{"id":4763,"date":"2021-04-15T15:06:14","date_gmt":"2021-04-15T15:06:14","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=4763"},"modified":"2021-10-20T15:27:56","modified_gmt":"2021-10-20T15:27:56","slug":"alcazar-ricardo-de","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/alcazar-ricardo-de\/","title":{"rendered":"ALCAZAR (Ricardo de)"},"content":{"rendered":"<p>Escritor contempor&aacute;neo residente en M&eacute;jico, cuyo nombre de pila es Wenceslao Rodr&iacute;guez, que adopt&oacute; el de Ricardo de Alc&aacute;zar (como trasunto del famoso poeta cl&aacute;sico Baltasar), no s&oacute;lo para sus actividades de escritor, sino para todas las relaciones en la vida social. Ha usado tambi&eacute;n como seud&oacute;nimo de este seud&oacute;nimo el de Florisel. Nacido en Villanueva, de la parroquia de Trev&iacute;as (Luarca), el 17 de septiembre de 1884.<\/p>\n<p>Hijo de labradores modestos y sin m&aacute;s instrucci&oacute;n que la rudimentaria de una escuela de aldea, tuvo que atender a su propia formaci&oacute;n espiritual e intelectual con copiosas lecturas, gracias a una firme y creciente vocaci&oacute;n en tal sentido. As&iacute;, cuando emigr&oacute;, ya en la juventud, a M&eacute;jico, y fij&oacute; en Veracruz su residencia (1904), pose&iacute;a una amplia ilustraci&oacute;n. En Veracruz aprendi&oacute; el oficio de escogedor en la f&aacute;brica de cigarros puros de Balsa Hermanos, donde trabaj&oacute; unos ocho a&ntilde;os, y en la que sus compa&ntilde;eros, reconoci&eacute;ndole superioridad intelectual, le denominaban el abogado.<\/p>\n<p>En esa ciudad continu&oacute; atendiendo a la nutrici&oacute;n autodidacta de su esp&iacute;ritu con lecturas selectas de cl&aacute;sicos y modernos en literatura, filosof&iacute;a y otras disciplinas, y a los cuatro o cinco a&ntilde;os de su permanencia all&iacute; comenz&oacute; a darse a conocer como escritor, con el seud&oacute;nimo de Ginesillo de Pasamonte en los peri&oacute;dicos locales El Dictamen y La Opini&oacute;n.<\/p>\n<p>Refiri&eacute;ndose a esta &eacute;poca, dice Mart&iacute;nez Riestra: &ldquo;Un viento de locura art&iacute;stica estremec&iacute;a su pulcra melena, donde triunfaba, de aladar, la nota extravagante de su bomb&iacute;n caf&eacute; en d&iacute;as insoportables de furioso calor estival. Tal era el perge&ntilde;o de Ricardo de Alc&aacute;zar, de aquel mozo astur, conocedor de literaturas, versado en filosof&iacute;as y en lenguas neolatinas, que empez&oacute; a llamar extraordinariamente la atenci&oacute;n, m&aacute;s que por su bomb&iacute;n enhiesto y su melena alborotada, por las &aacute;ticas y brillantes cr&oacute;nicas que daba a la prensa con el seud&oacute;nimo de Ginesillo de Pasamonte. Ricardo de Alc&aacute;zar hab&iacute;a surgido al estadio de las letras armado de un formidable esp&iacute;ritu de cr&iacute;tica. No se publicaba un libro nuevo que no lo destrozara, ni art&iacute;culo period&iacute;stico que no lo demoliese, a su manera. Ante aquel duro exclusivismo intelectual, los noveles escritores andaban indignados y sin orientaci&oacute;n. Yo, francamente, tem&iacute; por la epidermis del temible cr&iacute;tico, a quien unos calificaban de zoilo, otros de genio y varios de pedante. As&iacute; hube de dec&iacute;rselo a &eacute;l en ocasi&oacute;n propicia, con palabras persuasivas. Pero el &eacute;mulo de Valbuena, cuyo cerebro era un tremendo avispero, lejos de corregirse, emprendi&oacute;la tambi&eacute;n contra un pobre libro m&iacute;o. Aquella deslealtad, que hubo de coIocarnos a punto de rompernos la crisma, y ante la cual me habr&iacute;a sonre&iacute;do hoy filos&oacute;ficamente, trajo por ben&eacute;fica consecuencia el acercamiento y uni&oacute;n de toda la juventud intelectual desparramada por el puerto (Veracruz).<\/p>\n<p>Resultado de esta uni&oacute;n a que alude Mart&iacute;nez Riestra, fu&eacute; la fundaci&oacute;n, propulsada por ellos dos principalmente (1911), de la revista literaria Gente Nueva, la cual, por demasiado literaria para un ambiente demasiado mercantil, di&oacute; por resultado que &ldquo;cada n&uacute;mero era un fracaso&mdash;dice el citado Mart&iacute;nez Riestra&mdash;y en cada fracaso pon&iacute;amos un nuevo y doloroso anhelo de llegar&rdquo;. Dicha revista dur&oacute; un a&ntilde;o con quebranto econ&oacute;mico del grupo que la inspiraba y escrib&iacute;a.