{"id":6571,"date":"2021-11-25T17:54:11","date_gmt":"2021-11-25T17:54:11","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=6571"},"modified":"2021-12-17T17:43:56","modified_gmt":"2021-12-17T17:43:56","slug":"arguelles-meres-y-valdes-antonio-de","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/arguelles-meres-y-valdes-antonio-de\/","title":{"rendered":"ARG\u00dcELLES MERES Y VALDES (Antonio de)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una de las personalidades asturianas mas conspicuas del siglo XVI, injusta y casi totalmente olvidada, por no decir desconocida. F<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">u&eacute; en la decadente o, mejor dicho, deca&iacute;da centuria mencionada de la vida nacional, uno de los pocos hombres que sobresalieron de la corrupci&oacute;n ambiente como gobernante de probidad y rectitud <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">ejemplares, asentadas en extensa y s&oacute;lida sabidur&iacute;a. Lleg&oacute; a la presidencia del Consejo de Castilla por merecimientos propios, no s&oacute;lo desligado de las intrigas cortesanas, sino en constante oposici&oacute;n a ellas. Fu&eacute; un magistrado en quienes los Campomanes y los Jovellanos, por citar solo a dos asturianos que fueron cumbres del siglo XVI espa&ntilde;ol, encontraron un antecedente enaltecedor. Figur&oacute; como &ldquo;uno de los mas ilustres y fieles servidores del rey Carlos I&rdquo;, dicho sea con palabras de Fuertes Acevedo en Biblioteca de escritores asturianos. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El can&oacute;nigo Gonz&aacute;lez de Posada recuerda acerca de esta personalidad, en memorias hist&oacute;ricas del Principado de Asturias, un suceso afirmativo de su alta reputaci&oacute;n. &ldquo;En un memorial &mdash;dice &mdash; que presentaron a Felipe V los Colegios Mayores, entre los grandes m&eacute;ritos que alegaban de sus individuos en servicio de la corona, era uno que don Antonio de Arg&uuml;elles Vald&eacute;s fu&eacute; presidente de Castilla, ministro en quien se unieron la sabidur&iacute;a, la justicia y la prudencia sin confundirse. Para merecer el m&aacute;s debido aplauso&rdquo;&rsquo;. Escritores coet&aacute;neos suyos tuvieron a gala dedicarle sus libros con fervientes paneg&iacute;ricos. Por contraste, en libros modernos adecuados para que se recordara su enaltecida personalidad, se echa de menos hasta su nombre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Naci&oacute; don Antonio de Arg&uuml;elles Meres y Vald&eacute;s en la parroquia de Meres (Siero), seg&uacute;n su hermano, don Francisco, su mas ver&iacute;dico bi&oacute;grafo, el d&iacute;a o la noche de San Antonio de Padua (13 de junio) del a&ntilde;o 1643. Por lo que resulta equivocada la fecha de 1649 que anota Fuertes Acevedo. Fueron sus padres don Toribio Arg&uuml;elles Qui&ntilde;ones de Meres y Vald&eacute;s y do&ntilde;a Francisca de Posada, ambos de noble linaje. Sus apellidos verdaderos, usados a la manera establecida posteriormente, debieran ser los de Arg&uuml;elles de Posada, y as&iacute; le anotan algunos al citarle. Pero &eacute;l ha usado solamente los apellidos paternos, con la supresi&oacute;n del Qui&ntilde;ones. Y as&iacute; es como m&aacute;s se le conoce. No falta tampoco quien le anote con los apellidos de Arg&uuml;elles Vald&eacute;s, con Supresi&oacute;n de los intermedios, que es el caso de Gonz&aacute;lez de Posada en la obra anteriormente aludida y de otros. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">F<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">u&eacute; sobrino del arzobispo Fernando de Vald&eacute;s, fundador de la Universidad de Oviedo, pero ha de entenderse este parentesco en remoto grado, dada la distancia de mas de centuria y media entre el nacimiento de ambos.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;Cu&eacute;ntase &mdash; anota su hermano don Francisco &mdash; que, al nacer, un religioso franciscano, astr&oacute;nomo y matem&aacute;tico, que por casualidad se hallaba en la casa, dijo: Si este ni&ntilde;o no muere en la infancia, ser&aacute; muy singular y celebrado en estos reinos. Vale esta referencia como mero dato curioso, ya que en punto a predicciones, cuando no est&aacute;n inventadas con posterioridad a los hechos aludidos, s&oacute;lo se recuerdan las que aciertan.