{"id":4265,"date":"2021-04-07T21:27:31","date_gmt":"2021-04-07T21:27:31","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=4265"},"modified":"2021-10-13T09:18:39","modified_gmt":"2021-10-13T09:18:39","slug":"acevedo-isidoro","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/acevedo-isidoro\/","title":{"rendered":"ACEVEDO (Isidoro)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Escritor y tip&oacute;grafo contempor&aacute;neo, militante en las avanzadas del proletariado con la pluma y la palabra, nacido en Luanco el 2 de enero de 1867, hijo de don Pedro Rodr&iacute;guez Acevedo y do&ntilde;a Isidora Gonz&aacute;lez de Posada. De los apellidos paternos ha elegido el segundo del padre para primero suyo, con el que ha firmado siempre y por el cual se le conoce.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Comenz&oacute; sus estudios en el Instituto local de Luanco, interrumpi&eacute;ndolos a los diez a&ntilde;os de edad, para trasladarse a Madrid, donde fijaron la residencia sus padres, alejados de Luanco al derrumb&aacute;rseles el hogar a causa de graves quebrantos econ&oacute;micos.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En Madrid (1877) prosigui&oacute; los estudios, especialmente de lengua latina, en el Colegio de los PP. Escolapios de San Fernando, que abandon&oacute; pronto por la necesidad de emprender la lucha por la existencia.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Trece a&ntilde;os contaba cuando empez&oacute; a trabajar como aprendiz de tip&oacute;grafo. Apenas en contacto con las luchas sociales, precisamente orientadas, dig&aacute;moslo as&iacute;, por el gremio a que pertenec&iacute;a, se encontr&oacute; a s&iacute; mismo con buena disposici&oacute;n para el combate, y en la huelga planteada dos a&ntilde;os despu&eacute;s por la Sociedad de Tip&oacute;grafos, de Madrid, fu&eacute; un huelguista, aunque adolescente, entusiasta y disciplinado, que grab&oacute; en su esp&iacute;ritu para siempre las palabras redencionistas escuchadas por primera vez al abuelo, como se llam&oacute; despu&eacute;s en la familia socialista a Pablo Iglesias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la lucha societaria desde entonces, no pudo, sin embargo, ingresar en la Asociaci&oacute;n Socialista madrile&ntilde;a hasta 1886, por falta de edad reglamentaria. Ya en posesi&oacute;n de este certificado, comienza a ejercer funciones de escritor, incorporado al cuerpo de redactores de El Socialista y como colaborador de otros peri&oacute;dicos proletarios, y tambi&eacute;n de orador, participante en m&iacute;tines y reuniones, a la vez que prestaba servicios de car&aacute;cter administrativo en la Sociedad El Arte de Imprimir con el desempe&ntilde;o del cargo de secretario primero y otros.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En esta primera &eacute;poca de la vida de Acevedo, que hasta fines del siglo XIX, hay un hecho que estuvo a punto de desviarle del camino que le era propio, y fu&eacute; la preparaci&oacute;n con estudios comerciales y franc&eacute;s (1891) en la Academia Cervantes, dispuesto a emigrar a Cuba. Pero como el prop&oacute;sito no se le hizo grato, acab&oacute; por abandonarlo.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el a&ntilde;o 1898 se traslad&oacute; a Santander a trabajar en su oficio de tip&oacute;grafo, y all&iacute;, terreno casi virgen en las luchas proletarias, continu&oacute; sus pr&eacute;dicas con la palabra y la pluma, hasta ser elevado por su prestigio personal y acierto de dirigente a la presidencia de la Federaci&oacute;n Socialista. En calidad de tal, sostuvo una intensa propaganda de orador en toda la provincia, la que lleg&oacute; a ser un verdadero baluarte del socialismo espa&ntilde;ol.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al mismo tiempo dirig&iacute;a en Santander La Voz del Pueblo, &oacute;rgano de aquella entidad obrera, peri&oacute;dico que, por la pobreza de medios econ&oacute;micos en que viv&iacute;a, le obligaba a un m&aacute;ximo esfuerzo de escritor. En &eacute;l sostuvo campa&ntilde;as y pol&eacute;micas que no dejaron de valerle, aunque justas, algunos contratiempos. Acusado una vez de escarnio a la religi&oacute;n, se le conden&oacute; a destierro, pena de la que luego fu&eacute; indultado.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Vale como an&eacute;cdota suya de entonces que, habiendo combatido duramente a un panadero porque suministraba el pan falto de peso, fu&eacute; denunciado y requerido a juicio. Acevedo se limit&oacute;, en apoyo de sus acusaciones, a presentar al Tribunal uno de los panecillos fabricados por el denunciante y que, pesado, efectivamente, qued&oacute; bastante por debajo del peso justo.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por esta &eacute;poca la personalidad socialista de Acevedo adquiere relieve nacional y no s&oacute;lo figura como delegado en los Congresos nacionales del partido, sino que ocupa en algunos el puesto de presidente.