<\/p>\n<p>Sus actividades intelectuales fueron repugnando las del oficio de tabaquero, al punto de atosigarle el ambiente de la f&aacute;brica. &ldquo;Ricardo de Alc&aacute;zar&mdash;sigue diciendo Mart&iacute;nez Riestra&mdash;fu&eacute; sintiendo la necesidad de explorar nuevos horizontes. En Veracruz se asfixiaba. Aquel centro, eminentemente mercantilista, no entend&iacute;a de boh&eacute;micas locuras&rdquo;. Entonces fu&eacute; cuando se traslad&oacute; (1913) a M&eacute;jico, capital, con el prop&oacute;sito de dedicarse por entero a las letras.<\/p>\n<p>Carente en esta ciudad de dinero y relaciones, pas&oacute; Ricardo de Alc&aacute;zar en los primeros meses penurias dolorosas, hasta que le libr&oacute; de tales amarguras el ingreso como corrector de estilo en el imparcial, el peri&oacute;dico mejicano m&aacute;s importante entonces. En los ratos que le dejaban libre en este diario sus 157 tareas de corrector, sol&iacute;a escribir para el mismo algunos trabajos.<\/p>\n<p>Dirig&iacute;a entonces El Imparcial el famoso poeta mejicano Salvador D&iacute;az Alir&oacute;n, quien, al advertir los m&eacute;ritos literarios de Alc&aacute;zar, le encomend&oacute; la secci&oacute;n de cr&iacute;tica teatral. Para este nuevo ejercicio literario adopt&oacute; el seud&oacute;nimo de Florisel, que pronto hizo famoso y buscado en los c&iacute;rculos intelectuales y por el p&uacute;blico con la autoridad y belleza literaria de sus cr&iacute;ticas. Seguidamente, la direcci&oacute;n le encomend&oacute; tambi&eacute;n semblanzas de las personalidades de la colonia espa&ntilde;ola, y en esta ocasi&oacute;n, el proceder malvado de otro periodista espa&ntilde;ol, que apel&oacute; a la calumnia, le cost&oacute; a Ricardo de Alc&aacute;zar la salida de El Imparcial.<\/p>\n<p>Fund&oacute; entonces (1915) la revista semanal Otro Mundo, la que, al tercer n&uacute;mero de su aparici&oacute;n, rebautiz&oacute; con el t&iacute;tulo de Rojo y Gualda, de fuerte orientaci&oacute;n espa&ntilde;olista, cualidad que distingui&oacute; siempre a Alc&aacute;zar en sus campa&ntilde;as de prensa. Alg&uacute;n tiempo despu&eacute;s entr&oacute; a formar sociedad con &eacute;l en esta publicaci&oacute;n otro escritor asturiano, Jos&eacute; Albuerne, a quien Alc&aacute;zar vendi&oacute; su participaci&oacute;n en 1918, al tener que ausentarse de M&eacute;jico a causa de un lance amatorio<\/p>\n<p>Fij&oacute; entonces su residencia en M&eacute;rida, capital del Estado de Yucat&aacute;n, donde trabaj&oacute; como redactor en un peri&oacute;dico que dirig&iacute;a el poeta Mediz Bolio, pero algunos meses despu&eacute;s regres&oacute; a M&eacute;jico. Fund&oacute; aqu&iacute; (1919), con el abogado y periodista catal&aacute;n Enrique Guardiola Cardellach, el diario de la ma&ntilde;ana El D&iacute;a Espa&ntilde;ol, del que Alc&aacute;zar se qued&oacute; al frente, solo, a&ntilde;o y pico despu&eacute;s, oblig&aacute;ndole esto a desarrollar una inusitada actividad period&iacute;stica, re&ntilde;ida con su formaci&oacute;n reposada de literato. En 1922 entraron a participar en sociedad para sostener este diario el escritor asturiano Andr&eacute;s Pel&aacute;ez Cueto y Antonio Alonso Inguanzo, esposo de la escritora, tambi&eacute;n asturiana, Mar&iacute;a Luisa Castellanos, lo cual permiti&oacute; a Alc&aacute;zar realizar una anhelosa aspiraci&oacute;n: la de pasar en Espa&ntilde;a una temporada de algunos meses, al cabo de la cual regres&oacute; a M&eacute;jico en el a&ntilde;o siguiente. Despu&eacute;s de algunas vicisitudes y contratiempos, decidi&oacute; vender El D&iacute;a Espa&ntilde;ol, venta que llev&oacute; a cabo en 1926.<\/p>\n<p>Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde fund&oacute; la revista literaria La Voz Nueva, que sostuvo con cr&eacute;dito hasta 1931.<\/p>\n<p>En el transcurso de esta &uacute;ltima &eacute;poca y movido por est&iacute;mulos de amigos y compa&ntilde;eros que lamentaban lo diseminados que andaban por los peri&oacute;dicos los escritos de Alc&aacute;zar, Am&eacute;rica se decidi&oacute; a recoger en algunos vol&uacute;menes parte de esa labor, y de los cuales se da cuenta en el lugar correspondiente de este estudio biogr&aacute;fico.<\/p>\n<p>En estos &uacute;ltimos a&ntilde;os ha venido compartiendo las tareas literarias con empleos en el Casino Espa&ntilde;ol y en la Embajada de Espa&ntilde;a.