{"id":897,"date":"2020-11-02T17:32:07","date_gmt":"2020-11-02T17:32:07","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/?post_type=encyclopedia&#038;p=897"},"modified":"2021-11-28T10:10:15","modified_gmt":"2021-11-28T10:10:15","slug":"armada-valdes-alvaro","status":"publish","type":"encyclopedia","link":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/encyclopedia\/armada-valdes-alvaro\/","title":{"rendered":"ARMADA VALDES (\u00c1lvaro)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hombre en quien hermanaron la aristocracia de la sangre y la aristocracia del esp&iacute;ritu, que supo mantener en el tango m&aacute;s elevado la nobleza de su abolengo, mientras cumpl&iacute;a con alg&uacute;n deber ciudadano, y jam&aacute;s entregado al parasitismo tan frecuente en su clase, como supo tambi&eacute;n conquistarse un rango no menos importante entre los hombres de letras. La alcurnia social heredada y la alcurnia intelectual conseguida han hecho de &eacute;l una figura respetable y memorable.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Asturias solo tiene motivos para enaltecerle mucho m&aacute;s que a otros arist&oacute;cratas glorificados que nada fueron para la posteridad. &ldquo;Su ilustre nombre&mdash;dice Eugenio Ruidiaz y Caravia en La Florida&mdash;va unido a todo pensamiento y a toda empresa enderezada al bien y a la prosperidad de Asturias.&rdquo; S.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">A. hace de &eacute;l este asint&oacute;tico paneg&iacute;rico: &ldquo;Por su cuna y por su riqueza, era el anciano marqu&eacute;s una de las figuras m&aacute;s salientes de nuestra aristocracia; por su inteligencia y por su saber, distingui&oacute;se como notable humanista y poeta inspirado: en su nobil&iacute;simo coraz&oacute;n encarnaron todas las virtudes, fe religiosa, probidad acrisolada, caridad sin medida.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Don &Aacute;lvaro Armada Vald&eacute;s naci&oacute; en Oviedo el 1 de mayo (algunos anotan el d&iacute;a 17) del a&ntilde;o 1817. Fu&eacute; hijo primog&eacute;nito del general de brigada don Juan Armada y do&ntilde;a Rosario de Vald&eacute;s, ambos en posesi&oacute;n, separadamente, de varios t&iacute;tulos nobiliarios, entre ellos<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El Marquesado de Santa Cruz de Ribadulla, que hered&oacute; don &Aacute;lvaro a la muerte del padre (1851), y el Condado de Canalejas Marquesado de San Esteban del Mar de Natahoyo, heredado a la muerte de la madre (1871). Pero el t&iacute;tulo de nobleza por el que m&aacute;s se le ha <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">conocido, tanto como por su nombre de pila, fu&eacute; el de conde de Revillagigedo, llevado al matrimonio (1838) por su consorte, do&ntilde;a Manuela Fern&aacute;ndez de C&oacute;rdoba.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fu&eacute; este t&iacute;tulo de conde, por su matrimonio, el primero de todos a cuyo uso tuvo derecho, y que us&oacute; con preferencia a todos los dem&aacute;s, despu&eacute;s de posesionado de ellos. Estuvo en posesi&oacute;n de otros varios, como los de conde de G&uuml;emes, vizconde de San Juli&aacute;n y vizconde de la Pe&ntilde;a de Francia. Del de conde de Canalejas hizo cesi&oacute;n a su hermano Pedro. Tambi&eacute;n por su primogenitura le vino el uso del de adelantado de la Florida, como decimosexto poseedor despu&eacute;s del conquistador Pedro Men&eacute;ndez de Avil&eacute;s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;La educaci&oacute;n de don &Aacute;lvaro dice el citado Ruid&iacute;az &mdash; desde sus principios la que correspond&iacute;a a sus timbres nobiliarios y a lo egregio de su familia.&rdquo; Bajo la direcci&oacute;n de preceptores particulares, que le ayudaron al mayor aprovechamiento de su despierta inteligencia, curs&oacute; estudios en Oviedo, ampliados en Santiago de Compostela y concluidos en Madrid, en el Seminario de Nobles y en el Colegio de San Mateo, disc&iacute;pulo del gran Alberto Lista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El ambiente y los estudios especiales, asociados a una clara mentalidad, le dieron pronto categor&iacute;a intelectual cuando apenas era un mozalbete. Es cultura, alimentada siempre con lecturas selectas y copiosas, afirmaron en &eacute;l una personalidad muy versada en humanidades y en el dominio de varias lenguas modernas y las eruditas latina y griega.