{"id":5824,"date":"2021-06-30T14:43:31","date_gmt":"2021-06-30T14:43:31","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=5824"},"modified":"2021-12-09T17:05:11","modified_gmt":"2021-12-09T17:05:11","slug":"ochoa-juan-de","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/ochoa-juan-de\/","title":{"rendered":"OCHOA (Juan de)"},"content":{"rendered":"<p>C&eacute;lebre literato del siglo XIX. &laquo;Juan Ochoa &ndash;hemos dicho en otra ocasi&oacute;n&ndash; es uno de los m&aacute;s preclaros ingenios asturianos, cuya deplorable muerte prematura ha privado a las letras espa&ntilde;olas de una de las m&aacute;s s&oacute;lidas glorias del siglo XIX. Fueron tan breves su vida y obra que, de no haber sido esta un sazonado fruto, poco habr&iacute;a que decir de &eacute;l. Vive algo menos de treinta y cinco a&ntilde;os y deja como rastro de su vida tres novelas y algunos cuentos, como labor de perdurable integraci&oacute;n al vast&iacute;simo tesoro de la literatura hispana&raquo;.<\/p>\n<p>Naci&oacute; Juan Ochoa en Avil&eacute;s el 4 de noviembre de 1864, en hogar acomodado constituido en matrimonio por el tambi&eacute;n avilesino y escritor Fernando Mar&iacute;as de Ochoa, rese&ntilde;ado a continuaci&oacute;n, y do&ntilde;a Mar&iacute;a Cleof&eacute; Betancourt, de origen cubano. Es hermano suyo el rese&ntilde;ado a continuaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En los albores de la adolescencia, probablemente en 1874, Juan&nbsp; Ochoa se traslada con sus padres a Oviedo, y aqu&iacute; transcurre casi enteramente el resto de su corta vida. Dotado de extraordinaria inteligencia y gran af&aacute;n de saber, cursa bachillerato en el Instituto de segunda ense&ntilde;anza y la carrera de Derecho en la correspondiente Facultad universitaria.<\/p>\n<p>Le distingu&iacute;an en la poblaci&oacute;n estudiantil su agudo ingenio y la cultura que, al margen de los libros de texto, procur&oacute; acumular en Arte, Literatura, Filosof&iacute;a e Historia. Todo acud&iacute;a en su esp&iacute;ritu en torno a una ideolog&iacute;a democr&aacute;tica y liberal, en consecuencia con las ideas revolucionarias precursoras de la instauraci&oacute;n de la primera Rep&uacute;blica y triunfantes en el breve tiempo de la Rep&uacute;blica misma, que tal fue una de las principales caracter&iacute;sticas de su formaci&oacute;n cultural. Era un republicano sincero y desinteresado de todo af&aacute;n de medro y libre de bastardos sentimientos de toda especie.<\/p>\n<p>Para &eacute;l lo era todo el ideal, y por esto se encontr&oacute; sin vocaci&oacute;n para ejercer la carrera de abogado que hab&iacute;a elegido y terminado, a la vez que le arrastraba un ejercicio tan escasamente productivo como el de escritor. sus primeros ensayos de tal, con pluma ya maestra, corresponden a los &uacute;ltimos tiempos estudiantiles en algunos peri&oacute;dicos democr&aacute;ticos de Oviedo, casi todos de corta vida, entre ellos La Democracia Asturiana (1884). Algo despu&eacute;s (1885), colabor&oacute; en otro peri&oacute;dico&nbsp; de mayores pretensiones, La Libertad, fundado y dirigido por el entonces palad&iacute;n republicano Melquiades &Aacute;lvarez, y en el que redact&oacute; una secci&oacute;n con &aacute;tica pluma bajo el t&iacute;tulo de Parola y firmada con el seud&oacute;nimo de Miquis, que le dio mucha fama. Entre otros peri&oacute;dicos que se avaloraron con cr&oacute;nicas, cr&iacute;ticas y cuentos de Ochoa en a&ntilde;os inmediatamente posteriores est&aacute;n El Carbay&oacute;n y El Liberal Asturiano, de Oviedo, y El Atl&aacute;ntico, de Santander.