{"id":2432,"date":"2021-03-10T15:31:56","date_gmt":"2021-03-10T15:31:56","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=2432"},"modified":"2021-12-02T09:03:44","modified_gmt":"2021-12-02T09:03:44","slug":"gonzalez-de-posada-y-menendez-carlos-benito","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/gonzalez-de-posada-y-menendez-carlos-benito\/","title":{"rendered":"GONZALEZ DE POSADA Y MENENDEZ (Carlos Benito)."},"content":{"rendered":"<p>En otra ocasi&oacute;n hemos escrito de este benem&eacute;rito asturiano: &ldquo;Vida sencilla y oscura de un hombre sabio que solamente algunos investigadores y eruditos recuerdan. Vida ejemplar en virtudes y en laboriosidad. Historiador y arque&oacute;logo eminente, poeta a ratos, del que toda su enorme producci&oacute;n permanece in&eacute;dita, archivada en gran parte en la Academia de la Historia, de Madrid. Fu&eacute; para Asturias en el siglo XVIII y parte del siguiente lo que en anteriores tiempos representaron Tirso de Avil&eacute;s, Carbayo y alguno que otro de menor altura: el reconstructor de la historia regional&rdquo;.<\/p>\n<p>Se le ha censurado, y alguna vez con desmedida acritud, como lo ha hecho el jesu&iacute;ta P. Uriarte, haber procedido en sus trabajos de investigaci&oacute;n con escaso o deficiente m&eacute;todo cient&iacute;fico; pero tales censores incurren en el error de querer encontrar en esos trabajos m&eacute;todos que corresponden a &eacute;poca posterior. S&oacute;lo pueden admitirse esas Censuras por el uso y hasta abuso que hace Posada de referencias fabulosas. Por lo dem&aacute;s es de lamentar que su vasta producci&oacute;n in&eacute;dita se haya perdido en buena parte, porque supone p&eacute;rdida irreparable. especialmente para la historia de Asturias.<\/p>\n<p>Fu&eacute; Gonz&aacute;lez de Posada el primero, exceptuados los genealogistas, que se preocup&oacute; de biografiar a las personalidades asturianas distinguidas en alg&uacute;n sentido. De este su af&aacute;n lleg&oacute; sin embargo escaso fruto a los que despu&eacute;s continuaron esos trabajos. Casi ha quedado reducido a la publicaci&oacute;n en vida suya (1794) del primer tomo de una obra preparada en veinte bajo el t&iacute;tulo de Memorias hist&oacute;ricas del Principado de Asturias y obispado de Oviedo, en el que se rese&ntilde;an las personalidades de nombre propio iniciado con la letra A. seg&uacute;n era costumbre entonces. Los materiales de los otros diecinueve tomos se han perdido en la forma que referiremos m&aacute;s adelante. El examen de dicho primer tomo nos da la medida de la importancia grande de los restantes, ya que sin &eacute;ste habr&iacute;an pasado al olvido absoluto algunas personalidades de las que no hay ninguna otra noticia.<\/p>\n<p>A esta aportaci&oacute;n parcial de tan magna obra hay que a&ntilde;adir la de otra de menor extensi&oacute;n, que por haber quedado in&eacute;dita, di&oacute; lugar a que se discutiera largamente sobre la paternidad de ella. Nos referimos a la Biblioteca asturiana, manuscrito publicado en la obra Ensayo de una Biblioteca de libros raros y curiosos, de Bartolom&eacute; Jos&eacute; Gallardo, atribuido a Campomanes sin otra raz&oacute;n que la de haberlo encontrado en el archivo de &eacute;ste a su fallecimiento. Pero acaso convenga a&ntilde;adir aqu&iacute; algo m&aacute;s, sobre todo por la consideraci&oacute;n que merece otro insigne trabajador en materia biogr&aacute;fica acerca de personalidades asturianas, M&aacute;ximo Fuertes Acevedo, quien ha sido el m&aacute;s esforzado mantenedor de la falsa atribuci&oacute;n. En su obra Bosquejo acerca del estado que alcanz&oacute; en todas