{"id":763,"date":"2020-10-30T18:19:08","date_gmt":"2020-10-30T18:19:08","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=763"},"modified":"2021-10-12T15:18:13","modified_gmt":"2021-10-12T15:18:13","slug":"acebal-francisco","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/acebal-francisco\/","title":{"rendered":"ACEBAL (Francisco)"},"content":{"rendered":"<p>Aunque no haya alcanzado muy extensa popularidad ni su nombre haya sido muy llevado y tra&iacute;do en alas de la fama, Francisco Acebal fue uno de los mejores novelistas y cuentistas espa&ntilde;oles contempor&aacute;neos. Pluma en la que el castellano alcanz&oacute; desusadas galanuras y excelente buceadora de los sentimientos humanos en sus m&aacute;s delicados matices.<\/p>\n<p>Naci&oacute; en Gij&oacute;n, en hogar acomodado, el 5 de abril de 1866. Fueron sus padres don Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez S&aacute;nchez, abogado, funcionario de Aduanas en Cuba, donde falleci&oacute;, y do&ntilde;a Josefa Acebal Laviada, cuyo primer apellido tom&oacute; &eacute;l para primero de su firma literaria. En la villa natal recibi&oacute; la instrucci&oacute;n escolar y curs&oacute; el primer a&ntilde;o de bachillerato, matriculado en el Instituto de Jovellanos. Once a&ntilde;os tenia cuando su familia se traslad&oacute; a residir en Madrid, y aqu&iacute; continu&oacute; los estudios de bachiller, interno en el Colegio de los Padres Escolapios de San Fernando, y luego los de Leyes hasta licenciarse en la Universidad Central.<\/p>\n<p>De su ni&ntilde;ez, ha dicho &eacute;l mismo en carta a don Andr&eacute;s Gonz&aacute;lez Blanco (Los Contempor&aacute;neos, primera serie): &ldquo;Recuerdo mi infancia y mi adolescencia como dos edades tristes. Fui un infante seriecito, formalote y aplicado, con lo cual me prepar&eacute; una juventud sin alegr&iacute;a. Solo en la virilidad me percato de que la vida es una obra nuestra, una novela m&aacute;s que nosotros hacemos, algo a nuestro gusto, algo al gusto ajeno: al gusto de la mujer que se interpone.&rdquo; Tampoco de los a&ntilde;os siguientes ten&iacute;a Acebal mejor recuerdo, En otra carta al autor de la presente obra, despu&eacute;s de afirmar que sus mejores amistades de toda la vida databan del internado en el Colegio de Escolapios, dice: &lsquo;&ldquo;Luego curs&eacute; la carrera de Derecho sin convicci&oacute;n, sin entusiasmos. No saque de las aulas universitarias ni educaci&oacute;n ni ense&ntilde;anza. No saqu&eacute; nada, absolutamente nada. Ni siquiera un amigo. Contemplo de lejos aquellos a&ntilde;os como una desolaci&oacute;n, como un p&aacute;ramo.&rdquo;<\/p>\n<p>Concluidos los estudios universitarios y sin vocaci&oacute;n alguna al ejercicio de la carrera, al que, por otra parte, tampoco le inclinaba la holgada posici&oacute;n econ&oacute;mica, su residencia habitual continu&oacute; estando en Madrid, donde, en junio de 1892, constituy&oacute; el hogar propio, casado con do&ntilde;a Mar&iacute;a de Albacete Gil y Zarate, de familia distinguida.<\/p>\n<p>No obstante el alejamiento de Asturias, siempre estuvo latente en su coraz&oacute;n un amor fragante a la tierra natal. En la citada carta dirigida al autor de estas l&iacute;neas, en los postreros a&ntilde;os de su vida (1928), aseguraba don Francisco: &ldquo;Pero cincuenta a&ntilde;os de vida madrile&ntilde;a no han apagado mi f&eacute;rvido amor por Asturias; al contrario, me parece que lo han encendido y como encrespado. Verdad es que todos los a&ntilde;os, todos, paso los meses de est&iacute;o por mi apacible, riente y dulce tierra. Y todos los a&ntilde;os, al regresar a tierras de Castilla, siento en m&iacute; un nuevo hervor de melancol&iacute;a asturiana.