{"id":831,"date":"2020-11-01T18:52:16","date_gmt":"2020-11-01T18:52:16","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=831"},"modified":"2021-11-24T15:27:59","modified_gmt":"2021-11-24T15:27:59","slug":"arboleya-martinez-maximiliano","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/arboleya-martinez-maximiliano\/","title":{"rendered":"ARBOLEYA MARTINEZ (Maximiliano)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Can&oacute;nigo y publicista contempor&aacute;neo. Batallador de larga y tesonera lucha contra el integrismo intransigente y a favor de una adaptaci&oacute;n m&aacute;s racional del catolicismo al desenvolvimiento moderno de la vida social, conferenciante de palabra convincente y polemista de grandes arrestos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nacido el 9 de octubre de 1870 en Pola de Laviana, en un hogar humilde formado por don Marcelino y do&ntilde;a Amalia de esos respectivos apellidos. Sobrino del que fu&eacute; obispo de Oviedo y escritor, Fray Ramon Mart&iacute;nez Vigil.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Suficientemente preparado en la instrucci&oacute;n elemental en la villa de nacimiento y decidida su vocaci&oacute;n por el sacerdocio, ingres&oacute; en 1884 en el Seminario Conciliar de Oviedo, en el que sigui&oacute; gran parte de la carrera eclesi&aacute;stica, dos a&ntilde;os de Humanidades, tres de Filosof&iacute;a y cuatro de Teolog&iacute;a, casi siempre con notas de meritissimus, hasta 1893. El d&iacute;a 21 de octubre de ese a&ntilde;o march&oacute; a Roma, pensionado por la di&oacute;cesis ovetense, para completar sus estudios en el Colegio Espa&ntilde;ol de la capital italiana. Al terminar el primer curso (1893-94) recibi&oacute; en la Universidad Gregoriana los t&iacute;tulos de bachiller y licenciado en Teolog&iacute;a y de bachiller en Derecho Can&oacute;nico. Despu&eacute;s, en el Seminario Pontificio del Apolinar, se gradu&oacute;, en junio de 1895, de bachiller in utroque jure y licenciado en Derecho Civil y Can&oacute;nico. Al a&ntilde;o siguiente obten&iacute;a el de doctor en esta &uacute;ltima disciplina.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Concluidos los estudios, y ya ordenado de di&aacute;cono en Roma y de presb&iacute;tero en Oviedo &mdash; recibidas estas &oacute;rdenes en el verano del a&ntilde;o anterior de manos del obispo y t&iacute;o suyo, Fr, Ramon Mart&iacute;nez Vigil&mdash; regres&oacute; a Oviedo, que fu&eacute; desde entonces su residencia habitual, solamente interrumpida por viajes y peregrinaciones en Espa&ntilde;a y el extranjero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Poco despu&eacute;s de avecindado en esa ciudad se le nombro profesor de Teolog&iacute;a del Seminario Conciliar, c&aacute;tedra que explic&oacute; por espacio de algunos a&ntilde;os, y algo despu&eacute;s obtuvo por oposici&oacute;n, octubre de 1898, la plaza de can&oacute;nigo apologista del Cabildo catedralicio, al que contin&uacute;a perteneciendo en la actualidad (1934), con categor&iacute;a de dean desde 1923.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hombre intelectual y de acci&oacute;n en admirable mezcla y con una concepci&oacute;n modernizada de la actuaci&oacute;n de la Iglesia en la vida social de los pueblos, porque, seg&uacute;n&nbsp; &ldquo;la Iglesia es militante y no durmiente&rdquo;, despleg&oacute; desde los Primeros momentos una intensa y creciente actividad en todos los &oacute;rdenes hacia el logro de sus ideales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por entonces se inicia su pluma en el periodismo combatiente, sin reposo ya, desde las columnas de El Carbay&oacute;n (1897), diario ovetense que recoge una gran parte de sus innumerables campa&ntilde;as y que, a&ntilde;os adelante, habr&iacute;a de venir a su propiedad en sociedad con don Marcelino Trapiello y a estar por largas temporadas bajo su direcci&oacute;n m&aacute;s o menos directamente. Lleva a la vez sus ideas a otras publicaciones de fuera de Asturias: La Ilustraci&oacute;n Cat&oacute;lica, de Madrid (1898), y la Revista Eclesi&aacute;stica, de Valladolid (1899).