<\/p>\n<p>Horro de ambiciones, dominado por una excesiva modestia, Ochoa no piensa en abandonar la capital provinciana, donde vive feliz dedicado a sus estudios favoritos y a sus actividades productoras como escritor. Los ovetenses estiman la bondad que rezuma su car&aacute;cter y admiran y celebran las sales de su ingenio. Entre los amigos que en Oviedo le estimulan a trasladarse a Madrid donde podr&iacute;a brillar espl&eacute;ndidamente figura Clar&iacute;n, que ya ejerce de catedr&aacute;tico en Oviedo y siente por Ochoa una paternal devoci&oacute;n correspondida filialmente por este, busc&aacute;ndose ambos cotidianamente para departir por el Campo de San Francisco sobre todo lo humano y todo lo divino. Otros amigos car&iacute;simos, como el tambi&eacute;n malogrado Tomas Tuero y Armando Palacio Vald&eacute;s, que residen en Madrid, le atraen desde aqu&iacute; para que vaya a luchar por la fama entre ellos. Pero &eacute;l resiste todas las sugestiones: la falta de ambici&oacute;n, el profundo amor al terru&ntilde;o, lo poco consistente de su salud son otras tantas trincheras en que se ampara contra los persistentes ataques.<\/p>\n<p>Pertrechado de espl&eacute;ndida cultura literaria, maduro exquisitamente el ingenio, armado de una pluma formidablemente dotada de todos los recursos de un gran escritor, sale de Oviedo a la conquista de la posici&oacute;n y el renombre que le vaticinan sus amigos. Poca gente le conoce en Madrid, pero &eacute;l se no da pronto, no solo a conocer, sino a celebrar y aplaudir desde las columnas del citado diario republicano La Justicia, particularmente con sus graciosas e intencionadas Parolas.<\/p>\n<p>&laquo;Desde los primeros art&iacute;culos &ndash;dice Altamira&ndash;, vimos todos que aquel no era un principiante, sino un escritor hecho y derecho; y sus finas s&aacute;tiras pol&iacute;ticas, sus perspicaces cr&iacute;ticas sociales o de Literatura, lo que &eacute;l llamaba con t&iacute;tulo com&uacute;n&nbsp; Parola, encerraban siempre algo original, fresco, nuevo, que extra&ntilde;aba y seduc&iacute;a juntamente. Entreverados con las Parolas public&oacute; algunos cuentos, que ten&iacute;an ya todas las cualidades desarrolladas poco despu&eacute;s en las novelas&hellip; Los lectores de fino gusto, para los que no pasa inadvertido nada de lo que vale, le&iacute;an con af&aacute;n los escritor de Ochoa y se preguntaban a cada paso en el Ateneo, en el Congreso, por el autor.., El mismo Men&eacute;ndez y Pelayo, que elogia pocas veces, me habl&oacute; de los cuentos de Juan, que el interesaban mucho&raquo;.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a Ochoa por musas, como dice Clar&iacute;n, &laquo;la beldad y la gracia&raquo;. Esto, unido a una gran cultura, justifica que le acredite Altamira como &laquo;uno de los m&aacute;s geniales representantes de las nuevas generaciones&raquo;.<\/p>\n<p>Consagrada su pluma desde la Justicia, con el aplauso de los doctos y del p&uacute;blico en general, se le abrieron las puertas de otras importantes publicaciones, en las que colabor&oacute; durante su breve estancia de un a&ntilde;o en Madrid y posteriormente. Entre ellas figuran los diarios El Progreso y El Imparcial y las revistas Madrid C&oacute;mico, La Espa&ntilde;a Moderna y Revista Cr&iacute;tica de Historia y Literatura Espa&ntilde;olas, Portuguesas e Hispanoamericanas (1896),<\/p>\n<p>todas de Madrid, dirigida tambi&eacute;n por Altamira esta &uacute;ltima, y la revista barcelonesa Barcelona C&oacute;mica. Todos los g&eacute;neros y, dentro de ellos, todos los temas le son igualmente f&aacute;ciles y su nombre y su seud&oacute;nimo Miquis alcanzan una extensa y s&oacute;lida reputaci&oacute;n. La cr&iacute;tica literaria y teatral as&iacute; como los estudios biogr&aacute;fico-cr&iacute;ticos son manifestaciones de las que m&aacute;s contribuyen a robustecer su fama.<\/p>\n<p>Pero su endeble salud y la nostalgia de la tierra nativa no le dejan continuar la intensa actividad literaria a que se ve sometido en Madrid y en 1893 regresa a Oviedo deseoso y necesitado de un medio ambiente m&aacute;s apacible.