{"id":3878,"date":"2021-04-01T18:47:26","date_gmt":"2021-04-01T18:47:26","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=3878"},"modified":"2021-12-14T12:31:43","modified_gmt":"2021-12-14T12:31:43","slug":"tuero-tomas","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/tuero-tomas\/","title":{"rendered":"TUERO (Tom\u00e1s)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\">Por primer apellido, Fern&aacute;ndez, que no sabemos haya usado nunca, Escritor que floreci&oacute; en Madrid en el &uacute;ltimo cuarto del siglo XIX.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Puede afirmarse que estamos ante una de las figuras literarias m&aacute;s geniales que ha producido la tierra asturiana. Nombre desconocido para la inmensidad de los espa&ntilde;oles actuales; nombre que no aparece escrito en casi ning&uacute;n sitio, fuera de alguna que otra nota necrol&oacute;gica en peri&oacute;dicos de hace ya casi medio siglo: nombre que ha pasado a hundirse en el an&oacute;nimo desde que se fueron de entre los vivos casi todos los que tuvieron ocasi&oacute;n de admirarle. Este fen&oacute;meno dependi&oacute; de dos razones fundamentales: de que Tuero ha malgastado su talento y su saber en breves trabajos condenados a la existencia ef&iacute;mera del peri&oacute;dico y de que su vida fue corta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">&ldquo;Tuero &mdash; dice Palacio Vald&eacute;s en La novela de un novelista &mdash; no ha llegado ni en vida ni en muerte a la celebridad, aunque la merec&iacute;a. Era premioso para escribir, como todos los hombres que oseen un gusto exquisito, y no disponiendo tampoco de medios de fortuna, no le era posible trabajar en una obra que le inmortalizase. Se hizo periodista y muri&oacute; siendo redactor de El Liberal. Servia poco para el caso, porque en la prensa peri&oacute;dica se necesitan hombres expeditos, no refinados. No obstante, si se coleccionasen algunos de sus art&iacute;culos se ver&iacute;a claramente qu&eacute; gran escritor se ocultaba debajo de aquel modesto redactor de un peri&oacute;dico diario&rdquo;. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Hab&iacute;a en el esp&iacute;ritu de Tuero algo tan original &mdash;contin&uacute;a Palacio Vald&eacute;s&mdash;, una petulancia tan pueril al lado de un humorismo tan acerado, que sorprend&iacute;a y desconcertaba a los que con &eacute;l se relacionaban. Su conversaci&oacute;n era amen&iacute;sima, unas veces mordaz, otras sentimental, otras extravagante y fant&aacute;stica, siempre sorprendente. Su instinto de la belleza, tan seguro, que yo le llamaba riendo doctor inefal&iacute;bilis. Mientras Alas se equivoc&oacute; m&aacute;s de una vez lo mismo aplaudiendo que censurando y se dej&oacute; imponer por las reputaciones que hall&oacute; formadas, Tuero se mantuvo siempre sereno, independiente. apuntando con exactitud matem&aacute;tica a la belleza dondequiera que se ocultase&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"> Alg&uacute;n tiempo despu&eacute;s de su muerte Clar&iacute;n le evocaba desde el pr&oacute;logo a la novela Los se&ntilde;ores de Hermida, de Juan Ochoa, con estas palabras: &ldquo;Tuero, aquel Tuero genial, mi mayor amigo en este mundo, con: alg&uacute;n otro; el hombre de m&aacute;s talento en cierto sentido largo de explicar, que yo he conocido. Tuero, el malogrado escritor, cuya producci&oacute;n escasa, con valer tanto, no da m&aacute;s que d&eacute;bil idea de lo que aquel gran sat&iacute;rico y aquel gran coraz&oacute;n val&iacute;a&rdquo;,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Tom&aacute;s Tuero naci&oacute; en &Aacute;rroes (Villaviciosa) en 1851. Su infancia fu&eacute; un tanto trashumante, debido a la ocupaci&oacute;n del padre, don Benito Fern&aacute;ndez y Gonz&aacute;lez, funcionario del Estado que trabaj&oacute; por ese tiempo en provincias. <\/span><span style=\"color: #000000;\">Co<\/span><span style=\"color: #000000;\">menz&oacute; Tuero a estudiar la segunda ense&ntilde;anza en <\/span><span style=\"color: #000000;\">Instituto de Orense, la <\/span><span style=\"color: #000000;\">continu&oacute; en el Instituto del Cardenal Cisneros, <\/span><span style=\"color: #000000;\">de Madrid, la concluy&oacute; en la de Oviedo<\/span><span style=\"color: #000000;\">Artes el 18 de junio <\/span><span style=\"color: #000000;\">conclu<\/span><span style=\"color: #000000;\">y&oacute; en el de Oviedo con grado de bachiller en de 1868. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Todav&iacute;a estudiante de bachillerato en <\/span><span style=\"color: #000000;\">Oviedo, se di&oacute; a conocer como escritor en <\/span><span style=\"color: #000000;\">el peri&oacute;dico democr&aacute;tico <\/span><span style=\"color: #000000;\">El Trabajo<\/span><span style=\"color: #000000;\"> (1866) y cola<\/span><span style=\"color: #000000;\">bor&oacute;<\/span> <span style=\"color: #000000;\">en los fundados al calor de la revoluci&oacute;n de se<\/span><span style=\"color: #000000;\">tiembre de 1868: La Joven Asturias (segunda &eacute;poca) y El Eco de <\/span><span style=\"color: #000000;\">Asturias. Arrastrado <\/span><span style=\"color: #000000;\">deol&oacute;gicamente por ese movimiento que derrib&oacute; del Trono a Isabel I<\/span><span style=\"color: #000000;\">I<\/span><span style=\"color: #000000;\">, <\/span><span style=\"color: #000000;\">f<\/span><span style=\"color: #000000;\">orm&oacute; parte, a pesar de sus diecis&eacute;is a&ntilde;os, de la Milicia Nacional que <\/span><span style=\"color: #000000;\">s<\/span><span style=\"color: #000000;\">e form&oacute; entonces.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Conclu&iacute;do el bachillerato se matricul&oacute; en la Facultad de Derecho de la Universidad ovetense. Aseguran unos que concluy&oacute; en ella esta carrera con el grado de licenciado y otros que la termin&oacute; en Madrid. Esto parece lo m&aacute;s probable, porque en los libros de matr&iacute;culas examinados por nosotros en el desaparecido Archivo de aquella Universidad constaba solamente que hab&iacute;a aprobado los dos primeros cursos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">El caso es que se traslada a Madrid, probablemente en 1871, donde convive con sus dos grandes amigos: Leopoldo Alas (Clarin) y Armando Palacio Vald&eacute;s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">A base de las noticias que <\/span><span style=\"color: #000000;\">&eacute;ste les proporcion&oacute;, Ant&oacute;n del <\/span><span style=\"color: #000000;\">Olmet y Torrres Bernal escriben <\/span><span style=\"color: #000000;\">(Los grandes espa&ntilde;oles: Palacio Vald&eacute;s) lo <\/span><span style=\"color: #000000;\">siguiente: &ldquo;Tom&aacute;s Tuero era de una familia modesta que no pod&iacute;a atender las necesidades de su estancia en Madrid. Por otra parte, su ausencia de Oviedo, donde se ganaba la vida (?), no hab&iacute;a tenido otra justificaci&oacute;n que la de no romper la uni&oacute;n inseparable con sus amigos Leopoldo y Armando. As&iacute; pues, nada tiene de extra&ntilde;o que la situaci&oacute;n <\/span><span style=\"color: #000000;\">econ&oacute;mica<\/span><span style=\"color: #000000;\"> de Tuero fuera en extremo <\/span><span style=\"color: #000000;\">cr&iacute;tica<\/span><span style=\"color: #000000;\"> y e obligase a aguzar el ingenio hasta t&eacute;rminos <\/span><span style=\"color: #000000;\">francamente<\/span> <span style=\"color: #000000;\">inveros&iacute;miles.<\/span> <span style=\"color: #000000;\">Como primera providencia, <\/span><span style=\"color: #000000;\">Tuero, que era un hombre <\/span><span style=\"color: #000000;\"> ingenios&iacute;simo de trato encantador y <\/span><span style=\"color: #000000;\">simpat&iacute;a irresistible, hab&iacute;a<\/span><span style=\"color: #000000;\"> tomado la medida preventiva de no pagar <\/span><span style=\"color: #000000;\">a las patronas de las casas de hu&eacute;spedes en que se hospedaba. De esta manera, sobre suprimir un regl&oacute;n importante del presupuesto de gastos, suprim&iacute;a a la vida la monoton&iacute;a de vivir siempre en el mismo hostal. Al llegar a Madrid, Palacio Vald&eacute;s, Alas y Tuero hosped&aacute;ndose en la misma casa, cercana a la Universidad, donde don Armando habr&iacute;a de cursar la carrera de leyes. La due&ntilde;a de la pensi&oacute;n se