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero no se conforma con teorizar. Al tiempo que desempe&ntilde;&oacute; numerosos cargos y comisiones diversas en el medio puramente religioso, tales como fiscal examinador episcopal y doctoral y provisor interinamente, todos del obispado; secretario en 1899 de la Junta diocesana para el Congreso Cat&oacute;lico de Burgos; vicepresidente y luego presidente de la Liga de Defensa Eclesi&aacute;stica, por &eacute;l fundada; secretario (1901) de la Junta Organizadora de Peregrinaciones a Lourdes, muchas de las cuales dirigi&oacute; &eacute;l mismo a ese Santuario; director de la Cofrad&iacute;a del Perpetuo Socorro, y otros, sus actividades buscan desarrollo catequ&iacute;stico en c&iacute;rculos de vida m&aacute;s intensa y amplia, en los medios sociales donde el trabajo es fundamento primordial de existencia, para atraerlos al amparo y protecci&oacute;n de la Iglesia. El empe&ntilde;o decidido y tit&aacute;nico de organizar a las masas obreras en la defensa de sus intereses al socaire de las doctrinas de Cristo, consume lo mejor de sus actividades.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con fundamento se pudo escribir en El Debate (Madrid, 12 de noviembre de 1927): &ldquo;Lo que predica, hace. Predic&oacute; la necesidad de la prensa, y se hizo periodista y fund&oacute; peri&oacute;dicos. Predic&oacute; la necesidad de la sindicaci&oacute;n obrera con orientaci&oacute;n cristiana, y, mientras le dejaron, hizo sindicatos. Predic&oacute; la necesidad de sindicar a los agricultores, y hace tiempo que est&aacute; recorriendo pueblos y aldeas fundando sindicatos agr&iacute;colas.&rdquo; Ya embebido su esp&iacute;ritu con obsesionante tenacidad en la idea de compenetrar la religi&oacute;n y la defensa vindicativa del trabajo, solicit&oacute; y obtuvo de la Junta para Ampliaci&oacute;n de Estudios e Investigaciones Cient&iacute;ficas, en 1913, una beca para pasar al extranjero a estudiar la acci&oacute;n social cat&oacute;lica y la organizaci&oacute;n profesional. Recorri&oacute; con esa finalidad las principales ciudades de Italia y B&eacute;lgica, prorrogada la pensi&oacute;n por el a&ntilde;o siguiente, y de sus observaciones y estudios trajo fortalecimiento y nuevos cauces para sus ideas propias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las actividades de escritor al servicio de sus doctrinas sociales no interrumpidas antes y llevadas al libro (n&uacute;meros I, II, Ill, V, X y XI), se intensificaron grandemente despu&eacute;s de esa permanencia en el extranjero, y su pluma se asom&oacute; a multitud de publicaciones, en algunas de las cuales sostuvo brillantes pol&eacute;micas. Adem&aacute;s del citado diario ovetense y otros peri&oacute;dicos asturianos, colabor&oacute; en los diarios madrile&ntilde;os A B C, El Universo, El Tiempo y otros, y las revistas Luz Can&oacute;nica, Revista de Cuestiones Sociales, Nuestro Tiempo, Revista General de Legislaci&oacute;n y Jurisprudencia, Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica, Revista Eclesi&aacute;stica Iberoamericana, y otras; Revista Social y Revista Quincenal, ambas de Barcelona; los diarios El L&aacute;baro, de Salamanca, y El Pueblo Vasco, de Bilbao; y en otros muchos peri&oacute;dicos de diferentes localidades, de menos importancia y con menos asiduidad. Entre los diversos seud&oacute;nimos empleados, muchos de ellos ocasionales, sostuvo y acredit&oacute; en El Carbay&oacute;n el de Maravillas, y en las citadas revistas barcelonesas, el de Juan de