{"id":2031,"date":"2020-11-22T15:56:02","date_gmt":"2020-11-22T15:56:02","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=2031"},"modified":"2021-11-22T22:05:14","modified_gmt":"2021-11-22T22:05:14","slug":"fernandez-usatorre-perfecto","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/fernandez-usatorre-perfecto\/","title":{"rendered":"FERNANDEZ USATORRE (Perfecto)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">En un estudio que hemos escrito no hace mucho tiempo (1933) de este inspirado y donoso poeta en bable, dec&iacute;amos: &ldquo;No se puede evocar la asturian&iacute;sima figura de Perfecto Fern&aacute;ndez Usatorre (Nol&oacute;n) sin disponerse a escribir una de las p&aacute;ginas m&aacute;s dolorosamente emotivas de la historia literaria regional. De la cuerda de Teodoro Cuesta, Popular y regocijado; menos af&iacute;n a Juan Mar&iacute;a Acebal, exquisito de dicci&oacute;n y pensamiento, fu&eacute; Nol&oacute;n uno de los poetas en el dialecto vern&aacute;culo de musa m&aacute;s inspirada y fecunda que tuvimos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Autor de composiciones que, tanto en lo festivo como en lo sentimental, no desmerecen de las joyas que nos dejaron los dos mencionados maestros. Como las de ellos fu&eacute; la suya una vida humilde, m&aacute;s abundante en amarguras que e satisfacciones; pero la de &eacute;l acab&oacute; en una de esas tragedias oscuras y desgarradoras de los que se encuentran lanzados del torbellino social, ah&iacute;to de ambiciones e impiedades, porque tuvieron la desdicha de agotarse antes de morir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Perfecto Fern&aacute;ndez Usatorre naci&oacute; en 1847 en humilde hogar de Oviedo, por lo que s&oacute;lo pudo seguir los estudios de la instrucci&oacute;n primaria, usurpado su puesto en las aulas universitarias, a las qu&eacute; su despierta inteligencia ten&iacute;a derecho, por uno de los muchoS galopines de. familias pudienteS que las llenan. Para atender con su propio esfuerzo a las escaseces del hogar paterno, tuvo que comenzar desde ni&ntilde;o la lucha por la vida en el trabajo como aprendiz de tip&oacute;grafo en las imprentas de la ciudad natal. En las de El Eco de Asturias y El Faro Asturiano, al mismo tiempo que los secretos del oficio lleg&oacute;, en pr&aacute;ctica del mismo, a la posesi&oacute;n de los literarios, que procur&oacute; enriquecer con la lectura asidua. Favorecido por las musas, el tip&oacute;grafo compuso algunas veces los versos que antes hab&iacute;a compuesto el poeta, y en esos mismos peri&oacute;dicos conquist&oacute; r&aacute;pidamente el aplauso de los lectores. Sol&iacute;an aparecer sus poes&iacute;as para celebrar en tono festivo sucesos locales de alguna importancia y muy especialmente las fiestas populares conocidas con los nombres de Martes del Bollu y Mi&eacute;rcoles de Pumar&iacute;n. Tales fueron los comienzos de este vate, deleite y regocijo de quienes habr&iacute;an de olvidar la&nbsp; deuda moral que con este goce contra&iacute;an.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Deseoso de un m&aacute;s amplio horizonte que le permitiera aspiraciones que ni el componedor ni mucho menos, la lira habr&iacute;an de consentirle en Oviedo, decidi&oacute; ya en plena juventud dejarse llevar de la corriente emigratoria hacia Am&eacute;rica, y se traslad&oacute; a la isla de Cuba. Residi&oacute; en la Habana unos treinta a&ntilde;os, dedicado como medio de vida a su oficio y como placer espiritual de escaso rendimiento cremat&iacute;stico a poeta en bable con su ya conocido seud&oacute;nimo de Nol&oacute;n. Lo m&aacute;s de ese tiempo trabaj&oacute; en los talleres del Diario de la Marina, de los que lleg&oacute; a ser regente por espacio de muchos a&ntilde;os. Al mismo tiempo las columnas de ese portante peri&oacute;dico se engalanaban con el fruto siempre espl&eacute;ndido de su numen po&eacute;tico, que fu&eacute; fiesta de los asturianos all&iacute; residentes, los cuales tambi&eacute;n buscaban Sus graciosos o emotivos versos en bable en algunas publicaciones de car&aacute;cter regional, como El Eco de Covadonga y El Heraldo de Asturias y en el suplemento del primero con el t&iacute;tulo de La Montera, que estuvo bajo su direcci&oacute;n. Adem&aacute;s de su fecunda producci&oacute;n period&iacute;stica, escribi&oacute; en verso y prosa, casi siempre en bable, numerosas piezas teatrales que le proporcionaron sonados &eacute;xitos. Por los a&ntilde;os de 1880 a 1894 (anteriores a la guerra de Independencia cubana, iniciada en este &uacute;ltimo) estren&oacute; buen n&uacute;mero de comedias de ambiente asturiano, diez de las cuales merecieron los honores de la impresi&oacute;n y van anotadas m&aacute;s abajo en su lugar correspondiente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Algunas de ellas, como Los quintos de la Manxoya, Man&iacute;n el hu&eacute;rfano, La vaca pinta y Xuaquina figurar&aacute;n siempre como obras cl&aacute;sicas del teatro asturiano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Era Nol&oacute;n, como hab&iacute;a so&ntilde;ado, el obrero de posici&oacute;n econ&oacute;mica desahogada, que se permit&iacute;a favorecer a otros desheredados&mdash;en lo que gast&oacute; el dinero que pudo acumular para la ancianidad desamparada que le aguardaba&mdash;, y el hombre de letras aplaudido y famoso que tambi&eacute;n hab&iacute;a visto en sue&ntilde;os.