{"id":2284,"date":"2021-03-08T20:41:22","date_gmt":"2021-03-08T20:41:22","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=2284"},"modified":"2023-03-10T17:23:19","modified_gmt":"2023-03-10T17:23:19","slug":"garcia-roel-faustino","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/garcia-roel-faustino\/","title":{"rendered":"GARCIA R\u00d6EL (Faustino)."},"content":{"rendered":"<p>Una de las m&aacute;s brillantes eminencias cient&iacute;ficas asturianas, adornada con el mayor de los m&eacute;ritos: el de deberse a s&iacute; mismo todo lo que fu&eacute;. Y fu&eacute; el doctor R&oacute;el, adem&aacute;s de un m&eacute;dico de grandes aciertos profesionales, un investigador y tratadista que conquist&oacute; el respeto y la admiraci&oacute;n de los sabios espa&ntilde;oles y extranjeros. Naci&oacute; R&ouml;el en el pueblo de Ceceda (Nava) el 5 de mayo de 1821, (y no en 1819 como se anota en la Enciclopedia Espasa), hijo de don Jos&eacute; Garc&iacute;a R&ouml;el, cirujano militar, y de do&ntilde;a Joaquina Rodr&iacute;guez.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; sus estudios acad&eacute;micos con los de Latinidad y Filosof&iacute;a en la Universidad de Oviedo. Su vocaci&oacute;n cient&iacute;fica, inclinada especialmente a la profesi&oacute;n del padre por el ambiente y los est&iacute;mulos recogidos en el hogar, le decidi&oacute; a seguir la carrera de Medicina, con Cuyo motivo se traslad&oacute; a Madrid. Dificultades econ&oacute;micas de su familia le obligaron a recurrir a una plaza de practicante en el Hospital General, obtenida por oposici&oacute;n, al amparo de la cual pudo concluir la carrera.<\/p>\n<p>Probablemente residi&oacute; despu&eacute;s en Madrid alg&uacute;n tiempo, ampliando estudios y acaso ejerciendo ya la profesi&oacute;n, pero al fin la nostalgia de la tierra natal le determin&oacute; a establecerse en Oviedo, que fu&eacute; en adelante lugar habitual de residencia.<\/p>\n<p>Sus vastos conocimientos te&oacute;ricos y experimentales en Medicina le acreditaron en Oviedo r&aacute;pidamente y fu&eacute; en seguida el m&eacute;dico de los ricos, el solicitado siempre en todos los casos de apelaci&oacute;n a los recursos supremos; pero tambi&eacute;n fu&eacute; el m&eacute;dico de los pobres, sol&iacute;cito siempre a poner su ciencia al servicio de los desheredados. Su profundo amor al pr&oacute;jimo se hizo ostensible con motivo de la invasi&oacute;n del c&oacute;lera morbo en Asturias el a&ntilde;o 1855; en el ejercicio de la profesi&oacute;n contrajo la terrible enfermedad, y no hab&iacute;a salido de la convalecencia cuando volvi&oacute; a prestar desinteresadamente sus auxilios m&eacute;dicos en varios pueblos de la provincia. (Igual conducta observ&oacute;, ya en los albores de la ancianidad, cuando la nueva invasi&oacute;n del c&oacute;lera treinta a&ntilde;os despu&eacute;s).<\/p>\n<p>A la vez que de m&eacute;dico particular desempe&ntilde;&oacute; funciones de car&aacute;cter oficial. Obtuvo por oposici&oacute;n plaza de m&eacute;dico de la Beneficencia provincial, en cuyo cuerpo lleg&oacute; a la categor&iacute;a de inspector general; figur&oacute; como miembro de las Juntas local y provincial de Sanidad; perteneci&oacute; tambi&eacute;n al Cuerpo de Sanidad Militar y con este car&aacute;cter fu&eacute; director del Hospital Militar de la provincia; tuvo a su cargo la direcci&oacute;n de los ba&ntilde;os de Caldas de Besaya, y fu&eacute; m&eacute;dico de Prisiones y de la Casa de Salud de San L&aacute;zaro, conocida por La Malater&iacute;a.<\/p>\n<p>Aunque consagrado a la profesi&oacute;n hizo vida de sociedad; dif&iacute;cilmente se iniciaba en Oviedo alg&uacute;n movimiento cultural, ben&eacute;fico o que trajera mejoramientos sociales que no contara con su concurso. Fu&eacute; uno de los m&aacute;s entusiastas fundadores del Casino, sociedad que en su primera &eacute;poca contribuy&oacute; grandemente a impulsar el nivel cultural ovetense; figur&oacute;, adem&aacute;s, entre los fundadores y propulsores de entidades industriales y bancarias como la F&aacute;brica de Gas y Banco de Oviedo.