Sahag&uacute;n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como antes y siempre, al lado del intelectual estaba el hombre de acci&oacute;n, y &eacute;ste entreg&oacute; los m&aacute;ximos esfuerzos a la organizaci&oacute;n cat&oacute;lica de los obreros y productores agr&iacute;colas asturianos. Esa labor social culmina en la fundaci&oacute;n de dos importantes agrupaciones: la Federaci&oacute;n de Sindicatos Obreros Independientes y la Federaci&oacute;n Diocesana de Sindicatos Agr&iacute;colas. En ese mismo campo de la organizaci&oacute;n obrera surgen por su esfuerzo la bolsa del trabajo, los sindicatos femeninos y otras entidades mutualistas. La obra social de Arboleya Mart&iacute;nez encuentra ambiente propicio, no obstante el predominio de las sindicaciones de tipo socialista, y llevan sus iniciativas camino de auge y &eacute;xito.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su personalidad y su labor gozan de extensas simpat&iacute;as en las masas de trabajadores, que ya le distinguen desde 1904, nombrando conciliar del C&iacute;rculo de Obreros Ovetense. Despu&eacute;s, entre otras distinciones, recibe la de miembro consultor (1915) de Acci&oacute;n Social Popular, EI Centro Social de Avil&eacute;s le nombra socio de m&eacute;rito.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otros centros de apartados y hasta remotos lugares premian tambi&eacute;n su labor, como Acci&oacute;n Popular, de Melilla, que le confiere una asesor&iacute;a. Y el obispo de Barcelona le distingue con el nombramiento de t&eacute;cnico de la Acci&oacute;n Popular de esa di&oacute;cesis,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al tiempo que estas actuaciones de car&aacute;cter societario, Arboleya Mart&iacute;nez despliega otras en campo m&aacute;s intelectual, como investigador de cuestiones hist&oacute;ricas y cient&iacute;ficas. A este orden, pero nunca desintegrado de una finalidad pr&aacute;ctica, Corresponden los folletos n&uacute;meros VIII, XX y XII, en torno a la celebraci&oacute;n del Centenario de Balmes, que, por iniciativa suya, celebr&oacute; el ayuntamiento de Vich.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">EI primero de esos folletos, con el fin de dar m&aacute;s fuerza a sus deducciones y proposiciones, con efecto logrado, lo firm&oacute; con un Seud&oacute;nimo: <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/m\/\" target=\"_self\" title=\"Seud&oacute;nimo de V&aacute;zquez de Mella (Juan).\" class=\"encyclopedia\">M.<\/a> &Aacute;lvarez Mor&aacute;n. El n&uacute;mero X alcanz&oacute; el premio se&ntilde;alado para el tema Balmes, pol&iacute;tico, por cuyo motivo le rindi&oacute; un homenaje la prensa ovetense. A otros folletos, a trabajos period&iacute;sticos y a conferencias ha llevado el fruto de sus tareas de investigaci&oacute;n. El estudio constante y los viajes frecuentes al extranjero le dieron posesi&oacute;n de conocimientos robustos en muy diferentes materias del saber humano, que le permitieron siempre tratarlas con verdadera autoridad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1923 fu&eacute; nombrado dean de la Catedral ovetense, En esta ocasi&oacute;n, dec&iacute;a el diario local Regi&oacute;n: &ldquo;Para nosotros los periodistas es tambi&eacute;n un motivo de regocijo la elevaci&oacute;n de don Maximiliano Arboleya para tan alta dignidad. El Se&ntilde;or Arboleya es uno de los nuestros; es un periodista de fibra, un periodista cuya pluma ha estado y esta siempre al servicio de las causas nobles y santas, de la Verdad y del Bien. Por eso nos congratulamos de sus triunfos, y en esta ocasi&oacute;n ofrendamos el homenaje de nuestra simpat&iacute;a y admiraci&oacute;n al hermano en las lides period&iacute;sticas.