&rdquo;<\/p>\n<p>Su iniciaci&oacute;n literaria data de los a&ntilde;os adolescentes. Andaba por los trece cuando public&oacute; su primer trabajo en el diario El Comercio, de Gij&oacute;n. Pero no cultiv&oacute; en serio esta decidida vocaci&oacute;n hasta despu&eacute;s de concluida la carrera, en su ya granada juventud. Nutrido el esp&iacute;ritu de selectas y aleccionadoras lecturas, se dispuso a la lucha por la conquista de una reputaci&oacute;n literaria, y comenz&oacute; a colaborar en varias publicaciones madrile&ntilde;as con mayor asiduidad en El Espa&ntilde;ol. Sus cr&oacute;nicas y sus cuentos acreditaban una pluma diestra al servicio de una robusta cultura y una fantas&iacute;a nada com&uacute;n; pero, falto de otras aptitudes para sobresalir y brillar, que tienen los audaces, continu&oacute; permaneciendo en la oscuridad algunos a&ntilde;os. Fue preciso, para que el p&uacute;blico se fijara en &eacute;l, y tambi&eacute;n los compa&ntilde;eros de pluma, que en un concurso literario celebrado por la revista madrile&ntilde;a Blanco y Negro, en 1901, le fuera adjudicado el primer premio por su bella novelita Aires de mar.<\/p>\n<p>Avaloraba este galard&oacute;n&mdash;no se hab&iacute;a corrompido todav&iacute;a la pureza de intenci&oacute;n en los fallos de cert&aacute;menes y concursos&mdash;que estuviese integrado el Jurado calificador con personalidades literarias tan relevantes como Echegaray (J.), P&eacute;rez Gald&oacute;s y Ortega Munilla. Este suceso inesperado le proporcion&oacute; consideraciones y renombre, que &eacute;l supo consolidar con la publicaci&oacute;n en volumen, despu&eacute;s de la novela premiada, de otras creaciones (n&uacute;meros II, Ill, IV, V, VI y VII) no inferiores en m&eacute;rito a la primera. Sus colaboraciones, por entonces, en las m&aacute;s importantes publicaciones madrile&ntilde;as, entre ellas Blanco y Negro, Helios, Hojas Selectas, A B C y La Ilustraci&oacute;n Espa&ntilde;ola y Americana, contribuyeron tambi&eacute;n a robustecer su prestigio literario, y en mayor medida, la fundaci&oacute;n (1901) y direcci&oacute;n, compartidas con don Clemente de Velasco, de la gran revista literaria La Lectura. En plumas ilustres florecieron entonces elogios que llegaron a consolarle a su recatado rinc&oacute;n de hombre modesto y sencillo. Do&ntilde;a Emilia Pardo Baz&aacute;n escrib&iacute;a en Helios (1904): &ldquo;Francisco Acebal, director de La Lectura, se cuenta entre los escritores espa&ntilde;oles que retienen a una cultura intelectual muy amplia el sentimiento mas depurado y profundo.&rdquo; Algunos a&ntilde;os despu&eacute;s, Andr&eacute;s Gonz&aacute;lez Blanco (Historia de la novela) valoraba de este modo su personalidad literaria: &ldquo;Hay en Acebal el estilista y hay el novelador. Con ser el primero tan original, tan l&iacute;mpido, tan abundante en matices ins&oacute;litos, yo aprecio mucho m&aacute;s al segundo, lleno de revelaciones y fecundo en promesas, como una tierra virgen que se abre a nuestra vista desde las riberas de una isla inexplorada. Este novelista nos ha dicho e interesadamente nos ha hecho comprender lo que nadie hasta &eacute;l aqu&iacute;, en Espa&ntilde;a, escudri&ntilde;&oacute; con delectaci&oacute;n: la poes&iacute;a de los hogares humildes, donde se elaboran dramas obscuros&hellip; Aires de mar es la primera novela de las vidas humildes que en Espa&ntilde;a se ha escrito.&rdquo; Y concluye con esta concreci&oacute;n: &ldquo;El m&aacute;s original de los novelistas espa&ntilde;oles, si no por la manera de hacer, si por la manera de ver los personajes que saca a escena, por el ambiente de que los rodea y por la psicolog&iacute;a de que hace alarde.&rdquo; .