{"id":2011,"date":"2020-11-22T15:28:06","date_gmt":"2020-11-22T15:28:06","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=2011"},"modified":"2021-07-02T15:31:07","modified_gmt":"2021-07-02T15:31:07","slug":"fernandez-rodriguez-jose","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/fernandez-rodriguez-jose\/","title":{"rendered":"FERNANDEZ RODRIGUEZ (Jos\u00e9)."},"content":{"rendered":"<p>Comerciante y escritor contempor&aacute;neo, formado intelectualmente en Cuba, donde ha residido por espacio de m&aacute;s de veinte a&ntilde;os. Naci&oacute; en El Rell&aacute;n (Grado) el 12 de diciembre de 1891, hijo de don Manuel Fern&aacute;ndez Miranda y do&ntilde;a Mar&iacute;a Rodr&iacute;guez Ord&oacute;&ntilde;ez.<\/p>\n<p>Todos sus estudios disciplinados los hizo primeramente en La Mata, aldea pr&oacute;xima a la de nacimiento, y m&aacute;s tarde en Grado, sin pasar de una instrucci&oacute;n elemental, aunque adquirida Con aprovechamiento.<\/p>\n<p>Como las condiciones de vida familiares no consent&iacute;an dar cauce a los anhelos que Fern&aacute;ndez Rodriguez sent&iacute;a de lustrarse y marchar por ese camino frente al porvenir, abraz&oacute; la ilusi&oacute;n, tan acariciada por los muchachos asturianos de su tiempo, de emigrar a Am&eacute;rica, ilusi&oacute;n que vino a satisfacer el requerimiento de un primo que ten&iacute;a establecido en la capital de M&eacute;jico.<\/p>\n<p>Cuando lleg&oacute; a esta ciudad, el pariente hab&iacute;a dejado el negocio, y todo lo que &eacute;ste pudo hacer por el reci&eacute;n llegado fu&eacute; colocarle en una tienda de abarrotes, como se dice all&iacute; a la de comestibles, en cuant&iacute;a (Estado de Morelos). Vivi&oacute; aqu&iacute; obligadamente por espacio de algunos meses, los necesarios para reunir el importe del regreso a M&eacute;jico, sometido a la esclavitud de un trabajo sin reposo desde las cinco de la ma&ntilde;ana hasta las doce de la noche, esclavitud en la que se amustiaron todas las ilusiones del emigrante. Pas&oacute; cuando pudo a la capital, donde trabaj&oacute; por espacio tambi&eacute;n de algunos meses en condiciones m&aacute;s humanas.<\/p>\n<p>Dej&oacute; M&eacute;jico a instancias de una hermana que viv&iacute;a casada en la Habana, donde entr&oacute; como aprendiz de dependiente en un comercio al detalle de tejidos y seder&iacute;a, que al correr de los a&ntilde;os &eacute;l mismo habr&iacute;a de hacer famoso con el nombre de El Encanto. En esa casa, que fu&eacute; su destino &uacute;nico mientras residi&oacute; en la isla, pas&oacute; pronto de muchacho recadero a desempe&ntilde;ar funciones subalternas en el escritorio, que era campo m&aacute;s adecuado a la vigilancia celosa que ejerc&iacute;a sobre su propio esp&iacute;ritu con la observaci&oacute;n inteligente, y el estudio y la lectura, nunca abandonados.<\/p>\n<p>Entre las iniciativas que para el mejor desenvolvimiento del negocio se le fueron aceptando, hubo una que, adem&aacute;s de redundar en provecho de aqu&eacute;l, di&oacute; a Fern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez una fisonom&iacute;a intelectual muy particular y de rara formaci&oacute;n: la de redactor de anuncios.<\/p>\n<p>Era Fern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez el literato con ejecutoria desarrollada acertadamente en la revista Asturias y el Diario de la Marina, publicaciones ambas habaneras, cuando pens&oacute; en dar prestigio a los anuncios que El Encanto publicaba, aunque parcamente, en los peri&oacute;dicos habaneros, vali&eacute;ndose de una agencia de publicidad.