{"id":786,"date":"2020-11-01T17:35:30","date_gmt":"2020-11-01T17:35:30","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=786"},"modified":"2021-11-21T19:15:22","modified_gmt":"2021-11-21T19:15:22","slug":"alvarez-sala-ventura","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/alvarez-sala-ventura\/","title":{"rendered":"ALVAREZ SALA (Ventura).\u00a0"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Uno de los pintores asturianos del siglo XIX de fama m&aacute;s perdurable. &ldquo;Muy enterado de su misi&oacute;n, muy ilustre y digno de admirar por todos conceptos&rdquo;, dice Silvio It&aacute;lico (Benito &Aacute;lvarez Buylla) en el Bolet&iacute;n del Centro de Estudios Asturianos (Oviedo, 1924). Contra lo que se ha dicho, ha cultivado con predilecci&oacute;n para sus cuadros los motivos regionales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su origen no pudo ser m&aacute;s humilde, para que la subida a la categor&iacute;a de maestro en el arte pict&oacute;rico fuese m&aacute;s larga y penosa. Nace en Gij&oacute;n en 1871, hijo de don Mateo de esos apellidos y do&ntilde;a Luc&iacute;a Vigil, de modesta posici&oacute;n econ&oacute;mica y social. Todos sus estudios en la edad adecuada para ellos se redujeron a la instrucci&oacute;n primaria, pero con tanta aplicaci&oacute;n y clara inteligencia que, a la vez que escolar, fue pasante en la escuela de don Justo Garc&iacute;a. Le distingu&iacute;a tambi&eacute;n de muchacho lo travieso, actuante siempre en la b&aacute;rbara costumbre de entonces de las peleas a pedradas entre los muchachos de barrios y hasta de calles diferentes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En plena adolescencia tuvo que trabajar para llevar a su casa un jornal que era necesario. Ingres&oacute; como aprendiz de pintor de oficio en el taller de un maestro entonces famoso en Gij&oacute;n, conocido por Vizca&iacute;no. All&iacute;, los ratos que ten&iacute;a libres de sus tareas y los que pod&iacute;a sustraer a ellas los dedicaba a embadurnar papeles, cartones y tablas en sus incipientes sue&ntilde;os de artista, que se estrellaban frecuentemente contra la realidad representada en el patrono. Asociado despu&eacute;s a su hermano Ram&oacute;n, que tambi&eacute;n ten&iacute;a esas inclinaciones pict&oacute;ricas, se dedic&oacute; a decorar interiores de casas, como medio de vida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Unidos tambi&eacute;n los dos hermanos en aspiraciones art&iacute;sticas, determinaron trasladarse a Madrid, donde esperaban perfeccionarse en el arte de la pintura y alcanzar posici&oacute;n y fama; pero en Madrid les aguardaba un verdadero calvario, al que Ram&oacute;n, dotado de menos fortaleza de voluntad, renunci&oacute; en seguida y regres&oacute; a la villa natal. Ventura, por el contrario, se arm&oacute; de una gran perseverancia para sobrellevar la indigencia y proseguir la lucha por el so&ntilde;ado triunfo. Para poder subsistir tuvo que industrializar sus producciones, que consist&iacute;an en peque&ntilde;os retratos al carb&oacute;n, frecuentemente dibujados con holl&iacute;n, falto de recursos para materia prima.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tan precaria situaci&oacute;n econ&oacute;mica mejor&oacute; despu&eacute;s algo por la caridad, simulada bajo protecciones art&iacute;sticas, que recib&iacute;a de cierto magnate asturiano. Vinieron luego en su socorro algunas pesetillas que la madre pudo enviarle de tarde en tarde, y, por fin, una protecci&oacute;n m&aacute;s continua, aunque modesta, de su hermana Ignacia, que hab&iacute;a abierto por entonces en Gij&oacute;n un taller de modista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Vencida, por fin, aquella situaci&oacute;n precaria y triste, Ventura &Aacute;lvarez Sala pudo con relativa tranquilidad perfeccionar sus estudios como disc&iacute;pulo de la Escuela Superior de Bellas Artes y tambi&eacute;n del pintor Manuel Ojeda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Comienza a darse a conocer p&uacute;blicamente en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes celebradas en Madrid. A la de 1892 concurre con el cuadro Naufragio en las costas de Gij&oacute;n, que promete firmes esperanzas; a la de 1895 env&iacute;a un retrato y el autorretrato en el estudio, conquist&aacute;ndole este una menci&oacute;n honor&iacute;fica; a la de dos cuadros, uno de ellos, &iexcl;Todo a babor!, muy celebrado por los entendidos y premiado con tercera medalla; a la de 1899, dos lienzos de costumbres asturianas, Herradores y La rifa de la xata, el &uacute;ltimo de los cuales le conquista otra tercera medalla; a la de 1901, el cuadro El contraste, por el que se le propone para una condecoraci&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi&eacute;n contribuye a su naciente renombre la colaboraci&oacute;n de ilustrador de la revista madrile&ntilde;a Blanco y Negro con portadas y dibujos para el texto.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una modesta pero eficaz protecci&oacute;n vino por entonces (1900) en su apoyo, que fu&eacute; el de una peque&ntilde;a beca creada por el Casino de Gij&oacute;n para que pudiera completar en Roma sus estudios durante tres a&ntilde;os. Esto sirvi&oacute; grandemente para perfeccionar la t&eacute;cnica de su arte y extender sus conocimientos sobre obras maestras de la pintura universal. Como muestra de gratitud, a la vez que de sus progresos pict&oacute;ricos, envi&oacute; al casino el cuadro Un mercado en Roma, muy elogiado por Sorolla.