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">S&oacute;lo contaba dieciocho a&ntilde;os cuando fu&eacute; favorecido con una plaza de agregado a la Embajada de Espa&ntilde;a en Par&iacute;s (1835), desempe&ntilde;ada entonces por un famoso poeta, don Bernardino Fern&aacute;ndez de Velasco, m&aacute;s conocido por duque de Fr&iacute;as, con el cual cabe suponer que se haya aficionado al cultivo de la poes&iacute;a, si no es que esa afici&oacute;n se la hab&iacute;a estimulado antes Alberto Lista. Lo cierto es que desde esos primeros a&ntilde;os de juventud don &Aacute;lvaro Armada comenz&oacute; a dar brillantes muestras de inspirado poeta, aunque casi todas amparadas en el an&oacute;nimo. Ocup&oacute; ese puesto de la Embajada en Par&iacute;s por espacio de un a&ntilde;o solamente, pero habr&aacute; sido con provecho para su formaci&oacute;n intelectual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En los primeros a&ntilde;os de su matrimonio residi&oacute; casi sin interrupci&oacute;n en Asturias, principalmente en Oviedo, de cuya ciudad era regidor. Desempe&ntilde;&oacute; tambi&eacute;n el cargo de diputado provincial por Pravia en 1843. Militante en la pol&iacute;tica liberal del partido conocido por moderado, entre los que apoyaban en el Trono a Isabel II, sali&oacute; triunfante como diputado a Cortes por la circunscripci&oacute;n de Asturias en 1844, y aunque renunci&oacute; al acta al final de esa legislatura, desde entonces la pol&iacute;tica le oblig&oacute; a permanecer mas largas temporadas en Madrid.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde 1846 a 1854 tuvo representaci&oacute;n en Cortes por Santiago de Compostela y nuevamente fue electo por este distrito en 1857; pero habi&eacute;ndolo sido tambi&eacute;n por Gij&oacute;n, opt&oacute; por esta representaci&oacute;n, para la que fu&eacute; elegido nuevamente dos a&ntilde;os despu&eacute;s, renunciando a ella al a&ntilde;o siguiente (1860), por haber sido nombrado senador, cargo que ostent&oacute; hasta que, con la revoluci&oacute;n de septiembre de 1868, fu&eacute; disuelto el Senado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante ese periodo de su m&aacute;xima actividad pol&iacute;tica desempe&ntilde;&oacute; cargos palatinos y p&uacute;blicos. Un puesto de confianza ten&iacute;a a su cuidado en Palacio (1852), cuando fu&eacute; nombrado gobernador de Madrid.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&ldquo;Poco tiempo permaneci&oacute; el conde en este puesto &mdash;dice Protasio Gonz&aacute;lez Sol&iacute;s&mdash; porque no pod&iacute;a transigir, dadas sus ideas, con ciertos vicios sociales. El entierro de la sardina en la pradera del canal, el Mi&eacute;rcoles de Ceniza, es una de esas costumbres que rebajan no poco el concepto moral de un pueblo; y el gobernador se propuso acabar con ese acto inculto, que a tantos abusos y demas&iacute;as se presta. Empez&oacute; la agitaci&oacute;n y a reunirse grupos en los barrios, para protestar contra semejante medida, y se tem&iacute;a que tomase un aspecto m&aacute;s grave y produjese una cuesti&oacute;n de orden p&uacute;blico. El Ministerio vacilaba, y entonces Revillagigedo, para facilitar un arreglo decoroso, present&oacute; la renuncia de su cargo, antes que el disgusto fuera en aumento y hubiese que apelar a actos de fuerza. Todav&iacute;a recuerdo una especie de pasqu&iacute;n &mdash;sigue diciendo Gonz&aacute;lez Sol&iacute;s&mdash; que le&iacute; en una de las paredes del Ministerio de la Gobernaci&oacute;n. Era una cuarteta del g&eacute;nero callejero, que dec&iacute;a: <\/span><\/p>\n<blockquote><p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Dej&oacute; el conde de existir <\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">ahogado por una espina; <\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">morir por una sardina <\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">es muy glorioso morir.&rdquo;<\/span><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"> Refiri&eacute;ndose a su conducta en la vida p&uacute;blica, afirma otro contempor&aacute;neo suyo, el ya citado Ruidiaz, que &ldquo;gozaba el marqu&eacute;s de especial consideraci&oacute;n de Isabel II, de los ministros de la corona y de todos los jefes de los partidos. Era asimismo perfectamente quisto en todos los c&iacute;rculos aristocr&aacute;ticos, a los que de derecho pertenec&iacute;a, tanto por su nacimiento cuanto por su matrimonio.