las &eacute;pocas la literatura en Asturias, Fuertes Acevedo se esfuerza en demostrar que la Biblioteca asturiana no es de Gonz&aacute;lez de Posada sino &ldquo;obra del mismo conde de Campomanes&rdquo;, Nada dice, en efecto, de Campomanes como estudio individual independiente; pero, volviendo la proposici&oacute;n a la inversa, se podr&iacute;a exclamar: &iexcl;C&oacute;mo, si la Biblioteca asturiana es de Campomanes, nada se dice de Posada! Porque ambos est&aacute;n en el mismo caso. Lo cual tiene una explicaci&oacute;n sencilla: ninguno de los dos figura rese&ntilde;ado porque ambos viv&iacute;an a la saz&oacute;n y el manuscrito s&oacute;lo recoge memorias de muertos. Pero toda la consistencia del m&aacute;s fuerte argumento que aduce Fuertes Acevedo desaparece al poder negarle que no se cita la Campomanes en ese trabajo. Mientras el nombre del verdadero autor solo aparece aludido t&aacute;citamente para llevar al lector a ampliar noticias de algunos personajes a otro manuscrito sobre eclesi&aacute;sticos asturianos, que figura entre los extraviados de Gonz&aacute;lez de Posada, a Campomanes se le cita varias veces y dos de ellas con elogio a su estilo y sabidur&iacute;a, cosa que sirve para apoyar dos afirmaciones: que no iba a incurrir Campomanes en la necedad de elogiarse a s&iacute; mismo y que Fueres Acevedo no lleg&oacute; a conocer la obra en cuesti&oacute;n. De conocerla, no podr&iacute;a escribir que en ella nada se dice de Campomanes. Y aunque parezca cosa demasiado sorprendente en hombre tan docto y laborioso, no ha examinado este trabajo, contra lo que deja suponer, aun cuando resultaba cosa f&aacute;cil, por haber sido impreso en el aludido Ensayo de Gallardo m&aacute;s de veinte a&ntilde;os antes de emitir su opini&oacute;n. La prueba concluyente de tal desconocimiento descansa en que en el susodicho trabajo de Posada se registra m&aacute;s de un centenar de escritores de los que Fuertes Acevedo no da ninguna noticia, ni en el manuscrito depositado en la Biblioteca Nacional con el t&iacute;tulo de Biblioteca de escritores asturianos ni en el citado Bosquejo, publicado posteriormente.<\/p>\n<p>Restituida la paternidad de la Biblioteca asturiana a Gonz&aacute;lez de Posada, no podemos ni debemos regatearle el elogio y la gratitud , por haber salvado del olvido absoluto no pocos nombres de escritores asturianos, algunos de relevante m&eacute;rito.<\/p>\n<p>Carlos Gonz&aacute;lez de Posada naci&oacute; en la villa de Candas (Carre&ntilde;o) el 8 de agosto de 1745. Desde la infancia revel&oacute; una gran vocaci&oacute;n para las letras. A este respecto recuerda &eacute;l mismo que cuando andaba por los seis a&ntilde;os arrancaba de las novelas de do&ntilde;a Mar&iacute;a de Zayas, que constitu&iacute;an la lectura favorita de la abuela, todas las p&aacute;ginas que conten&iacute;an versos, las cuales escond&iacute;a entre la piel y la ropa que le cubr&iacute;a el pecho.<\/p>\n<p>Empez&oacute; sus estudios, despu&eacute;s de las primeras letras, con los de Latinidad en Cand&aacute;s, que continu&oacute; en la villa de Avil&eacute;s. Luego se traslad&oacute; a Oviedo y en el convento de Santo Domingo estudi&oacute; Humanidades, prepar&aacute;ndose para seguir la carrera eclesi&aacute;stica y con este mismo prop&oacute;sito ingres&oacute; en 1761 en la Universidad, en la que obtuvo el grado de bachiller en Artes a los dos a&ntilde;os y el de bachiller en Sagrada Escritura en abril de 1767.<\/p>\n<p>En el transcurso de estos estudios di&oacute; repetidas pruebas de inteligencia y aplicaci&oacute;n, lo que le permiti&oacute; hacer de profesor sustituto de varias asignaturas, tanto en el colegio de dominicos como en la Universidad.