{"id":2601,"date":"2021-03-10T22:21:01","date_gmt":"2021-03-10T22:21:01","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=2601"},"modified":"2021-12-02T09:32:33","modified_gmt":"2021-12-02T09:32:33","slug":"jovellanos-josefa-de","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/jovellanos-josefa-de\/","title":{"rendered":"JOVELLANOS (Josefa de)."},"content":{"rendered":"<p>&ldquo;Tendremos que reconocer &mdash;hemos escrito en otra ocasi&oacute;n&rdquo; que en la celebridad de esta mujer asturiana ha entrado por mucho la condici&oacute;n de hermana del gran patricio Gaspar Melchor de Jovellanos. No es que Josefa de Jovellanos careciese de m&eacute;ritos y cualidades para conquistarse entre las mujeres hispanas un puesto eminente, merecido por su exquisita ilustraci&oacute;n y virtudes acendradas, sino que ha podido alcanzar recuerdo m&aacute;s perdurable del que sus merecimientos consent&iacute;an, gracias a esa hermandad con el sabio pol&iacute;grafo&rdquo;.<\/p>\n<p>Josefa de Jovellanos naci&oacute; un a&ntilde;o despu&eacute;s de don Gaspar, en Gij&oacute;n, en 1745, hija de don Francisco Gregorio de ese apellido y de do&ntilde;a Francisca Apolinaria Jove Ram&iacute;rez.<\/p>\n<p>Estaba dotada de una clara inteligencia, que cultiv&oacute; con esmerada ilustraci&oacute;n. Juntaba a estas dotes intelectuales una extraordinaria bondad y exquisitas prendas de car&aacute;cter. Y la realzaba f&iacute;sicamente una belleza que tuvo fama de peregrina.<\/p>\n<p>Cas&oacute; joven con don Domingo Gonz&aacute;lez de Argandona, por lo que se la conoc&iacute;a popularmente por La Argandona. El cargo de su esposo de procurador general del Principado cerca de la Corte, la llev&oacute; residir habitualmente en Madrid. (Respecto de este matrimonio dice don Gaspar en Memorias familiares que se efectu&oacute; &ldquo;sin la aprobaci&oacute;n de los parientes, que desde&ntilde;aban este enlace como poco correspondiente al lustre de la familia, pero con juicioso acuerdo de mis padres, que prefirieron a esta consideraci&oacute;n de vanidad, el aprecio de las admirables cualidades con que Argandona realzaba su noble, aunque menos ilustre nacimiento&rdquo;).<\/p>\n<p>Brill&oacute; en Madrid por su talento, ilustraci&oacute;n y bondad en los c&iacute;rculos sociales m&aacute;s distinguidos. Su hermosura le conquist&oacute; el cari&ntilde;oso sobrenombre de La Esbelta, que parece us&oacute; despu&eacute;s como seud&oacute;nimo en algunos escritos. Sin embargo, no se sabe que haya escrito nada hasta pasados bastantes a&ntilde;os de su residencia en Madrid.<\/p>\n<p>&ldquo;Fu&eacute; all&iacute; &mdash;dice el hermano&mdash; tan amada de su marido, como generalmente estimada, as&iacute; por su agradable trato, del cual estaba encantado el sabio conde de Campomanes, cuya casa frecuentaba, como por su recomendable conducta, hallando por uno y otro el m&aacute;s distinguido lugar en todas las sociedades de la Corte, Tuvo mi hermana en este matrimonio tres hijos, dos hembras, do&ntilde;a Vicente y do&ntilde;a Isabel, que fallecieron antes de llegar a pubertad y un p&oacute;stumo, que naci&oacute; y muri&oacute; a pocos d&iacute;as de la muerte de su padre&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Tantas y tan graves p&eacute;rdidas &mdash;continua Jovellanos&mdash; hicieron en su &aacute;nimo la m&aacute;s viva impresi&oacute;n. Despu&eacute;s de pasar algunos a&ntilde;os en la casa paterna cuidando de la administraci&oacute;n de sus fincas, que la muerte de nuestro padre, y por la ausencia de todos sus hijos varones, empleados en el real servicio, estaba abandonada, se retir&oacute; a vivir en Oviedo&rdquo;. Por estos a&ntilde;os de su residencia en Gij&oacute;n, si no antes, fue cuando comenz&oacute; a cultivar la poes&iacute;a en bable.