vi&oacute; entrar la fortuna por sus puertas al hacer aparici&oacute;n los tres estudiantes. Mas, como la felicidad nunca es completa, a la hora del pago, la se&ntilde;ora experiment&oacute; una peque&ntilde;a contrariedad. No eran tres las mensualidades que iba a recibir, eran solo dos. El se&ntilde;or Tuero liquidar&iacute;a en breve pero no de momento como hubiera sido su deseo&hellip; pas&oacute; un d&iacute;a, otro d&iacute;a y una semana y ora, y trascurri&oacute; as&iacute; un mes, y &iexcl;nada! El se&ntilde;or Tuero segu&iacute;a diciendo en breve. Cierto d&iacute;a. Las reclamaciones de la due&ntilde;a de la casa debieron ser m&aacute;s apremiantes que de costumbre, por cuanto al llegar Palacio Vald&eacute;s de la calle y preguntar a la se&ntilde;ora: &mdash;&iquest;Est&aacute; don Tom&aacute;s?&mdash;, la patrona hubo de contestarle: &mdash;No, don Armando. Don Tom&aacute;s sali&oacute; a media tarde, dici&eacute;ndome que iba a la plaza de la Cebada, donde viv&iacute;a su encargado, don Juan Tenorio, a quien iba a ver para pedirle dinero con qu&eacute; liquidarme lo que me debe&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Acerca de las trampas y escamoteos que Tuero se ve&iacute;a obligado a realizar para poder subsistir, los citados autores ponen en labios de Palacio Vald&eacute;s esta otra an&eacute;cdota: &ldquo;En otra ocasi&oacute;n (ya no <\/span><span style=\"color: #000000;\">viv&iacute;amos<\/span><span style=\"color: #000000;\"> juntos), trajeron a nuestra tertulia del caf&eacute; la noticia de que estaba enfermo. Y Campoamor fu&eacute; a verle. Don Ram&oacute;n sab&iacute;a, como todos nosotros, que Tuero no daba nunca su verdadero nombre en las casas donde se hospedaba, Dec&iacute;a llamarse Fern&aacute;ndez. Era esa una medida de precauci&oacute;n, sabia. En <\/span><span style=\"color: #000000;\">c<\/span><span style=\"color: #000000;\">onsecuencia, al llegar a la casa, Campoamor pregunt&oacute; a la persona que le abr&iacute;a la puerta: &mdash;&iquest;Vive aqu&iacute; don Tom&aacute;s <\/span><span style=\"color: #000000;\">Fern&aacute;ndez? <\/span><span style=\"color: #000000;\">&mdash;<\/span><span style=\"color: #000000;\">Y <\/span><span style=\"color: #000000;\">Tuero, que lo estaba oyendo desde la cama. empez&oacute; a voces: &mdash;Tuero, don Ram&oacute;n, Tuero. Aqu&iacute; soy Tuero&rdquo;. Tal fu&eacute; la manera de vivir de Tuero en Madrid, atenuada al<\/span><span style=\"color: #000000;\">g<\/span><span style=\"color: #000000;\">o en adelante en lo que tuvieron de excesivo sus apremios de los primeros <\/span><span style=\"color: #000000;\">a<\/span><span style=\"color: #000000;\">&ntilde;os, ya que la pluma le permiti&oacute; desenvolverse, al fin, mejor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Desde su asiento en Madrid, Tom&aacute;s Tuero decidi&oacute; consagrarse a las letras, dej&aacute;ndose llevar por la m&aacute;s honda vocaci&oacute;n de su esp&iacute;ritu. Pose&iacute;a una pluma atildada, que se fu&eacute; haciendo maestra con el tiempo, y una cultura literaria <\/span><span style=\"color: #000000;\">e<\/span><span style=\"color: #000000;\">xtensa y s&oacute;lida. cimentada en el conocimiento de los cl&aacute;sicos antiguos y modernos, Con los citados compa&ntilde;eros de estudios Clar&iacute;n y Palacio Vald&eacute;s, fu&eacute; tambi&eacute;n compa&ntilde;ero en sus primeras empresas literarias madrile&ntilde;as. Con ellos fund&oacute; la revista Rabag&aacute;s, que alcanz&oacute; cinco n&uacute;meros de vida. Despu&eacute;s escribi&oacute; en algunos peri&oacute;dicos sat&iacute;ricos, como El Solfeo y Gil Blas (segunda &eacute;poca), en el &uacute;ltimo de los cuales sostuvo una secci&oacute;n de cr&iacute;tica que llevaba por t&iacute;tulo el de Literaturas. M&aacute;s tarde entr&oacute; a formar parte de la redacci&oacute;n del diario La Iberia, en el que trabaj&oacute; algunos a&ntilde;os. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Por entonces se ayud&oacute; a vivir con algunas traducciones, entre ellas la de la novela Nan&aacute;, de Emilio Zola, autor entonces muy en boga, Y otras. Tambi&eacute;n se ensay&oacute; como traductor y adaptador de obras teatrales, y con el asimismo escritor asturiano F&eacute;lix Gonz&aacute;lez Llana- adapt&oacute; el drama de Sardou, Fernanda, que fu&eacute; estrenado con &eacute;xito en 1885.