<\/p>\n<p>Desconocemos la causa de que no haya conclu&iacute;do entonces la carrera eclesi&aacute;stica; sabemos &uacute;nicamente que se retir&oacute;, despu&eacute;s de recibidos esos dos grados acad&eacute;micos, a la villa de nacimiento y que fu&eacute; su prop&oacute;sito consagrarse en ella al estudio y la investigaci&oacute;n de cuestiones hist&oacute;ricas y arqueol&oacute;gicas, profanas y religiosas, a las que le inclinaba una fuerte vocaci&oacute;n. Pero tal prop&oacute;sito se lo frustr&oacute; en seguida la necesidad de intervenir en un pleito que sosten&iacute;a uno de sus abuelos contra la Administraci&oacute;n de justicia y el Municipio de Cand&aacute;s. Fallado a favor de aqu&eacute;l en la Audiencia de Oviedo, el regidor acudi&oacute; en apelaci&oacute;n al Consejo de Castilla, y esto oblig&oacute; a Gonz&aacute;lez de Posada a trasladarse a Madrid para seguir de cerca el curso de la apelaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Acaso estuvo entonces muy lejos de pensar que este suceso tan fortuito hab&iacute;a de promover un cambio profundo en su vida. Una vez en Madrid se le ocurri&oacute; hacer oposiciones a la c&aacute;tedra del entones colegio y m&aacute;s tarde Instituto de San Isidro, y en octubre de 1771 alcanz&oacute; una de Latinidad.<\/p>\n<p>No descuidaba entre tanto el pleito encomendado por el abuelo a su celo y pericia. El mismo refiere que, empobrecido por el desdichado litigio, al celebrarse la vista del recurso ante a Sala Segunda del Consejo de Castilla se present&oacute; en ella sin abogado defensor y, despu&eacute;s de exponer verbalmente al tribunal la precaria situaci&oacute;n que el pleito hab&iacute;a tra&iacute;do a la familia, demand&oacute; que se le permitiera ser el mismo contendiente contra los argumentos del defensor contrario. Accedi&oacute; el tribunal a la petici&oacute;n y dice Fuertes Acevedo que &ldquo;ya fuese por su buena defensa o por la justicia que le asist&iacute;a, el Consejo confirmo la Sentencia de la Audiencia de Oviedo&rdquo;.<\/p>\n<p>Su permanencia en la Madrid dur&oacute; unos seis a&ntilde;os y goz&oacute; en todo momento de la consideraci&oacute;n y el respeto de muchos hombres eminentes, entre los que figuraban sus insignes paisanos Campomanes y Jovellanos, con el que le uni&oacute; siempre una entra&ntilde;able amistad. Adem&aacute;s de las tareas de profesor se impuso algunas otras, como el aprendizaje de la lengua hebrea y el desarrollo de importantes investigaciones de car&aacute;cter hist&oacute;rico. Fu&eacute;, adem&aacute;s, corrector de obras latinas editadas por la Real Compa&ntilde;&iacute;a de Impresores y Libreros del Reino, e introdujo algunas notas ilustrativas del texto en obras de Horacio. Cicer&oacute;n y Ovidio.<\/p>\n<p>Probablemente corresponde a esta &eacute;poca lo m&aacute;s antiguo que se conoce suyo como escritor original en verso y prosa. Por entonces escribi&oacute; un poema de quinientos versos endecas&iacute;labos con el t&iacute;tulo de Poema celebrando a los poetas asturianos, a imitaci&oacute;n del Laurel de Apolo de Lope de Vega, y de que s&oacute;lo se sabe que envi&oacute;, original o en copia, a Jovellanos. Tambi&eacute;n por entonces, seg&uacute;n Canela y SEcades, escribi&oacute; un drama con el t&iacute;tulo de Conquista de Asturias por Augusto, de cuyo paradero, como de otros muchos frutos de su ingenio y de su estudio, nada se sabe. De toda la producci&oacute;n suya correspondiente a esos a&ntilde;os s&oacute;lo di&oacute; a la publicidad, para uso de los disc&iacute;pulos, el Ensayo de buena versi&oacute;n en prosa Y verso de lat&iacute;n a castellano (n&uacute;mero I). Seguramente por entonces, y tambi&eacute;n con destino a los disc&iacute;pulos, habr&aacute; hecho las traducciones de una Gram&aacute;tica latina y de una L&oacute;gica.