<\/p>\n<p>Antes de finalizar su breve permanencia en Madrid escribe la primera novela, Su amado disc&iacute;pulo, que aparece al p&uacute;blico al a&ntilde;o siguiente en un tomo con otras debidas a las plumas de rafael Altamira y Tom&aacute;s Carretero. Con esta novela Ochoa cosech&oacute; una abundante cosecha de subidos elogios, entre los que figuran los de Pereda, Men&eacute;ndez y Pelayo, P&eacute;rez Gald&oacute;s y la Pardo Baz&aacute;n. Y las ponderaciones le llegaron tambi&eacute;n del extranjero. &laquo;No solo en Espa&ntilde;a &ndash;afirma Altamira&ndash;, sino en el extranjero, donde la Revue Hispanique dijo del malogrado autor alabanzas que muchos escritores viejos no han escuchado todav&iacute;a ni escuchar&aacute;n nunca&raquo;.<\/p>\n<p>Desde Oviedo dio a conocer en la famosa revista madrile&ntilde;a La Espa&ntilde;a Moderna la segunda novela, Los se&ntilde;ores de Hermida, y en el diario El Imparcial, uno de sus cuentos m&aacute;s celebrados: El vino de la boda. &Uacute;ltimamente, en el a&ntilde;o 1898, uno antes de su muerte, apareci&oacute; al p&uacute;blico en volumen otra novela, Un alma de Dios, seguramente la m&aacute;s conocida y famosa, que se tradujo al franc&eacute;s en 1900. En este a&ntilde;o apareci&oacute; tambi&eacute;n en volumen la anteriormente citada, a la que van agregados algunos cuentos y otros escritos. Y en el telar ten&iacute;a otras novelas, una de ellas solamente bautizada con el t&iacute;tulo de Los amores de Florita, sobre cuyas primeras cuartillas suspendi&oacute; para siempre en alto la pluma de tan privilegiado ingenio.<\/p>\n<p>Juan Ochoa era tan flaco de cuerpo como robusto de esp&iacute;ritu, en contradicci&oacute;n con el cl&aacute;sico apotegma. Rostro alargado como para otro retrato del Greco, y p&aacute;lida tez, indicios ambos del padecimiento que socavaba su organismo endeble. Por eso ha escrito Clar&iacute;n que &laquo;se fue muriendo con tal modestia &ndash;como apagando el ruido de sus pasos al andar&ndash;, que de &eacute;l quisiera decir, no que se muri&oacute;, sino que se fue con Dios, como dice la Biblia de Isa&iacute;as&raquo;. En el pobre albergue de su cuerpo viv&iacute;a un esp&iacute;ritu opulento en inquietudes hondas, emocional, bondadoso y un tanto burl&oacute;n. De hombre bondadoso integralmente bastan para acreditarle la ternura y delicadez con que trata a sus personajes novelescos que desempe&ntilde;an papel amable y, sobre todo, la benevolencia y comprensi&oacute;n que tiene para los de vida o misi&oacute;n censurable. Y a&uacute;n mejor que esto revela su bondad la frecuencia con que ni&ntilde;os y animales dom&eacute;sticos tienen importante representaci&oacute;n en sus novelas y cuentos.<\/p>\n<p>En la formaci&oacute;n de esta alma buena entraba una apreciable medida de tendencia a la burla, lo que daba singular gracejo a su pluma. De su propensi&oacute;n, por lo mismo, a la s&aacute;tira, se quedaba esta siempre en un tono dulz&oacute;n. No causan hilaridad los personajes que satiriza, porgue los presenta ridiculizados sin violencia ni sa&ntilde;a, para que los compadezcamos y disculpemos. &laquo;Jam&aacute;s hab&iacute;a una gota de hiel en su lengua ni en su pluma&raquo;, como dice Clar&iacute;n.<\/p>\n<p>Este mismo famoso cr&iacute;tico, que tan &iacute;ntimamente conoci&oacute; a Ochoa pondera de &eacute;l otra excelente cualidad: &laquo;En el mundo no ha habido &ndash;afirma&ndash; hombre m&aacute;s modesto que Ochoa: lo era por naturaleza, por aquello de pensar poco en s&iacute; mismo&raquo;.<\/p>\n<p>Todas esas peregrinas cualidades del hombre y del escritor ten&iacute;an que dar un fruto literario de alta estimaci&oacute;n. Sus cuentos y novelas tienen consistencia para salvar todas las mudanzas del gusto y de la moda. Un alma de Dios es toda una obra maestra. La vida de Justo Cancienes, el empleadillo de la Diputaci&oacute;n de Nuvareda (Oviedo), casado con la viuda casquivana Marcelina Llanos, es una de esas tragedias que saben a Balzac, Dickens o P&eacute;rez Gald&oacute;s.