{"id":5255,"date":"2021-05-03T20:31:51","date_gmt":"2021-05-03T20:31:51","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=5255"},"modified":"2021-11-20T21:03:27","modified_gmt":"2021-11-20T21:03:27","slug":"alvarez-mesa-florentino","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/alvarez-mesa-florentino\/","title":{"rendered":"ALVAREZ MESA (Florentino)."},"content":{"rendered":"<p>Pol&iacute;tico y periodista contempor&aacute;neo, fallecido, que fu&eacute; muchos a&ntilde;os alcalde de Avil&eacute;s, donde naci&oacute; en 1846, hijo de don Ferm&iacute;n &Aacute;lvarez Mesa y do&ntilde;a Mar&iacute;a Arroyo. Padre del rese&ntilde;ado a continuaci&oacute;n. Residente en Madrid en sus primeros a&ntilde;os, aqu&iacute; recibi&oacute; la segunda ense&ntilde;anza hasta graduarse de bachiller. De nuevo en la villa natal, en ella residi&oacute; siempre consagrado al periodismo y la pol&iacute;tica, casado con do&ntilde;a Carmen Men&eacute;ndez.<\/p>\n<p>Sus primeros trabajos period&iacute;sticos se publicaron en el semanario El Eco de Avil&eacute;s (1886), el m&aacute;s antiguo de los peri&oacute;dicos editados en esa villa. Tres a&ntilde;os m&aacute;s tarde (1869) fund&oacute; &eacute;l mismo otro semanario, La Luz de Avil&eacute;s, que vivi&oacute; hasta 1890. En este peri&oacute;dico public&oacute; innumerables art&iacute;culos pol&iacute;ticos de tendencia liberal, que acreditaron su seud&oacute;nimo Fray Zurriago de Rondiella. Al dejar de publicarse este peri&oacute;dico fund&oacute; El Diario de Avil&eacute;s, que estuvo bajo su direcci&oacute;n hasta desaparecer en 1914. Redactaba para &eacute;l cotidianamente, adem&aacute;s de otros trabajos sueltos, la secci&oacute;n Algo para todos, que, siempre amena, la tem&iacute;an por mordaz sus enemigos pol&iacute;ticos y no dej&oacute; de valerle disgustos y contratiempos. Colabor&oacute; tambi&eacute;n con asiduidad en diversas publicaciones locales, como La Semana, El Veto y otras que le debieron cr&oacute;nicas muy interesantes. Us&oacute; tambi&eacute;n el seud&oacute;nimo de Blas. Fu&eacute; polemista de grandes recursos y orador de palabra f&aacute;cil e ilustrada. Puede afirmarse que la historia del periodismo avilesino desde su comienzo en el siglo XIX y los dos primeros lustros del XX desarrollado en torno suyo principal protagonista.<\/p>\n<p>Sus actividades de escritor y orador estuvieron dedicadas casi exclusivamente a la defensa de la pol&iacute;tica liberal, como figura de primer plano, que sostuvo muchos a&ntilde;os de diputado a Cortes por el distrito a don Juli&aacute;n Garc&iacute;a San Miguel, segundo marqu&eacute;s de Teverga. Dice a este respecto Ram&oacute;n Pel&aacute;ez: &ldquo;Liberal de pura cepa, muy siglo XIX, y dem&oacute;crata por temperamento, ten&iacute;a aquel ilustre y simp&aacute;tico avilesino una inteligencia y una cultura muy superior a todos los que compon&iacute;an el estado mayor del liberalismo, incluso su jefe el marqu&eacute;s de Teverga, que en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n hubo de reconocerlo, cediendo a las imposiciones del l&iacute;der de su partido, acatando sus decisiones.&rdquo; Durante esa larga &eacute;poca de cerca de cuarenta a&ntilde;os, que concluye en 1907, fu&eacute; de los que m&aacute;s denodadamente lucharon por el sostenimiento de esa situaci&oacute;n, con la pluma y diferentes actividades usuales en la pol&iacute;tica. Asegura el citado escritor que por carecer de ambici&oacute;n personal y no darle importancia a los bienes materiales, cuando pudo serlo todo, ascendiendo a los altos puestos de la administraci&oacute;n y de la pol&iacute;tica del pa&iacute;s, en los buenos tiempos del marqu&eacute;s de Teverga, a todo renunci&oacute; por no abandonar su pueblo natal, al que quer&iacute;a sobre todas las cosas, y aqu&iacute; vivi&oacute; siempre, modestamente, y muri&oacute; poco menos que en la pobreza. Nunca ambicion&oacute; otro cargo p&uacute;blico que la Alcald&iacute;a de Avil&eacute;s, que prestigi&oacute; y honr&oacute; muchos a&ntilde;os, desempe&ntilde;&aacute;ndola con decoro pol&iacute;tico&rdquo;. A partir de julio de 1897 desempe&ntilde;&oacute; la Alcald&iacute;a casi sin interrupci&oacute;n como alcalde insustituible. Su gesti&oacute;n como tal, aunque discutida por las parcialidades hijas de los iconos pol&iacute;ticos puede recordarse como ejemplar en muchos aspectos. &ldquo;Con el bast&oacute;n bajo el brazo y las manos cruzadas a la espalda, pose habitual en &eacute;l&mdash;sigue diciendo Ram&oacute;n Pel&aacute;ez&mdash;, daba largos paseos por los barrios populares, generalmente solo, viendo y examin&aacute;ndolo todo con ojos inquisitivos. Se deten&iacute;a a cada paso para atender complacidamente a hombres y mujeres de las clases m&aacute;s humildes, que le sal&iacute;an al paso para pedirle auxilio econ&oacute;mico o una recomendaci&oacute;n. A todos atend&iacute;a amablemente don Floro, pues a todos procuraba complacer aquel popular alcalde: a unos, con la limosna, dada discretamente; a otros, con la tarjeta de recomendaci&oacute;n solicitada, y a todos, invariablemente, con un consejo amable, dado con gracejo.