicas de Venezuela y El Salvador.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por todo lo dicho se comprender&aacute; que no hay hip&eacute;rbole en las siguientes palabras de Mercado, escritas en vida de Fern&aacute;ndez Juncos: &ldquo;Este es el nombre&mdash;dice&mdash;que en Puerto Rico es querido y respetado por todos en t&eacute;rminos que parecer&aacute;n fabulosos all&iacute; donde no se tenga conocimiento exacto de ellos. Durante los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os raro fu&eacute; el libro publicado en la isla que no tuviera al frente un pr&oacute;logo de Fern&aacute;ndez Juncos, ni se inicia una obra de progreso o de bien p&uacute;blico que no reciba su cooperaci&oacute;n decidida y entusiasta. No hay en el pa&iacute;s escritor o poeta de las dos &uacute;ltimas generaciones que no le d&eacute; el cari&ntilde;oso dictado de Maestro, ni hombre de la alta sociedad del&nbsp; pueblo que no se descubra al pasar esta amable y gloriosa personificaci&oacute;n del hombre de bien. El fallecimiento de Fern&aacute;ndez Juncos, ocurrido el 18 de agosto de 1928, fu&eacute; un verdadero luto nacional en Puerto Rico. Formaron el&nbsp; cortejo f&uacute;nebre muchos millares de personas y fu&eacute; despedido el duelo por el presidente del Supremo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Despu&eacute;s de muerto, el Municipio de San Juan, de Puerto Rico, puso su nombre (1930) a una de las principales avenidas, y Ribadesella, que se considera cuna de Fern&aacute;ndez Juncos, di&oacute; su nombre tambi&eacute;n a una de sus mejores calles y lo puso adem&aacute;s a una Escuela graduada, concedido el honor, a petici&oacute;n del Ayuntamiento, por Real orden de 30 de agosto de 1928, pocos d&iacute;as despu&eacute;s de fallecido el homenajeado.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras Publicadas en volumen:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">I.&mdash;Cuentos y narraciones. (San Juan de Puerto Rico, &hellip;; la segunda edici&oacute;n, de 1926.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">II.&mdash;Galer&iacute;a puertorrique&ntilde;a: Tipos y caracteres. (San Juan de PRRS 1882.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">III.&mdash; Galer&iacute;a puertorrique&ntilde;a: Costumbres y tradiciones. (San Juan de P. <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>,, 1883.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">IV.&mdash;Don Bernardo de Balbuena, obispo de Puerto Rico. Estudio biogr&aacute;fico y cr&iacute;tico. (San Juan de P.<a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>, 1884.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">V.&mdash;Varias cosas: Colecci&oacute;n de art&iacute;culos, narraciones, s&aacute;tiras y juicios literarios. (San Juan de BR 1884.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">VI.&mdash; Habana y Nueva york. (San Juan de P. <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>., 1886;&nbsp; estudio de viaje.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">VII.&mdash;De Puerto Rico a Madrid. (San Juan de P. <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>.; 1886; estudio de viaje.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">VIII.&mdash;Semblanzas puertorrique&ntilde;as: Manuel Alonso, Acosta, A. Tapia, J.P. Morales, S. Brau y <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/m\/\" target=\"_self\" title=\"Seud&oacute;nimo de V&aacute;zquez de Mella (Juan).\" class=\"encyclopedia\">M.<\/a> Corchado. (San: Juan de P. Rs; 1888.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">IX.&mdash;Los primeros pasos en castellano. (San Juan de P. <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>,, 1900 y 1501, dos tomos.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/x\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Delbrouck (Aurelio), Espina (Eladio), Huelmo (Tadeo) y otros escritores.\" class=\"encyclopedia\">X.<\/a>&mdash;Canciones populares. (San Juan de P. <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>., 1902; dos series.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XI.&mdash;Libros de Primero a Cuarto de lectura graduada. (Nueva Kork, 1903?; en colaboraci&oacute;n con MISS Isabel K. Mcdermott; cuatro t07 mos.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XlI.&mdash;La lengua castellana en Puerto Rico. (San Juan de P. <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>, 1903?)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XIII. &mdash; Compendio de Moral. (San Juan de P. <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>., 1904.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XIV.&mdash;Hostos, como educador (San Juan de P. <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>., 1904?)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XV.&mdash;The Vision of sir Laufal: (Nueva york, 1905; estudio cr&iacute;tico en colaboraci&oacute;n con Miss Mary E. Beckwith.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XVI &mdash; Antolog&iacute;a portorrique&ntilde;a (San Juan de P. <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>., 1907.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XVII.&mdash;Lecturas escogidas. (San Juan de P. <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>., 1910.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XVIII &mdash; Aromas del terru&ntilde;o: Nuevo libro de D. Virgilio D&aacute;vila. boceto cr&iacute;tico. (San Juan de P. <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>. 1916; op&uacute;sculo.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XIX. &mdash; Clemencia Real. (San Juan de P. <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>., 1920.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XX.&mdash;Ep&iacute;stola sat&iacute;rica en verso: (San Juan de P. <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>., 1926.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XXI&mdash;La &uacute;ltima hornada. (San Juan de P. <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/r\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Fern&aacute;ndez Rosete (Fernando)\" class=\"encyclopedia\">R<\/a>., 1929; cuentos y cr&oacute;nicas.)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Trabajos sin formar volumen:&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">1.&mdash;En el libro Aquella nube&hellip;con otros escritores.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">2.&mdash;En el &aacute;lbum del centenario de Puerto Rico.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">3.&mdash;La vida en Puerto Rico. (En la revista Nuestro Tiempo, Madrid, enero de 1902.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">4.&mdash;Pr&oacute;logo a Cosas de anta&ntilde;o y cosas de hoga&ntilde;o, de <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/m\/\" target=\"_self\" title=\"Seud&oacute;nimo de V&aacute;zquez de Mella (Juan).\" class=\"encyclopedia\">M.<\/a> Gonz&aacute; lez Garc&iacute;a. (Caguas, P. Rico, 1918.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">An&oacute;nimo.&mdash;Unas notas biogr&aacute;ficas. (En La Ilustraci&oacute;n Art&iacute;stica, Barcelona, 4 de abril de 1898.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&iacute;dem.&mdash;Una necrolog&iacute;a. (En El Popular, Cangas de On&iacute;s, 30 de agosto de 1928.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mercado (J.).&mdash;Los asturianos de hoy: D. Manuel Fern&aacute;ndez Juncos. (En Asturias, &oacute;rgano del Centro Asturiano, Madrid, mayo de 1914; biograf&iacute;a premiada y publicada en Puerto Rico en 1910.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">P&eacute;rez Losada (J.) &mdash;Asturianos ejemplares. (En Norte, Madrid, agosto de 1930.)<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5091,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-1949","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/1949","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5091"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1949"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1949"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}