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nada le impidi&oacute; nunca cumplir con las funciones propias de su ministerio, a las que prestaba desbordado inter&eacute;s. Dentro del Cabildo de la catedral ven&iacute;a siendo elemento de grande autoridad y prestigio desde muchos a&ntilde;os antes, pues ya, con ocasi&oacute;n de haber quedado vacante la mitra por defunci&oacute;n del obispo Mart&iacute;nez Vigil (1904), hab&iacute;a sido electo ec&oacute;nomo de ella. Las solemnidades y grandes acontecimientos en el mundo cat&oacute;lico tuvieron siempre su concurso. En el Congreso Eucar&iacute;stico Internacional celebrado en Madrid tuvo a su cargo la secretar&iacute;a de una de las secciones. Y su esp&iacute;ritu religioso prest&oacute; valiosas cooperaciones a entidades ovetenses como la Junta Provincial de Beneficencia, el Consejo de la Asociaci&oacute;n de Caridad, la Junta del Patronato de Reclusos y Libertos y aun a otros organismos civiles de diferente personalidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero lo culminante de su labor, de su obra, estaba en la acci&oacute;n social cat&oacute;lica de mutualidad y sindicaci&oacute;n societaria, como se ha dicho antes. Ni la pluma, ni la palabra, ni la acci&oacute;n ten&iacute;an en &eacute;l descanso. A la defensa de su obra traslad&oacute; a Oviedo bajo su direcci&oacute;n la revista sostenida en Madrid por la democracia cristiana, y de la que &eacute;l era colaborador, Renovaci&oacute;n Social, que sostuvo y escribi&oacute; en gran parte durante unos cuatro a&ntilde;os. Y fund&oacute; y dirigi&oacute; mucho tiempo, en Oviedo tambi&eacute;n, la revista Asturias Agraria, &oacute;rgano de los sindicatos por &eacute;l organizados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Toda esa larga actividad social venia constituyendo en torno suyo una gran fuerza restada a otras organizaciones pol&iacute;ticas y sociales, lo que despert&oacute; recelos y enemigas de ambos lados. De una parte se le combat&iacute;a por liberal y de otra por reaccionario, desde sus primeras actuaciones. Ya en 1909 un grupo de sacerdotes j&oacute;venes, como estimulo a su labor y protesta t&aacute;cita contra la posici&oacute;n intransigente de liberalizar a la Iglesia en sus contactos con la vida social, le obsequiaron por suscripci&oacute;n con una pluma de oro. &ldquo;Yo he tenido &mdash;ha dicho &eacute;l mismo&mdash; desde que acab&oacute; la carrera, una vida tan complicada dentro de su absoluta vulgaridad; he trabajado tanto y en tan diversos campos, y en todo caso con una oposici&oacute;n tan violenta y tenaz por la derecha y por la izquierda; he creado tantas obras que conocieron vida vigorosa, y que he visto vilmente destrozadas; he vivido siempre una tal atm&oacute;sfera de calumnia y difamaci&oacute;n por las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas y sociales, que nada me resulta tan repugnante como volver la vista a lo que tal vez haya influido no poco en la verdadera cat&aacute;strofe venida sobre la Iglesia, y que yo me cans&oacute; de anunciar.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todo temperamento combatiente, cuando no tiene enemigos, los crea, aunque no se lo proponga. Y esto es lo que le ha sucedido a Arboleya Mart&iacute;nez. La lucha contra estados de cosas que se estiman inadecuados o perjudiciales tiene que lastimar forzosamente a las personas que sostienen lo que se censura y combate. Y como no faltan nunca blancos en todas direcciones para los tiros de un ideal, se comprende que Arboleya se haya creado enemigos en todos los campos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la antes aludida semblanza an&oacute;nima de El Debate se abunda en esta opini&oacute;n: &ldquo;Quiz&aacute; no haya en esta culta agrupaci&oacute;n (Democracia Cristiana) personalidad mas hecha ni mas diversamente valorada. Es admirado y es odiado; su pluma no deja al lector indiferente; hace saltar en &eacute;l la admiraci&oacute;n o la