&rdquo; F&aacute;ltale agregar a dicho panegirista que no era menos bien querido y admirado en los c&iacute;rculos intelectuales, donde por su saber y las pruebas de su ingenio literario era acogido siempre su nombre y su presencia con respeto y simpat&iacute;a.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se dedic&oacute; al ejercicio de las letras en prosa y verso, con igual pericia en una que otra forma, si bien por modestia, o por no estimar el renombre que de ese lado le viniera, ha publicado la mayor parte de sus producciones sin firmar o firmadas con seud&oacute;nimos ocasionales. Uno de &eacute;stos, que &eacute;l ocult&oacute; con gran secreto, al parecer, fu&eacute; el de Bar&oacute;n de Fritz. Con &eacute;l public&oacute; el tomo Poes&iacute;as en 1846.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fuertes Acevedo, que ha compuesto su obra in&eacute;dita Biblioteca de escritores asturianos a base de personalidades fallecidas, se refiere a ese seud&oacute;nimo y ese libro, en vida de Armada Vald&eacute;s, para decir: &ldquo;El autor de estas poes&iacute;as, cuyo nombre no nos creemos autorizado para revelar, pero a quien conocer&aacute;n muchos de los lectores de este libro, es el tipo caracter&iacute;stico del escritor asturiano que, dotado de gran instrucci&oacute;n y claro entendimiento, mira el estudio de las letras como un inocente pasatiempo, cuid&aacute;ndose muy poco de sus obras, que, por regla general, no pasan mas all&aacute; del c&iacute;rculo de sus amigos o apasionados, o que, si ven la luz, adem&aacute;s de no figurar a la venta, su autor se oculta en el m&aacute;s absoluto misterio&hellip; De feliz inspiraci&oacute;n y peregrino ingenio, el ilustre autor de este libro ha logrado a&ntilde;adir a los altos timbres de su nobleza otro no menos glorioso, que le coloca a una altura elevada entre nuestros poetas asturianos.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Armada Vald&eacute;s hace en el pr&oacute;logo de ese libro una biograf&iacute;a imaginaria del Bar&oacute;n de Fritz, como nacido de padres dinamarqueses, emigrado en la ni&ntilde;ez a tierras de Asturias, entre cuyas monta&ntilde;as vive con el juicio trastornado por un desenga&ntilde;o amoroso,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Refiri&eacute;ndose el escritor Gijon&eacute;s Fabricio (Fabriciano Gonz&aacute;lez Garc&iacute;a) a ese seud&oacute;nimo, Bar&oacute;n de Fritz, escribe lo siguiente: &ldquo;El Bar&oacute;n de Fritz no era don &Aacute;lvaro Armada Vald&eacute;s Ib&aacute;&ntilde;ez de Mondrag&oacute;n. El conocido por tal subt&iacute;tulo en la buena sociedad madrile&ntilde;a, y aun en el extranjero, era el viejo don Antonio Solares, antiguo mayordomo del pr&oacute;cer marqu&eacute;s y administrador del feudo de San Cucufate de Llanera. &iquest;Qui&eacute;n es, pues, el autor del conocido florilegio refrendado por el Bar&oacute;n de Fritz?.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Indudablemente, don &Aacute;lvaro; don Antonio fu&eacute; el librador endosante de aquellas letras espirituales, y el Bar&oacute;n de Fritz simplemente el endosado.&rdquo;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como an&oacute;nima public&oacute; su otra obra po&eacute;tica, Romances, en 1864, que encierra una historia imaginaria, a modo de leyenda, en cuatro romances en verso castellano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Algunos escritores famosos de su tiempo no s&oacute;lo cultivaban su trato, sino que admit&iacute;an su consejo. Don Ramon de Campoamor le ten&iacute;a en la m&aacute;s alta estima, como puede verse en el pr&oacute;logo a la primera serie de sus Doloras. Era, al parecer, un poeta de fresco ingenio que se encontraba inspirado en todo momento y con cualquier motivo, cosa que le granjeaba muchas simpat&iacute;as. El citado Fabricio, como prueba de que Armada Vald&eacute;s estaba siempre en vena po&eacute;tica, transcribe el siguiente telegrama, enviado desde Gij&oacute;n a su mayordomo en Llanera, en junio de 1883:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Para Oviedo partir&aacute;s,<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">comer&aacute;s en Manteola,<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">y despu&eacute;s del caf&eacute;, izas!,<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">te Llegaras a la Pola,<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">y alli habr&aacute;s de visitar<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">al Santu, que te ha de dar<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">un recado para mi,<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">y en mano lo traes aqu&iacute;<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">sin pararte en el largar.