<\/p>\n<p>Pero lo que di&oacute; considerable prestigio a Faustino Garc&iacute;a R&oacute;el fu&eacute; su dedicaci&oacute;n al estudio como investigador de temas profesionales,labor a la que entreg&oacute; lo mejor de su esp&iacute;ritu. El conocimiento al d&iacute;a de las obras modernas de Medicina en diversos idiomas; la observaci&oacute;n cl&iacute;nica y los viajes frecuentes al extranjero en plan de estudio, fueron dando al m&eacute;dico ovetense la posesi&oacute;n de los conocimientos que elevaron su personalidad a la categor&iacute;a de sabio. De tal le fueron acreditando sus colaboraciones en numerosos peri&oacute;dicos, algunos de ellos asturianos, como El Fomento de Asturias (1851), El Faro Asturiano (1856) y El Carbay&oacute;n (1879), todos ovetenses, fundados en las fechas indicadas; otros, madrile&ntilde;os, entre los que figuran El Siglo M&eacute;dico (1854) y Los Dos Mundos (1879); y algunas publicaciones extranjeras. En campo m&aacute;s reducido, limitado a las esferas cient&iacute;ficas&rsquo; y oficiales, fueron realzando su personalidad y prestigio los informes elevados al Gobierno y las monograf&iacute;as presentadas al estudio de Corporaciones y Congresos de Espa&ntilde;a y del extranjero.<\/p>\n<p>Esta labor del investigador cient&iacute;fico alcanz&oacute; la m&aacute;xima consideraci&oacute;n entre los hombres de ciencia cuando la Academia de Medicina, de Madrid, le adjudic&oacute; el importante Premio Rubio por su obra Etiolog&iacute;a de la Pelagra, o sea, de la pluralidad de las enfermedades que afligen al linaje humano, fruto de muchos a&ntilde;os de estudio y experiencia, sobre la que la Academia dec&iacute;a en el informe emitido en abril de 1881: &ldquo;La vasta y rica erudici&oacute;n contenida en el libro del se&ntilde;or R&oacute;el; el estudio que en &eacute;l se hace de la pelagra, tan amplio, tan extenso, tan profundo como puede desearse: el grande y variado caudal de datos que atesora; sus numerosas historias cl&iacute;nicas, en las que se han recogido y consignado todos los antecedentes, todos los fen&oacute;menos morbosos, los resultados del tratamiento y cuanto en alguna manera pueda conducir al conocimiento perfecto de la enfermedad, con una perseverancia, con una prolijidad, tan penosas como raras, y por esto mismo dignas de loa y de los mayores elogios&hellip; El grado de m&eacute;rito de esta obra no es inferior al de su originalidad, y nadie que la haya le&iacute;do o la lea y sepa estimar en lo que vale una laboriosidad llevada al extremo m&aacute;s provechoso para la ciencia. dejar&aacute; de apreciar los inmensos materiales que en ella ha acumulado su autor, y de calificarla como de M&eacute;rito relevante, como sobresaliente entre las m&aacute;s sobresalientes&rdquo;. (Se conoce con el nombre de pelagra o mal de la rosa, una especie de lepra que ven&iacute;a siendo, desde siglos atr&aacute;s, enfermedad end&eacute;mica en Asturias; Sobre ella investigaron antes que R&oacute;el, el doctor Gaspar Casal y don Idefonso Mart&iacute;nez Fern&aacute;ndez).<\/p>\n<p>Desde entonces su reputaci&oacute;n y fama quedaron definitivamente consolidadas en los centros cient&iacute;ficos espa&ntilde;oles y extranjeros. En el Congreso M&eacute;dico celebrado en Sevilla en 1882 tom&oacute; parte con la presentaci&oacute;n de otro de sus principales trabajos, intitulado Patogenia de las principales enfermedades, que alcanz&oacute; un&aacute;nime reconocimiento por su valor cient&iacute;fico. A&ntilde;os despu&eacute;s (1889), en el concurso abierto en Valencia por el Instituto M&eacute;dico para premiar a los cuatro profesores espa&ntilde;oles de Medicina de mayores merecimientos y de edad superior A los cuarenta a&ntilde;os: Garc&iacute;a R&oacute;el alcanz&oacute; el premio primero, que le fu&eacute; conferido solemnemente en el Congreso M&eacute;dico-Farmac&eacute;utico celebrado en esa ciudad en julio de 1891.