{"id":5364,"date":"2021-05-05T12:02:08","date_gmt":"2021-05-05T12:02:08","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=5364"},"modified":"2021-10-28T09:27:29","modified_gmt":"2021-10-28T09:27:29","slug":"alvarez-nicanor","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/alvarez-nicanor\/","title":{"rendered":"ALVAREZ (Nicanor)"},"content":{"rendered":"<p>Dibujante y tambi&eacute;n escritor contempor&aacute;neo, que ha hecho famoso en Argentina, donde reside desde hace un cuarto de siglo, su seud&oacute;nimo Alejandro Sirio, especialmente como ilustrador. Nacido en Oviedo el 26 de octubre de 1890. Hijo de don Ram&oacute;n &Aacute;lvarez y do&ntilde;a Carmen D&iacute;az, en modesto hogar de trabajadores<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de recibida muy aprovechadamente la instrucci&oacute;n primaria y sin otro porvenir que el de ser un empleado de comercio, decidi&oacute; probar fortuna en la emigraci&oacute;n y lleg&oacute; a la Argentina en julio de 1910.<\/p>\n<p>Sus ilusiones de emigrante tropezaron bien pronto con una amarga realidad. Lo ha dicho &eacute;l mismo en una entrevista con Luis Roberto Altamira, de la que son estas palabras: &ldquo;Me vi solo, desamparado, sin ning&uacute;n conocido, sin lumbre de hogar, entregado a los caprichos de la suerte como una astilla a las furias de una catarata.&rdquo; Breve fue, sin embargo, esta penuria: a los veinte d&iacute;as comenz&oacute; a asomar el sol en la negrura de su horizonte. &ldquo;&iexcl;qu&eacute; veinte d&iacute;as, se&ntilde;or!&raquo; Sal&iacute;a muy temprano del caser&oacute;n donde dorm&iacute;a, con un pedazo de pan en el bolsillo. Caminaba sin rumbo fijo. Ped&iacute;a colocaci&oacute;n en cualquier tienda, almac&eacute;n o negocio que hallaba. Al venir la noche, muerto de fr&iacute;o, cansado, con las medias rotas, sin obtener nada, volv&iacute;a al conventillo y entraba a mi cuarto para aislarme del mundo. Para llorar sin ser visto. Para morder el colch&oacute;n. Encuentra colocaci&oacute;n de dependiente en una tienda, que deja poco despu&eacute;s para ocupar un destino en una f&aacute;brica de calzado, bien retribuido.<\/p>\n<p>Aqu&iacute; comienza a ejercitar su latente vocaci&oacute;n para el dibujo. &ldquo;Los domingos &mdash;dice &eacute;l mismo&mdash;eran d&iacute;as de fiesta para m&iacute;, pues los pasaba dibujando. De esta locura de estar siempre haciendo l&iacute;neas rectas y l&iacute;neas quebradas no he podido curarme hasta la fecha.&rdquo; Dej&oacute; luego su plaza de la f&aacute;brica de calzados para desempe&ntilde;ar la de cajero en una tienda, destino mejor remunerado y que le dejaba m&aacute;s tiempo libre para dedicarlo a su arte.<\/p>\n<p>Solo, sin acudir a Academias ni recibir lecciones de nadie, el dibujante consigui&oacute; aciertos que celebraron sus amistades. Le lleg&oacute; la hora de darse a conocer al p&uacute;blico, cosa que relata &eacute;l mismo de esta graciosa manera: &ldquo;Un amigo y compatriota, que terminaba de inaugurar una sastrer&iacute;a en la Avenida de Mayo, me solicit&oacute; algunos figurines. Los hice, poniendo en ellos todo mi entusiasmo juvenil. El d&iacute;a que se present&oacute; en casa para retirarlos, yo, con modestia, lament&aacute;ndome de la brevedad del tiempo y medroso, los puse en sus manos. Mi amigo, al verlos, solt&oacute; una carcajada tan explosiva, tan fuerte, tan retumbante, que todos los vidrios chillaron y hasta un florero que hab&iacute;a en una repisa se vino abajo por los soplidos de tormenta que brotaban de su boca y de su enorme nariz.&rdquo; El autor temblaba ante el fracaso cuando el cliente puso t&eacute;rmino a su descompuesta hilaridad, asegur&aacute;ndole: &ldquo;Sois un humorista insigne&rdquo;, con lo que el artista pudo recobrar su perdida serenidad, pero qued&aacute;ndose un tanto perplejo ante el descubrimiento que hab&iacute;a hecho de s&iacute; mismo: &ldquo;De este modo&mdash;dice&mdash; encontr&eacute;me dibujante humorista, malgr&eacute; moi, hace veinte a&ntilde;os, m&aacute;s o menos.&rdquo;<\/p>\n<p>Los figurines expuestos en el escaparate de la sastrer&iacute;a llamaron la atenci&oacute;n de un cliente, y cr&iacute;tico del peri&oacute;dico El Sarmiento, capit&aacute;n Salvat, quien anim&oacute; al dibujante a dejar el comercio y conquistar la gloria como redactor art&iacute;stico de dicho diario, a lo que accedi&oacute; el solicitado, lleno de ilusiones.