<\/p>\n<p>En 1776 se le confi&oacute; la c&aacute;tedra de Pasant&iacute;a de Sintaxis, que regent&oacute; escaso tiempo. Hab&iacute;a decidido abandonar la ense&ntilde;anza para dedicarse al sacerdocio, reavivada su primitiva vocaci&oacute;n. Un a&ntilde;o despu&eacute;s dejaba el claustro de profesores de San Isidro, ya ordenado de Sacerdote, para desempe&ntilde;ar un curato en la villa de Masalav&eacute;s (Valencia).<\/p>\n<p>En seguida regres&oacute; a Madrid. Le animaba un nuevo prop&oacute;sito: el de prepararse para alcanzar una canonj&iacute;a en el obispado de Oviedo y dedicarse al amparo de ella al estudio de la historia regional. A este fin comenz&oacute; por adquirir los grados mayores de Teolog&iacute;a, los cuales obtuvo en la Universidad de Avila.<\/p>\n<p>Sus grandes amigos. Campomanes. Jovellanos. Ce&aacute;n Berm&uacute;dez y otros no asturianos, a la vez que le estimulaban a seguir la disciplina elegida, pretendieron disuadirle de sus aspiraciones a la canonj&iacute;a de Oviedo, por estimarla dedicaci&oacute;n inferior a sus positivos merecimientos, pero no hubo medio de convencerle y tuvieron que aceptar la idea de ayudarle a conseguir lo que pretend&iacute;a. Con este deseo, poco despu&eacute;s de obtenidos los grados de licenciado y doctor en Teolog&iacute;a y muy dominado por la nostalgia de la tierra natal, se retir&oacute; a Asturias decidido a realizar investigaciones de car&aacute;cter hist&oacute;rico, a las que se entreg&oacute; con verdadera devoci&oacute;n por espacio de algunos a&ntilde;os, &eacute;poca en la que seguramente prepar&oacute; los materiales y escribi&oacute; los m&aacute;s de sus trabajos relacionados con Asturias.<\/p>\n<p>Entre tanto transcurr&iacute;a el tiempo sin que en el Cabildo catedralicio de Oviedo se produjera una vacante, por lo que su vida tom&oacute; otro rumbo y la aspiraci&oacute;n de ser can&oacute;nigo en Oviedo qued&oacute; frustrada.<\/p>\n<p>En 1788, tal vez a requerimiento de Jovellanos, volvi&oacute; a Madrid, donde ocup&oacute; un destino en la Secretar&iacute;a de Interpretaci&oacute;n de Lenguas, y en este mismo a&ntilde;o su aludido protector le consigue el nombramiento por Carlos III de can&oacute;nigo con dignidad de magistral del Cabildo catedralicio de la isla de Ibiza.<\/p>\n<p>Fu&eacute; entonces cuando el saber y prendas de car&aacute;cter de Gonz&aacute;lez de Posada comenzaron a conquistar una franca estimaci&oacute;n p&uacute;blica. R&aacute;pidamente se acumularon sobre &eacute;l cargos y honores: los de examinador sinodal de las di&oacute;cesis de Ibiza, Barcelona y Barbastro; teniente vicario general de la Rea] Armada; vicario general en la primera sede, vacante; presidente del Hospital y de la Beneficencia de dicha isla.<\/p>\n<p>Pero nada de esto imped&iacute;a su dedicaci&oacute;n al estudio de cuestiones hist&oacute;ricas y arqueol&oacute;gicas. De esta permanencia en Ibiza, que no fue larga, son varios los trabajos que se conservan. La Academia de la Historia le nombr&oacute; en 1789 acad&eacute;mico honorario, distinci&oacute;n por la que se crey&oacute; obligado a colaborar en las tareas de este Instituto con algunos estudios, como el titulado Descripci&oacute;n de la isla de Ibiza. Otras instituciones de car&aacute;cter cultural le incorporaron tambi&eacute;n entonces e su seno, como algunas Sociedades Econ&oacute;micas de Amigo del Pa&iacute;s, la de Oviedo entre ellas.