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dos nobles y firmes pasiones distingu&iacute;an a este obrero-poeta: el amor a los humildes y el amor a la patria. A esto se refiere Quiroga con las siguientes palabras: &ldquo;Nol&oacute;n fu&eacute; un esp&iacute;ritu sencillo, un hombre bueno que am&oacute; a la patria con vehemencia generosa y a los humildes con calor de hermano. Su larga existencia en Cuba rebosa emocionantes episodios de estos dos grandes amores de su vida y con ellos podr&iacute;a tejerse un soberano ramillete, la mejor ofrenda para la tumba del pobre trovador.&rdquo; <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Conocedor de los dolores de los humildes en su propia existencia, jam&aacute;s se le mostr&oacute; remisa la musa para enaltecer sus virtudes y demandar en favor de ellos justicia y estimaci&oacute;n. El patriotismo exaltado fu&eacute; consecuencia de sentirse espa&ntilde;ol en un medio desfavorable, creado por las agitaciones pol&iacute;ticas precursoras de la independencia cubana. Sus sentimientos en esto rimaban acordes con los de la mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles de esa &eacute;poca, que ve&iacute;an en todo atisbo de libertad pol&iacute;tica para Cuba como un gran desgarr&oacute;n de la unidad nacional, sin darse cuenta, porque el sentimiento no razona, que el desgarr&oacute;n habr&iacute;a de darlo esa posici&oacute;n intransigente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aunque de genio apacible y pluma sin hiel, lleg&oacute; a ser uno de los blancos de la furia separatista. Sin haberlo merecido por ning&uacute;n concepto, se encontr&oacute; un d&iacute;a vejado p&uacute;blicamente por un cubano, de tal forma, que no tuvo m&aacute;s recurso que aceptar un duelo a pistola como &uacute;nico medio de reparar la afrenta, imperito en el manejo de toda clase de armas, ten&iacute;a que enfrentarse con un bravuc&oacute;n que las manejaba diestramente todas, y fu&eacute; al duelo como quien va a una muerte segura. Pero la fortuna le depar&oacute; ser el primero en disparar y herir por casualidad, con lo que se libr&oacute; de un verdadero asesinato.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo quiso as&iacute; la suerte o la desgracia, porque acaso para su vida y su gloria hubiese sido mejor acabar como los h&eacute;roes&mdash;los m&aacute;s amados de la posteridad&mdash; en el campo de aquel singular y ama&ntilde;ado combate.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ya en los linderos de la ancianidad, Fern&aacute;ndez Usatorre volvi&oacute; a la ciudad natal, en busca de fortalecimiento para la salud quebrantada. El cambio de vida le di&oacute; pronto nuevas fuerzas, hasta consentirle dedicarse a su oficio en el diario La Cruz de la Victoria y a su vocaci&oacute;n en &eacute;se y otros peri&oacute;dicos, con lo que renov&oacute; la cosecha de alabanzas. Pero, ya restablecido, regres&oacute; a la Habana, donde su trabajo era mejor remunerado y, sobre todo, gozaba de mayores consideraciones sociales. Pero el padecimiento s&oacute;lo estaba curado en apariencia y se present&oacute; de nuevo con caracteres m&aacute;s graves, por lo que decidi&oacute; repatriarse definitivamente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Anciano y enfermo, le faltaban ya a Nol&oacute;n energ&iacute;as para ganarse el cotidiano sustento, que s&oacute;lo de ellas depend&iacute;a en un medio social que, si bien era el suyo por nacimiento y devoci&oacute;n del esp&iacute;ritu, no ten&iacute;a para &eacute;l otros lazos afectivos que el deleite gratuito recibido con la lectura de sus poes&iacute;as publicadas entonces en El Carbay&oacute;n. La ilusi&oacute;n enga&ntilde;adora de que la patria, tan amada, le deparar&iacute;a un dulce acogimiento a la vejez, pronto fu&eacute; para &eacute;l desesperanza, con la que tuvo que deambular, entre la glacial indiferencia de sus paisanos, enfermo, hambriento y andrajoso y tambi&eacute;n beodo, porque trataba de adormecer con alcohol sus amarguras. Los que le reconoc&iacute;an ponderativamente como el Quevedo asturiano no pudieron o no supieron evitar que anduviese por la calle a merced