<\/p>\n<p>Como en Madrid y en Gij&oacute;n, en Oviedo &ldquo;vivi&oacute; consagrada principalmente &mdash;como dice Fr. Gregorio Santiago Vela&mdash; a la pr&aacute;ctica de la caridad y a las obras de beneficencia, siendo una verdadera madre de los pobres y necesitados, a quienes socorr&iacute;a con mano liberal&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;All&iacute; &mdash;escribe el hermano&mdash;, no s&oacute;lo estableci&oacute; una vida retirada y devota, sino que fu&eacute; el ejemplo y se hizo como la directora de todas las se&ntilde;oras del pueblo que estaban animadas del mismo esp&iacute;ritu. Ardiendo en la m&aacute;s pura y activa caridad, despu&eacute;s de pasar en el templo la primera parte del d&iacute;a, destinaba todo el resto a asistir y consolar a las infelices de su sexo, que por reclusas en la c&aacute;rcel y en la galera, o por dolientes en el hospital, excitaban m&aacute;s vivamente su compasi&oacute;n. Su caridad era tan discreta, como su virtud ilustrada y s&oacute;lida&rdquo;.<\/p>\n<p>Animada del empe&ntilde;o de regenerar a esas infelices por medio del trabajo y la inculcaci&oacute;n de normas de moral, ayudada en esto por otras se&ntilde;oras ovetenses, consigui&oacute; fundar una Asociaci&oacute;n de Caridad, qu&eacute; tuvo el apoyo y concurso del entonces gobernador del Principado y regente de la Audiencia, don Carlos de Sim&oacute;n Pontero, que aprob&oacute; el reglamento escrito por do&ntilde;a Josefa y encomend&oacute; la direcci&oacute;n espiritual del establecimiento al p&aacute;rroco de Santullano don F&eacute;lix Boves.<\/p>\n<p>Viv&iacute;a entregada con gran provecho p&uacute;blico a la direcci&oacute;n de esta instituci&oacute;n ben&eacute;fica cuando decidi&oacute; profesar de monja. Jovellanos refiere esto de la siguiente manera: &ldquo;Su particular director, el can&oacute;nigo dignidad de Oviedo, don Lucas Zarzuelo, sujeto de m&aacute;s celo y virtud que ilustraci&oacute;n, hallando los progresos que su hija de confesi&oacute;n hac&iacute;a en la virtud, y creyendo conducirla a mayor perfecci&oacute;n en el claustro, inspir&oacute;, o, si naci&oacute; de ella, le foment&oacute; el deseo de retirarse a &eacute;l; y como si no hubiera abandonado el mundo la que s&oacute;lo ve&iacute;a en &eacute;l las miserias y aflicciones de su pr&oacute;jimos para socorrerlas y consolarlas, o como si pudiese haber una virtud m&aacute;s sublime que la caridad, que es la mayor,y la fuente y apoyo de todas las virtudes cristianas, acordaron que tomase el velo en el convento de religiosas recoletas de San Agust&iacute;n, de Gij&oacute;n, situado en terreno de mi casa y contiguo a ella. Poco tiempo antes, esta buena hermana, que siempre me distingui&oacute; en su amor de todos los hermanos, me hab&iacute;a descubierto su deseo de retirarse al claustro, y yo le hab&iacute;a representado tan fuertemente mi desaprobaci&oacute;n, que me pareci&oacute; rendida a mis razones. D&iacute;jela. que retirada ya de todo trato, enteramente dedicada al ejercicio de la caridad, y cuando conoc&iacute;a el copioso fruto que de ella y de su ejemplo resultaba en favor de tantas infelices, privarlas de su auxilio y consuelo para sepultarse en un claustro, no pod&iacute;a nacer de alta inspiraci&oacute;n, y lo deb&iacute;a mirar como efecto de su extraviada imaginaci&oacute;n. Pero, pasado alg&uacute;n tiempo, fuese que no pudo reprimir la vehemencia de su deseo, o que su director la indujo a ejecutarle, ello es que lo verific&oacute; s&uacute;bitamente y con tanto secreto, que, aunque avisado en el mismo d&iacute;a, procur&eacute; estorbarlo por medio de una en&eacute;rgica carta a su director, ya, cuando yo la escrib&iacute;a. estaba mi hermana cubierta con el velo a pocos pasos de mi casa. Tan decidida fu&eacute; su resoluci&oacute;n. que antes de venir al convento hab&iacute;a ya distribu&iacute;do todos sus bienes entre sus parientes m&aacute;s necesitados, salvo los que destin&oacute;: 1&ordm;, para la dotaci&oacute;n de una escuela para la ense&ntilde;anza de veinticuatro ni&ntilde;as hu&eacute;rfanas, que antes hab&iacute;a fundado y fomentado. 2&ordm;, para la de un penitenciario en el mismo convento, y 3&ordm;, la casa y hacienda llamada de Las Figares, que nos dej&oacute; a nuestro hermano Francisco de Paula y a m&iacute;, y al que de los dos sobreviviese&rdquo;.<\/p>\n<p>No obstante el gran disgusto que esta determinaci&oacute;n caus&oacute; a Jovellanos, continu&oacute; entre &eacute;l y la hermana el cari&ntilde;o entra&ntilde;able que les hab&iacute;a unido siempre hasta el extremo de ser &ldquo;la &uacute;nica persona de quien recib&iacute;a visitas en el convento y a quien recurr&iacute;a diariamente para ejercitar su ardiente caridad&rdquo;.