<\/p>\n<p>En 1792 regres&oacute; a la Pen&iacute;nsula como can&oacute;nigo de Tarragona, plaza de la que tom&oacute; posesi&oacute;n el 10 de octubre. Tarragona fu&eacute; en lo sucesivo por espacio de cerca de cuarenta a&ntilde;os y hasta su fallecimiento, la residencia habitual. Le ofrec&iacute;a un ambiente propicio a sus aficiones, debido a las riquezas arqueol&oacute;gicas que guarda tal ciudad.<\/p>\n<p>Abandonadas definitivamente sus actividades po&eacute;ticas, en las que nunca se mostr&oacute; muy fecundo, ahora le ocupaban totalmente las tareas de historiador. Entre los escritos que entonces salieron de su pluma, inspirados en asuntos tarraconenses, figuran: Noticia hist&oacute;rica de la Santa Iglesia de Tarragona, Colecci&oacute;n de barros con marcas de sus art&iacute;fices y Colecci&oacute;n tarraconense de sellos de barros egipcios, griegos y romanos (entre otros manuscritos destruidos o extraviados), y los discursos: Alabanza del Dibujo y Necesidad del estudio de la Arquitectura, pronunciados como cooperaci&oacute;n al auge de una Academia de Dibujo de asistencia gratuita, de la que &eacute;l fu&eacute; distinguido propulsor en los primeros a&ntilde;os del siglo XIX. Entre otros cargos, comisiones e iniciativas a su cuidado en Tarragona, estuvieron el puesto de secretario del Cabildo Catedralicio y la organizaci&oacute;n de una Academia de Moral.<\/p>\n<p>Pero su devoci&oacute;n fervorosa a la regi&oacute;n de nacimiento no la menguaban ni la distancia ni el tiempo. Entre sus obras de car&aacute;cter asturiano correspondientes a esta &eacute;poca &mdash; si no es que tambi&eacute;n pertenecen a ella otras que se suponen anteriores&mdash;, figuran: el Diccionario de etimolog&iacute;as del idioma de Asturias y el Cat&aacute;logo de asturianos ilustres, escrito el primero a instancias de Jovellanos con destino a la proyectada Academia Asturiana, ambos desaparecidos.<\/p>\n<p>Achaque de Gonz&aacute;lez de Posada ha sido el de su exagerada modestia, llevada al extremo de no interesarle la publicaci&oacute;n de sus producciones. Con esto ha dado lugar a que permanezcan in&eacute;ditas o se hayan extraviado muchas de ellas y, lo que es peor para su gloria, a que figuren atribuidas indebidamente a otros autores, como ha ocurrido en el caso ya comentado de la Biblioteca Asturiana.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n se dedic&oacute; Gonz&aacute;lez de Posada en Tarragona al estudio de la Numism&aacute;tica, como lo acredita su trabajo Noticias de espa&ntilde;oles Aficionados a monedas antiguas (n&uacute;mero 3), publicado m&aacute;s de un siglo despu&eacute;s de escrito. Dice a este respecto Fuertes Acevedo que lleg&oacute; a poseer un monetario por el que le ofrecieron hasta quince mil duros.<\/p>\n<p>En los primeros a&ntilde;os del siglo XIX se sit&uacute;a una an&eacute;cdota suya atestiguadora del gran cari&ntilde;o que profesaba a Jovellanos. Se cuenta, parece que con visos de verdad, que estando Jovellanos preso e incomunicado en el castillo de Bellver, pr&oacute;ximo a Mallorca, Gonz&aacute;lez Posada se dej&oacute; llevar del vehemente deseo de abrazar al amigo, para lo que se disfraz&oacute; de fraile y se traslad&oacute; a dicha isla, consiguiendo burlar todos los obst&aacute;culos y permanecer alg&uacute;n tiempo acompa&ntilde;ando al recluso en su celda, (Jovellanos, por su parte, le dispensaba amistad y cari&ntilde;o extraordinarios y en sus escritos &iacute;ntimos y en algunas poes&iacute;as le alude bajo el seud&oacute;nimo de Posidonio).