<\/p>\n<p>Su saber le di&oacute; ingreso en numerosas Corporaciones cient&iacute;ficas, espa&ntilde;olas y extranjeras: las Academias Quir&uacute;rgica y de Medicina y la Sociedad Espa&ntilde;ola de Higiene, las tres de Madrid; las Academias de Medicina de Barcelona y Valencia; la Sociedad de Higiene, de Par&iacute;s; la de Ciencias M&eacute;dicas, de Lisboa; la italiana de Higiene, y otras varias.<\/p>\n<p>Sobre su modo de vivir en Oviedo, cuando la opulencia le permiti&oacute; disfrutar de una de las m&aacute;s bellas mansiones ovetenses, ha escrito Juan Antonio Cabezas: &laquo;&ldquo;R&ouml;el fu&eacute; un m&eacute;dico famoso y un hombre extravagante a fines del siglo XIX. Ten&iacute;a bien definidas las tres caracter&iacute;sticas indispensables: era ateo, epic&uacute;reo y liberal. Hac&iacute;a frecuentes viajes a Par&iacute;s y recib&iacute;a cartas afectuosas del m&eacute;dico y crimin&oacute;logo italiano C&eacute;sar Lombroso (acaso tuvieron tambi&eacute;n una amistosa pol&eacute;mica sobre algunos s&iacute;ntomas de la pelagra). La vida del m&eacute;dico R&oacute;el era la de un sabio mis&aacute;ntropo. Encerrado en su habitaci&oacute;n, que era a la vez despacho y biblioteca &mdash;dos departamentos aislados del resto de la casa por una fuerte puerta forrada de hierro&mdash;, se pasaba muchas horas leyendo o escribiendo en completa soledad.<\/p>\n<p>&ldquo;La quinta de R&oacute;el iba poco a poco convirti&eacute;ndose en museo neorrom&aacute;ntico. Un lago artificial, surcado de cisnes rubenianos m&aacute;s o menos un&aacute;nimes; sobre el lago un puente falsamente r&uacute;stico y una falsa fuente que mana entre unas enmara&ntilde;adas rocas rodeadas de hiedras y musgo. En el fondo de este lago hab&iacute;a siempre un trozo de cielo en que los rel&aacute;mpagos finos y fr&iacute;os de unos peces de colores se apresuraban a comerse la luna cuando les ca&iacute;a dentro. Tambi&eacute;n hab&iacute;a una larga gruta, laberinto de piedras y musgo. En los umbr&iacute;os cruceros de la finca, bajo los pinos de Noruega y las palmas aclimatadas entre macizos de flores, o bajo p&eacute;rgolas con guirnaldas de plantas trepadoras, todo un Olimpo de divinidades paganas&rdquo;.<\/p>\n<p>Recuerda Cabezas que el famoso m&uacute;sico ruso Nicol&aacute;s Rismky-Korsacoff fu&eacute; hu&eacute;sped de ese palacio de leyenda y que en &eacute;l acaso compuso la parte asturiana de su bell&iacute;simo Capricho espa&ntilde;ol.<\/p>\n<p>Por los a&ntilde;os a que alude el citado escritor era R&ouml;el un septuagenario de salud bastante quebrantada, que buscaba alivio a sus males todos los inviernos en Alicante. El &uacute;ltimo viaje emprendido a la provincia levantina no lleg&oacute; a concluirlo. Sali&oacute; de Oviedo muy corrido ya el oto&ntilde;o de 1895 y encontr&aacute;ndose de paso en Madrid, fu&eacute; v&iacute;ctima de una par&aacute;lisis, y tras algunos d&iacute;as en el sanatorio Villa-Gloria falleci&oacute; el 20 de diciembre de ese mismo a&ntilde;o y no en 1896 como se anota en la Enciclopedia Espasa. (Dos d&iacute;as despu&eacute;s su cad&aacute;ver fu&eacute; trasladado a Asturias).<\/p>\n<p>C&eacute;libe y sin mayores deberes y obligaciones que cumplir, a su fallecimiento distribuy&oacute; la mayor parte de su cuantiosa fortuna en legados para que se constituyeran con ellos fundaciones con fines ben&eacute;ficos y culturales. Una de esas disposiciones la recibi&oacute; la Academia de Medicina, de Madrid, la cual fund&oacute; con los intereses del capital recibido dos premios a los su se puso el nombre del donante para laurear separadamente monograf&iacute;as m&eacute;dicas y actos ben&eacute;ficos. Otro mandato de 260.500 pesetas nominales en papel del Estado lo dej&oacute; al rector de la Universidad de Oviedo para que se constituyera un patronato bajo su presidencia, integrado por el cura parroco m&aacute;s antiguo de Oviedo, un medico del Cuerpo de la Beneficencia municipal, un mayor contribuyente, un representant de la clase obrera y otro del periodismo asturiano; su finalidad ser&iacute;a la de impulsar actos de caridad y beneficiencia, publicar obras de reconocida utilidad cient&iacute;fica, pensionar a estudiantes pobres, etc. Dej&oacute; tambi&eacute;n otro importante legado a la villa natal, con cuyos intereses se han introducido en ella importantes mejoras urbanas, entre las que sobresale el abastecimiento de aguas potables.