<\/p>\n<p>Ingres&oacute; en el convento en 1793 y, tras el a&ntilde;o de noviciado, profes&oacute; el nombre de Sor Josefa de San Juan Bautista el d&iacute;a 7 de julio del a&ntilde;o siguiente, poco antes de ser exaltado don Gaspar al Ministerio de Gracia y Justicia, y con cuyo motivo escribi&oacute; ella otra de sus pocas poes&iacute;as conocidas.<\/p>\n<p>Lo dem&aacute;s que se conoce como fruto de la pluma de do&ntilde;a Josefa Permaneci&oacute; in&eacute;dito, hasta que las investigaciones desarrolladas en torno a la figura del hermano lo sacaron a p&uacute;blica luz. Son cartas al hermano y representaciones al rey.<\/p>\n<p>Cuando en 1801 don Gaspar se encontr&oacute; perseguido y desterrado a Mallorca, sor Josefa pas&oacute; por la mayor de sus desdichas. Lo reconoce el propio a con estas palabras: &ldquo;En sus &uacute;ltimos d&iacute;as fu&eacute; afligida de una agud&iacute;sima enfermedad, a que pudo dar causa la pena que le caus&oacute; mi arresto y traslaci&oacute;n a Mallorca&hellip;: y ser&iacute;a yo muy ingrato a su tierno cari&ntilde;o si, escribiendo estas Memorias de mi vida, no consagrase a la suya estas pocas l&iacute;neas regadas con mis l&aacute;grimas&rdquo;.<\/p>\n<p>Falleci&oacute; Josefa Jovellanos el d&iacute;a 3 de junio de 1807. antes de que don Gaspar recobrara su libertad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Trabajos sin formar volumen:<\/strong><\/p>\n<p>1.&mdash;A las fiestas que se preparaban en Oviedo para celebrar la coronaci&oacute;n de Carlos IV. (En la Colecci&oacute;n de poesias en dialecto asturiano, de Jos&eacute; Caveda y Nava. Oviedo, 1839: jublicada en 1887 como segunda edici&oacute;n ampliada por Ferm&iacute;n Canella y Secades).<\/p>\n<p>2.&mdash;Descripci&oacute;n de las funciones con que la ciudad de Oviedo celebr&oacute; la coronaci&oacute;n de Carlos IV. (En &iacute;dem, &iacute;dem, &iacute;dem).<\/p>\n<p>3.&mdash;Descripci&oacute;n de las funciones con que la villa de Gij&oacute;n celebr&oacute; el nombramiento del Excmo. Sr. D. Gaspar Melchor de Jovellanos para el Ministerio de Gracia y Justicia. (En idem, idem, &iacute;dem).<\/p>\n<p>4.&mdash;Ocho cartas. (En la obra de Manuel Serrano y Sanz Apuntes para una Biblioteca de escritoras espa&ntilde;olas, desde 1401 a 1833. Madrid, 1903-5).<\/p>\n<p>5.&mdash;Memoriales. (En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. Madrid. enero de 1906: escritos firmados con su hermana Catalina de Sena Antonia y elevados al rey en favor del hermano, preso en el castillo de Bellver).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras in&eacute;ditas:<\/strong><\/p>\n<p>&mdash;Relaci&oacute;n de las exequias que a la feliz memoria de Carlos III hizo la Catedral de Oviedo. (MS. que Fuertes Acevedo atribuye al tanbi&eacute;n poeta en bable Antonio Valvidares).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p>Fraile Migu&eacute;lez (Fr. Manuel).&mdash;Dos art&iacute;culos. (En el tomo segundo de la revista La Ciudad de Dios).<\/p>\n<p>Fuertes Acevedo (M&aacute;ximo).&mdash;Un boceto biogr&aacute;fico. (En Biblioteca de escritores asturianos. MS. de 1867 en la Biblioteca Nacional).<\/p>\n<p>Jovellanos (Gaspar Melchor de).&mdash;Memorias familiares. (En la obra de Julio Somoza Jovellanos. Nuevos datos para su biograf&iacute;a, Madrid, 1885).<\/p>\n<p>Santiago Vela (Fr. Gregorio).&mdash;Un bosquejo biogr&aacute;fico. (En Ensayo de una Biblioteca ibero-americana de la Orden de San Agust&iacute;n, Madrid, 1913-25).<\/p>\n<p>Serrano y Sanz (Manuel).&mdash;Unos datos biogr&aacute;ficos. (En Apuntes para una Biblioteca de escritores espa&ntilde;olas, Madrid, 1903-5).<\/p>\n<p>Su&aacute;rez (Constantino).&mdash;Asturianos de anta&ntilde;o: Josefa de Jovellanos. (En el Diario de la Marina, Habana, 29 de enero de 1933).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6809,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-2601","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/2601","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6809"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2601"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2601"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}