<\/p>\n<p>En la citada revista de su fundaci&oacute;n y direcci&oacute;n, La Lectura, adem&aacute;s de algunos estudios cr&iacute;ticos sobre Bellas Artes, redactaba una secci&oacute;n informativa muy interesante con el titulo De Norte a Sur. En Blanco y Negro y el Almanaque de La Ilustraci&oacute;n Espa&ntilde;ola y Americana, de esa &eacute;poca, figuran abundantes cuentos suyos, modelos en el g&eacute;nero, de los que solo una peque&ntilde;a parte ha pasado a integrar el volumen de mi rinc&oacute;n.<\/p>\n<p>Cultiv&oacute; tambi&eacute;n con fortuna el drama y la comedia, que le proporcionaron &eacute;xitos teatrales. Algunas obras de este g&eacute;nero (n&uacute;meros VI, IX, X, XI y XII) las dej&oacute; impresas en volumen; otras fueron publicadas en las revistas Helios y Renacimiento y algunas han quedado in&eacute;ditas.<\/p>\n<p>Con escasa vocaci&oacute;n ensayo otros g&eacute;neros literarios, como la conferencia y la poes&iacute;a. De lo primero fue muestra la disertaci&oacute;n con que particip&oacute; en las tareas de Extensi&oacute;n Universitaria (1905), patrocinadas por el Ateneo de Madrid, intitulada La pol&iacute;tica agraria de Jovellanos y la pol&iacute;tica hidr&aacute;ulica de Costa. Como poeta, se puede citar con elogio su Crep&uacute;sculo en el puerto, publicado en la ya aludida revista Renacimiento (1907).<\/p>\n<p>A partir de 1915, su producci&oacute;n literaria, nunca prodigada, comienza a serlo menos, y con esto su nombre va quedando algo en penumbra, hasta record&aacute;rsele solamente poco mas all&aacute; del c&iacute;rculo de sus compa&ntilde;eros de las primeras luchas. Las famas literarias suelen ser as&iacute; de inestables y fugaces en nuestro pa&iacute;s, donde la popularidad se va mas f&aacute;cilmente del lado de la cantidad y la perseverancia en la producci&oacute;n que al del m&eacute;rito y la calidad.<\/p>\n<p>Sus colaboraciones period&iacute;sticas, por entonces, se van de los peri&oacute;dicos espa&ntilde;oles a los hispanoamericanos, y en el Diario de la Marina, de la Habana, publica una interesante cr&oacute;nica cada semana, bajo el titulo de Cartas de Acebal. Tambi&eacute;n en La Naci&oacute;n, de Buenos Aires, publica frecuentes trabajos. En ambas capitales americanas conquista con la pluma simpat&iacute;as y admiraciones.<\/p>\n<p>A la cuenta de sus merecimientos mas considerables, debemos llevar la fundaci&oacute;n, a la sombra de La Lectura, y tambi&eacute;n con don Clemente de Velasco, de la editorial de ese nombre, en la que se publicaron dos merit&iacute;simas Bibliotecas, de Cl&aacute;sicos castellanos una, y otra de Pedagog&iacute;a moderna, que han venido a prestar eminentes servicios a la cultura nacional.<\/p>\n<p>Al instituirse en 1907 la Junta para Ampliaci&oacute;n de Estudios e Investigaciones Cient&iacute;ficas, en Madrid, Francisco Acebal fu&eacute; designado vicesecretario, cargo desde el que prest&oacute; entusiasta y valioso concurso al desenvolvimiento de ese prestigioso organismo. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s una grav&iacute;sima enfermedad, mal de Parkinson, fue imposibilit&aacute;ndole gradualmente para el desempe&ntilde;o normal de sus funciones en esa entidad, al punto de que fue necesario relevarle de ellas. La Junta, atenta a los meritorios servicios prestados por &eacute;l, decidi&oacute; eximirle de su obligaci&oacute;n con el sueldo que venia percibiendo; pero a tal punto llegaba la probidad de Acebal, que no dej&oacute; de acudir a su puesto, en el que solo pod&iacute;a hacer acto de presencia, hasta en d&iacute;as desapacibles de invierno, arrastrando su cuerpo encorvado y tembloroso , con peligro inminente de su vida tan en precario.<\/p>\n<p>Nosotros recordamos, conmovidos, que su dolor mas hondo entre sus grandes dolores f&iacute;sicos era el de no poder pasar los veranos en Asturias, nostalgia que tenia en sus labios, siempre propicios a la palabra festiva, un acento estremecedor.