<\/p>\n<p>Dos homenajes p&oacute;stumos ha merecido la memoria de R&uacute;el. Fu&eacute; el primero, la dedicaci&oacute;n de una l&aacute;pida en mayo de 1909 en el colegio po M&eacute;dicos, de Madrid, con cuyo motivo se celebr&oacute; bajo la presidencia del doctor don Angel Pulido, oriundo de Asturias, una solemne velada, en la que tomaron parte como oradores prestigiosas personalidades del mundo intelectual. El otro consisti&oacute; en la erecci&oacute;n de <strong>un monumento p&uacute;blico en Ceceda<\/strong>, la villa natal, obra del escultor asturiano Arturo Sordo, inaugurado con toda solemnidad en julio de 1932 con asistencia de las autoridades provinciales, representaciones de Academias y de Corporaciones cient&iacute;ficas y bajo la presidencia del entonces Ministro de Justicia &Aacute;lvaro de Albornoz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras publicadas en volumen:<\/strong><\/p>\n<p>I.&mdash;Etiolog&iacute;a de la pelagra, o sea, de la pluralidad de las enfermedades que aflijen al linaje humano. Estudio basado en pruebas hist&oacute;ricas, documentos fehacientes y hechos cl&iacute;nicos. Obra ilustrada con 23 cromolitograf&iacute;as y un Mapa geol&oacute;gico demostrativo de la distribuci&oacute;n Geogr&aacute;fica de treinta leproser&iacute;as en la provincia de Asturias. (Madrid, 1880; un tomo en folio).<\/p>\n<p>II. &mdash;Colegiamiento m&eacute;dico. (Oviedo, 1882; programa para llevar a cabo la colegiaci&oacute;n profesional).<\/p>\n<p>III.&mdash;Tesis sobre la patogenia de las principales enfermedades que anticipan la muerte del g&eacute;nero humano. (Madrid, 1882).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Trabajos sin formar volumen:<\/strong><\/p>\n<p>1&mdash;Estudios sobre la pelagra: Invitaci&oacute;n a los facultativos espa&ntilde;oles. (En El Siglo M&eacute;dico, Madrid. julio de 1863).<\/p>\n<p>2.&mdash;La pelagra en Espa&ntilde;a. Carta dirigida a los m&eacute;dicos y directores de los manicomios. (En La Cr&oacute;nica M&eacute;dica, Sevilla, mayo de 1864).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras in&eacute;ditas:<\/strong><\/p>\n<p>&mdash;Memorias sobre la pelagra y escorbuto desarrollados en la Casa de Salud de San L&aacute;zaro, de Oviedo. (MS.; estudio redactado por orden del Sr. Gobernador civil de Asturias el 28 de febrero de 1854)<\/p>\n<p>&mdash;Informe al ministro de la Gobernaci&oacute;n sobre lepra, pelagra y acrod&iacute;nia. (MS. redactado por Real Orden del 14 de mayo de 1862)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p>An&oacute;nimo.&mdash;Los asturianos de ayer: El doctor R&oacute;el. (En El Carbay&oacute;n, Oviedo, 23 de diciembre de 1895).<\/p>\n<p>Idem.&mdash;Universidad de Oviedo: Fundaci&oacute;n R&oacute;el, Sindicato de Oviedo. Estatutos. (Oviedo, 1906; op&uacute;sculo).<\/p>\n<p>Balb&iacute;n de Unquera (Antonio).&mdash;El se&ntilde;or R&oacute;el y los estudios m&eacute;dico-topogr&aacute;ficos. (En Asturias, &oacute;rgano del Centro Asturiano, Madrid, junio de 1909).<\/p>\n<p>Cabezas (Juan Antonio).&mdash;Glosario provinciano: R&oacute;el y Rimsky-Korsacoff. (En El Sol, Madrid, 17 de diciembre de 1935).<\/p>\n<p>J. y B. [Rogelio Jove y Bravo].&mdash;Los asturianos de hoy: El doctor R&oacute;el. (En El Carbay&oacute;n, Oviedo, 18 de abril de 1892; trabajo reproducido en Asturias, &oacute;rgano del Centro de Asturianos, Madrid, junio de ese mismo a&ntilde;o).<\/p>\n<p>P.&mdash;Necrolog&iacute;a. El doctor don Faustino R&oacute;el. (En Asturias, organo del Centro de Asturianos, Madrid, enero de 1896).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":7744,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-2284","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/2284","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7744"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2284"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2284"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}