{"id":5354,"date":"2021-05-05T11:35:57","date_gmt":"2021-05-05T11:35:57","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=5354"},"modified":"2021-10-28T09:43:32","modified_gmt":"2021-10-28T09:43:32","slug":"alvarez-valentin-andres","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/alvarez-valentin-andres\/","title":{"rendered":"ALVAREZ (Valent\u00edn Andr\u00e9s)."},"content":{"rendered":"<p>Escritor contempor&aacute;neo, nacido en la villa de Grado el 20 de julio de 1891, oriundo de antigua familia avilesina por parte de la madre, do&ntilde;a Victorina Alvarez, casada con don Casimiro Alvarez, leon&eacute;s, farmac&eacute;utico de profesi&oacute;n. Como puede advertirse, el primer apellido de Valent&iacute;n Alvarez no es Andr&eacute;s, cual se supone y acredita corrientemente, sino tambi&eacute;n nombre, nombre del abuelo materno, como Valent&iacute;n lo era del paterno<\/p>\n<p>Como pr&oacute;logo a la novela Naufragio en la sombra, Valent&iacute;n Andr&eacute;s &Aacute;lvarez ha puesto una sustanciosa autobiograf&iacute;a, que vamos a utilizar en gran parte para estos apuntes.<\/p>\n<p>&ldquo;Lo primero que se vi&oacute; en m&iacute;, reci&eacute;n nacido&mdash;dice&mdash;fu&eacute; la gran semejanza con mi abuelo materno. Yo, por de pronto, no era un ser completamente in&eacute;dito. A causa de este parecido extraordinario, comprobable en la fotograf&iacute;a de ambos, yo puedo saber hoy c&oacute;mo ser&aacute; a los sesenta a&ntilde;os, pues tengo ya un retrato de esa edad. Pero si sal&iacute; a mi abuelo en lo f&iacute;sico, continu&oacute; a mi padre en lo moral. De &eacute;l recib&iacute; mi falta de voluntad y mi car&aacute;cter voluntario, as&iacute; como la gran afici&oacute;n a diversiones y viajes. Mis virtudes y mis vicios son suyos. Ni por aqu&eacute;llos tengo m&eacute;rito, ni por &eacute;stos responsabilidad.<\/p>\n<p>&rdquo;De mi asistencia a la escuela recuerdo muy bien el d&iacute;a que me entregaron los dos primeros libros venidos a mis manos: uno de Aritm&eacute;tica y otro de lecturas. Cuantos libros le&iacute; despu&eacute;s no se diferenciaron gran cosa de &eacute;stos. O fueron de cuentas o de cuentos. A los diecisiete a&ntilde;os di fin, con gran provecho, a mis estudios secundarios, y con no menos aprovechamiento, a mis amor&iacute;os secundarios. Me fui a estudiar a Madrid con todo el bachillerato de la vida terminado, completamente graduado en adolescencia. En Madrid me interesaron tanto las clases de la Universidad como los bailes de Barbieri. La ciencia y la vida.&rdquo;<\/p>\n<p>Los estudios seguidos por Valent&iacute;n Andr&eacute;s &Aacute;lvarez en Madrid fueron los de la Facultad de Ciencias, de los que se licenci&oacute; en 1912, a los veinti&uacute;n a&ntilde;os. Dispuesto a seguirlos hasta doctorarse, ingres&oacute; en el Laboratorio de Investigaciones F&iacute;sicas, dirigido por don Blas Cabrera, y se gradu&oacute; de doctor en 1914. Entusiasmado con los maravillosos trabajos de investigaci&oacute;n que se efectuaban en ese laboratorio, surgi&oacute; en &eacute;l una fuerte vocaci&oacute;n de astr&oacute;nomo.