c&oacute;lera. Hace treinta a&ntilde;os que esta en pol&eacute;mica incesante. Su vida es la de un caballero andante de la pluma, al que su adversario no encontr&oacute; nunca dormido o desarmado. Parece que la lucha es su reposo, la esgrima de la dial&eacute;ctica su placer y el desfacer entuertos su misi&oacute;n. En general, todos amamos la paz. Queriendo o sin querer &mdash;eso &eacute;l lo sabe&mdash; el vivir no es para &eacute;l paz, sino tumulto, y qui&eacute;n sabe si el tumulto es su paz&hellip; Se ha hecho temible, porque su pluma a veces parece un l&aacute;tigo; su s&aacute;tira es flageladora y mas justiciera que piadosa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sus enemigos mas poderosos fueron siempre los que le atacaron por la derecha, intransigentes ante su liberalismo. Una de las mas fuertes arremetidas contra su poder&iacute;o personal y su obra de sindicaci&oacute;n la recibi&oacute; con motivo de una campa&ntilde;a emprendida por el pol&iacute;tico reaccionario Juan V&aacute;zquez de Mella en Asturias, a titulo de librar a la regi&oacute;n del caciquismo sostenido por Melquiades &Aacute;lvarez. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Le combati&oacute; Arboleya con todos sus arrestos por estimar esa campa&ntilde;a una mera combinaci&oacute;n para fines pol&iacute;ticos, falsa en los prop&oacute;sitos perseguidos, y se le motejo de defensor de la pol&iacute;tica de Melquiades &Aacute;lvarez y de aliado a las fuerzas de izquierda, de las que &eacute;l estaba no menos distante. La campa&ntilde;a desatada entonces contra &eacute;l, como r&eacute;plica a la por &eacute;l sostenida, consigui&oacute; hasta la intervenci&oacute;n favorable de la nunciatura en Madrid. En tal tesitura se colocaron las cosas, que hubo de tomar la medida de ponerse lo m&aacute;s al margen posible de su obra, por el temor de que se derrumbara, y al fin sufri&oacute; muy duros contratiempos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una de las m&aacute;s importantes consecuencias fu&eacute; que se malograra un proyecto del cardenal don Victoriano Guisasola Men&eacute;ndez de crear en Madrid un Secretariado Nacional de los Sindicatos de Obreros cat&oacute;licos, al frente del cual habr&iacute;a de ponerse Arboleya Mart&iacute;nez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La &uacute;ltima arremetida de las fuerzas reaccionarias la recibi&oacute; al publicar en 1929 su libro otra masoner&iacute;a: El integrismo, contra Ia Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s y contra el Papa. En &eacute;l afirmaba de nuevo la necesidad vital para la Iglesia de ceder en sus posturas de irreflexiva intransigencia por parte de los cat&oacute;licos espa&ntilde;oles. Y en vez de conseguir alguna modificaci&oacute;n en lo denunciado como inconveniente, lo que obtuvo fu&eacute; que se le denunciara por los integristas ante la Congregaci&oacute;n del Concilio de Roma, con denuncia plet&oacute;rica de calumnias, de las que &eacute;l tuvo necesidad de defenderse en razonado y convincente escrito, que acaso no habr&iacute;a bastado para conseguir la gracia de sus jueces de no haber sobrevenido el cambio de r&eacute;gimen en Espa&ntilde;a, que, en cierto modo, habr&aacute; servido para que en la congregaci&oacute;n advirtieran que mas fundamento de verdad hab&iacute;a por parte del denunciado que de los denunciantes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Arboleya Mart&iacute;nez ha sumado a sus &eacute;xitos intelectuales en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os algunos de conferenciante en Madrid, tales como en la Academia de Jurisprudencia (1929) con el tema EI Sindicato y su acci&oacute;n sobre la sociedad y La apostas&iacute;a de las masas, con motivo de la Semana Social celebrada en 1934,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como dean de la catedral de Oviedo, se ha sumado el m&eacute;rito de haber realizado importantes obras de reparaci&oacute;n en esa bas&iacute;lica, como la total renovaci&oacute;n de la techumbre, para lo cual ha reunido por suscripci&oacute;n popular unas ciento cincuenta mil pesetas.