<\/p>\n<p>Aceptada por la gerencia la proposici&oacute;n, pero condicionada a no aumentar los gastos, empez&oacute; por disminuir el tama&ntilde;o de los anuncios, aumentando el n&uacute;mero de ellos y d&aacute;ndoles un tono distinguido y atrayente. Uno de sus primeros &eacute;xitos lo alcanz&oacute; con un anuncio en que la casa felicitaba a la clientela con motivo de la fiesta de Navidad o de A&ntilde;o Nuevo. El director del Diario de la Marina, en su leid&iacute;sima secci&oacute;n Actualidades, se hizo eco del acierto, y aunque los jefes de Fern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez nada dijeron a &eacute;ste, &eacute;l pudo advertir desde entonces que se tomaba m&aacute;s en consideraci&oacute;n su labor Publicitaria.<\/p>\n<p>Si bien se advert&iacute;a el provecho de &eacute;sta en beneficio del negocio, no dejaba de tener oposici&oacute;n &ldquo;lo que se gastaba en anuncios&rdquo;, por lo que &eacute;l plante&oacute; la f&oacute;rmula, que le fu&eacute; aceptada, de que se le concediera con esa finalidad un peque&ntilde;&iacute;simo tanto por ciento de las ventas, en lugar de cantidades fijadas arbitrariamente. Entonces desenvolvi&oacute; la publicidad con absoluta independencia de criterio, en forma que encontr&oacute; en el comercio habanero oposiciones y detracciones, pero que acab&oacute; por ser aceptada como eficac&iacute;sima por otros establecimientos.<\/p>\n<p>Consisti&oacute; principalmente ese sistema de publicidad en sostener una secci&oacute;n informativa en los peri&oacute;dicos, especialmente el citado Diario de la Marina, en la que se reflejaban cuantos sucesos de alguna importancia ocurr&iacute;an en la isla de &iacute;ndole m&aacute;s o menos intelectual y art&iacute;stica. A estos elementos de p&uacute;blico inter&eacute;s se juntaban otros m&aacute;s eficaces para el prop&oacute;sito perseguido, como la inserci&oacute;n de opiniones de damas distinguidas sobre exposiciones de modelos de trajes u otras prendas de vestir celebradas en los salones de El Encanto, La secci&oacute;n estaba dirigida con tal habilidad e inteligencia, Que lleg&oacute; a ser popular&iacute;sima y una de las m&aacute;s le&iacute;das de la prensa habanera. &ldquo;La labor intelectual de Jos&eacute; Fern&aacute;ndez Rodriguez al frente de las propagandas literarias de El Encanto&mdash;nos dice Rafael Su&aacute;rez Sol&iacute;s&mdash;, se demuestra en el Inter&eacute;s con que eran seguidas por todas las clases sociales, desde los intelectuales al p&uacute;blico en general.<\/p>\n<p>El que en Cuba editaba un libro, pronunciaba una conferencia; las compa&ntilde;&iacute;as de teatro, los artistas que abr&iacute;an exposiciones, los personajes de todo orden, pol&iacute;ticos, economistas, hombres de ciencia, Cubanos y extranjeros, acud&iacute;an con su visita y su solicitud a Jos&eacute; Fern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez para verse citado al d&iacute;a siguiente en sus secciones de propaganda period&iacute;stica. y no principalmente por la divulgaci&oacute;n que ello supon&iacute;a, sino por la agudeza del juicio, la amenidad literaria, la autoridad intelectual con que la cita llegaba a los lectores. Era una forma de consagraci&oacute;n superior en responsabilidad a la que pudiera otorgar otra cr&iacute;tica Cualquiera del efecto de esta original y eficaz publicidad da la medida que haya sido el elemento m&aacute;s poderoso para elevar las ventas mensuales de El Encanto desde la Cifra de treinta y cinco mil pesos, que se hab&iacute;a celebrado con una fiesta, es la de m&aacute;s de cuatrocientos mil y otra medida es que el propio Fern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez haya llegado a participar en las utilidades como uno de los gerentes de la casa, esper&aacute;ndose de ella al fin con un considerable capital con especial consideraci&oacute;n el prestigio espiritual o intelectual que el establecimiento alcanz&oacute; en Cuba como consecuencia de esa labor publicitaria. El Encanto lleg&oacute; a ser un centro importante de la sociedad distinguida: con diversos motivos las juntas de damas celebraban sus reuniones preferentemente en el