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Requerido en 1905 por los socialistas de Bilbao para que dirigiera all&iacute; el peri&oacute;dico La Lucha de Clases, fija su residencia en la capital de la provincia vizca&iacute;na, que vino a ser escenario de sus campa&ntilde;as period&iacute;sticas y oratorias durante una d&eacute;cada escasa. Juan Ibero (don Juan Antonio L&oacute;pez V&aacute;zquez) se refiere a esta &eacute;poca de Acevedo con las siguientes palabras: &ldquo;Trasladado Acevedo a Bilbao, dirigi&oacute; en aquella villa industrial el c&eacute;lebre Peri&oacute;dico La Lucha de Clases, cargo que desempe&ntilde;&oacute;, como anteriormente en Santander, con un acierto y nobleza que le granjearon un puesto honorable en la historia del socialismo espa&ntilde;ol. A causa de un art&iacute;culo publicado en aquel valiente semanario, en el que se ha pretendido ver supuestas injurias al monarca, fu&eacute; procesado y condenado a ocho a&ntilde;os de presidio. Pero las simpat&iacute;as de que gozaba ya Acevedo en todas partes dieron motivo de que se celebrasen en toda Espa&ntilde;a centenares de m&iacute;tines de Acevedo contra unas leyes arbitrarias que tend&iacute;an a tronchar la labor de un maestro honrado. Y aquella campa&ntilde;a de protesta abri&oacute; al fin las puertas de la celda carcelaria que durante a&ntilde;o y medio ocup&oacute; Acevedo por dicha causa. Poco despu&eacute;s ingresaba nuevamente en el mismo establecimiento penitenciario a cumplir una condena de seis meses que le impuso un Consejo de Guerra por un escrito antimilitarista.&rdquo;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante su larga permanencia en Bilbao form&oacute; parte del comit&eacute; de la Federaci&oacute;n Socialista vizca&iacute;na y desempe&ntilde;&oacute; por el partido los cargos de concejal y teniente alcalde.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Trasladado a Asturias en 1914, con residencia en Oviedo, ocupa aqu&iacute; los cargos de presidente de la Federaci&oacute;n Socialista asturiana, de vocal regional del comit&eacute; nacional del partido y de director de La Aurora Social, peri&oacute;dico en el que sostuvo campa&ntilde;as proletarias con el mismo tes&oacute;n demostrado antes y una larga y famosa controversia con el P. dominico Fr.&nbsp; Jos&eacute; D. Gafo, recogida tiempo despu&eacute;s en el volumen I de sus obras.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando la huelga revolucionaria de 1917, en cuyas tareas de organizaci&oacute;n tom&oacute; parte activa, fu&eacute; detenido y estuvo encarcelado alg&uacute;n tiempo. Delegado al Congreso Socialista de 1921 por la Federaci&oacute;n asturiana, partidario de los principios de la Tercera Internacional, sigue a los que se pronuncian en este sentido y se apartan del credo socialista preponderante, y con ellos funda en Madrid, d&iacute;as despu&eacute;s, el partido comunista espa&ntilde;ol. De regreso en Oviedo, organiza con otros la Federaci&oacute;n Comunista asturiana, de la que es elevado a la presidencia, y el peri&oacute;dico La Aurora Roja (1922), del que es designado director.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el oto&ntilde;o de ese &uacute;ltimo a&ntilde;o va a Rusia como delegado del partido espa&ntilde;ol a los dos Congresos Comunistas, cuarto y quinto, que all&iacute; se celebran, y en los cuales se distingue, por su s&oacute;lida defensa de la t&aacute;ctica revolucionaria leninista del frente &uacute;nico, impugnando peligrosas desviaciones de los partidos comunistas franc&eacute;s e italiano. De sus impresiones y observaciones en ese viaje a Rusia da luego en Espa&ntilde;a una serie de conferencias divulgatorias y de propaganda que comienza en el Ateneo de Madrid y prosigue en varias poblaciones de Vizcaya, Santander y Asturias, y que funde m&aacute;s tarde en el trabajo publicado en primer t&eacute;rmino en el libro Impresiones de un viaje a Rusia. Por segunda vez vuelve a este pa&iacute;s como delegado a la Internacional Sindical Roja, en 1924.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En este mismo a&ntilde;o, bajo la Dictadura del general Primo de Rivera, es encarcelado por dos veces, con un total de cuatro meses de prisi&oacute;n, como participante destacado en reuniones clandestinas del partido comunista en Madrid.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1925 su dif&iacute;cil situaci&oacute;n econ&oacute;mica le obliga a dejar Asturias y fija su residencia en Madrid, donde el a&ntilde;o siguiente consigue un destino de corrector de pruebas en una de las casas impresoras m&aacute;s importantes. Deberes societarios, m&aacute;s fundados en convicciones de solidaridad que en t&aacute;cticas de disciplina, le ponen poco despu&eacute;s en el trance de perder este excelente destino. Como ha dicho el citado Juan Ibero, &ldquo;en contacto siempre inmediato con las masas desheredadas de la fortuna y enfrente siempre de la dura realidad de las injusticias sociales, ha llegado a adquirir un cari&ntilde;o paternal a los humildes.