<\/p>\n<p>&laquo;Jam&aacute;s hizo Ochoa &mdash; dice Andr&eacute;s Gonz&aacute;lez Blanco&ndash; profesi&oacute;n de naturalista, de esos de botiqu&iacute;n y letrina; pero sus obras sentimentales sin afectaci&oacute;n, de un realismo ingenuo y conmovedor, valen por muchos mamotretos donde inventariaron los naturalistas de bajo vuelo los acontecimientos, personajes y cosas de su ciudad &laquo;, Y una autoridad tan respetable como Fitzmaurice-Kelly comenta en su Historia de la literatura espa&ntilde;ola que en las tres novelas &laquo;nos ha dejado tres modelos de cuentos, notables por su verdad y su belleza&raquo;.<\/p>\n<p>Entre sus cuentos hay dos de originalidad y emoci&oacute;n extraordinarias. Son los que tienen por protagonistas al gato y una mosca, respectivamente, el &uacute;ltimo de los cuales ha recogido el autor de esta obra en la antolog&iacute;a Cuentistas Asturianos.<\/p>\n<p>No menos original y donoso es Ochoa como cronista. En el tomo n&uacute;mero III hay un modelo de cr&oacute;nica digno de una antolog&iacute;a espa&ntilde;ola. Es aquella en forma de carta escrita por el r&iacute;o Navia a Campoamor, dolido de la ausencia en que le tiene el poeta. Tambi&eacute;n fue Ochoa en alg&uacute;n instante poeta. Poeta de coplas que se imprimieron despu&eacute;s de su muerte en el citado volumen. En una de ellas hace este vaticinio para despu&eacute;s de su muerte:<\/p>\n<p>El d&iacute;a que muera yo,<br>\ntodos llorar&aacute;n de pena;<br>\ntodos, como la campana,<br>\nes decir, todos de lengua.<\/p>\n<p>Falleci&oacute; Juan Ochoa en Oviedo el 26 de abril de 1899, y contra lo que afirma ese augurio, su muerte caus&oacute; muy hondo sentimiento.<\/p>\n<p>La villa natal ha consagrado a la perpetuidad de su memoria una calle, inaugurada originalmente con su nombre el 29 de setiembre de 1922. Todos los homenajes recibidos en vida y en muerte se reducen a este.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras publicadas en volumen:<\/strong><\/p>\n<p>I.-Su amado disc&iacute;pulo. (Madrid, 1894; novela, con otras en el mismo volumen de Rafael Altamira y Tom&aacute;s Carretero)<\/p>\n<p>II.-Un alma de Dios. (Barcelona, 1898; novela en la Colecci&oacute;n Elsevir)<\/p>\n<p>III.-Los se&ntilde;ores de Hermida- (Barcelona, 1900; novela en &iacute;dem, precedida de un pr&oacute;logo de Leopoldo Alas (Clar&iacute;n); y una semblanza de Altamira y seguida de algunos cuentos y otros escritos; publicada antes, 1896, en la revista madrile&ntilde;a La Espa&ntilde;a Moderna; uno de los cuentos, La &uacute;ltima mosca, reproducido en Cuentistas asturianos del autor de la presente obra)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas<\/strong><\/p>\n<p>Altamira (Rafael).-Una semblanza. (Al frente del volumen III de la anterior relaci&oacute;n, trabajo publicado antes en la revista Cr&iacute;tica de Historia y Literatura, Madrid, mayo y junio de 1899)<\/p>\n<p>An&oacute;nimo.- Una necrolog&iacute;a. (En El Carbay&oacute;n, Oviedo, 28 de abril de 1899)<\/p>\n<p>Clar&iacute;n (Leopoldo Alas).- Una semblanza. (En El Carbay&oacute;n, Oviedo, 8 de junio de 1899; reproducida de El Imparcial, de Madrid)<\/p>\n<p>&iuml;dem.- Pr&oacute;logo al volumen III de la anterior relaci&oacute;n<\/p>\n<p>Gonz&aacute;lez Blanco (Andr&eacute;s).-Comentarios. (En la Historia de la novela en Espa&ntilde;a desde el romanticismo hasta nuestros d&iacute;as, Madrid<\/p>\n<p>Su&aacute;rez&ndash;Espa&ntilde;olito (Constantino)&ndash; Una semblanza. (En la obra Cuentistas asturiano. Madrid 1930)<\/p>\n<p>&Iuml;dem.-Asturianos de anta&ntilde;o: Juan Ochoa y Betancourt. (En el Diario de la Marina, Habana, 25 de abril de 1932)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5199,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-5824","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/5824","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5199"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5824"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5824"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}