<\/span><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A partir de la &eacute;poca revolucionaria iniciada con el destronamiento de Isabel II y concluida con la restauraci&oacute;n de la Monarqu&iacute;a bajo Alfonso XII, Armada Vald&eacute;s abandono bastante sus actividades pol&iacute;ticas y literarias, casi limitado en lo primero a ser como el mentor de sus partidarios en Asturias, donde resid&iacute;a lo m&aacute;s del tiempo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si nada le obligaba a permanecer en Madrid, su residencia estaba en la tierra nativa, compartida entre sus magn&iacute;ficas residencias de Gij&oacute;n y Oviedo, la primera de las cuales era alojamiento casi obligado, con orgullo suyo, de reyes, pr&iacute;ncipes y magnates. Asturias ten&iacute;a para &eacute;l, aparte de la gran atracci&oacute;n afectiva y sentimental, dos alicientes poderosos: la placidez con que en sus palacios pod&iacute;a dedicarse a sus estudios predilectos y el ejercicio de la caza, al que era muy aficionado desde la juventud. Pocas empresas le apasionaban tanto como las de efectuar alguna expedici&oacute;n cineg&eacute;tica, y, en compa&ntilde;&iacute;a de otros avezados cazadores, que llegaban a su casa desde fuera de Asturias en algunos casos, ha organizado cacer&iacute;as que fueron entonces muy celebradas<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ese asturianismo le acompa&ntilde;aba a todas partes, y en Madrid mismo procuraba formarse un ambiente que le hiciera menos penosa la falta del que le era propio. Ese artificio lo encontr&oacute; en Madrid durante un largo quinquenio (1869-75) con su ocupaci&oacute;n de prefecto presidente de la Real Congregaci&oacute;n de Nuestra se&ntilde;ora de Covadonga, entidad que agrupaba entonces a los asturianos residentes en la capital.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Falleci&oacute; el conde de Revillagigedo en su palacio de Gij&oacute;n el 23 de junio de 1889, anciano ya de setenta y dos a&ntilde;os.<\/span><\/p>\n<p><strong>Obras publicadas en volumen:<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">I.&mdash;Poes&iacute;as. (Madrid, 1846; Colecci&oacute;n de poes&iacute;as con el seud&oacute;nimo de Bar&oacute;n de Fritz.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">II.&mdash; Romances. (Oviedo, 1864; una historia imaginaria a modo de leyenda en cuatro romances castellanos; publicada an&oacute;nimamente.)&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Referencias biogr&aacute;ficas;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">An&oacute;nimo, &mdash; Los asturianos de ayer: Don Alvaro Armada Vald&eacute;s, marqu&eacute;s de San Esteban, (En El Carbay&oacute;n, Oviedo, 25 de junio de 1889.) Fabricio. &mdash; Del Gij&oacute;n pret&eacute;rito: Poetas, poetastros y juglares. (En La Voz de Asturias, Buenos Aires, 3 de noviembre de 1934.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">S.-A.&mdash; Necrolog&iacute;a. El marqu&eacute;s de San Esteban del Mar, (En el Boletin del Centro de Asturianos, Madrid, julio de 1889.)<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"template":"","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[],"class_list":["post-897","encyclopedia","type-encyclopedia","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia\/897","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/encyclopedia"}],"about":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/encyclopedia"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=897"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xn--espaolito-o6a.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=897"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}