&rdquo;<\/p>\n<p>Era hombre de palabra intencionada en todo momento, hasta en los que se pueden considerar como m&aacute;s solemnes en la funci&oacute;n de alcalde. Don Jos&eacute; Mart&iacute;n Fern&aacute;ndez nos recuerda la siguiente an&eacute;cdota: &ldquo;Siendo alcalde&mdash;dice&mdash; se celebraba bajo su presidencia en el Ayuntamiento una sesi&oacute;n para tratar asuntos de extraordinaria importancia, por lo que hab&iacute;a acudido numeroso p&uacute;blico. Comenzado el acto, uno de los ediles, al formular algunos ruegos y preguntas, lo hizo con tal amenidad que provoc&oacute; la risa del p&uacute;blico. Como la risa fuese en aumento, otro de los concejales pidi&oacute; al alcalde que impidiese la continuaci&oacute;n de aquel desorden. Don Florentino, entonces, adoptando un aire grave, hizo sonar la campanilla, y, dirigi&eacute;ndose a la concurrencia, dijo: &ldquo;Suplico al p&uacute;blico que guarde compostura y no se r&iacute;a de los se&ntilde;ores concejales&hellip;&rdquo; Con lo cual la hilaridad fu&eacute; a&uacute;n mayor.&rdquo;<\/p>\n<p>Entre sus medidas de orden p&uacute;blico hubo una, casi draconiana, a que alude tambi&eacute;n el citado don&nbsp; Jos&eacute; Mart&iacute;n Fern&aacute;ndez, sobre la embriaguez. &ldquo;El fu&eacute; quien acab&oacute; &mdash;afirma&mdash; con los beodos que pululaban por nuestras calles, dando orden a los agentes de la autoridad para conducirlos a la c&aacute;rcel, y, una vez all&iacute;, un barbero les afeitaba con esmero barba y bigote, consiguiendo de este modo limpiar de borrachos las calles de Avil&eacute;s.&rdquo;<\/p>\n<p>Resultaba el castigo una especie de sambenito afrentoso, porque el uso del bigote, cuando menos, era regla sin excepciones. Y cuentan que si alg&uacute;n borracho llegaba a la c&aacute;rcel sin ninguno de esos dos aditamentos capilares, porque no los usase y porque fuese reincidente, le afeitaban la cabeza o una parte de ella nada m&aacute;s. Nosotros recordamos de nuestros a&ntilde;os adolescentes que sobre esta medida del alcaide se contaban muchas incidencias. La imaginaci&oacute;n popular tuvo sus humoradas para el propio alcalde tambi&eacute;n. Retenido en una ocasi&oacute;n en su casa por enfermedad, se atribuy&oacute; la ausencia en la calle a que los serenos, habi&eacute;ndole encontrado una noche borracho, fingieron no conocerle y le llevaron a la c&aacute;rcel, donde el barbero le hab&iacute;a despose&iacute;do de la hermosa barba blanca que le adornaba como a un gran se&ntilde;or de otros tiempos.<\/p>\n<p>Desempe&ntilde;&oacute; tambi&eacute;n otros cargos p&uacute;blicos y privados, entre los primeros el de presidente de la Junta local de Salvamento de N&aacute;ufragos, al constituirse en 1897. Estuvo condecorado con la gran cruz de Isabel la Cat&oacute;lica, que le fu&eacute; concedida con motivo de una visita regia a la villa en 1900.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n dedic&oacute; actividades a empresas de car&aacute;cter industrial, entre las que figur&oacute; una importante f&aacute;brica de pan, bajo la raz&oacute;n social de Mesa y Mu&ntilde;iz.<\/p>\n<p>En los primeros a&ntilde;os del siglo XX, despu&eacute;s de varios lustros de tranquilidad pol&iacute;tica local, surgieron de nuevo las luchas nacidas del af&aacute;n de un cambio de situaci&oacute;n, que llegaron a extremos criminales, al punto de costar la vida de manera alevosa a un hijo del alcalde &Aacute;lvarez Mesa. Por fin, el cambio pol&iacute;tico se produjo en 1907 con la derrota del diputado liberal don Juli&aacute;n Garc&iacute;a San Miguel y el triunfo electoral a favor de don&nbsp; Jos&eacute; Manuel Pedregal, que militaba en las fuerzas acaudilladas por don Melqu&iacute;ades &Aacute;lvarez, despu&eacute;s partido reformista. Desde entonces las actividades pol&iacute;ticas y el predicamento de &Aacute;lvarez Mesa entraron en per&iacute;odo de r&aacute;pida decadencia, hasta ponerles &eacute;l mismo remate con el retiro a una finca inmediata a Avil&eacute;s, llamada El Caliero, donde vivi&oacute; una ancianidad de anacoreta. S&oacute;lo desarroll&oacute; entonces una temporada algunas actividades de escritor con la publicaci&oacute;n de unos art&iacute;culos intitulados cr&oacute;nicas avilesinas, en la revista Ilustrada Asturias, de la Habana.<\/p>\n<p>En la mencionada posesi&oacute;n de El Caliero dej&oacute; de existir el 14 de octubre de 1926.<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p>Pel&aacute;ez (Ram&oacute;n). &mdash; Avilesino olvidado: Don Florentino Mesa y Arroyo. (En el diario La Voz de Avil&eacute;s, 16 de diciembre de 1934.)<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4899,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-5255","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/5255","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4899"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5255"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5255"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}