de d&aacute;divas generosas y que la chiquiller&iacute;a le siguiese, en los momentos de embriaguez alcoh&oacute;lica, con mofas y escarnios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El Hospital Provincial fu&eacute; su hogar &uacute;nico alg&uacute;n tiempo. El hecho movi&oacute; a algunas personas a la piedad y en su beneficio se edit&oacute; una selecci&oacute;n de sus composiciones con el t&iacute;tulo de Veyures y Caxigalines (1906). El remedio no pas&oacute; de un bien intencionado lenitivo y Nol&oacute;n no tard&oacute; en volver a su lastimosa categor&iacute;a de hombre. El alcohol, que &eacute;l buscaba como un refugio a las cuitas, acab&oacute; perturb&aacute;ndole las facultades mentales. El peligro social, ahora por un efecto de solidaridad que no se produjo a su debido tiempo, movi&oacute; a la sociedad en que viv&iacute;a a darle un hogar: el Manicomio Provincial, donde falleci&oacute; el 23 de enero de 1911.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sus compa&ntilde;eros de letras, los &uacute;nicos que le habr&iacute;an proporcionado una ancianidad pl&aacute;cida de haber podido, tuvieron para &eacute;l otro rasgo enaltecedor despu&eacute;s de muerto, la Asociaci&oacute;n de la Prensa local se hizo cargo de costear el entierro y los funerales.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras publicadas en volumen:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">I.&mdash;Cam&iacute;n de la romer&iacute;a. (Habana, 1882; comedia estrenada en la capital.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">lI.&mdash;Los quintos de la Manxoya. (Habana, 1883; &iacute;dem id.; reproducida en el volumen se&ntilde;alado con el n&uacute;mero XI.) .<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">III.&mdash;El criado de don Pancracio, (Habana, 1884; &iacute;dem id.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">IV.&mdash;Man&iacute;n, el hu&eacute;rfano. (Habana, 1884; &iacute;dem id.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">V.&mdash;El alcalde de Llatores. (Habana, 1884; &iacute;dem &iacute;d.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">VI.&mdash;El primer jornal. (Habana, 1885; &iacute;dem id.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">VII.&mdash;La vaca pinta. (Habana, 1890; &iacute;dem &iacute;d.; reproducida en el Volumen indicado con el n&uacute;mero XI.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">VIII. &mdash;Xuaquina. (Habana, 1891; &iacute;dem id.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">IX.&mdash;La cruz de n&aacute;car. (Habana, 1892; &iacute;dem id.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/x\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Delbrouck (Aurelio), Espina (Eladio), Huelmo (Tadeo) y otros escritores.\" class=\"encyclopedia\">X.<\/a>&mdash;Don Luis. (Habana, 1894; &iacute;dem .)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XI-&mdash;Veyures y caxigalines. (Oviedo, 1906; una selecci&oacute;n de Poes&iacute;as y las comedias Los quintos de la Manxoya y La vaca pinta; libro editado por suscripci&oacute;n a beneficio del autor, con pr&oacute;logo de F, Canella y Secades, intermedio de Palique y ep&iacute;logo de Acevedo y Huelves.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Trabajos sin formar volumen:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">1 y 2.&mdash;Composiciones po&eacute;ticas. (En el libro Los nuevos bablistas, Gij&oacute;n, 1925, de E. Gra. Rendueles.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas.<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Acevedo y Huelves (Bernardo)..&mdash;Ep&iacute;logo al volumen indicado en el n&uacute;mero Xl.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Canella y Secades (Ferm&iacute;n)..&mdash;Pr&oacute;logo al &iacute;dem id.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Quiroga (Ismael) .&mdash;Necrolog&iacute;a: Nol&oacute;n. (En Asturias, &oacute;rgano del Centro Asturiano, Madrid, febrero de 1911.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Rodr&iacute;guez F. Casal (Luis) (Palique).&mdash;Intermedio del volumen que lleva el n&uacute;mero XI)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su&aacute;rez Espa&ntilde;olito (Constantino).&mdash;Escritores asturianos: Nol&oacute;n. (En Asturias Pintoresca, Oviedo, setiembre, y La Voz de Asturias, Buenos Aires, octubre de 1933.)<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":6495,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-2031","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/2031","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6495"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2031"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2031"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}