<\/p>\n<p>Dispuesto ya a seguir la vida que quisiera depararle su arte, volvi&oacute; a exhibir figurines humor&iacute;sticos de modas en la citada sastrer&iacute;a, cuando, por igual manera que la vez anterior, le llev&oacute; a su -lado don Manuel Mayol, director de la famosa revista ilustrada Caras y Caretas. Rodeado de toda clase de consideraciones, permaneci&oacute; en la Redacci&oacute;n de esta revista por espacio de unos catorce a&ntilde;os, durante los cuales la personalidad art&iacute;stica de Alejandro Sirio, como dibujante, caricaturista y pintor, conquist&oacute; una fama tan s&oacute;lida que trascendi&oacute; de las fronteras argentinas. Sobre esas manifestaciones de su inspiraci&oacute;n art&iacute;stica, y tambi&eacute;n la de cartelista y grabador, ensayadas con &eacute;xito, sobresale la de ilustrador de trazo precioso y expresivo, celebrado por el poeta M&eacute;ndez Calzada con un soneto que comienza:<\/p>\n<p>&ldquo;Sirio: no eres un hombre de los tiempos actuales. T&uacute; has debido surgir en el Renacimiento. Yo te imagino a veces en la paz de un convento decorando breviarios o ilustrando misales.&rdquo;<\/p>\n<p>Por entonces y despu&eacute;s la firma de Alejandro Sirio estuvo siempre solicitada por las publicaciones m&aacute;s importantes de la Argentina, particularmente las de Buenos Aires, y colabor&oacute; en el Diario Espa&ntilde;ol y las revistas, varias de ellas humor&iacute;sticas, Rubias y Morenas, Caradura, Alegr&iacute;a, Meterete, El Magazine, Cr&iacute;tica, Noticias Gr&aacute;ficas, Mundo Argentino, Almanaque Pcuser, Vida Policial y otras muchas. Despu&eacute;s que dej&oacute; la redacci&oacute;n de Caras y Caretas, pas&oacute; a colaborar en la hermosa revista semanal El Hogar y en los diarios La Prensa y La Naci&oacute;n, los m&aacute;s importantes de Buenos Aires, y en los que, como &eacute;l mismo dice &ldquo;con empu&ntilde;aduras y yelmos, con cascos de acero y perfiles hisp&aacute;nicos de viejos medallones ocup&eacute; los espacios que se me indican&rdquo;. Muchas de sus ilustraciones han alcanzado el &eacute;xito de que fueran reproducidas por revistas de Italia, Alemania, Inglaterra, Norteam&eacute;rica, Francia y Espa&ntilde;a.<\/p>\n<p>Para que toda la vida se desenvolviera en ambiente de arte, incluso en lo privado, Alejandro Sirio contrajo matrimonio con la pintora argentina do&ntilde;a Carlota Stein, que, seg&uacute;n palabras de su esposo, &ldquo;posee el talento de las estrellas&rdquo;.<\/p>\n<p>El &eacute;xito tal vez m&aacute;s rotundo y resonante de Alejandro Sirio ha sido el alcanzado como ilustrador, con m&aacute;s de un centenar de dibujos, de la novela La gloria de don Ramiro, de que es autor don Enrique Larreta. De esta labor art&iacute;stica dijo don Alberto Gerchunoff: &ldquo;Sirio ha realizado con las ilustraciones de La gloria de don Ramiro la obra perdurable que lo acredita como uno de los artistas m&aacute;s insignes. Obra de virtuosidad ardua, de hombre que elude el m&aacute;s licito subterfugio, de obstinado ce&ntilde;imiento a un fin coherente, nos proporciona con sus dibujos, tan virilmente honestos, un incentivo a la emoci&oacute;n po&eacute;tica para acercarnos a la Espa&ntilde;a que quiso restituir a una nueva realidad. Al desenmascarar a la Espa&ntilde;a pret&eacute;rita de la fantasmagor&iacute;a en que acostumbran a sepultarla, nos ha llevado a una Espa&ntilde;a en que la fantas&iacute;a profusa nace de la apreciaci&oacute;n detallada de lo real. Y &uacute;nicamente un gran artista puede darnos un tesoro de poes&iacute;a sin proponerse de antemano poetizar su tema; un artista, es decir, un poeta.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de haber&nbsp; llegado a Buenos Aires&mdash;dice el propio Alejandro Sirio&mdash; y con el dinero que Enrique Larreta me di&oacute; por las estampas de La gloria de don Ramiro, sal&iacute; de la d&aacute;rsena rumbo a Asturias, con el objeto de visitar a mi madre. De all&iacute; pas&oacute; a Madrid y luego a Par&iacute;s, o mejor dicho, a Montparnasse. De &eacute;ste y otros viajes realizados dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde tendr&aacute;n noticias los que lean mi libro De Montparnasse a Palermo.&rdquo;<\/p>\n<p>Desconocemos si a la hora de redactar el presente estudio se habr&aacute; publicado dicho libro; pero antes, como fruto de sus impresiones y observaciones de esos viajes, public&oacute; en las ediciones dominicales de La Naci&oacute;n unas cr&oacute;nicas que fueron muy le&iacute;das y celebradas.<\/p>\n<p>Varias de sus obras art&iacute;sticas han sido adquiridas por Museos argentinos, y en junio de 1931 celebr&oacute; en el Sal&oacute;n Witcomb de Buenos Aires una Exposici&oacute;n de treinta dibujos, con los que alcanz&oacute; un gran &eacute;xito, movidas a elogio las plumas de los m&aacute;s autorizados cr&iacute;ticos de arte.<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p>Altamira (Luis Roberto). &mdash; La vida novelesca de Alejandro Sirio. (En Los Principios, C&oacute;rdoba, Argentina, 11 de junio de 1933)<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4930,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-5364","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/5364","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4930"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5364"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5364"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}