Sal&oacute;n verde del establecimiento y los intelectuales y artistas formaban en torno de &eacute;l como un c&iacute;rculo de simpat&iacute;as de que no gozaban otras importantes entidades esencialmente culturales,<\/p>\n<p>La inquietud sinceramente intelectual y desinteresada de Fern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez que promov&iacute;a todo esto, estaba llamada a dar frutos m&aacute;s nobles que el inmediato y utilitario del negocio que defend&iacute;a, y as&iacute; fu&eacute; como surgi&oacute; en &eacute;l la plausible iniciativa de crear la Instituci&oacute;n Hispanocubana de Cultura, de la que fu&eacute; alma en la sombra proyectada por el ilustre cubano Fernando Ortiz. Esa Instituci&oacute;n fundada con el prop&oacute;sito de dar a conocer en Cuba a los m&aacute;s altos valores intelectuales de Espa&ntilde;a y exaltar al mismo tiempo a intelectuales cubanos, tuvo en Fern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez y en Ortiz la eficacia y el brillo con las asistencias entusiastas de la Prensa y la intelectualidad cubanas que pod&iacute;an descarse, para que el Prestigio de Espa&ntilde;a cobrara altos vuelos en la isla con el paso por ella como conferenciantes de intelectuales tan eminentes como Fernando de los R&iacute;os, Zulueta, Novoa Santos, Mara&ntilde;&oacute;n, Blas Cabrera, Am&eacute;rico Castro, Mar&iacute;a de Maeztu y otros.<\/p>\n<p>El recato de penumbra con que Fern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez promovi&oacute; y Propuls&oacute; esas elevadas actividades de la Instituci&oacute;n Hispanocubana de Cultura, no consigui&oacute; ser tan completo que se le dejara de reconocer por todos los que apoyaron al &eacute;xito de la obra y los que actuaron con el prestigio de su saber en ella, como el alma de ese movimiento, certificado esto m&aacute;s tarde con la designaci&oacute;n de socio de honor, primero y &uacute;nico hasta ahora.<\/p>\n<p>A la labor netamente publicitaria desarrollada en El Encanto, acreditada de &ldquo;fino ejercicio literario&rdquo; por el fil&oacute;sofo cubano don Enrique Jos&eacute; Varona, y que tom&oacute; diversas e ingeniosas maneras, ha de a&ntilde;adirse el aspecto educativo o did&aacute;ctico que desarroll&oacute; Fern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez con destino al numeroso personal de la casa en trabajos literarios acerca de la cortes&iacute;a, de la t&eacute;cnica del mostrador, de la psicolog&iacute;a del cliente, m&eacute;todos de trabajo, de organizaci&oacute;n general, de sistemas de compra y venta, etc&eacute;tera. Al mismo tiempo, aunque de modo intermitente, continuaba cultivando la literatura desinteresada en algunas publicaciones habaneras. De estos ejercicios de cronista merece especial menci&oacute;n el que desarroll&oacute; durante el a&ntilde;o 1924 en viajes efectuados por varias regiones espa&ntilde;olas, de los que fueron fruto numerosos trabajos publicados en el Diario de la Marina exaltadores de las bellezas arqueol&oacute;gicas o art&iacute;sticas y del inter&eacute;s hist&oacute;rico de los lugares visitados en sus andanzas. A&ntilde;os despu&eacute;s, al repatriarse (1931) continu&oacute; como colaborador del citado diario habanero.<\/p>\n<p>Hombre de acci&oacute;n que necesita la actividad constante como funci&oacute;n vital, poco despu&eacute;s de repatriado se estableci&oacute; en Madrid con un importante comercio de seder&iacute;a, acreditado r&aacute;pidamente.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5073,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-2011","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/2011","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5073"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2011"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2011"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}