<\/p>\n<p>&ldquo;Comenz&oacute; a interesarme entonces&mdash;sigue &eacute;l mismo&mdash;la Astronom&iacute;a estelar. Me seduc&iacute;an esos aparatos sutiles que sirven para hacer an&aacute;lisis qu&iacute;micos en las estrellas. Por vez primera fij&oacute; una profesi&oacute;n: astr&oacute;nomo. Si los astros encontraban en m&iacute; habilidad e inteligencia suficientes, me ir&iacute;an entregando sus secretos, como lo hacen a los rar&iacute;simos sabios elegidos. &iexcl;C&oacute;mo me seduc&iacute;a la idea de ser un sabio de esos elegidos por las estrellas! Pero ten&iacute;a yo tan poca habilidad y constancia, que no me eligieron, y tuve que renunciar a conseguir un cargo que habr&iacute;a de obtenerse por elecci&oacute;n estelar. Nacieron entonces mis aficiones po&eacute;ticas. All&iacute; mismo, en el Laboratorio de F&iacute;sica, donde todo se med&iacute;a, donde a cada cosa se aplicaba la m&eacute;trica adecuada, aprend&iacute; a medir mis emociones en metros rubenianos. Preparaba mi primera evasi&oacute;n. Pero entre la poes&iacute;a y la ciencia hay cierta regi&oacute;n intermedia: la Filosof&iacute;a, que unas veces es ciencia elevada a poes&iacute;a, y otras poes&iacute;a rebajada a ciencia. Sal&iacute; del Laboratorio para seguir los cursos de don Jos&eacute; Ortega y Gasset. Pas&oacute; de la F&iacute;sica a la Metaf&iacute;sica&hellip; Ortega y Gasset daba sus explicaciones universitarias colocado al extremo de una larga mesa, en torno de la cual nos sent&aacute;bamos sus alumnos&hellip; Sal&iacute;amos al anochecer, y yo, muchas veces, con la cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura bajo el brazo, me iba a bailar a Maxim&rsquo;s. Los mismos o&iacute;dos que recogieran momentos antes graves problemas metaf&iacute;sicos, recib&iacute;an ahora tangos y foxtrotes. Dentro de m&iacute; tuvo lugar el contacto c&oacute;smico de la categor&iacute;a kantiana y el tango argentino. Emparejamiento tan extra&ntilde;o no fu&eacute; est&eacute;ril. Tengo a todas mis obras por hijas de &eacute;l.<\/p>\n<p>&rdquo;La ciencia me atrajo nuevamente. Volv&iacute; a trabajar con Cabrera. Por su consejo me fui a Par&iacute;s el a&ntilde;o 19, a estudiar Astronom&iacute;a, a especializarme en mec&aacute;nica celeste. Pero volv&iacute; con un libro de versos, Reflejos, publicado el 21. Hab&iacute;a ido a Par&iacute;s a hacer un curso de Mec&aacute;nica celeste e hice celeste mec&aacute;nica&hellip; Pero cuando regres&oacute; a Madrid no era tampoco la poes&iacute;a lo que me inquietaba, sino la Econom&iacute;a pol&iacute;tica. Me pic&oacute; y me intoxic&oacute; esta nueva afici&oacute;n una tarde en Par&iacute;s, y en la Biblioteca de Santa Genoveva&hellip; Aquella tarde, en el pupitre de mi izquierda vi un libro abandonado. Era el Tratado de Econom&iacute;a pol&iacute;tica matem&aacute;tica, de Vilfredo Pareto. Lo hoje&oacute;, y tanto me interes&oacute;, que en dos meses no hice m&aacute;s que leer aquella obra.<\/p>\n<p>&rdquo;Por entonces, D&iacute;az-Canseco me present&oacute; a don Antonio Flores de Lemus, con quien estuve estudiando econom&iacute;a pol&iacute;tica durante algunos a&ntilde;os; mientras, por consejo suyo, segu&iacute;a la carrera de Leyes, que termin&oacute; el a&ntilde;o 24. Pronto comenc&eacute; a ser infiel a la econom&iacute;a, para coquetear de nuevo con la literatura; coqueteo que tuvo consecuencias, pues sali&oacute; de &eacute;l la novela Sentimental Dancing, publicada el 25. Como no hab&iacute;a llegado a ser astr&oacute;nomo, ni poeta, ni fil&oacute;sofo, tampoco ser&iacute;a economista. Ortega me dijo un d&iacute;a que yo soy el hombre que siempre est&aacute; dejando de ser algo. Ciert&iacute;simo. Mas esos seres que maduraron en m&iacute; los recogieron otros. Conozco a los que yendo a la zaga m&iacute;a ocuparon los puestos que varias veces me reserv&oacute; el destino; s&eacute; qui&eacute;n es el astr&oacute;nomo, el fil&oacute;sofo y el catedr&aacute;tico de Econom&iacute;a que yo no fui, esos que recogieron mis personalidades abandonadas y viven ahora posibles vidas m&iacute;as.