&rdquo; Esos sentimientos, esta vez como en otras ocasiones, derivaron en da&ntilde;o material de su desenvolvimiento en la vida. Al ser implantado el Impuesto de Utilidades establecido por la Dictadura, los obreros de la empresa donde trabajaba le designaron para llevar la protesta colectiva a la Direcci&oacute;n. Negada &eacute;sta a aceptar las peticiones obreras, sobrevino la huelga; y al reintegrarse los obreros al trabajo, Acevedo qued&oacute; entre los seleccionados o eliminados por el Gobierno, y, aunque la empresa quiso reponerle en su puesto de corrector, por la dif&iacute;cil sustituci&oacute;n en el trabajo especializado que &eacute;l llevaba, no fu&eacute; esto posible, y Acevedo tuvo que prestar servicios desde entonces en talleres de menor importancia, peor retribuido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por esta &eacute;poca, la pluma period&iacute;stica combativa de Acevedo deriva hacia la literatura en buena parte de su actividad y publica las dos novelas consignadas en los n&uacute;meros II y III. No obstante, prosigue sin fatiga como periodista y conferenciante, sin dejarse vencer por los a&ntilde;os, su larga lucha en pro de las reivindicaciones proletarias.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por entender la Agrupaci&oacute;n Comunista Madrile&ntilde;a, de la que Acevedo formaba parte, que los directores del Partido no proced&iacute;an en sus determinaciones de una manera democr&aacute;tica, tom&oacute; una actitud de reserva frente a ellos y celebr&oacute; algunas reuniones clandestinas para acordar las normas a seguir, por lo cual la Direcci&oacute;n del Partido dar de baja en sus filas a la Agrupaci&oacute;n madrile&ntilde;a y constituir otra, suceso que tuvo lugar en 1930. Declarada aut&oacute;noma la Agrupaci&oacute;n primera, Acevedo figura entre los elementos principales de ella, y, al instaurarse al a&ntilde;o siguiente la Rep&uacute;blica, es incluido candidato a diputado de las Cortes Constituyentes por Madrid, en candidatura que fue derrotada.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No obstante esa disidencia, &eacute;l propendi&oacute; a la unificaci&oacute;n de todas las fuerzas comunistas. Puesto en buen camino en principio este prop&oacute;sito, vino a Espa&ntilde;a con el objeto de llevarlo a cabo un representante de la Tercera Internacional, que presidi&oacute; las reuniones celebradas, en las que Acevedo figuraba como delegado de sus partidarios. Pero esas deliberaciones, sostenidas a fines de 1932, no lograron la finalidad perseguida. Entonces la antigua Agrupaci&oacute;n se declar&oacute; disuelta, dejando en libertad a sus miembros para reingresar en el Partido si lo deseaban. No obstante, poco despu&eacute;s, a comienzos de 1933, el comit&eacute; de la Tercera Internacional de Moscou desautorizaba a los directores combatidos, que era tanto como apoyar la tendencia del grupo aut&oacute;nomo. Acevedo, invitado por significados camaradas para su reingreso, vuelve a sus filas.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el verano de ese mismo a&ntilde;o, Acevedo recorre algunas poblaciones asturianas, invitado por sus Ateneos, para pronunciar conferencias, y lleva a cabo una excursi&oacute;n,&nbsp; durante la cual diserta con aplauso de p&uacute;blico y de prensa, sobre La iglesia ante la ciencia y la sociedad, Crisis mundial del r&eacute;gimen a capitalista y El proletariado en la Historia. Esta es la &uacute;ltima actividad intelectual importante que conocemos de Acevedo en el momento de redactar el presente estudio (1934).&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>Obras publicadas en volumen<span style=\"font-weight: 400;\">:&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">I.&mdash;Impresiones de un viaje a Rusia. (Oviedo, 1923; pr&oacute;logo de Juan Ibero.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">II.&mdash;Ciencia y coraz&oacute;n. (Madrid, 1925; novela.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">III.&mdash;Los topos. (Madrid, 1930; novela de ambiente minero.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>Referencias biogr&aacute;ficas:<span style=\"font-weight: 400;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ibero (Juan).&mdash;Pr&oacute;logo a Impresiones de un viaje a Rusia, de Acevedo. (Oviedo, 1923.)<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4952,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-4265","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/4265","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4952"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}