<\/p>\n<p>La invasi&oacute;n francesa de 1808 signific&oacute; un par&eacute;ntesis de incertidumbre y amargura en la vida del apacible can&oacute;nigo de Tarragona, el cual se vi&oacute; precisado a huir a Baleares. No sucedi&oacute; esto sin padecer algunas peripecias, pues cay&oacute; prisionero de unos piratas, suceso que ha narrado en su Relaci&oacute;n de mi cautiverio por los piratas en mayo de 1810, navegando de Tarragona a Ibiza, uno de tanto manuscritos de ignorado paradero.<\/p>\n<p>Otra peripecia mucho m&aacute;s lamentable es la que ha privado a la historia de Asturias y de Espa&ntilde;a de que continuara public&aacute;ndose su obra Memorias hist&oacute;ricas. Ten&iacute;a ya dispuesto para la imprenta el segundo tomo y preparados los materiales para los otros dieciocho, cuando todo este fruto de sus pacientes tareas de investigaci&oacute;n desapareci&oacute; de la manera que &eacute;l mismo refiere as&iacute;: &ldquo;Una vieja criada que, mientras mi emigraci&oacute;n a las Baleares, qued&oacute; con el cuidado de toda la casa, en el Saqueo de Tarragona se vi&oacute; tan despojada y pobre, que ni aun ten&iacute;a jerg&oacute;n para dormir; compr&oacute; un poco de arpillera, y haciendo uno, no hall&oacute; para mullirle m&aacute;s que mis papeles. Hasta aqu&iacute; no se hab&iacute;a perdido todo: mas los iba sacando de all&iacute; todos los d&iacute;as para encender el fuego&hellip; &iexcl;Adi&oacute;s, mi obra de romanos!&rdquo;.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s de concluida la guerra de la Independencia, en el mismo a&ntilde;o 1814, pudo regresar a su canonj&iacute;a de la Catedral tarraconense. Esta &uacute;ltima etapa de su vida es una continuaci&oacute;n de los a&ntilde;os anteriores: cumplimiento de sus deberes eclesi&aacute;sticos y dedicaci&oacute;n asidua al estudio, no obstante su entrada en la vejez.<\/p>\n<p>Transcurrido un decenio, y unos cuatro a&ntilde;os antes de su fallecimiento, cay&oacute; gravemente enfermo, acaso de par&aacute;lisis, vi&eacute;ndose obligado a permanecer recluido en su casa y a valerse de un cochecito para trasladarse de un sitio a otro. Sin embargo, no debieron de decaer gran cosa su capacidad de trabajo y su capacidad mental, ya que por entonces escribi&oacute; la Noticia de los entretenimientos literarios de don Carlos Gonz&aacute;lez de Posada, natural de la villa y puerto de Cand&aacute;s, en el obispado de Oviedo, Principado de Asturias, escrita de su pu&ntilde;o a los ochenta y dos a&ntilde;os de su nacimiento, a instancia de un amigo a quien desea<br>\ncomplacer.<\/p>\n<p>Victima ya de la aludida enfermedad, con fecha 9 de enero de 1826, escribi&oacute; su propio testamento. &ldquo;Declaro &mdash;dice en &mdash; que tengo en la villa de Cand&aacute;s dos casas y una finca de pan llevar&rdquo;, que constitu&iacute;an su principal riqueza. Dej&oacute; sus libros a la Biblioteca del Arzobispado y los manuscritos que entonces pose&iacute;a, fruto de su ingenio y saber, a su sobrino, el coronel don Carlos Gonz&aacute;lez Llanos, ignor&aacute;ndose el destino que &eacute;ste haya podido darles.<\/p>\n<p>Falleci&oacute; Gonz&aacute;lez de Posada en Tarragona el d&iacute;a 13 de marzo de 1831. Aunque algunos anotan como fecha de su &oacute;bito el d&iacute;a 14, &eacute;sta seguramente corresponde al sepelio porque la que nosotros damos esta tomada de la partida de defunci&oacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras publicadas en volumen:<\/strong><\/p>\n<p>I.&mdash;Ensayo de buena versi&oacute;n en prosa y verso de lat&iacute;n a castellano (Madrid, 1775: obra publicada a nombre de Alejandro G&oacute;mez, amigo de Gonz&aacute;lez de Posada).<\/p>\n<p>II.