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Dej&oacute; el diario La Iberia para entrar en el de ideolog&iacute;a republica<\/span><span style=\"color: #000000;\">n<\/span><span style=\"color: #000000;\">a El Pa&iacute;s, redactado entonces por Curros Enr&iacute;quez, Francos Rodr&iacute;guez, el general de la Rosa y otros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Su labor <\/span><span style=\"color: #000000;\">en este diario le ciment&oacute; una gran reputaci&oacute;n, sobre <\/span><span style=\"color: #000000;\">todo con una<\/span><span style=\"color: #000000;\"> serie de trabajos bajo el t&iacute;tulo de Retratos al carb&oacute;n <\/span><span style=\"color: #000000;\">o Semblanzas de politicos, de una finura de <\/span><span style=\"color: #000000;\">ingenio, un aticismo y una <\/span><span style=\"color: #000000;\">eleg<\/span><span style=\"color: #000000;\">ancia de dicci&oacute;n verdaderamente insuperables. Algunas de tales sem<\/span><span style=\"color: #000000;\">blanzas<\/span><span style=\"color: #000000;\"> como la de Sagasta, fueron celebrad&iacute;simas en los c&iacute;rculos in<\/span><span style=\"color: #000000;\">telectu<\/span><span style=\"color: #000000;\">ales. No menos alabanzas obtuvieron sus art&iacute;culos de costumbres, donde la s&aacute;tira alcanzaba una sutilidad exquisita. Tambi&eacute;n cultiv&oacute; la Poes&iacute;a con acierto. Varias de sus composiciones po&eacute;ticas fueron publicadas por el diario La &Eacute;poca. Entre ellas, el romance La oraci&oacute;n es de <\/span><span style=\"color: #000000;\">m<\/span><span style=\"color: #000000;\">&eacute;ritos antol&oacute;gicos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">De El Pa&iacute;s pas&oacute; en mayo de 1891 a El Liberal, ventajosamente favorecido en el cambio en cuanto al aspecto econ&oacute;mico. En El Liberal redact&oacute; una secci&oacute;n con el t&iacute;tulo de A vuela pluma, que fu&eacute; muy le&iacute;da, esperada con verdadera ansiedad por los lectores. Pero ten&iacute;a ya los <\/span><span style=\"color: #000000;\">p<\/span><span style=\"color: #000000;\">asos contados entre los vivos cuando llegaba a la cima de su carrera <\/span><span style=\"color: #000000;\">p<\/span><span style=\"color: #000000;\">eriod&iacute;stica. En el oto&ntilde;o del a&ntilde;o siguiente se sinti&oacute; enfermo de <\/span><span style=\"color: #000000;\">gravedad<\/span><span style=\"color: #000000;\">, Con la ilusi&oacute;n de que acaso repondr&iacute;a su salud en la tierra de <\/span><span style=\"color: #000000;\">n<\/span><span style=\"color: #000000;\">acimiento, march&oacute; a Oviedo, pero falleci&oacute; en esta ciudad al d&iacute;a <\/span><span style=\"color: #000000;\">sig<\/span><span style=\"color: #000000;\">uiente de su llegada, 19 de diciembre de 1892.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000;\">Obras publicadas en volumen: <\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">I.&mdash;Fernanda. (Madrid, 1885; comedia en tre<\/span><span style=\"color: #000000;\">s actos, traducci&oacute;n y <\/span><span style=\"color: #000000;\">adaptaci&oacute;n de otra de Sardou, en colaboraci&oacute;n con <\/span><span style=\"color: #000000;\">F&eacute;lix Gonz&aacute;lez <\/span><span style=\"color: #000000;\"> Llana).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong> <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">An&oacute;nimo. Una necrol&oacute;gica<\/span> <span style=\"color: #000000;\">en El <\/span><span style=\"color: #000000;\">Carbay&oacute;n, diciembre de 1892). <\/span><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":7266,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-3878","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/3878","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7266"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3878"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3878"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}