&rdquo;<\/p>\n<p>En 1925 fund&oacute; en Madrid, con Benjam&iacute;n Jarn&eacute;s. Guillermo de Torre y otros escritores j&oacute;venes la revista literaria Plural, que tuvo corta vida. Tambi&eacute;n por entonces colabor&oacute;, sin asiduidad, como es su caracter&iacute;stica, en otras publicaciones, tales como las revistas Espa&ntilde;a y La Pluma. Y de esa fecha arranca su colaboraci&oacute;n, m&aacute;s continuada, pero espor&aacute;dica, en la Revista de Occidente. Posteriormente ha asomado su pluma, &eacute;sta es la justa expresi&oacute;n, a otras publicaciones. tambi&eacute;n ha hecho pinitos de conferenciante.<\/p>\n<p>&ldquo;Un padecimiento estomacal &mdash;sigue diciendo&mdash;me impuso, poco despu&eacute;s larga temporada de asueto y sever&iacute;simo r&eacute;gimen alimenticio. Al fin, tras de varios meses de abstinencia y reposo, el doctor me di&oacute; de alta un d&iacute;a, dici&eacute;ndome que mi est&oacute;mago no requer&iacute;a ya r&eacute;gimen alguno; es decir, que estaba ya en disposici&oacute;n de poder estropearlo otra vez.&rdquo;<\/p>\n<p>Valent&iacute;n Andr&eacute;s &Aacute;lvarez contrajo matrimonio en D&oacute;riga (Cornellana) con la se&ntilde;orita Carmen Corugedo, el 8 de septiembre de 1927.<\/p>\n<p>Dos a&ntilde;os despu&eacute;s hizo su primer ensayo de comedi&oacute;grafo, con la comedia &iexcl;Tarar&iacute;!, estrenada en el Teatro Lara, de Madrid, con gran &eacute;xito, al punto de ser el m&aacute;s resonante de aquella temporada. &iexcl;Tarar&iacute;! es una comedia de locos que est&aacute; inspirada en el cuento de Edgar Poe, El sistema del doctor Brea y el profesor Pluma, comedia rebosante de agudezas y situaciones gracios&iacute;simas, y que algunos directores de compa&ntilde;&iacute;a hab&iacute;an rechazado por irrepresentable. En el verano siguiente (1930) estren&oacute; en Oviedo con mediano &eacute;xito otra comedia, al volver del gran viaje, que no lleg&oacute; a ser puesta en escena en Madrid. Y en ese mismo a&ntilde;o public&oacute; una deliciosa novela. Naufragio en la sombra, que fu&eacute; otra afirmaci&oacute;n de sus excelentes cualidades de escritor. Porque entre lo que Valent&iacute;n Andr&eacute;s &Aacute;lvarez no ha querido o no ha llegado a ser, ha conseguido ser algo: uno de los primeros escritores espa&ntilde;oles de su generaci&oacute;n.<\/p>\n<p><strong>Obras publicadas en volumen:<\/strong><\/p>\n<p>I.&mdash;.Reflejos. (Madrid, 1921; poes&iacute;as.)<\/p>\n<p>II.&mdash;Sentimental-Dancing. (Madrid, 1925; novela.)<\/p>\n<p>III.&mdash;Tarar&iacute;&hellip; (Madrid, 1929; farsa c&oacute;mica en dos actos y un ep&iacute;logo, estrenada en el Teatro Lara, de Madrid, el 25 de septiembre de ese a&ntilde;o.)<\/p>\n<p>IV.&mdash;Naufragio en la sombra. (Madrid, 1930; novela.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Trabajos sin formar volumen:<\/p>\n<ol>\n<li>&mdash;Telara&ntilde;as en el cielo. (En la Revista de Occidente, Madrid, 1925; narraci&oacute;n.)<\/li>\n<li>&mdash;La templanza. (En el libro Las siete virtudes, Madrid, 1931, con G&oacute;mez de la Serna, Benjam&iacute;n Jarn&oacute;s, D&iacute;az Fern&aacute;ndez y otros.)<\/li>\n<\/ol>\n<p>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/p>\n<p>Alvarez (Valent&iacute;n Andr&eacute;s).&mdash; Pr&oacute;logo a su novela Naufragio en la sombra. (Madrid, 1930.)<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4928,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-5354","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/5354","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4928"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5354"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5354"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}