&raquo;<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;A los siete a&ntilde;os &mdash; dice tambi&eacute;n su citado hermano &mdash; ya se adelant&oacute; a los otros (hermanos mayores) en rudimentos de la escuela de ni&ntilde;os, y de all&iacute; a los trece, en que supo la gram&aacute;tica cumplidamente, de suerte que pod&iacute;a ser maestro de ella, fu&eacute; descubriendo el feliz y claro ingenio, comprensi&oacute;n y memoria de que Dios le ha dotado, con una condici&oacute;n tan pac&iacute;fica, tan pausada, tan humilde, cortesana y suave, que siempre atrajo y enamoro con ella a cuantos le han conocido y comunicado hasta la hora presente, sin desigualdad ni alteraci&oacute;n alguna.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estudi&oacute; posteriormente Humanidades en la Universidad de Oviedo y pas&oacute; luego al Colegio de San Pelayo, de Salamanca, en el que ingres&oacute; el 10 de diciembre de 1660.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">En el libro de recepciones de ese colegio, del que fu&eacute; rector en el a&ntilde;o 1671, se anota lo siguiente: &ldquo;Sali&oacute; a la oposici&oacute;n de las c&aacute;tedras de Leyes de esta Universidad (Salamanca) a los siete a&ntilde;os de colegio, y a los seis de opositor dej&oacute; la de Instituta, paso a la de c&oacute;digo m&aacute;s antigua y muy luego a la de v&iacute;speras (10 de abril de 1677), sin faltarle voto alguno; y en este tiempo (13 de julio) se gradu&oacute; de licenciado&hellip;, despu&eacute;s de lo cual paso de este colegio al de San Bartolom&eacute;, de esta ciudad, en el cual Ilev&oacute; el primer a&ntilde;o de catedra de prima (19 de agosto de 1678).&rdquo;<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Refiri&eacute;ndose a su nombramiento de profesor de Instituta en la Universidad de Salamanca en 1675, dice el hermano que lo obtuvo &ldquo;de edad de treinta y dos a&ntilde;os, cuando los mas de su edad suelen empezar sus oposiciones, y no llegar a la &uacute;ltima y primera c&aacute;tedra hasta los sesenta o m&aacute;s adelante, y no se sabe que otro alguno haya llegado a conseguirla en tan tiernos y pocos a&ntilde;os&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su fama de sabio en el conocimiento de las leyes trascendi&oacute; pronto mas all&aacute; de los centros de ense&ntilde;anza salmantinos, y, reconocida en las altas esferas oficiales y gubernamentales, el Supremo y Real Consejo le nombr&oacute; el 27 de enero de 1679 alcalde del crimen de la Chanciller&iacute;a de Granada, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">cargo del que no Ileg&oacute; a posesionarse por haberle sido conferido el mismo en la Chanciller&iacute;a de Valladolid poco despu&eacute;s.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">En el desempe&ntilde;o de este destino, el primero de su brillante carrera de magistrado, di&oacute; reiteradas pruebas de hombre integro y bondadoso. Fu&eacute; una de ellas, acaso la mas notable, aunque nos parezca ahora asunto de escasa monta, la soluci&oacute;n que di&oacute; a un grave conflicto popular producido en Valladolid a causa de la escasez de subsistencias. No hab&iacute;a trigo en la ciudad, y el pueblo, falto de su primer alimento, se amotin&oacute; contra las autoridades. Los dignatarios de la Chanciller&iacute;a no encontraban modo de remediar el mal, y la protesta popular adquirid tonos violentos peligrosos. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entonces fu&eacute; cuando Arg&uuml;elles se ofreci&oacute; a mediar en el pleito para calmar los &aacute;nimos, dispuesto a recorrer la poblaci&oacute;n con misi&oacute;n apaciguadora.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Mientras el presidente y los oidores de la Canciller&iacute;a y otras autoridades se quedaron llenos de temor por la vida de &eacute;l y la propia. Arg&uuml;elles recorri&oacute; las calles sembrando la calma y la confianza y requiriendo al vecindario para que se reuniera con &eacute;l en la plaza Mayor y resolver la causa de la protesta pac&iacute;ficamente. Cuando hubo reunido al pueblo, areng&oacute; a &eacute;ste para que depusiera la violencia, prometi&eacute;ndole, en cambio, que &eacute;l mismo saldr&iacute;a aquella noche por las villas y lugares de la comarca, y que andar&iacute;a toda la provincia hasta llenar de trigo la ciudad, y que no volver&iacute;a a ella hasta cumplirlo.