<\/span><\/p>\n<p><strong>Obras publicadas en volumen:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">I.&mdash; Laboremus&hellip; ( Madrid , 1900.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">II.&mdash;La misi&oacute;n social del clero.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">(Valladolid, 1901.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">III<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">&mdash;Liberales, Socialistas y cat&oacute;licos ante Ia cuesti&oacute;n Social. (Valladolid, 1901.) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">IV.&mdash; Cartas a un seminarista.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">(Valladolid, 1903.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">V.&mdash;La base para la acci&oacute;n cat&oacute;lica en Espa&ntilde;a: La sumisi&oacute;n al poder constituido, (Madrid, 1803.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">VI.&mdash;En las garras de cuatro sabios. (Madrid, 1904; folleto.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">VII.&mdash;EI clero y la prensa. (Salamanca, 1908; pr&oacute;logo del P. Vald&eacute;s.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">VIII.&mdash; Balmes: Ense&ntilde;anzas pol&iacute;ticas. (Valladolid, 1909; con el seud&oacute;nimo de <a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/m\/\" target=\"_self\" title=\"Seud&oacute;nimo de V&aacute;zquez de Mella (Juan).\" class=\"encyclopedia\">M.<\/a> &Aacute;lvarez Moran.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">IX&mdash; Sobre el tradicionalismo pol&iacute;tico: Cartas de un obispo espa&ntilde;ol y un personaje carlista. (Madrid, 1909; folleto.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><a href=\"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/x\/\" target=\"_self\" title=\"&nbsp; Seud&oacute;nimo de Delbrouck (Aurelio), Espina (Eladio), Huelmo (Tadeo) y otros escritores.\" class=\"encyclopedia\">X.<\/a>&mdash;Los or&iacute;genes de un movimiento social: Balmes, precursor de Ketteler. (Oviedo, 1912; pr&oacute;logo de Amando Castro Viejo.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XI.&mdash;La propiedad: Interesante doctrina del Doctor Ang&eacute;lico. (Barcelona, 1913.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XII.&mdash;Balmes, periodista: Ense&ntilde;anzas y ejemplos, (Valladolid, 1914; folleto.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XIII&mdash;De la acci&oacute;n social: El caso de Asturias, (Barcelona, 1918.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XIV.&mdash;De la acci&oacute;n social: Los Sindicatos de Obreros. (Barcelona, 1918; folleto.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XV.&mdash;De la acci&oacute;n social: Definiciones y Principios. (Oviedo, 1921; folleto.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XVI.&mdash; Los &ldquo;Errores&rdquo;, de Monse&ntilde;or Pottier, (Madrid, 1622.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">op&uacute;sculo.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XVII. &mdash; La confesionalidad en mis sindicatos y en un texto del P. Noguer. (Barcelona, 1924; folleto.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XVIII.&mdash;EI modernismo social y la democracia cristiana. (Barcelona, 1926; folleto.) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XIX.&mdash;Otra masoner&iacute;a: El integrismo, contra la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s y contra el Papa. (Oviedo, 1929.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XX.