<\/p>\n<p>La obra literaria de Ricardo de Alc&aacute;zar es, en su casi totalidad, de cr&iacute;tica y ex&eacute;gesis, salvo algunas concesiones que ha hecho a la poes&iacute;a, y en una y otra modalidad es siempre un escritor de pulcro estilo, que vale como buen modelo de castellano. Tambi&eacute;n, aunque espor&aacute;dicamente, ha actuado de conferenciante con no menor originalidad que de escritor. Y cuentan, adem&aacute;s, entre sus frutos literarios algunas traducciones, como el cuento del catal&aacute;n La camisa de Pilar y el delicioso librito de Pa&uacute;l Valery Literatura (M&eacute;jico, 1933).<\/p>\n<p>Andr&eacute;s Pel&aacute;ez Cueto enjuicia al escritor en estos t&eacute;rminos: &ldquo;La expresi&oacute;n alada, punzante y galana est&aacute; siempre a punto, como el agua en la fuente, en los labios y en la pluma de Florisel. En &eacute;l forma car&aacute;cter y modalidad lo que en la mayor&iacute;a de los escritores significa un producto doloroso del esfuerzo. &Eacute;l escribe siempre bien como otros escriben siempre mal, de un modo natural y corriente, y creo que si se propusiera escribir alg&uacute;n d&iacute;a esa prosa ortop&eacute;dica de lugar com&uacute;n y t&eacute;rmino sobado, le costar&iacute;a el mismo trabajo que a algunos otros producirse con sonoridad, limpieza y medida. Adem&aacute;s, la expresi&oacute;n, con ser tan importante, no es para Alc&aacute;zar lo esencial. Para &eacute;l no hay expresi&oacute;n sin alcance filos&oacute;fico. No hay expresi&oacute;n sin idea expresada. El lenguaje y el pensamiento son tan inseparables como la causa y el efecto. Decir, supone algo que decir. Decir bien, supone algo importante o bello que decir. Florisel ha tocado l&iacute;mites de perfecci&oacute;n que dif&iacute;cilmente tocar&aacute; por hoy ning&uacute;n escritor joven de lengua castellana.&rdquo;<\/p>\n<p>Obras publicadas en volumen:<\/p>\n<p>I.&mdash;Por el alma y por el habla de Castilla. (M&eacute;xico, 1922; folleto.)<\/p>\n<p>II.&mdash;El cuento y la cuenta del oro de Am&eacute;rica: lo que de toda Am&eacute;rica llev&oacute; Espa&ntilde;a en tres largos siglos. Lo que trajo y dej&oacute; en Am&eacute;rica en cambio. Lo que se llevan los Estados Unidos s&oacute;lo de M&eacute;xico y en un solo a&ntilde;o. Lo que dejan en M&eacute;xico en pago. (M&eacute;xico, 1927; folleto.)<\/p>\n<p>III. &mdash;El cetro, las cruces y el caduceo: En busca de la conciencia de la colonia. (M&eacute;xico, 1928; folleto.)<\/p>\n<p>IV.&mdash;Uni&oacute;n, fusi&oacute;n y confusi&oacute;n de la colonia espa&ntilde;ola: Un esquema de superestructura racional. (M&eacute;xico, 1928; folleto.)<\/p>\n<p>V.&mdash;50 ideas para un libro que no se pudo publicar. (M&eacute;xico, 1928; publicado en parte.)<\/p>\n<p>VI.&mdash;Donaire. (M&eacute;xico, 1931; poemas; folleto.)<\/p>\n<p>VII.&mdash;Ofrenda al silencio. (Madrid, 1931.)<\/p>\n<p>VIII.&mdash;25 minutos de silencio. (M&eacute;xico, 1932; conferencia, con pr&oacute;logo de A. D.)<\/p>\n<p>IX.&mdash;El libro en la mano. (M&eacute;xico, 1932; conferencia; un pliego en 4.&deg;)<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/x\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Delbrouck (Aurelio), Espina (Eladio), Huelmo (Tadeo) y otros escritores.\" class=\"encyclopedia\">X.<\/a>&mdash;Nuevo donaire. (M&eacute;xico, 1933; poemas; folleto.)<\/p>\n<p>XI.&mdash;El gachup&iacute;n: Problema m&aacute;ximo de M&eacute;xico. (M&eacute;xico, 1934; folleto.)<\/p>\n<p>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/p>\n<p>Mart&iacute;nez Riestra (C.).&mdash;El desenfado de la sinceridad. (En la obra Amor y dolor, El Paso, Texas, 1923.)<\/p>\n<p>Pel&aacute;ez Cueto (Andr&eacute;s).&mdash;Por el alma y por el habla de Castilla, de Ricardo de Alc&aacute;zar, &ldquo;Florisel&rdquo;. (En el libro Panorama cr&iacute;tico, Barcelona 1930)<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4940,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-4763","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/4763","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4940"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4763"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4763"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}