&rdquo;<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">La furia de los vallisoletanos se troc&oacute; en risue&ntilde;a esperanza, que pronto tuvo regocijada realidad. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Sali&oacute; &ldquo;aquella misma noche &mdash; sigue diciendo el hermano &mdash; como lo hab&iacute;a ofrecido, en busca del socorro, con tan feliz suerte, que en menos de quince d&iacute;as previno y consigui&oacute; m&aacute;s de doscientas fanegas de trigo, que fu&eacute; encaminando a la ciudad sucesivamente, sacando del pecado enorme de avaricia a muchos seglares y eclesi&aacute;sticos, y aun a se&ntilde;ores obispos, que lo ten&iacute;an ventilado y escondido de venderlo a&uacute;n a mas subido precio&rdquo;.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">A su regreso, el pueblo le recibi&oacute; en triunfo con las m&aacute;s encendidas muestras de entusiasmo, y, entre otras coplas alusivas al suceso que hab&iacute;a librado del hambre a la ciudad, le dedic&oacute; &eacute;sta: &ldquo;Todos los oidorcicos no valen nada; don Antonio de Arg&uuml;elles lleva la gala.&rdquo; Este suceso le vali&oacute; estimaciones acendradas de toda la poblaci&oacute;n y entre la gente de leves se le rodeo de un gran respeto. Y tanto se estimaba su opini&oacute;n, recta y autorizada, que, no obstante la modestia de su cargo, el Supremo y Real Consejo somet&iacute;a frecuentemente a su asesoramiento asuntos muy delicados.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Por esta &eacute;poca (1682), contrajo matrimonio con la se&ntilde;orita de noble alcurnia Mar&iacute;a Antonia Herrera de la Concha, de Valladolid, de la que no ha dejado sucesi&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al a&ntilde;o siguiente fu&eacute; ascendido a oidor de la Canciller&iacute;a de esa ciudad, cargo en el que afirm&oacute; sus m&eacute;ritos por espacio de algunos a&ntilde;os, hasta que, en 1685 y en 1687, le confiri&oacute; el rey el de alcalde de Casa y Corte.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">En el cumplimiento de esta nueva actividad conquist&oacute; ya los m&eacute;ritos definitivos para el ascenso a las mas altas magistraturas. Los Reales Consejos le encomendaron asuntos muy delicados que &eacute;l supo resolver con tacto y autoridad insuperables. Una de las mas dif&iacute;ciles comisiones fu&eacute; la de servir de arbitro, por encargo especial del monarca, entre los vecinos de Hendaya y Fuenterrabia, gravemente desavenidos. La causa de tal desavenencia, degenerada en disturbios graves, fu&eacute; la pesca en aguas del rio Bidasoa que separa a esas dos ciudades, a Espa&ntilde;a de Francia. Vecinos de Fuenterrabia dieron muerte a mosquetazos a otros de Hendaya, a consecuencia de lo cual el rey franc&eacute;s presento reclamaci&oacute;n al espa&ntilde;ol, y el litigio fu&eacute; resuelto por Arg&uuml;elles a satisfacci&oacute;n de ambas partes, sin detenerse a considerar los riesgos de Ilevar a cabo su misi&oacute;n entre gente montaraz de la que rehu&iacute;an toda mediaci&oacute;n otros magistrados.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Tan repetidas muestras de excelente magistrado movieron al rey a conferirle el cargo de fiscal del Consejo de Indias (1690), y poco despu&eacute;s, el de oidor del mismo consejo. Como tal consejero ha escrito importantes informes jur&iacute;dicos, que se reputan de modelos por la riqueza de doctrina. En 1694 paso a fiscal del Consejo de Castilla y dos a&ntilde;os despu&eacute;s a presidente o gobernador, como entonces se dec&iacute;a, de ese mismo consejo, que era el mas alto destino en la gobernaci&oacute;n del estado espa&ntilde;ol.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Resolviose su majestad a exaltarle a la Presidencia de Castilla &mdash; se anota en el libro de recepciones del Colegio de San Pelayo, de Salamanca &mdash; en tiempo bien calamitoso, que fuera f&aacute;cil perderse en &eacute;l aun al m&aacute;s lisonjero pol&iacute;tico; pero este gran caballero y discreto ministro supo manejar tan diestramente las riendas del gobierno que no hubo en el discurso de &eacute;l quien justamente se pudiese quejar por ofendido.