-Memorias hist&oacute;ricas del Principado de Asturias y obispado de Oviedo. (Tarragona, 1794; tomo primero, que comprende personalidades y sucesos asturianos por orden alfab&eacute;tico de nombres propios iniciados con la letra A).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Trabajos sin formar volumen:<\/strong><\/p>\n<p>1.&mdash;Biblioteca asturiana. (Trabajo reproducido en la obra Ensayo de una Biblioteca de libros raros y curiosos, de Bartolom&eacute; Jos&eacute; Gallardo, tomo I, Madrid, 1863; figura atribu&iacute;da al conde de Campomanes. V&eacute;ase a este respecto lo que dejamos dicho p&aacute;ginas atr&aacute;s).<\/p>\n<p>2.&mdash;Ibiza arqueol&oacute;gica e hist&oacute;rica en 1791. (En el Bolet&iacute;n de la Academia de la Historia, Madrid, octubre de 1907; tomo LI).<\/p>\n<p>3.&mdash;Noticias de espa&ntilde;oles aficionados a monedas antiguas. (En idem, diciembre de 1907; tomo LI; manuscrito de 1804).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras in&eacute;ditas:<\/strong><\/p>\n<p>&mdash;Poema celebrando los poetas asturianos, imitaci&oacute;n del &ldquo;Laurel de Apolo&rdquo;, de Lope de Vega. (MS. de quinientos versos endecas&iacute;labos de paradero ignorado).<\/p>\n<p>&mdash;Conquista de Asturias por Augusto. (MS. Drama atribuido F. Canella y Secades; perdido).<\/p>\n<p>&mdash;El diptongo ae se us&oacute; entre los romanos, lo mismo en los mejores siglos de su Imperio que en los de la Rep&uacute;blica. (MS. Desconocido).<\/p>\n<p>&mdash;Historia de Cand&aacute;s y su concejo de Carre&ntilde;o, que son doce parroquias. (MS. Extraviado).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p>A. &ndash; Los asturianos de ayer: El can&oacute;nigo Posada. (En El Carbay&oacute;n, Oviedo, 30 de marzo de 1885).<\/p>\n<p>Canella y Secades (Ferm&iacute;n).&mdash;Don Carlos Gonz&aacute;lez de Posada: notas bibliogr&aacute;ficas. (Madrid, 1899: edici&oacute;n separada del estudio publicado en la obra Homenaje a Men&eacute;ndez y Pelayo. El mismo estudio, ampliado, en el Bolet&iacute;n de la Academia de la Historia, Madrid, enero de 1908: tomo LII).<\/p>\n<p>Fita (Fidel).&mdash;Un asturiano ilustre, o sea, don Carlos Gonz&aacute;lez de Posada: Datos biogr&aacute;ficos Y bibliogr&aacute;ficos. (En el Bolet&iacute;n de la Academia de la Historia, Madrid, diciembre de 1907: tomo Ll).<\/p>\n<p>Gonz&aacute;lez de Posada (Carlos).&mdash;Noticia de los entretenimientos literarios de don Carlos Gonz&aacute;lez de Posada, natural de la villa y puerto de Cand&aacute;s, en el obispado de Oviedo, Principado de Asturias, escrita de su pu&ntilde;o a ochenta y dos a&ntilde;os de su nacimiento, a instancia de un amigo a quien desea complacer, (MS. Archivado en la Academia de la Historia en gr&aacute;ficas de se&ntilde;ores acad&eacute;micos).<\/p>\n<p>Idem.&mdash;Su testamento. (En el Bolet&iacute;n de la Academia de la Historia de Madrid. enero de 1908: tomo LII).<\/p>\n<p>M Ruiz y Porta (Juan). &mdash;Biograf&iacute;a del asturiano don Carlos Gonz&aacute;lez de Posada. (En el Bolet&iacute;n Arqueol&oacute;gico Tarraconense, Tarragona, Julio y agosto de 1914).<\/p>\n<p>Su&aacute;rez (Constantino),&mdash;Carlos Benito Gonz&aacute;lez de Posada y Men&eacute;ndez, (En el Diario de la Marina, Habana. 31 de julio de 1932).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6732,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-2432","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/2432","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6732"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2432"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2432"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}