&mdash;Serm&oacute;n perdido: Los cat&oacute;licos de &ldquo;acci&oacute;n&rsquo; bajo la dictadura. (Madrid, 1930.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XXI.&mdash;-La Iglesia y el siglo: Soplo de tolerancia. (Madrid, 1930.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XXII&mdash;C&aacute;mara Santa de la Catedral de Oviedo, ( Barcelona, 1930; op&uacute;sculo; tomo XXXIII de la Colecci&oacute;n El arte en Espa&ntilde;a.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XXIIIl.&mdash;La apostas&iacute;a de las masas. (Barcelona, 1934; conferencia en la Semana Social, de Madrid, con pr&oacute;logo de don Severino Aznar.) <\/span><\/p>\n<p><strong>Trabajos sin formar volumen:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XXIV&mdash;El Congreso de Burgos. (En El Carbay&oacute;n, Oviedo, 22 al 26, 28 y 29 de septiembre de 1899.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XXV.&mdash;Lourdes (En &iacute;dem, Oviedo, abril de 1901, varios n&uacute;meros.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XXVI.&mdash;Contra viento y marea, (En &iacute;dem, 5 al 11 de marzo; siete folletones.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XXVII.&mdash; Sobre P&eacute;rez Gald&oacute;s. (En &iacute;dem, agosto de 1902; seis cr&oacute;nicas.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XXVIII.&mdash; La Iglesia. (En Nuestro Tiempo, Madrid, mayo de 1902.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XXIX.&mdash;El P. Mart&iacute;nez Vigil en su vida intima. (En El Carbay&oacute;n, Oviedo, 10 al 15 de octubre y 23 al 30 de diciembre de 1904; diez cr&oacute;nicas.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XXX.&mdash;Cartas a un rico. (En &iacute;dem, septiembre y octubre de 1906.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XXXI.&mdash;De la acci&oacute;n social: Un aspecto del problema obrero. (En Nuestro Tiempo, Madrid, marzo de 1918.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XXXII.&mdash;De la acci&oacute;n social: recursos ineficaces contra un peligro serio. (En &iacute;dem, julio de 1910.) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XXXIII.&mdash;Alma religiosa de &ldquo;Clar&iacute;n&rsquo;&rdquo;&rsquo;: Datos &iacute;ntimos e in&eacute;ditos, (En Revista Quincenal, Barcelona, 1919; n&uacute;mero 61, paginas 328 a 349.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">XXXIV.&mdash; Amoralidad e inmoralidad de las leyes. (En Revista General de Legislaci&oacute;n y Jurisprudencia, Madrid, 1926, tomo CXLV) <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span style=\"color: #ff0000;\">XXXV.<span style=\"font-weight: 400;\">&mdash; <\/span> Los deberes actuales. A una muchacha que quiere ser social. (Madrid, 1935; pr&oacute;logo de Paz Zald&uacute;a)<\/span><\/p>\n<p><strong>Referencias biogr&aacute;ficas:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">An&oacute;nimo. &mdash; El nuevo de&aacute;n de Oviedo: Don Maximiliano Arboleya Mart&iacute;nez (En Regi&oacute;n, Oviedo, 30 y 31 de octubre de 1923.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">An&oacute;nimo.&mdash;Sexta conferencia de la Democracia Cristiana. (En El Debate, Madrid, 12 de noviembre de 1927.)<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span style=\"color: #ff0000;\"><span style=\"font-weight: 400;\">&mdash; <\/span>Pr&oacute;logo, notas y traducci&oacute;n de &ldquo;Hacia un porvenir mejor&rdquo; del P. Croizier, S.J. (Madrid, 1936)<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4881,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-831","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/831","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4881"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=831"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=831"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}