&rdquo; Dos a&ntilde;os y dos meses prest&oacute; servicios en este elevado cargo, a pesar de las dificultades que encontraba en los c&iacute;rculos cortesanos de aquel rey epil&eacute;ptico que se conoci&oacute; por El Hechizado, apodo con que se ha disimulado su cretinismo. Al fin, hombre de nobles y rectos procederes, no pudo soportar aquella atm&oacute;sfera en que viv&iacute;a el monarca, y renunci&oacute; a su puesto en marzo de 1698. Carlos II le concedi&oacute; entonces, en gracia a sus muchos y meritorios servicios, el t&iacute;tulo de marques de Paranza y cinco mil ducados de renta anual, bajo condici&oacute;n de residir en Madrid, con lo cual continuo siendo consejero, solo que privadamente, para los asuntos importantes de Estado.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Viv&iacute;a en su retiro &ldquo;tan desnudo y pobre &mdash; dice el tantas veces citado hermano y bi&oacute;grafo&mdash;como cuando empez&oacute; su carrera en Salamanca&rdquo;. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Era hombre de austeridad y generosidad tan ejemplares, que se olvidaba de s&iacute; mismo por favorecer al pr&oacute;jimo, especialmente a sus coet&aacute;neos, &ldquo;y solo se puede decir que los menos afortunados con su ilustr&iacute;sima han sido sus mas cercanos deudos&rdquo;. No ha de tomarse tan al pie de la letra lo de la desnudez y la pobreza, puesto que pudo reconstruir la iglesia de Santa Ana de Meres y dejar algunos bienes de fortuna.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Arg&uuml;elles Meres y Vald&eacute;s falleci&oacute; en Madrid en el a&ntilde;o 1709. Fuertes Acevedo da la fecha de enero 13 del 1710, equivocada, por lo menos, en cuanto al a&ntilde;o. Sus restos fueron inhumados en el cementerio de San Gil.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">De sus numerosos escritos, casi todos redactados en raz&oacute;n de sus cargos oficiales, no ha dejado ninguno impreso, y solo se sabe el paradero del anotado mas abajo en primer lugar.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><strong>Obras in&eacute;ditas:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">I.&mdash;De pactis resolutis in diem addictionis et commissario in venditione. (MS. en un tomo tama&ntilde;o cuarto, depositado en la Biblioteca <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">de la Universidad de Salamanca.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">II.&mdash;Memorial contra la Universidad de Salamanca. (MS. citado por Ferm&iacute;n Canella y Secades.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Alventos (Marqu&eacute;s de).&mdash;Del ilustr&iacute;simo se&ntilde;or don Antonio de Arg&uuml;elles y Vald&eacute;s. (En la obra del autor de Historia del Colegio viejo de San Bartolom&eacute;, Madrid. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">1766, tomo III, paginas 501 a 504.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Arg&uuml;elles Meres y Vald&eacute;s (Francisco).&mdash; Biograf&iacute;a y servicios de don Antonio Arg&uuml;elles Meres y Vald&eacute;s, presidente de Castilla. (En El Carbay&oacute;n, Oviedo, 1833, y en el folleto Asturianos ilustres, por <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Juan Fern&aacute;ndez &mdash; seud&oacute;nimo de Emilio Martin Gonz&aacute;lez del Valle &mdash; segunda edici&oacute;n, Barcelona, 1900.)<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/g-p\/\" target=\"_self\" title=\"Seud&oacute;nimo de Garc&iacute;a Pulgar (Manuel).\" class=\"encyclopedia\">G. P.<\/a>&mdash; Los asturianos de ayer: El marqu&eacute;s de Paranza. (En El Carbay&oacute;n, Oviedo, 7 de marzo de 1885.) <span style=\"font-weight: 400;\">Silva (Padre).&mdash; Dedicatoria. (En la obra Sermones varios, Madrid, 1697.)<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-6571","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/6571","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6571"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6571"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}