<\/p>\n<p>V&iacute;ctima de esa enfermedad dejo de existir Acebal, en su casa de Madrid, el 5 de septiembre de 1933, pasando el suceso por la Prensa madrile&ntilde;a como una noticia sin importancia, perdida entre sueltos insignificantes.<\/p>\n<p>Obras publicadas en volumen:<\/p>\n<p>I&mdash;Aires de mar. (Madrid, 1901; novela breve premiada en concurso nacional por la revista madrile&ntilde;a Blanco y Negro.)<\/p>\n<p>II.&mdash;Huella de almas, (Madrid, 1901; novela.)<\/p>\n<p>III.&mdash;De mi rinc&oacute;n., (Salamanca, 1902; cuentos. Volumen VI de la Colecci&oacute;n Cal&oacute;n.)<\/p>\n<p>IV.&mdash;De buena cepa. (Madrid, 1902; novela.)<\/p>\n<p>V.&mdash;Dolorosa. (Madrid, 1904; novela; traducida al ingl&eacute;s, al portugu&eacute;s y al holand&eacute;s.)<\/p>\n<p>VI.&mdash;Nunca. (Madrid, 1905; comedia dram&aacute;tica en cuatro actos.)<\/p>\n<p>VII.&mdash;EI Calvario, (Barcelona, 1905; novela de costumbres contempor&aacute;neas, con ilustraciones de Salvador Aspirazu.)<\/p>\n<p>VIII. &mdash; Rosa m&iacute;stica, (Madrid, 1909; novela corta, en Los Contempor&aacute;neos, n&uacute;mero 3.)<\/p>\n<p>IX.&mdash;A la moderna, (Madrid, 1914; comedia en dos actos.)<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/x\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Delbrouck (Aurelio), Espina (Eladio), Huelmo (Tadeo) y otros escritores.\" class=\"encyclopedia\">X.<\/a>&mdash;El amigo Manso. (Madrid, 1917; comedia en tres actos, escenificaci&oacute;n de la novela del mismo titulo de don Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s.)<\/p>\n<p>XI&mdash;Los antepasados, (Madrid, 1920; comedia en dos actos.)<\/p>\n<p>XI.&mdash;R&aacute;fagas de pasi&oacute;n, (Madrid, 1924; comedia en tres actos.)<\/p>\n<p>XII&mdash;Penumbra. (Madrid, 1924; novela corta; n&uacute;mero 152 de La Novela Semanal.)<\/p>\n<p>Trabajos sin formar volumen:<\/p>\n<p>1.&mdash;Artes pl&aacute;sticas: Las artes industriales en nuestro tiempo, (En La Lectura, Madrid, marzo de 1901; tomo I.)<\/p>\n<p>2.&mdash;La Exposici&oacute;n de Bellas Artes en 1901. (&Iacute;dem julio de 1901; tomo II.)<\/p>\n<p>3.&mdash; Misericordia. (En Helios, Madrid, 1903; tomo I; comedia en un acto, traducida al franc&eacute;s.)<\/p>\n<p>4.&mdash;Sorolla y Bastida. (En la revista L&rsquo;Art et les Artistes, Paris, 1906.)<\/p>\n<p>5.&mdash;Mu&ntilde;ecos de barro., (En la revista Renacimiento, Madrid, 1907, tomo III; comedia en tres actos.)<\/p>\n<p>6.&mdash;Frente a frente. (En Hojas Selectas, Madrid&hellip;; novela traducida al ingl&eacute;s.)<\/p>\n<p>7.&mdash;El ama. (En la obra Cuentistas asturianos, de Constantino Su&aacute;rez, Madrid, 1930; cuento reproducido del Almanaque de La Ilustraci&oacute;n Espa&ntilde;ola y Americana.)<\/p>\n<p>Obras in&eacute;ditas:<\/p>\n<p>&mdash;Rebelde (Ms. Comedia).<\/p>\n<p>&mdash;El premio a la caridad (Ms. Cuento en acci&oacute;n).<\/p>\n<p>&mdash;Un buen querer (Ms. Drama en tres actos).<\/p>\n<p>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/p>\n<p>Acebal (Francisco).&mdash;Prologo 2 la novela Huella de almas, (Madrid, 1901.)<\/p>\n<p>Gonz&aacute;lez Blanco (Andr&eacute;s).&mdash;Un estudio critico. (En la obra Los Contempor&aacute;neos, primera serie ; Par&iacute;s, 1907.)<\/p>\n<p>&Iacute;dem.&mdash;Un estudio. (En la Historia de la novela en Espa&ntilde;a desde el romanticismo hasta nuestros d&iacute;as; Madrid, 1912.)<\/p>\n<p>Su&aacute;rez, Espa&ntilde;olito (Constantino).&mdash;Una semblanza. (En Cuentistas asturianos; Madrid, 1930.)<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4956,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-763","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/763","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4956"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=763"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=763"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}