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde Roma se present&oacute; al concurso de pensionados por la Academia de Bellas Artes de Madrid en esa ciudad. El lema del cuadro a ejecutar era la familia de un anarquista el d&iacute;a antes de la ejecuci&oacute;n. Su lienzo fue estimado por el Jurado calificador &mdash; compuesto por los pintores Sotomayor, Chicharro, Benedicto y Labrada&mdash; entre los dos mejores, pero no el mejor, con lo cual no obtuvo la beca a que aspiraba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Extinguido el plazo de aquella pensi&oacute;n, &Aacute;lvarez Sala regres&oacute; a la villa natal y abri&oacute; un estudio en el barrio de Somi&oacute;, que fu&eacute; el lugar de su residencia en adelante. All&iacute; pint&oacute; con la m&aacute;s fervorosa ilusi&oacute;n el c&eacute;lebre cuadro de costumbres asturianas La promesa, para concurrir con &eacute;l a la Exposici&oacute;n Nacional de Bellas Artes de 1904. Lo envi&oacute; a ella y mereci&oacute; grandes elogios, pero no consigui&oacute; premio, y s&iacute; solamente una propuesta para condecoraci&oacute;n. Las personas inteligentes encontraron la decisi&oacute;n del Jurado desacertada y hubo protestas. La m&aacute;s contundente &shy;de ellas fu&eacute; la del eminente cr&iacute;tico de arte don Aureliano de Beruete, que adquiri&oacute; la obra de teatro mil pesetas y la entreg&oacute; al estado para su colocaci&oacute;n permanente en el Museo de Arte Moderno. Y sucedi&oacute; con este lienzo al a&ntilde;o siguiente ( 1905 ) que, habiendo &shy;ordenado el Gobierno una selecci&oacute;n de cuadros de dicho Museo para enviar a la Exposici&oacute;n Internacional de M&uacute;nich, la Comisi&oacute;n encargada de esa selecci&oacute;n incluy&oacute; en ella La promesa, de Ventura &Aacute;lvarez Sala, aun cuando no llenaba el requisito de estar premiado por el Estado. El resultado fu&eacute; que en la Exposici&oacute;n de M&uacute;nich alcanz&oacute; el m&aacute;s alto galard&oacute;n, consistente en una medalla de oro, mientras otros que ya estaban premiados en Espa&ntilde;a resultaron rechazados por el Jurado de admisi&oacute;n. Toda la prensa espa&ntilde;ola se hizo eco entonces de la patente injusticia cometida con &Aacute;lvarez Sala, que ven&iacute;a a estar postergado en su patria mientras en el extranjero alcanzaba las m&aacute;s excepcionales consideraciones, y el suceso fu&eacute; para &eacute;l como una definitiva consagraci&oacute;n de maestro en la pintura. Dicho cuadro La promesa estuvo en el Museo de Arte Moderno hasta que, en 1932, fu&eacute; enviado en calidad de dep&oacute;sito a la Diputaci&oacute;n provincial de Oviedo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No obstante esa amarga lecci&oacute;n, continu&oacute; concurriendo a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes: en 1906, con tres cuadros de asunto asturiano; en 1908 con el lienzo Emigrantes, que le conquist&oacute; segunda medalla; en 1910 Asturias tambi&eacute;n premiado con segunda medalla; en 1912, Pescadores de mariscos, y en 1915, dos cuadros, uno de ellos, el famoso Ganar&aacute;s el pan, que la opini&oacute;n un&aacute;nime se&ntilde;al&oacute; como merecedor de primera medalla. Ante la posibilidad de que, por injusticia o su mala suerte, sucediera con este cuadro lo que con La promesa, varias entidades madrile&ntilde;as estuvieron apercibidas para reparar la posible desconsideraci&oacute;n del jurado, compens&aacute;ndole con una medalla de oro y un homenaje p&uacute;blico; pero no fu&eacute; necesario el desagravio, porque el cuadro alcanz&oacute; la merecida primera medalla, sin las intrigas desplegadas siempre para la conquista de esos premios, y a las que jam&aacute;s apel&oacute; &Aacute;lvarez Sala. La obtenci&oacute;n de esa recompensa fu&eacute; celebrada en Gij&oacute;n con un gran banquete, que dej&oacute; inaugurado el pabell&oacute;n construido en Santa Catalina por el Club de Regatas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Adem&aacute;s del citado cuadro La promesa, tambi&eacute;n figura en la Diputaci&oacute;n provincial, depositado por el Estado, el que lleva por t&iacute;tulo Asturias. En el Ayuntamiento de Gij&oacute;n se conservan dos de sus mejores retratos personales, los de don Rufo Rendueles y don Faustino Rodr&iacute;guez San Pedro, y el cuadro Un descanso en la faena.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entre otras obras suyas acreditadas de maestras est&aacute;n el retrato familiar de los se&ntilde;ores Arango y los cuadros de costumbres asturianas Entierro de un ni&ntilde;o de aldea y La siembra del ma&iacute;z, adem&aacute;s de los ya citados en este estudio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En las postrimer&iacute;as de su vida cifraba todos sus entusiasmos en la decoraci&oacute;n de la c&uacute;pula de la iglesia levantada por los jesu&iacute;tas en Gij&oacute;n. Hab&iacute;a recibido el encargo de &eacute;stos de ejecutar una representaci&oacute;n del Juicio Final, y lo acariciaba como la obra de m&aacute;s empe&ntilde;o que dejara de &eacute;l recuerdo perdurable, cuando le sorprendi&oacute; la muerte el 5 de marzo de 1919, en pleno vigor f&iacute;sico y el esp&iacute;ritu lleno de ilusiones art&iacute;sticas.<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4897,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-786","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/786","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4897"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=786"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=786"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}